Tercer capítulo de Love Kingdom ¡Yay! :D Realmente no sé como haré con los tiempos, pero trataré de subir un capítulo cada fin de semana, ya sea el sábado o el domingo :P

Como alguien me pidió en un review, pondré las edades de todos. Aunque realmente no haya pensado mucho en sus edades. Buenos, comencemos, Amu tiene 22 años e Ikuto tiene 26. Nagihiko, 24; Rima, 21: Tadase, 24; Kukai 25; Utau 23; Kairi tiene 20 y finalmente, Yaya, es la más pequeña de todos y tiene 17, por eso todavía tiene institutriz. Lo que me recuerda, su institutriz, Nadeshiko, tiene 24, aunque talvez no era necesario que ponga su edad ya que ella y Nagi son gemelos y por lo tanto tienen los mismos años :P Que torpe soy xD

Bueno, esa aclaración ya hecha, los dejo para que lean la historia.


- Te ves pensativa- le comentó Nadeshiko mientras desayunaban- ¿Hay algo que te tiene preocupada?

- No, es solo que…- suspiró- Se podría decir que pienso demasiado las cosas últimamente- le dio una sonrisa, para tranquilizarla- Solo pienso demasiado y duermo poco.

- ¿En serio estás bien?

- Perfectamente.

- ¿Y que es eso en lo que piensas demasiado?- sintió como la vergüenza la invadía ante esa pregunta y buscó una excusa.

- Solo…casi todo, parezco una niña pequeña con tanta curiosidad- se rió.

- Bueno, ciertamente luces como una niña pequeña- se burló Nagihiko.

- Hey, tomo eso como una ofensa- le dijo, fingiendo enojarse.

- Podrías tomarlo como un halago, tengo entendido que las mujeres prefieren verse siempre más jóvenes de lo que son- ella miró a Kairi con una sonrisa, sin saber como responder y que no se note lo incomoda que su seria respuesta la había dejado.

- O podrías simplemente mandar a Nagihiko al calabozo- agregó Kukai en chiste, a lo que ella agradeció. Todos se rieron, incluso Kairi.

- Eso sería algo digno de ver, lastima que nunca lo veremos ya que ella no tiene autoridad para hacerlo- Nadeshiko se estaba riendo mientras decía aquello.

- Si, ¿Quién creen que soy? ¿La reina Rima?- siguió ella.

Pero ambos, Nadeshiko y Nagihiko, se tensaron ante la mención de la reina. Oh, cierto, había un tema entre la reina y Nagihiko. Entendía eso, a pesar de que no entendía que era ese "tema" entre ellos dos.

- Aprovecha que el rey de Easter está aquí, enamóralo, vuélvete reina y mándalo al calabozo- soltó Kukai, no notando la tensión de los otros dos.

Como tampoco notó como la había avergonzado. Su cara comenzó a hervir como nunca había hervido en su vida y cerró los ojos de vergüenza.

- ¡Kukai! ¿Cómo puedes decir eso?- Nadeshiko se rió de su reacción.

- Con la boca- respondió con inocencia Kukai, los chicos se rieron ante su comentario.

- Amu, realmente estás roja- comentó Nadeshiko- ¿No me digas que en verdad estás interesada en el rey Tsukiyomi?

- P…Por supuesto que no- se apresuró en responder- Solo que la idea de Kukai me pareció realmente tonta.

- ¿Por qué el tartamudeo?- Nagihiko clavó los ojos en ella, mientras posaba su mentón sobre sus manos cruzadas- ¿Acaso Nadeshiko está en lo correcto?

- ¡Y…Yo no tartamudeo!

- Eso que acabas de hacer es tartamudear.

- ¡Claro que no!- ¡ahí estaba! ¡No había tartamudeado! Sonrió al ver su logro.

- ¿Podría ser que aquello que te tiene tan pensativa sea cierto peliazul que está de visita?

- ¡N…No!- ellos se rieron aún más.

Avergonzada, recogió sus cosas y se levantó de la mesa.

- Espera Amu, no te enojes- dijo Kukai, llegando junto a ella- Escucha, los otros se sienten mal y…

- Que no lo hagan, no estoy enojada- le dijo un poco más tranquila y con la cara un poco menos roja- Es solo que, me dio vergüenza, ¿Cómo se te ocurre decir una cosa así?- él le sonrió- Esa sonrisa no te va a salvar- le advirtió.

- Entonces ya veré que hago, ¿vuelves a la mesa?

- No, voy a ir al pueblo.

- ¿Al pueblo?

- Si, tengo unas cosas que hacer. Volveré en una hora- le sonrió- No se preocupen, no me enojé para nada.

- Cuídate- le dijo Kukai mientras se volvía a la mesa.

- Estaré bien, me enseñaste a defenderme muy bien- susurró mientras comenzaba a dirigirse a la salida.

Y como ella había anunciado, se había cumplido. Ella estaba perfectamente cuando volvía al castillo, aunque ¿qué le podía pasar? Nada, Kukai era simplemente paranoico.

En la entrada, se cruzó con Yaya y Nagihiko, quienes venían charlando animadamente. Yaya se emocionó al verla.

- ¡Amu-chi!- saltó sobre ella- Yaya te estaba esperando, Yaya quería jugar con Amu-chi pero Nagi le dijo que Amu-chi había salido.

- Sí, tuve que ir a comprar unas cosas al pueblo.

- Yaya estaba aburrida si no podía jugar con Amu-chi- dijo ella, mientras la seguía abrazando- Pero Nagi le prometió a Yaya contarle chistes y dejarla a salir explorar dentro de los terrenos del castillo, mientras Amu-chi volvía. Así que Yaya no se aburrió- terminó su historia.

- ¿Y que clase de chistes te contaba Nagihiko?- le preguntó mientras seguían caminando.

- ¡Yaya te los contará todos!- le dijo de manera alegre.

Y así como dijo, hizo. No sabia si los chistes eran muy buenos o era porque Yaya era realmente graciosa al contarlos, que ella se reía constantemente. Estaba tomando aire del último chiste que le había contado Yaya y agradecía al cielo que ya se le hayan acabado, no sabía si sus pulmones aguantarían seguir riendo de la manera en que lo hacía.

- Ahora veo porque te divertiste, son chistes realmente buenos.

- Y no sabes la cantidad más que me sé- dijo con orgullo Nagihiko- Escuchen este, ¿Cuál es la diferencia entre…

- ¡No!- Yaya lo cortó- Nagi le cuenta a Yaya y Yaya se lo cuenta a Amu-chi, Yaya es mucho más graciosa.

- En eso no te discuto- concedió Nagihiko- Está bien, te lo contaré solo a ti.

Se acercó a Yaya y le comenzó a susurrar. Ella, para que Yaya no la acusara de escuchar, se dio vuelta y miró a otra parte. Y así fue como vio a la reina venir junto al rey de Easter, Kairi detrás de ellos. El rey Ikuto le sonrió como él solía hacerlo y ella apartó la mirada, avergonzada. Entonces vio el ceño fruncido de la reina, que no iba hacia ella, sino hacia Nagihiko quien terminaba de susurrarle a Yaya al oído y como ella reía.

No hacía falta ser un genio para saber que era lo que estaba pasando por la cabeza de la reina.

- Yaya- la llamó la reina- Ven aquí.

- Rima-tan- Yaya se acercó alegre a Rima- Kairi- lo saludó, completamente ignorante a lo que Rima había supuesto que pasaba.

- Veo que te diviertes mucho- comentó la reina.

- Si, Yaya siempre se divierte cuando está con Amu-chi- la reina le dirigió una mirada llena de fuego- ¿Tú también te diviertes junto a Kairi?- le sonrió.

- No, pero eso está bien porque…

- El deber de un Jack es ser una sombra silenciosa y que nunca se cruza en el camino de la realeza, sin embargo, siempre estar pendiente de sus movimientos. Entrenado con el único propósito de proteger a su Majestad y a todo aquel que se ha ordenado proteger. Un Jack posee más responsabilidad que cualquier guardia real y como tal debe reconocer la responsabilidad aún mayor que posee- contestó Kairi, continuando la frase de la reina Rima.

La reina sonrió por un segundo, y Kairi se inclinó ligeramente ante ella, para luego retirarse de nuevo hacia atrás, volviendo a estar en silencio.

- ¿Entendiste?- ahora no se molestaba en ocultar su enojo.

- Yaya no entendió. ¿Yaya hizo algo malo?- la reina suspiró.

- No, tú no hiciste nada mal- ahora la reina fijó la mirada en Nagihiko- Pero tú, pareces haber olvidado tu papel y obligaciones.

- Su Majestad…- Nagihiko intentó decir algo en su defensa.

- Kairi- lo llamó la reina.

- Entiendo- Kairi asintió.

Ella parpadeó en incredulidad ante aquello, ¿Kairi podía entenderla a pesar de que ella solo había dicho su nombre? Ella no entendía como, pero eso era algo impresionante. Pero de nuevo, pensándolo mejor, tenía sentido si se tomaba en cuenta de que ambos eran exactamente iguales en cuanto a actitud. Si esa era la razón, no le sorprendía que ellos tuvieran una sincronización de reloj suizo.

En algún momento durante su incredulidad, Kairi se había movido y había desplazado a Nagihiko de detrás de Yaya, dejándolo sorprendido. Y a ella también.

- Quedas relevado del cargo como Jack protector del As- le anunció Kairi.

- ¿Cómo?- Nagihiko aún no captaba lo que pasaba.

- Tengo cosas importantes que hacer, comienza a mover los pies- dijo la reina, comenzando a alejarse- ¿Quieres ser relevado como sirviente también?- preguntó mirando a Nagihiko- Vamos, que no te voy a esperar y si me pasa algo te mando al calabozo.

- Am, si, como usted desee Su Majestad- respondió Nagihiko, aún confundido, pero siguiendo a la reina.

Ella también los miró irse, confundida.

- ¿Eso significa que Kairi vuelve junto a Yaya?- preguntó Yaya, mirando hacia Kairi.

- Estoy para servirle de nuevo, Su Excelencia- contestó Kairi, inclinándose ante ella.

- ¡Yay! ¡Kairi volvió!- Yaya estaba feliz- Yaya irá a jugar al pantano- anunció, mientras salía corriendo. Kairi detrás de ella, para nada sorprendido de su actitud.

Unos segundos de silencio y ella aún no entendía que acababa de pasar.

- ¿Qué fue todo eso?- se preguntó en voz alta.

- Eso fueron celos, pero a nadie le importa- le dijo una voz masculina, alarmándola.

Se volvió a ver y el rey Ikuto estaba detrás de ella. Al instante que lo vio, sintió unos brazos fuertes enrollarse alrededor de su cintura.

- Yo creía que los Jacks eran cartas que servían para proteger a las cartas de más valor- le dijo tranquilamente- Aunque realmente, no me interesa nada de eso- sintió su aliento caliente rozarle el cuello- Lo único que me interesa es el Joker- le susurró, y luego mordió su oreja.

Ella saltó dentro de sus brazos, sorprendida por su movimiento, y luego de unos segundos notando la posición en la que se encontraba. ¿Cómo no se había percatado? ¿Por qué se sentía tan bien y natural el estar dentro de sus brazos?

- Su Majestad, por favor…- él la apretó más contra él.

- ¿Qué te había dicho?- la besó en el cuello- ¿Es que tengo que hacer algo para que recuerdes lo que te dije?

Tomó su mentón y juntó sus labios, haciéndola caer en la trampa que era su boca. Ella simplemente no podía luchar una vez que sus labios se tocaban, el placer que experimentaba su cuerpo y las millones de corrientes de energía que la recorrían, le hacían difícil el pensar en una forma de liberarse de él. Solo pensaba en lo bien que se sentía y en como quería más.

El maldito aire los hizo separarse y ella se perdió en sus hermosos ojos zafiro.

- ¿Ahora recuerdas?- dijo él con una sonrisa.

- Ikuto…- susurró su nombre, mientras aún podía sentir su sabor en sus labios.

Él hizo un ruido parecido a un ronroneo y ella notó que en algún momento mientras su mente era de gelatina, había subido sus brazos para comenzar a acariciar las orejas de él. Otro ronroneo aún más profundo volvió a salir de su garganta, mientras que la presión sobre ella aumentaba y se dio cuenta de que lo mejor era que dejara sus orejas en paz. Dirigió sus manos a sus cabellos, tan suaves como el pelaje de Yoru, y disfrutó de esa dulce sensación en sus manos.

- Realmente quieres llevarme al límite ¿verdad, Amu?

- Ikuto…- él acercó su rostro al de ella de nuevo- Ikuto, espera…

- No quiero- ella hizo un puchero- Amu…no me hagas esperar, no tengo paciencia.

No tenía paciencia y no tenía porque tenerla. Como tampoco tenía porque tener que esperarla ¿verdad? Se dio cuenta de aquello cuando su mente comenzó a aclararse y lentamente le recordaba quien era. Ella era Amu Hinamori, la Joker y él era Ikuto Tsukiyomi, el rey de Easter. Por supuesto no iba a esperarla, ella no tenía ningún poder sobre él.

Renegó de haber olvidado su posición de nuevo, tenía que enfocarse en no perderse del mundo solo por un beso. No importaba cuan jodidamente bueno fuera.

- Me tengo que ir- dijo con nerviosismo, temiendo que haya ido muy lejos sin saberlo. Demasiado lejos como para escaparse.

- Ven conmigo- le volvió a susurrar.

- No, no puedo. Tengo otras cosas que hacer- intentó liberarse de su prisión.

- Vamos, ven, sé que tú también quieres.

- S…Su Majestad por favor- le rogó, iba a intentar cualquier cosa con tal que la liberara.

- No…

- Su Majestad…

- Deja de llamarme así- dijo disgustado, la soltó- Me molesta.

- Lo lamento, no volverá a ocurrir Su Majes…Ikuto- se corrigió al notar la mirada que le dirigía.

Él no le contestó nada y ella aprovechó para escapar a lo máximo que podían sus piernas. Cuando se creía libre, paró a tomar aire y sonrió. Entonces sintió como alguien la tomaba del brazo.

- Algún día será demasiado tarde y ni siquiera tus trucos podrán liberarte una vez que te atrape- le dijo el rey Ikuto antes de irse.

Ella se quedó allí, paralizada, y con sus palabras sonando en su cabeza. Él lo había notado, que ella sabía que le disgustaba que lo llamara Su Majestad y que lo había hecho a propósito para que él la soltara. Los nervios le entraron por unos segundos, ante este descubrimiento y rogó al cielo que su buena suerte durara, al igual que su truco siga funcionando hasta que el rey Ikuto vuelva a su propio reino.

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"…Lo que me es difícil de entender, es porque el rey de Easter se va a quedar tanto tiempo en Seiyo. ¿Qué hay de Easter? No creo que un pueblo obedezca mucho tiempo a una mujer, por más increíble que la reina pudiera ser. Me hace pensar que algo planea, aunque no tenga idea que"

- Yo tampoco tengo idea- dijo en voz alta, antes de continuar leyendo la carta.

"Por las dudas, no te mantengas cerca de los miembros de la realeza, ni siquiera de esa Yaya que es tu amiga. Si un ataque contra ella sucede, no quisiera que estuvieras cerca y resultaras afectada.

Estaré cerca y velaré por ti. No te digo donde estoy, dejaré que lo descubras tú misma. Luego de que mandes tu carta de respuesta, me tendré que quedar a Yoru por una semana, por un asunto importante. Cuídate y espero que todo siga bien en esa semana que perderemos el contacto. Te amo, y estoy contando los segundos hasta que pueda volver a verte"

Ella cerró la carta y miró a Yoru en su cama. Al parecer él tenía una tarea importante al volver, así que se tendría que apresurar en contestar. Terminó la carta y la dobló bien, antes de colocarla en el collar de Yoru. Le acarició la cabeza mientras lo llevaba en brazos hacia la ventana y luego él saltaba solo hacia el marco.

- Cuídate tu también, Yoru. Te extrañaré esta semana- le besó su cabeza- Adiós.

Como buen gato entrenado, Yoru saltó hacia fuera en cuanto ella se despidió. Ella lo miró perderse entre los arbustos que había en el jardín. Volvió a mirar a su habitación y decidió dar una vuelta por el castillo hasta que sea hora de la cena.

Dando unas vueltas por fuera del castillo, cuando la noche casi caía, se encontró a unos de los guardias de palacio siendo interrogado. Aunque talvez interrogar era una palabra exagerada, solo era una persona que le hacía unas cuantas preguntas, solo que la frecuencia y la insistencia con que las hacía te hacía pensar en un niño pequeño. Por sana curiosidad, se quedó cerca y escuchó lo que hablaban.

- ¿Y llevas mucho tiempo trabajando en el castillo?- le preguntaba, con un rostro alegre.

- Diez años.

- ¡Guau!- realmente estaba sorprendido- Eso es mucho tiempo. ¿Y tienes una esposa? ¿Ella trabaja aquí también?

- ¿Por qué haces tantas preguntas? ¿Qué estás tratando de averiguar?- le dijo el guardia, sin paciencia ya.

- Nada, no trato de averiguar nada- el hombre se rascó la nuca mientras se reía- Solo preguntaba, soy curioso- se acomodó los lentes- Soy Nikaidou, mi esposa vino a Seiyo como parte de la escolta del rey y yo la acompañé- le ofreció su mano al guardia.

- ¿No deberías de estar trabajando en tu propio reino?

- Sigo trabajando- se volvió a reír- Soy inventor ¿sabes? Por eso es que soy tan curioso.

- No me gusta hablar de mi mismo- soltó el guardia.

- Entiendo. Hablemos de otra cosa- dio una vuelta sobre su eje- Ya sé de que. Hablemos del castillo.

- ¿Qué hay con él?

- Mucho- se notaba la emoción en su voz- Que tan grande es, que tan resistente. Uno no puede decirlo todo a simple vista, porque a veces lo más importante esta fuera de vista, eso es algo que aprendí como inventor- le relató- Por ejemplo, con este castillo, uno podría decir algo sobre su altura y superficie con la mirada, pero podría estaría equivocado con respecto al tamaño de este. Podría tener cientos de subsuelos, donde se guardan los más grandes secretos, o podría no tener ninguno y ser solo lo que uno deduce a la vista. ¿Me entiendes?

- Entiendo. El castillo es más grande de lo que parece, hay por lo menos cinco subsuelos principales, según lo que yo recorrí y escuché que hay un montón de salidas bajo tierra también, que se creen terminan en el pueblo.

- ¿Ves como tenía razón? Es más impresionante de lo que pensé- dijo de manera pensativo el inventor- Lo mismo podía ser con respecto a la resistencia, si no me equivoco. Según mis deducciones, todas las paredes del palacio tienen un metro de grosor y las que dan con el exterior son aún más gruesas. Bastante resistente.

- Se necesita que sea así para proteger a nuestro rey.

- Y ahí hay aún más resistencia- señaló- Todos ustedes son extremadamente leales a su rey, que sería imposible que alguien pudiera llegar hasta el rey.

- ¿Qué insinúas?- le preguntó el guardia, ella habría hecho lo mismo.

- ¿Yo? ¿Insinuar? ¡No! No insinúo nada, solo decía- se volvía a reír de manera torpe- Suelo hacerlo. Aunque me entra curiosidad, ¿la lealtad es algo propio de los guardias que llevan mucho tiempo aquí o todos ustedes son así?

- No te estoy siguiendo.

- Ah bueno, no importa. Se está haciendo hora de la cena, mejor voy con mi esposa. ¡Nos vemos luego, amigo!

Él se fue en la otra dirección en la que estaba ella, lo que agradeció al cielo.

- Ya se fue, puedes salir- dijo la voz del guardia, poniéndola tensa- Joker, su cabello rosa es inconfundible, no le sirve fingir no escucharme.

- Ah, em…tengo una explicación para esto.

- No necesita dármela, está bien. Es una de las personas de confianza del señor Kukai, sé que usted nunca estaría haciendo algo malo.

- Yo…yo solo pasé, y me dio curiosidad, por el hombre.

- Un hombre raro- ella asintió ante la declaración del guardia- No se preocupe por él, solo es otro inventor, no son muy normales, y se irá pronto.

- Eso espero.

- Vuelva al castillo, una señorita no debe andar fuera sola cuando la noche cae.

- Ok- ocultó el hecho de que esa declaración la había molestado un poco y volvió al castillo.

Incluso después de la cena se quedó pensando en aquel misterioso hombre, lleno de preguntas. Muchas personas habían venido en la escolta del rey, así que ella no lo había notado hasta ahora, pero aún así le daba mala espina.

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Ella había visto como Kairi se dirigía junto con Kukai y Nagihiko hacia el salón privado del rey. Así que ya era hora de la reunión de los Jacks con el rey, salió un segundo y vio como la tarde ya había caído. Pronto vendrían las entrevistas con los aldeanos y luego ella actuaría, pensó en que podría hacer esta noche. Ella siempre se esforzaba en todos sus actos, tomaba en serio su papel de Joker, y también le gustaba esforzarse por ella, quien parecía la única persona que esperaba ansiosa su llegada. Yaya era una gran amiga, y su mayor fan al mismo tiempo.

Hablando de Yaya, ella supuso que Yaya estaría aburrida ahora que Kairi estaba en reunión con el rey, o podría estar haciendo desastre ahora que Kairi no estaba. La segundo situación le pareció la más lógica, y pensó que podría hacerle un favor a Kairi vigilándola mientras él no podía. Él la había ayudado en varias ocasiones, y nunca había pedido nada a cambio, ella podía hacer lo mismo.

Fue preguntando a distintos sirvientes si la habían visto, pero ninguno la había visto. ¿Tal vez Yaya se había quedado tranquila esperando en la habitación? Sacudió la cabeza ante esa tonta idea y continuó buscando por ella. Hasta que llegó a un sirviente que le indicó que había visto a Yaya salir hacia los jardines del palacio. Contenta, fue a buscarla, y se la encontró charlando con la reina. No quiso interrumpir, pero cuando alcanzó a ver a la reina, ya estaba tan cerca que ambas la notaron. ¿Por qué la reina tenía que ser tan bajita?

- Amu-chi- la saludó Yaya.

- Su Majestad, Su Excelencia- se inclinó ante ellas, más por la presencia de la reina Rima que por la de Yaya.

- ¿Qué haces aquí, Amu-chi?

- Solo daba un paseo- mintió- Y como las vi aquí, quise venir a saludarlas- sonrió, tratando de ocultar su nerviosismo.

Yaya le sonrió de vuelta, pero la reina se le quedó examinando detenidamente, lo que no le ayudaba a ocultar su nerviosismo. Ella había mentido porque no podía decir que había buscado a Yaya para evitar que haga un desastre, y que simplemente no había podido ver a la reina junto a Yaya porque la reina era, prácticamente, una enana. Ni loca lo admitiría, terminaría en el calabozo en menos de un parpadeo.

- Estábamos en una conversación- anunció la reina.

- Ah, lo siento mucho, perdóneme por mi atrevimiento Su Majestad.

- Dije que estábamos, ya se había acabado antes de que llegaras- miró a Yaya- Yaya, puedes retirarte. Joker, quédate, tengo algo que discutir contigo.

- Oh, si Amu-chi se queda, yo me quedo a esperarla.

- Yaya, retírate. Esto es entre la Joker y yo.

- Pero, Rima-tan…

- Yaya, ahora- le ordenó la reina.

Yaya bajó la cabeza, en un puchero, pero se fue. La reina fijo sus ojos en ella, haciéndola sudar frío.

- Sabrá, Joker, que las relaciones entre un miembro de la realeza y un sirviente, cualquiera que sea su nivel, están muy mal vistas- dijo sin más.

Ella la miró sin comprender que era lo que le quería decir, para luego ponerse roja al entender a que se estaba refiriendo. ¿Podía ser que la reina sabía sobre ella?

- Yo me preocupo, y me ocupo de la imagen que la realeza de Seiyo da al reino. Por eso, me veo en la necesidad de preguntarle, ya que usted parece haber sido la única testigo de esta inusual actitud- la reina la había perdido- ¿Existe algún tipo de relación romántica entre mi prima y Nagihiko?

¿Entre Yaya y Nagihiko? ¿Relación romántica? Eso era imposible, y si no fuera la reina la que preguntaba, se habría reído en su cara debido a lo estúpido que era aquello. Así que se contuvo la risa, tomó aire y se volvió a ver a la reina, quien esperaba paciente su respuesta.

- ¿Y?- se había equivocado, la reina estaba impaciente. ¿Realmente le importaba tanto la imagen que la realeza daba?

Eso fueron celos… Las palabras del rey Ikuto volvieron a su mente y la hizo pensar en las verdaderas intenciones de la reina. ¿Realmente era posible que la reina estuviera interesada en Nagihiko? ¡Ella estaba casada! Le parecía algo reprochable, ella nunca haría algo as…

Cerró los ojos, y cerró esa línea de pensamiento, para que la vergüenza no la atacara.

- No, Su Majestad- le contestó- No existe ninguna clase de relación romántica entre Nagihiko y Su Excelencia. Tengo entendido que son solo buenos amigos.

- Supongo que no tengo porque dudar de tu palabra, pero tendré que vigilar esa amistad. Y tú, Yaya parece tener un apego hacia ti, voy a necesitar tu asistencia. Por el bien de la realeza de Seiyo, ninguna clase de relación condenable deber surgir. Así que, de ahora en más, si te encuentras junto a Yaya y Nagihiko aparecer, deberás asegurarte que entre ellos haya una distancia considerable, para disipar cualquier rumor o sospecha. ¿Entendido?

Ahora no tenía duda, la reina estaba celosa, realmente celosa.

- Por supuesto, Su Majestad. Haré como usted diga.

Tampoco es como si fuera muy difícil cumplir esa tarea, Nagihiko y Yaya de por si no eran cercanos, eran solo amigos. Aparte, si se lo contaba a Nagihiko, el mismo se alejaría con tal de hacer lo que sea por complacer a la reina.

- Esta bien, puedes retirarte- le indicó con un movimiento de manos.

- Con su permiso- se inclinó y se dio la vuelta para irse.

Dio unos cuantos pasos hasta que un sonido raro surgió, podría no haber sido nada, pero un presentimiento hizo que se diera vuelta y viera como la reina era retenida. Sin pensar muy bien todo, corrió hacia la reina y empujó al hombre que la retenía, quien le tapaba la boca para evitar que la reina grite. El hombre soltó un poco a la reina, al menos quito la mano sobre la boca de la reina, y ella aprovechó para tirar a la reina hacia ella. El hombre se recuperó de la sorpresa y volvió a tirar a la reina hacia él.

- ¡Ayuda!- gritó, esperando que alguien la escuchara.

Gente vino, pero para su mal suerte, vio que eran cómplices del otro tipo que intentaba llevarse a la reina. Uno intentó darle un puñetazo, que ella esquivó de milagro, y que la dejó espalda con espalda con la reina. Con rapidez, recordó que traía el bastón de Amulet Heart y lo sacó para golpear a uno de los hombres con el. Dos se fueron contra ella y ella dio un giro con el bastón, en nervios. Por suerte, les había pegado a los dos hombres e incluso al que trataba de atacar a la reina, evitando a la reina debido a su altura.

- Su Majestad, ¡corra!- le dijo, mientras comenzaba a correr, llevando a la reina de la muñeca.

Fueron solo unos segundos y los hombres comenzaron a perseguirlas. No solo eran más rápidos que ellas, sino que la reina parecía hacerse más lenta con cada paso que daba. Ya comenzaba a temer por su vida.

- Te tengo- dijo un hombre, tomando a la reina. Los otros dos se dirigieron a ella.

- ¡No!- les intentó pegar de nuevo con el bastón.

- Ah- sintió que algo golpeó el suelo.

Abrió los ojos, con el bastón aún preparado, y se encontró con Kukai delante de ella, con una espada en mano. Miró hacia la reina, y vio que había sido liberada, ahora se encontraba detrás de Nagihiko. Los hombres que las atacaban al ver quienes eran, sacaron sus espadas también, ella sintió a la reina temblar a su espalda.

- Calma, Su Majestad. Ellos nos protegerán- intentó calmarla.

Sus intentos de calmarla fueron inútiles cuando una espada quedó cerca de ellas, solo para ser parada por una daga que Kukai tenía en su mano izquierda. A ella no le gustaba nada de esto, era una pelea desigual. Nagihiko podía manejar al otro hombre perfectamente, pero Kukai tenía que enfrentar a dos, una espada en su mano derecha, y una daga en su mano izquierda, que luchaba contra la espada del tercer hombre.

- Ríndete, Jack- le decía uno de los hombres- Si sigues intentando proteger a esa mujer y a la reina ambas terminarán muertas. Deja de preocuparte de ella.

- ¿Y quien dijo que me preocupaba por ella?- le dijo Kukai de manera burlona- ¿Cómo sabes que no la mantengo viva solo para poder utilizarla como escudo humano para proteger a mi reina?

- ¡Kukai!- dijo, sorprendida de que dijera algo así delante de ellas.

Clavó su espada en el costado de uno de los hombres y luego la dirigió al cuello del otro hombre, a centímetros de poder hacerle un corte mortal.

- No sean idiotas, soy un Jack, no un simple guardia, soy honorable ante todo. Protejo a todos, no solo a mi reina- el hombre intentó atacar a Kukai pero el esquivó la daga y lo pateó fuerte en el estomago.

El hombre cayó al suelo al mismo tiempo que lo hacía aquel que estaba luchando contra Nagihiko.

- ¿Esta bien, Su Majestad?- preguntaron los dos al mismo tiempo.

- Si, estoy bien- dijo la reina. Nagihiko se acercó a revisarle el rostro.

- Por suerte nada grave pasó- puso una mano en su pecho mientras decía aquello.

En ese instante, varios guardias llegaron, y se comenzaron a llevar a los hombres que las habían atacado.

- ¿Y tu, Amu? ¿Estás bien?- le preguntó Nagihiko, recién volviendo a verla.

- Si, estoy bien. Gracias por preguntar.

- Me alegro. Volvamos al castillo, Su Majestad- le dijo con dulzura a Rima, comenzando a guiarla hacia el castillo.

- Por un segundo nos pensé en riesgo de muerte- le confesó a Kukai, ahora que los otros dos estaban un poco más adelante.

- Te escuché gritar, te busqué y así me crucé con Nagihiko quien había escuchado a la reina gritar. Él la andaba buscando ahora que la reunión había terminado.

- ¿Y tú?

- Estaba haciendo un mandado de mi rey- ella asintió- Vamos adentro, no sabemos si esos eran los únicos o hay más esperando por atacar. Tendré que poner a los guardias en alerta.

- No sé como hicieron para entrar, o para saber que ustedes estaban en reunión con el rey.

- No te preocupes por eso- Kukai colocó una mano en su cabeza- Estoy aquí para protegerte.

- No estás todo el tiempo a mi lado.

- De todas formas te protejo- ella tembló a causa del frío de la tarde. Él pasó un brazo alrededor de ella- Vamos entrando, que si te resfrías, yo por más que quiera protegerte no podré ya que soy un pésimo cocinero y mis comidas te enfermarían más que curarte.

Ella rió y comenzó a dirigirse al castillo, unos pasos adelante iban Nagihiko junto a la reina. En un momento, se cruzaron con el rey Ikuto y su hermana, quienes los miraron confundidos. Luego el rey Ikuto los miró enojados.

- ¿Está bien que un Jack y un miembro de la realeza tengan una relación tan cercana?- preguntó él.

- No sea tan duro Su Majestad- le dijo Kukai con una sonrisa- Yo creo que la reina necesita un poco de contención luego de haber sido atacada por tres hombres.

Los rostros de ambos pasaron a mostrar sorpresa y luego ambos miraron con terror hacia ellos. El rey la miró unos segundos, como examinando si ella también había estado en aquella locura y dio un paso hacia ella cuando notó que si. Ella se soltó del brazo de Kukai, le sonrió y luego salió corriendo hacia su cuarto. No tenía energías para enfrentarse al rey en ese momento.

Estaba sentada en su cama, tratando de calmar su acelerado corazón, cuando la puerta se abrió y entró el rey por allí.

- Ikuto- dijo sorprendida.

Él se acercó a ella con pasos decididos, la hizo recostarse sobre la cama y se colocó sobre ella para comenzar a besarla.

- I…Ikuto- no entendía que le pasaba, sus besos estaban llenos de fuerza bruta, como si él no pudiera controlarse.

- No…No te acerques más a ninguno de ellos. Ni el rey, la reina, el as o cualquiera de los jacks. No quiero que salgas herida si alguien decide atacarlos- le dijo mientras se levantaba de sobre ella.

- Ikuto, yo…no puedo…

- No te atrevas a desobedecer al rey- le dijo, ya en la puerta- No quiero verte herida, o muerta, solo porque justo estabas junto a ellos y resultaste implicada en todo.

Con una ultima mirada seria, abrió la puerta y salió, dejándola sola.


Otro capítulo terminado, eso siempre me alegra.

¿Qué les pareció el capítulo? Celos, siempre son tan obvios, en especial en personas que la mayoría del tiempo son tan inexpresivas como Rima. Volví a la formación original de Jacks, ya que es mi preferida :P

Me decidí a mostrar las habilidades de los Jacks de Seiyo, aunque tal vez me haya enfocado más en Kukai. Pero no se preocupen, mostraré las habilidades de Nagihiko y Kairi. Solo que me enfoqué en Kukai para mostrar la razón de porque él es primer Jack, y que tan grandes son sus habilidades. Habrá más escenas de acción, esperenlas con ansias.

Bueno, creo que eso es todo. ¡Nos vemos en el próximo capítulo!