3º CAPÍTULO: BATALLA DE INVOCACIÓN. EL ENTRENAMIENTO DE SECRETO DE HINATA
Han pasado ya dos días desde que el grupo llegó a la casa de Shiro y Naruto continuaba sin descanso el intentar golpearle para pasar la prueba. Era ya casi la hora de cenar y Naruto y Shiro se encontraban no muy lejos de la casa peleando.
- ¡Rasengan! – el golpe de Naruto erró, pues Shiro se desvaneció delante suya y lo golpeo por detrás con una patada, lanzándolo a tierra.
- Creo que será mejor dejarlo por hoy Naruto.
- Arf… arf… aún puedo más…
- Si te esfuerzas demasiado vas a gastar todo tu chakra. No seas cabezota. Mañana seguiremos el combate.
Shiro se marchó del lugar, pero Naruto se quedo un poco tirado en el suelo. No entendía porque no podía golpearle. Lo había intentado todo. Su combo especial, el Rasengan el Kage Bunshin No Jutsu y el Taju Kage Bunshin No Jutsu. Pero nada había hecho efecto en Shiro. Cerró los ojos un momento para descansar.
- ¡Ya está! – Grito mientras daba un salto de golpe - ¡Ya sé como hacerlo!
La noche pasó sin más cambios. El grupo ceno y se fueron enseguida a dormir. A la mañana siguiente tras el desayuno, Shiro y Naruto se alejaron un poco de la casa para empezar su combate. A Shiro le extraño que Naruto estuviera tan contento. Cuando llegaron al lugar se pusieron uno frente al otro.
- Te veo muy feliz hoy.
- Je, je. Por supuesto. ¡Porque ya sé como derrotarte!
- ¿Ah sí?
- ¡Así es! – Se muerde el dedo pulgar y deja una pequeña herida y comienza ha realizar sellos - ¡Kuchiyose no jutsu! – Naruto golpea con su mano el suelo y se crea un sello para posteriormente levantarse una nube de humo
- ¡Oh, vaya! – Dijo Shiro sorprendido – Una técnica de invocación.
Naruto se encontraba muy contento pero su alegría cayó en seco cuando vio lo que había parecido.
- ¡Hola! – dijo la pequeña rana roja levantando la mano.
- ¡Ah! ¿¡Qué haces tú aquí!? – le preguntó sobresaltado Naruto.
- ¡Papá está muy liado y me dijo que viniera yo! – dijo Gamakichi.
- ¿Papá? – Se preguntó para si mismo Shiro mirando la escena – Eso significa que…
- ¡Me da igual que esté ocupado o no! ¡Ahora le invocaré! – Naruto vuelve a realizar el mismo proceso con los sellos - ¡Kuchiyose No Jutsu! – toca con su mano el suelo.
Al levantarse la nube de humo aparece una pequeña rana amarilla, por lo que Naruto cae al suelo totalmente deprimido.
- No puede ser…
- ¿Qué haces aquí Gamatatsu? – le preguntó Gamakichi a su hermano.
- ¿Eh….? No lo sé…
- ¡Ya está bien que venga Gamabunta de una vez! – Naruto se puso a saltar de la rabia de que no pudiera invocarlo nunca a la primera. Mientras, Shiro observaba la escena con absoluta sorpresa de la actuación del chico.
- Bueno Naruto. ¿Vamos a pelear de una vez o no? Me estoy aburriendo.
- E-espera un segundo. ¡Esta vez si que lo lograré! – Vuelve a dibujar los sellos y a golpear el suelo - ¡Kuchiyose No Jutsu!
Esta vez si lo logro. Una gran rana roja apareció bajo sus pies y Naruto quedo encima de ella a gran altura.
- ¡Bien! ¡Lo logré! – Naruto comenzó a dar saltos sobre Gamabunta quien pareció cabrearse.
- ¡Naruto! – gritó la gran rana.
- ¿Eh? ¿Qué?
- ¿Se puede saber para que me has invocado?
- ¡Te he invocado por que te necesito Gama-oyabun!
- ¿Eh? ¿Para qué?
- ¡Para vencer a ese tío! – dijo Naruto señalando a Shiro.
Gamabunta bajo su mirada para ver a Shiro. Abrió y cerró los ojos un par de veces.
- Cuanto tiempo, ¿verdad Gamabunta? – le dijo Shiro con una sonrisa en su rostro.
- ¿Tú eres ese pequeñajo que solía estar con el cuarto? ¿Tú eres Shiro?
- Ya no soy ningún pequeñajo Gamabunta.
- Ya veo. Un momento… ¿¡Es a él a quien quieres que derrote!? – preguntó Gamabunta enfurecido.
- E… esto… pues sí – respondió Naruto intimidado.
- Vaya… no puedes hacer nada por ti mismo criajo. Empiezo a arrepentirme de que Jiraiya te dejará el pergamino.
- ¿Me ayudarás?
- Que remedio. Ya que estoy aquí estiraré las piernas. Pero no veo justo pelear contra él así.
- No te preocupes Gamabunta – le dijo Shiro.
- ¿Eh?
- En seguida te traigo alguien con quien puedas pelear – Shiro se mordió el dedo y empezó a realizar los sellos que antes había hecho Naruto - . ¡Kuchiyose No Jutsu! – Shiro golpeo el suelo y una gran nube de humo se levantó. Al dispersarse se pudo distinguir la figura de un gran lobo blanco y de feroces ojos azules.
- ¿¡Qué es eso!? – gritó Naruto sorprendido por ver tal criatura.
- Caramba – dijo Gamabunta echando humo de su pipa - . Cuanto tiempo sin verte Fenrir.
- Lo mismo digo Gamabunta, veo que nos va a tocar pelear – respondió el lobo blanco.
- Siento haberte invocado para esto Fenrir.
- No te preocupes Shiro. Hacía tiempo que me quería divertir un rato con esta ranita roja.
- ¡Je! Ahora veremos quien de los dos es mejor bola de pelo. ¡Naruto agárrate! – Pero Naruto no fue lo bastante rápido y Gamabunta saltó en el aire. Naruto pudo sostenerse gracias a que se cogió al cuello de la chaqueta.
- ¡Vamos Fenrir!
- ¡Sí!
El lobo blanco también salto en el aire e intentó golpear a la rana roja con sus afiladas garras. Gamabunta desenvainó su espada y paró el ataque de Fenrir con ella, provocando una gran onda expansiva por el choque. Cuando las dos criaturas se separaron y cayeron al suelo, se produjo un gran terremoto que se sintió a varios kilómetros a la redonda.
Kakashi y Hinata se encontraba en la casa de Shiro. Hinata estaba haciendo la comida para cuando volvieran y Kakashi estaba leyendo su libro favorito. De pronto notaron un gran terremoto que hizo que tuvieran que ponerse a salvo. El temblor cesó enseguida. Ambos se preguntaron si ese temblor tenía algo que ver con el combate que Naruto y Shiro estaban teniendo no muy lejos de allí.
Gamabunta y Fenrir se miraban fijamente. No querían realizar ningún movimiento en falso para el combate.
- ¡Naruto! ¡Voy a lanzar un chorro de aceite! ¡Necesito que hagas algo para crear fuego! – Ordenó Gamabunta mientras se preparaba para lanzar el chorro de aceite.
- ¡Está bien! – Cuando Gamabunta soltó su aceite, Naruto lanzó un kunai con un sello explosivo que al estallar creo una gran llamarada que se dirigió hacía Shiro y Fenrir.
- ¿¡Estás listo Fenrir!?
- ¡Cuando quieras Shiro! – Fenrir salta en el aire cuando las llamas están apunto de alcanzarle y Shiro empieza a realizar sellos.
Cuando Fenrir llega al suelo. Lanza un chorro de agua por su boca que hace que Gamabunta salte hacia un lado para esquivarlo y Fenrir aprovecha para golpearle con un cabezazo. Gamabunta retrocede unos centímetros, pero consigue retener el golpe de Fenrir e intenta clavarle la espada en la cabeza. Fenrir se aleja a tiempo.
- ¡Prepárate Fenrir! ¡Kage Bunshin No Jutsu Dobutsu! (Replicación de sombras de animal) – alrededor de Shiro y Fenrir aparecen cuatro clones de ellos dos - ¡Adelante!
Tras la orden de Shiro los cuatro clones se abalanzaron hacía Gamabunta quien se puso en posición defensiva con su espada, pero para su sorpresa pasaron de largo. Los clones se movían muy rápido a su alrededor de un lado a otro. De pronto se pararon los cuatro y desaparecieron. Gamabunta no entendió que pasaba hasta que miro al suelo.
- ¡E… esto es!
- ¿Qué pasa Gama-oyabun?
- ¡Un símbolo para hacer desaparecer invocación! – dijo Gamabunta mientras miraba el símbolo que habían dibujado los clones de Fenrir.
- Lo siento Gamabunta. Espero verte otra vez – le dijo Shiro con una sonrisa mientras realizaba los sellos convenientes para llevar a cabo la técnica.
- Siempre serás el mismo pequeñajo – le respondió el con otra sonrisa.
- Adiós – cuando Shiro realizo el último sello, el símbolo comenzó a brillar y una columna de luz rodeo a Gamabunta que al poco desapareció.
- ¿Eh? ¡Gama-oyabun! – Naruto comenzó a caer y fue recogido por Shiro. Al poco Naruto se desmayó pues había usado mucha energía esa mañana. Shiro lo cargo en sus brazos hasta la cabaña, donde les recibió Kakashi y Hinata.
- ¿Un combate duro? – preguntó Kakashi mientras miraba a Naruto.
- Algo parecido – Shiro le entregó a Naruto.
Naruto no despertó hasta la noche. Comió mucho como siempre, además había ramen que era su comida favorita.
- ¡Maldición! ¡Pensaba que está vez lo tenía! – Se quejó mientras comía a toda prisa el ramen que Hinata había preparado.
- Pues lo siento pequeñín. Por cierto Hinata, esto esta muy bueno – le dijo Shiro con una sonrisa.
- G-gracias – agradeció Hinata.
Tras la cena el grupo se fue a dormir. A media noche, Hinata salió de su habitación y fue a comprobar que los demás estaban dormidos. Salió a escondidas de la casa y se fue corriendo hacía un pequeño manantial que había no muy lejos de allí. Al llegar le sorprendió lo resplandeciente que estaba el agua y lo limpia que era. Se quito toda la ropa y la dejo apoyada en una roca y empezó a caminar por el agua. Poco después empezó a usar su chakra para controlar el agua.
Cuando llevaba más o menos una hora ya estaba muy cansa. Había usado mucho chakra, pero el entrenamiento estaba teniendo resultados positivos.
- Si sigues así vas a pillar un resfriado.
Hinata se asustó al oír la voz de Shiro. Lo busco con la mirada y comprobó que estaba sentado en una de las rocas. Corriendo se tapó el cuerpo, a la vez que se ruborizaba, pero se calmó un poco al ver que Shiro tenía los ojos cerrados.
- Tranquila, no te he espiado en ningún momento.
- ¿L-lleva aquí mucho tiempo? – le preguntó Hinata muy avergonzada.
- La verdad es que mucho si, pero tranquila, no he visto tu cuerpo ni nada. No soy como Jiraiya que aprovecharía está situación. Con oír lo que hacías me bastaba para hacerme una idea.
- ¿Y q-qué hace aquí?
- Pues he visto que salías y te he seguido, aunque sé que vienes todas las noches desde que estás aquí – Hinata se ruborizo al oír eso. Shiro le lanzó una toalla con la que Hinata se envolvió y vio como Shiro comenzó a caminar por encima del agua hasta quedar a unos diez pasos delante de ella - . ¿Quieres que te ayude a entrenar?
- ¿Eh?
- Ese movimiento que estas realizando es para impedir los golpes, ¿no? Pues recibiendo golpes es la mejor manera de practicar.
- ¡Gracias Shiro-sama!
- No hace falta que me lo agradezcas. Pero…. Ya sé que te quitas la ropa porque no quieres que se te moje pero al menos ponte la ropa interior, sino vas a coger un buen resfriado y eso no es bueno.
- ¡Si!
Hinata se acercó a la roca donde tenía su ropa y se coloco su ropa interior de color azul y volvió al lugar en donde se encontraba antes.
- ¿Estás lista? – le preguntó Shiro.
- ¡Sí! – respondió firmemente Hinata un poco colorada por la situación.
Shiro le lanzó una serie de Shuriken. Hinata se preparó para contrarrestarlos con su movimiento pero se acordó de la situación y se desconcentró. Si no fuera por que se agacho a tiempo, los shuriken la habrían tocado y herido de manera grave.
- ¿Qué haces Hinata? ¿Por qué no los has parado?
- Es que… yo… - dijo Hinata en voz baja con un tono de vergüenza.
Shiro lo entendió enseguida y mostró una sonrisa en su rostro. Hinata lo observo y con sorpresa vio como arrancaba un trozo de tela de su camisa y se lo ponía en los ojos en forma de venda.
- Te da vergüenza el pensar que puedo abrir los ojos y verte. Pues estate tranquila. Así no podré verte bajo ningún concepto. Ahora pongámonos a entrenar.
- ¡Si Shiro-sama!
