Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su autor Kishimito-sama, este fic lo hice solo y únicamente como diversión
Parejas: SasuxNaru, MinaxIta, GaaxSai y otras
Aclaraciones y Advertencia: Este es AU (Universo alterno) Contiene Yaoi, Mpreg, además de algunos temas relacionados con la religión, violencia intrafamiliar, Tortura, Rape (Violación), Homofonía, racismo, entre otros.
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Capitulo 3.- Descubrimientos
Sasuke y su hermano caminaban por la calle, cuando de pronto, Itachi se detuvo, Sasuke miro su semblante feliz y miro en la dirección en que el lo hacia, encontrándose con dos hombres, ambos de cabello corto, que se comportaban como toda una pareja de enamorados, el joven artista regreso su mirada a su hermano.
-No me veas así Sasuke –le dijo sonriendo.
-Hn.
-Es solo que hace algunos años, ver a alguien como ellos, a la vista publica, seria razón de escándalo.
-¿No me dirás que te estas poniendo sentimental aniki? –le preguntó Sasuke con una media sonrisa.
-Eso no es verdad Sasuke –le respondió el aludido con los ojos entrecerrados con tono ofendido.
-Si claro –dijo para luego adelantarse y dejar a su hermano.
Los dos continuaron su camino hasta que llegaron ha lo que, a simple vista, parecía ser una mansión, pero en la entrada tenia un letrero "Nuevo amanecer", los dos entraron y fueron recibidos por una mujer de cabello azul, piel clara y ojos azules.
-Konan-sama, buenas tardes –saludo Itachi de forma cortes.
-Buenas tardes Itachi-chan –dijo la mujer para luego posar su mirada en Sasuke.
-¿Recuerda a mi pequeño hermano, Sasuke? –preguntó Itachi.
-Oh, vaya, como has crecido –dijo la mujer –Parece como si fuera ayer cuando te cambiaba los pañales, por cierto, ¿Aun tienes ese lindo lunar cerca de la ingle y ese lindo traserito redondito? –dijo divertida haciendo que Sasuke se sonrojara.
-Tan molesta como siempre anciana –gruño el azabache desviando la mirada para evitar que su hermano y la mujer vieran sus mejillas rojas.
-Sasuke –lo regaño Itachi.
-Bueno entremos de una vez –dijo la mujer.
Los tres entraron a la gran mansión, caminaron por los pasillos, cuando de pronto, unos niños salieron de, solo dios sabe donde y corrieron a abrazar a Itachi.
-¡Itachi-sama! –exclamaron los pequeños.
-Hola chibis –les dijo Itachi poniéndose a su altura -¿Cómo han estado?
-Bien –dijeron al unísono.
-Miren, les presento a mi hermano, Sasuke –dijo el joven –Él será su maestro de arte.
-Mucho gusto Sasuke-sensei –corearon los pequeños.
-Sasuke, ellos son Shura, Kouji y la pequeña Seika –dijo el joven
El menor de los Uchiha tan solo dio un asentimiento de cabeza a modo de saludo.
-Niños, vayan a jugar, los adultos tenemos asuntos que arreglar –les dijo Konan.
-Como diga Konan-sensei –dijeron los pequeños y se fueron.
-¿Y esos mocosos? –preguntó el menor Uchiha
-Son solo algunos de los tantos niños que vivieron en una familia con violencia intrafamiliar –le respondió Konan con tono melancólico.
-Aquí les damos atención médica y psicológica, además de ayudar a sus madres a aprender algún oficio para que puedan mantenerse a ellas y a sus hijos –dijo Itachi.
-En pocas palabras aquí es una beneficencia –comento Sasuke en tono casual.
-En eso te equivocas Sasuke-kun, este lugar es un centro de ayuda solamente.
-Es por eso que te pedí que vinieras –Sasuke la miro confundido -Los pequeños necesitan distraerse un poco e intentar olvidar el dolor que sus padres les causaron.
-En pocas palabras quieren que yo sea su distracción –a Sasuke aquello no le agradaba para nada, pero si era algo que le pedía su hermano no podía negarse
-Así es –le respondió Itachi
-Ya que –habló con tono resignado.
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Sasuke caminaba por los corredores de lo que, en un tiempo fue su hogar. El lugar que lo vio nacer y crecer, de pronto, se detuvo en una de las puertas al escuchar voces, abrió ligeramente la puerta, lo suficiente para ver y no ser visto.
-"La violencia muchas veces llega a pasar la línea que divide el daño físico al psicológico" –escucho Sasuke de una mujer morena, sentada en una silla junta a otras mujeres y hombres que hacían un circulo.
-"¿Por qué sucede esto?" –preguntó un hombre joven que tenia la cabeza vendada y un parche en el ojo –"¿Acaso somos tan malos que merecemos esto?" –preguntó con voz lastimera.
-"Ante todo, deben entender que ustedes no tienen la culpa, nadie merece ser golpeado" –le respondió la morena.
-"¿Pero porque?" –le preguntó el mismo joven.
-"Por desgracia la culpa de esto es de quien cría" le respondió la morena –"Si un pequeño crece en una familia, en el que, por ejemplo, su padre golpea a su madre y/o a el mismo, este pequeño tendera a repetir lo mismo en su adultez".
Sasuke cerro la puerta, se recargo en la pared, cerro los ojos y suspiro.
-Sasuke –lo llamo la voz de su hermano haciendo que este se sobresaltara -¿Qué sucede? –le preguntó Itachi.
-¿Qué hacen en esa habitación?
-Es una terapia que tienen los que sufrieron violencia en sus familias.
-Ya veo.
-¿Quieres que entremos? –Sasuke la miro como diciendo ¡¿Estas loco?!
-Vamos, es bueno, no es importante que todas las personas sepan de estos temas.
-¿Tengo que? –pregunto como un pequeño.
-Si –respondió sonriéndole.
Al final, Sasuke se resigno y acepto entrar, siendo recibidos por el grupo con calidez y cariño.
-Hermanas y hermanos, hoy tenemos el honor de tener entre nosotros a uno de de nuestros principales benefactores y también director de la fundación –habló la morena.
-Hola es un placer –dijo Itachi –Quiero presentarles a mi hermano, Sasuke. Él ha sido tan amable en sacrificar sus vacaciones para darles clases de pintura a nuestros niños.
Los allí reunidos aplaudieron al menor de los Uchihas, lo que ocasiono un sonrojo en este.
Mientras tanto, Naruto se encontraba en casa de sus padres, tomando el té y hablando, principalmente de Misuki, el esposo de Naruto.
-Sigo diciendo que ese "joven", Misuki no es bueno para ti, bebé –le dijo una mujer rubia, ojos azules y de grandes atributos, algo madura, vestía una falda de color rosa y una blusa blanca de manga larga color blanco que resaltaba sus grandes atributos, su nombre era Tsunade.
-Pero madre –replicó Naruto –Misuki es maravilloso conmigo ttebayo –dijo bajando la mirada.
-Yo no creo absolutamente nada de lo que dices –le corto la rubia –Ese chico no es el indicado para ti hijo, es una mala semilla y no me da nada de confianza –dijo la mujer.
-Madre, te equivocas ttebayo –dijo Naruto –Soy yo el que no soy digno de él…
-No digas tonterías –lo regaño la mujer –Tú eres un gran partido –Tsunade suspiro –Si tan solo encontraras a alguien bueno como Itachi y Lee, tu padre y yo podríamos morir tranquilos.
-¿No estas exagerando madre ttebayo? –dijo el rubio sudando gotita, la verdad era que tanto su madre como padre, a pesar de estar cerca de los cincuenta años, aun lucían jóvenes, en especial Tsunade.
-Tu madre tiene razón Naruto –le dijo un hombre peliblanco y ojos negros, vestía un pantalón negro, una camisa de manga larga color blanco y una corbata negra su nombre era Jiraiya.
-Ero-sennin, tu también ttebayo –protesto el rubio antes de recibir un golpe por parte de su progenitor.
-¡¡Ya te he dicho que no me digas así!! –le gritó molesto.
-Comprende que nuestro anhelo mas grande es que ustedes, nuestros amados hijos, tengan a alguien bueno, que los ame y los cuide cuando nosotros nos hayamos ido –dijo la rubia mientras le daba un golpe al peliblanco para que se callara.
-Por tus hermanos no nos preocupamos, ellos ya tienen ala persona perfecta para ellos -le dijo Jiraiya –Solo nos preocupas tú.
-Misuki es maravilloso, soy yo quien no vale nada, quien no es digno de alguien como el –dijo Naruto bajando la mirada.
Los dos se miraron a los ojos preocupados, aquel comportamiento no era normal en su querido hijo, definitivamente algo malo pasaba.
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Minato se encontraba en el estacionamiento de la televisora, cuando alguien la llamo.
-Minato, tiempo sin verte –dijo una voz falsamente amigable.
Era un hombre de larga cabellera negra, piel de un blanco casi cadavérico, ojos cual serpiente.
-Orochimaru –gruño Minato al ver al pelinegro -¿Qué haces aquí?, pensé que estabas en Norte América.
-Pues, como vez he regresado –le dijo sonriendo con prepotencia –Y dime… ¿Aun sigues saliendo con el hermano de ese sequicito ser?
-Si te refieres a Itachi –dijo molesto –Si y haz el favor de referirte a Itachi y a Sasuke por sus nombres.
-Como sea…
-¿Ha que has venido?
-Vine a resolver unos asuntos y decidí pasar a saludar.
-Ya lo has hecho… adiós….
-Bien, me voy, adiós "zo-rri-to"
-No vuelvas a decirme así –gruño molesto y con deseos homicidas.
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Ya era de noche y los dos hermanos se encontraban en su casa disfrutando de una deliciosa cena.
-Pronto será el aniversario de los señores Namikaze –Sasuke la miro confundido, Itachi le sonrió –Los padres de Minato y Naruto cumplen 50 años de casados n-n
-¿Y a mi que? –pregunto como el que no quiere la cosa, aunque la verdad era que si le interesaba, pues, después de la muerte de sus padres, los Namikaze los habían ayudado para que no terminaran en un orfanato.
-Sasuke –lo reprendió su hermano –Los señores Namikaze fueron tus primeros admiradores y los que compraron tus primeras obras –le recordó –Hablare con Lee-san para ponernos de acuerdo para la celebración –Sasuke lo miro interrogante.
-Lee-san es el esposo de Sakura, ¿Te acuerdas de ella?
¿Cómo podría olvidarse de aquella mocosa que se la pasaba acosándolo cuando eran niños? Aunque también se preguntaba: ¿Quien seria aquel pobre diablo que termino casado con esa lunática?
-¿No deberían hacerse cargo el idiota y los otros dos? –gruño molesto.
-Sasuke, no le digas así a Minato –lo regaño Itachi.
-Da igual –le dijo en tono aburrido.
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Minato se encontraba en su oficina, el ver a Orochimaru le había traído un mal sabor de boca, el que ese hombre estuviera de nuevo en la ciudad no podría significar nada nuevo.
-¿Que es lo que pretenderá esa maldita serpiente? –se preguntó el rubio –Hn. Sea lo que se, no puede ser nada bueno –Se dijo mientras se servia un poco de licor.
Tenía miedo, miedo de que ese bastardo volviera a lastimar a su amado y a su cuñado.
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-Ese niño ha crecido para convertirse en un gran hombre –dijo Konan, refiriéndose a Sasuke.
-Si –le respondió Itachi sonriéndole.
Ambos se encontraban observando como el joven pintor daba su clase a unos muy atentos pequeños.
-Es un gran maestro –dijo la mujer –Estoy segura que Mikoto-sama y Fugaku-sama estarían orgullosos de su pequeño –Al escuchar el nombre de sus padres el pelinegro bajo la mirada.
-Estoy seguro que si –dijo el joven –En especial mamá.
-Tu madre era una gran cantante –le dijo Konan –Y muy hermosa, al igual que tú, ¿sabes? –Dijo –Casa vez que veo a tu hermano y a ti, es como si los viera a ellos.
Ambos se mantuvieron en silencio, hasta que la joven morena que había dado la platica a la que ambos hermanos habían asistido, apareció.
-Itachi-san –la llamo la morena
-Dime, Sandra.
-Alguien lo busca, se encuentra en su oficina.
-¿Quién es? –preguntó Konan.
-Dijo que su nombre era Orochimaru –Al escuchar ese nombre, Itachi apretó los puños.
-Gracias Sandra –dijo el joven –Iré en un momento.
La morena asintió y se marcho.
-¿Orochimaru? –repitió Konan mirando al Uchiha preocupada.
-En un momento regreso Konan-sama –dijo Itachi un tanto molesta –Iré a ver que quiere esa… serpiente
Konan miro sorprendida al joven mientras se alejaba, pues jamás había escuchado que Itachi se expresara de esa manera de ninguna persona.
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Itachi entro a su oficina en donde Orochimaru lo espera sentado cómodamente en una de las sillas que se encontraban frente al escritorio del pelinegro.
-Itachi –dijo el pelinegro con una sonrisa hipócrita.
-Orochimaru… -dijo simplemente mientras tomaba asiento frente a la serpiente -¿A que debo el "gusto" de verte? –le preguntó molesto.
-Solo vine a saludar –dijo mientras miraba la fotografía que se encontraba sobre el escritorio, la tomo entre sus manos para apreciarla mejor, en ella aparecía Itachi con un hermoso traje, a su lado se encontraba el rubio vestido con un traje de ejecutivo negro, traía puestos unos lentes, a sus espaldas se encontraba una pasarela.
-Recuerdo ese día, salio en varias revistas de moda… -dijo el hombre –Fue un gran momento para ti, ¿Verdad?
-Si… -dijo para luego quitarle la foto, bruscamente –Dime, ¿Por qué haz venido? –le preguntó –Dudo mucho que sea para "saludar", como dices.
-Que carácter, según recuerdo no eras así –le reprocho -¿El haberte retirado del modelaje te a amargado?
-El que haya dejado de ser modelo o no es asunto mió y solo MIÓ.
-Escuche que lo dejaste para convertirte en diseñador y que tus creaciones son muy famosas –dijo Orochimaru sin prestarle atención al Uchiha.
Itachi no le respondió.
-Dime Itachi, ¿Tú lindo y apetecible hermano esta aquí en Japón? –Como respuesta, Itachi golpeo el escritorio con el puño, levantándose de golpe.
-¡No te atrevas a acercarte a el o te juro que yo mismo te matare!
-Lo dudo mucho –dijo Orochimaru con seriedad –Si no tuviste el valor de hacerlo esa vez, dudo mucho que puedas hacerlo ahora.
-Pruébame y lo sabrás –siseó.
Orochimaru sonrió de medio lado.
-En todo caso… -dijo levantándose –Como te dije, solo vine a saludar.
-Ya lo haz hecho… ahora haz el favor de retirarte.
-Lo haré, pero pronto nos volveremos a ver –dijo y se fue.
Itachi se dejo caer nuevamente en su asiento y suspiro pesadamente.
-¿Por qué? –preguntó al aire –¿No le vasto lo que hizo en el pasado?
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Naruto se encontraba en su oficina con su hermano, discutiendo sobre la fiesta que sus padres solían dar el día de su aniversario.
-Lamento que Sakura y yo te hayamos dejado todo el trabajo Minato –le dijo el rubio menor apenado.
-No te disculpes Naruto –le dijo el mayor –Además, no fui yo quien hizo los arreglos.
-¿A no? ¿Entonces quien?
-Itachi y Lee.
-¿En serio? –le preguntó el rubio -¿Y que es lo que prepararon?
-No lo se, me dijeron que era una sorpresa –le respondió la rubio –Ya conoces a Itachi, le gusta dar sorpresas.
-Si es verdad –dijo Naruto.
-¿Te sucede algo? –le preguntó su hermano.
-No –le respondió Naruto un tanto nervioso -¿Por qué lo preguntas?
-No lo se, es solo que, tus ojos no brillan como antes, sin mencionar…
-Estoy bien… enserio –dijo interrumpiéndolo.
Minato no le creyó pero decidió no decir mas, pues la verdad saldría a la luz, tarde o temprano, pero solo esperaba que sus sospechas no fueran ciertas, ya que si lo eran, su pequeño hermano corría un gran peligro.
-Bueno, me tengo que ir –le dijo Minato –Tengo una reunión en media hora.
-Esta bien –dijo dedicándole una de sus falsas sonrisas, el rubio mayor suspiro.
-Naruto, sabes que siempre puedes contar conmigo si tienes algún problema, sea cual sea yo estaré a tu lado para ayudarte en lo que pueda.
Naruto lo miro sin entender porque su hermano le decía eso, como respuesta solo recibió una sonrisa triste y se fue, dejando al kitsune solo y confundido.
¿Acaso el sabia que Misuki?... no, no podía ser, el había sido lo suficientemente cuidadoso para ocultarlo, era imposible que su hermano se hubiese dado cuenta, Naruto sacudió su para desaparecer las ideas que, en ese momento pasaban por su mente.
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Minato iba rumbo a su oficina cuando se encontró con un hombre, un poco mas bajo que el, cabello parado de color plateado, ojos negros, uno de ellos oculto traía oculto el rostro por una bufanda, usaba una gabardina café claro.
-Kakashi –dijo el rubio sonriéndole –Cuanto tiempo sin verte.
-Hola Minato –dijo el hombre.
-Llegaste a media hora después de la hora –dijo mientras miraba el reloj de su muñeca –Es un verdadero record para ti.
El peliplata tan solo ojito feliz.
–Bien pasemos a mi oficina, por aquí.
El rubio guió al joven hasta su oficina, en donde ambos tomaron asiento, el peliplata, frente al escritorio y el rubio frente a este.
-Y bien Minato… -comenzó a hablar Kakashi –Mi asistente me dijo que querías hablar con migo.
-Así es… -dijo mientras miraba unos documentos en su escritorio –Debo admitir que me intereso mucho tu nueva obra, al igual que los productores.
-¿En serio? –preguntó entusiasmado.
-Así es… Y me gustaría que se llevar acabo el próxima mes.
-Sin mas no recuerdo el próximo mes se celebrara el día internacional de la no violencia
-Así es, y que mejor forma de celebrar ese día que tu obra.
-Te lo agradezco Minato.
-No tienes porque –le dio mientras le sonreía –Bueno, solo nos queda hacer los arreglos necesarios, Bueno es todo por el momento.
-Entonces me retiro –dijo Kakashi levantándose de su lugar –Nos veremos después.
-Cuídate Kakashi.
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Sasuke se encontraba en su estudio, nuevamente se había encerrado, cosa que se le estaba haciendo costumbre y preocupaba a su hermano.
El menor se encontraba terminando su última obra, esta vez había optado por la pintura.
Cuando por fin hubo terminado, dejo el pincel en la pequeña mesa que se encontraba a su lado, junto con las pinturas y otros pinceles que había utilizado para hacer su nueva obra de arte, miro su obra, sorprendiéndose a si mismo de lo que había creado.
Era el mismo ángel, que había esculpido, esta vez, el ángel se encontraba sentado, rodeado de infinidad de rosas de distintos colores, pero, también, por espigas que se clavaban en su bronceada piel, que lo herían, sus ojos azules mostraban tristeza, dolor, pero también una gran ternura, como si aquel dolor que le causaban las plantas no fuera mas que una simple molestia, sus largos cabellos dorados caían por su espada y algunos mechones rebeldes caían por su rostro, manchándose con la sangre que resbalaba por su perfecto rostro, sus manos se encontraban en su pecho, con una rosa blanca entre las manos, sus alas estaban extendidas y eran de un blanco pulcro, que casi resplandecía con luz propia.
-¿Por qué es que mi estupido corazón no entiende? –gruño el artista –El esta casado, fuera de mi alcance.
El joven arista cerro los ojos pesadamente y suspiro, se tranquilizo un momento para luego abrirlos de nuevo.
-¡Sasuke! –escuchó desde el otro lado de la puerta -¡Abre esta maldita puerta o te juro que la echare abajo aun si eso significa que tu hermano me asesine!
Sasuke suspiro nuevamente y abrió la puerta, encontrándose con un joven alto, cabello corto de color rubio, ojos verde claro, vestía con un pantalón negro y una camisa de manga larga color blanco.
-¿Por que siempre tienes que ser tan escandaloso? –le reprocho el pelinegro mirándolo con los ojos entrecerrados.
-No soy escandaloso –se quejo el rubio –Solo alegre –agrego con una enorme sonrisa en los labios.
-Hn, en todo caso –dijo Sasuke -¿Qué haces aquí Camil?
-Pero que pregunta –le dijo –¿Acaso se te olvida que pronto será la exhibición?
-Lo se-gruño mientras se sentaba en el alfeizar de la ventana de su estudio y miraba el horizonte.
-¿Y ahora? –dijo mirándolo confundido –Creí que estarías contento –dijo –Antes de llegar aquí estabas "emocionado" de tener la galería mas famosa del Japón solo para ti –dijo mientras lo miraba seriamente –Y ahora estas peor de lo normal.
-¿Peor?
-Tú sabes, mas serio, mas gruñón, mas… triste.
-No es tu asunto.
-Sasuke… Soy tu representante, tu amigo, nos conocemos desde la escuela de arte –dijo –Y como tu amigo, me preocupo por ti.
El joven pintor suspiro y miro al rubio.
-Camil… ¿Alguna vez te haz enamorado de alguien que sabes es inalcanzable? ¿Alguien prohibido? ¿Haz amado con tal intensidad que te quema? ¿Qué te cala el alma?
-Yo… bueno… wuau… no se que decirte –dijo –Sasuke, pero dime: ¿Por qué dices que es prohibido?
-Porque él esta casado.
-¿Él? –repitió –Vaya, no pensé que te gustaran los hombres –Sasuke le dedico una mirada asesina –Eh, no digo que sea nada malo, al contrario todos somos heteroflexibles como dice Horacio Villalobos –comentó con tono alegre.
-Desde que fuimos a México y viste ese programa, hablas muy raro.
-No puedo evitarlo me en-can-ta-ron sus programas, en especial "había una vez desde gayola y válvula de escape" –dijo con estrellitas en los ojos y casi babeando.
-No cambias –suspiro pesadamente.
-Pero bueno, ¿Quién es él?
-Es el hermano del odioso –gruño cruzándose de brazos.
-¿La odioso? –repitió –Ahhh, no tengo idea de quien hablas –dijo aun sonriendo.
-Minato… -gruño molesto
-Ah… ¡TE ENAMORASTE DEL DEMENTE HOMOFÓBICO DE SAKURA!
-No idiota –dijo propinándole un fuerte golpe en la cabeza y mirándolo con odio.
-Oye que salvaje –se quejo el rubio.
–Además, por si no te habías dado cuenta, Sasuke es mujer.
-¿Enserio? –preguntó incrédulo –Pues con lo plana que esta yo creí que era un chico –dijo sudando una enorme gota y sonriendo nerviosamente –Bueno entonces, ¿De quien?
-De… Naruto…
-¿Naruto?... Ah, ya, el papazote rubio –dijo mientras ponía cara de pervertido –TE entiendo hermano, por el cometía el peor sacrilegio de todos y dejaba a mis conquistas sin chistar
-Hn no cambias –le reprocho mirándolo con molestia.
-¿Qué?, ten en cuenta que soy como las obras de arte –dijo sonriendo –Para ser disfrutado por todos los que quieran y seria un pecado mortal pertenecerle a uno –dijo melodramático.
Sasuke lo miro de forma asesina
-Pero bueno, no sabia que te gustaran lo casados –dijo mientras le picaba las costillas –Y nada mas y nada menos que el esposo de Hajimi
-Deja de hacer eso baka –lo regaño con molestia.
-Jejeje –río como bobo.
-Hn –gruño.
-Etto, no te enojes amigo, te vas a arrugar –dijo sudando gotita –Bueno cambiando de tema por el bien de mi integridad física –dijo -¿Qué obras piensas exponer?
-Las que quieras, me da igual.
El rubio le sonrió y comenzó a vagar por el estudio, hasta que, sus ojos se posaron en la pequeña estatuilla de mármol.
-Un ángel… -dijo mientras lo tomaba entre sus manos y la miraba detenidamente
El rubio se sorprendió de su belleza y magnificencia, de la paz, el amor, la dulzura, pero sobre todo, la ternura que reflejaban aquellos ojos, hipnotizado por aquel objeto, la tomo delicadamente la mano que le era ofrecida por el ángel, como si lo invitara a seguirle.
-¡Suéltala! –le dijo Sasuke mientras le quitaba la estatuilla delicadamente.
-Es hermosa… es sublime, no… no hay palabras para describir su belleza y perfecciono –dijo asombrado –Es sin duda la mejor de tus obras.
Sasuke no le respondió, tan solo coloco la escultura en la pequeña almohadilla en la que la había colocado después de crearla.
-Es sublime, encantadora, parece tan… real, Sasuke, por favor, dime que será tu obra central –le pidió –Que la presentaras en la exposición.
-No… -dijo secamente.
-Pero…
-No quiero que nadie lo veo…
-¿Por que?
-No quiero que nadie veo lo que yo vi en esos ojos –Camil miro a su amigo con comprensión.
-Esta bien, pero hazme un favor –le dijo posando sus manos en los hombros del artista –Sal mas, mantén tu mente ocupada un otras cosas, así te dolerá menos el pensar en el.
-¿Y funciona? –le pregunto mirándolo con desconfianza.
El rubio guardo silencio un largo rato.
-… para nada… -respondió finalmente, sonriéndole a su amigo con nerviosismo.
-Hn baka –gruño para posteriormente darle un golpe en la nuca.
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Naruto se encontraba en su habitación, preparándose para salir con su "esposo"
-¿Ya estas listo? –le preguntó el pelirrojo mientras lo abrazaba por detrás.
-Si… -respondió el rubio con un dejo de temor.
-Bien, entonces vámonos.
-Si…
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Camil miraba a su amigo con seriedad, algo no muy habitual en él.
-¿Te animas? –le preguntó el rubio.
-Esta bien… supongo que necesito despejar mi mente.
El rubio le sonrió.
-Te encantara ese restaurante Sasuke, la música, la comida… -dijo el rubio –Pero lo que mas me encanto fueron los meseros, vaya que hay para escoger.
-¿Tu solo piensas en sexo? –le dijo Sasuke con los ojos entrecerrados.
-No, también en arte.
-Eres un caso perdido.
Silencio…
-Bueno es mejor que nos vayamos ya o perderemos la reservación.
-Como sea.
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Sasuke y su amigo se encontraban sentados en una de las mesas del restaurante, el bullicio de la gente hablando y la dulce melodía de la música de violines se mezcla con el relajante sonido del agua de una pequeña cascada artificial, el lugar sin duda era muy romántico, el tipo de sitio perfecto para una pareja de enamorados.
-Dime una cosa –dijo Sasuke mirándolo con cierto enojo.
-¿Si?
-Aquí vienes con tus citas –le preguntó mirándolo con deseos homicidas.
-Eh, solo con las del domingo pasado –sonrió nerviosamente.
-No soy una de tus conquistas –le dijo fríamente –Que te quede claro.
-Etto, no te enojes Sasu-chan –le dijo el rubio comenzando a temer por su seguridad –Tú eres mi amigo y representado –le aclaro –Además, no eres mi tipo –agrego sudando varias gotitas.
-¿No aprecias tu vida, verdad? –El rubio sudo gotita nervioso.
Silencio…
-Eh, bueno –dijo Camil –Ya pensaste bien lo de la exposición, recuerda que esto será una oportunidad para ti –comentó en tono alegre.
-Camil… –dijo el joven artista –¿Puedo preguntarte algo?
-¡Claro! –habló sin perder esa chispa de alegría.
-Cuando… nos conocimos, tú sueño era convertirte en el escultor mas famoso del mundo… -dijo mirándolo seriamente -¿Por qué dejaste tu sueño?
-Bueno… -Camil bajo la mirada con un dejo de melancolía –Veras, cuando tú regresaste a Japón para pasar las vacaciones con familia… yo decidí hacer lo mismo y fui a visitar a mi hermano mayor, el cual era mi única familia –el rubio hizo una pausa para beber un poco de vino –La pase muy bien con él, hablamos y tratamos de recuperar el tiempo perdido, pero después de una semana… la mansión se incendio…yo no me encontraba en la casa pero…
-Él si… -finalizo Sasuke en tono neutro.
-No sobrevivió a ese accidente –dijo –Y desde ese momento… no pude volver a esculpir… pero tampoco quería dejar el mundo del arte.
-¿Por eso me pediste ser mi representante?
-Si… -fue todo lo que dijo.
-Gomen ne –se disculpo Sasuke –No era mi intención recordarte algo tan triste.
-Esta bien… -le respondió para luego recuperar su animo –¡Hay que llamar al mesero! ¡Muero de hambre!
Sasuke le dedico una sonrisa, que, aunque pequeña era muy significativa.
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Sasuke se encontraba en el baño del restaurante, lavándose las manos, cuando un hermoso rubio de larga cabellera entro en el lugar.
-Sasuke-san –dijo el rubio entre sorprendido y nervioso, pues, desde aquel documental, no había podido dejar de pensar en ese artista.
-Hola… -fue todo lo que le respondió.
-No esperaba encontrarlo aquí.
-Lo se… En realidad no acostumbro este tipo de lugares.
-Supongo que su pareja insistió en venir
-No tengo pareja –le respondió, dignándose a mirarlo –En realidad, mi representante y amigo insistió en venir.
-Ya veo…
Silencio…
-Supe que habrá una exposición en la galería Mitsuru y que será exclusiva de sus obras
-Si… -le dijo –Es la razón principal de mi regreso…
-Estoy seguro será un gran evento… -le dijo
-Si…
-Bueno… me tengo que ir… mi esposo me espera –
-Bien…
Sasuke suspiro pesadamente mientras se miraba al espejo, aunque solo había visto al rubio un par de veces, había notado que su mirada esmeralda ya no tenia el mismo brillo de la primera vez, poco a poco se había ido apagando, como una vela que se extinguía lentamente
-¿Qué te esta pasando mi kitsune?
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El francés miro a su amigo, aun sorprendido por el cuadro que este había pintado, una verdadera joya del arte sin duda alguna.
-Es hermoso… -dijo con ojos grandes y llorosos y en forma de chibi.
-Me alegro que te guste –dijo mientras cubría su obra con una manta –Porque será mi obra centrar en la exposición.
-Pero Sasuke… -intento protestar el extranjero.
-Después puedes quedarte con ella, eso si lo deseas –le dijo como el que no quiere la cosa.
-Gracias hermano –dijo para luego vararlo y comenzar a restregar su mejilla contra la de Sasuke.
-¡Suéltame! –decía el ojinegro tratando de liberarse.
-Nop –le dijo como un niño pequeño.
-¡Camil!
-Es bueno ver que ustedes se lleven tan bien –dijo una voz.-
-Itachi, mi bello jazmín –dijo el extranjero soltado de golpe a Sasuke para tomar las manos del pelinegro y besar el dorso de una de sus manos -¿A que debemos este gran honor mi hermoso Jazmín?
-¿Tu? –dijo Sasuke y Minato quien acababa de entrar
-Para tu información, intento de casanova barato –le dijo la rubio celosa –Itachi es MI novio y no quiero que te le acerques
-No te enojes Mina-chan, y se compartido.
-Lo que te voy a compartir es otra cosa.
-Me alegra que se llevan tan bien –dijo el ex modelo sonriéndoles
Sasuke y Minato lo miraron con dos enormes gotas y los ojos entrecerrados.
-Así es mi bello jazmín
-¿A que han venido?
-A informarles que su exposición será cubierta por mi televisora.
-¡Fantastic! –exclamo Camil –Por favor mi dulce jacinto que tomen mis mejores ángulos, es decir todos –sonrió.
-Que ego tan pequeño tienes Camil –dijo Sasuke en sarcasmo
-Ya lo se –dijo sonriendo –Cualquiera pensaría que siendo alguien tan arrebatadoramente hermoso, apuesto, inteligente, atractivo, sexy, buen mozo, guapo, en pocas palabras, un dios hecho mortal, tendría el ego por los cielos pero no.
-Si tú lo dices –agrego Minato con una enorme gota y los ojos entrecerrados.
-Bueno, vamos a almorzar –dijo Itachi –seguramente están hambrientos
-Claro mi bello jazmín –dijo el extranjero –Pero, entonces, permítame invitarlos al mejor restaurante francés de la ciudad
-De hecho Camil-san, yo ya he preparado el desayuno –dijo el Uchiha mayor –Pero si usted prefiere…
-No, no mi bello Jazmín, todo lo que tus hermosas manos tocan se convierte en regalo de los dioses –dijo mientras la tomaba de las manos –Además de que tu comida no se compara en nada a algo tan vulgar como lo es un restaurante de cinco estrellas
-Gracias por el halago Camil-san n-n
El Namikaze miro al francés con cara de, te voy a matar
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Mientras tanto, Misuki se encontraba en su oficina revisando algunos documentos y demás papeles, cuando una hermosa mujer, de cabello azul cielo, ojos lilas, vestida con una minifalda gris, un chaleco de igual color sobre una blusa blanca de manga larga, entro ala oficina.
-Hajimi-sama
-¿Si Imari?
-Disculpe que lo moleste pero Orochimaru-sama y Pein-sama desean verlos
-Hazlos pasar –dijo el pelirrojo, la mujer asintió para luego salir dejando entrar a Orochimaru acompañado de un hombre pelinaranja.
Ellos eran Pein y Orochimaru, El líder Yakuza mas importante de Japón y un traficante de blancos, dedicado a la venta y explotación de jóvenes hermosos, especialmente en prostitucion y pornografía, respectivamente, esos dos eran realmente escoria humana
-Pein, Orochimaru, cuanto tiempo –dijo el empresario para darle un saludo efusivo -¿Como han estado?
-No tan bien como tu –le dijo el Yakuza (Orochimaru)
-Es verdad, supimos que te casaste con un verdadero Ángel
-Así es, es hermoso, sin mencionar lo estrecho y caliente que es-dijo sonriendo con lujuria y orgullo
-Ya veo –dijo el traficante –Es una lastima
-Si, Orochimaru acaba de adquirí a cuatro nuevas mascotas que son una delicia a simple vista –dijo el Yakuza
-Y lo mejor… aun son vírgenes –finalizo pelinaranja
-Pero como estas casa…
-Tu lo has dicho… Estoy casado mas no muerto
-¿Y tu esposo?
-El hace lo que diga que por eso me pertenece
Los dos sonrieron ante ese comentario
-Y díganme, como son las nuevas mascotas
-Realmente hermosos –dijo Pein –Dos de ellos son mexicanos, una de ellos es argentina y los otros dos son Coreanos
-Vaya, parece que has conseguido unos buenos especimenes Orochimaru –le dijo el pelirrojo
-¿Entonces iras?
-Si claro, solo díganme donde y cuando
-Mañana alas 9:00 p.m. en donde siempre –le dijo Pein
-Bien, hasta entonces.
Ambos hombres asintieron y sonrieron con perversión, antes de irse.
Continuara...
