III. El pueblecito junto a Hogsmeade
Por Merlín que como no diga algo ya le lanzaré un cruciatus. Pensó Hermione mientras miraba con impaciencia a la profesora McGonagall.
La Ceremonia de Selección ya había terminado, y todos los alumnos se habían ido a su sala. Todos excepto los que habían recibido aquella carta ese verano.
La profesora McGonagall se levantó de la mesa, dispuesta a empezar su discurso.
-Sonorus- dijo apuntándose al cuello con la varita.-Como bien sabéis los que estáis aquí, la comisión directiva de Hogwarts ha decidido hacer una excepción con vosotros, ya que el año pasado no fue posible hacer los É.X.T.A.S.I.S. Vais a trabajar en un proyecto especial.
Justo al lado de Hogsmeade hay un pequeño pueblo, que fue destruido durante la batalla de Hogwarts y está habitado por muggles. Antes, los muggles convivían con familias de magos que también residían allí, pero esas familias de magos decidieron mudarse por miedo al peligro.
Las habitaciones de las salas comunes de Hogwarts están preparadas para un número determinado de personas, y como podréis entender, no caben más.
Bien, vuestro proyecto consistirá en haceros pasar por familias muggles y convivir en ese pueblo con normalidad y sin magia-recalcó estas palabras con énfasis- de lunes a viernes. Los fines de semana, vendréis al castillo y daréis vuestras clases con normalidad.
El gran comedor se quedó en silencio, y todo el mundo tenía la boca abierta de par en par. Nadie dijo nada, así que la profesora McGonagall siguió con su discurso:
-Sólo podréis utilizar la magia dentro de la casa, para cocinar, limpiar, y hacer las tareas domésticas. Cada casa tiene un encantamiento protector, y si se utiliza la magia para dañar a vuestro compañero, se activará, y traerá con él sus consecuencias.
-Profesora McGonagall- interrumpió Hermione, y pudo oír unas risitas des de la mesa de Slytherin- Por qué íbamos a usar la magia contra nuestro compañero? Lo elegiremos nosotros, no es así?
-No, señorita Granger. Hemos pensado muy bien con quién vais a compartir casa, y como se esperará, no permitiremos que los alumnos cometan blasfemias en este prestigioso colegio.
Ahora, iré llamando a cada alumno por orden alfabético y le daré un pergamino. Dicho pergamino es un translador que os llevará directamente a la casa.
Vuestras pertenencias ya están ahí- y sin más dilación, cogió el largo pergamino en que había la lista de los alumnos y empezó a llamar uno por uno.
-Abbot, Hannah- La chica cogió el pergamino que le tendía la profesora y desapareció sin más.
…
-Granger, Hermione- Hermione se dirigió con nerviosismo hacia la profesora McGonagall, que le tendió el pergamino y desapareció.
...
-Malfoy, Draco- Malfoy se acercó con parsimonia a la profesora, pero no cogió el pergamino, se acercó a ella y dijo con cara de fastidio y arrastrando las palabras:
-No pienso hacer esta estupidez.
-Entonces estaré encantada de acompañarle a Azkaban junto a su padre, señor Malfoy- Malfoy le dedicó su mejor cara de desprecio y cogió el pergamino. Al igual que sus compañeros, desapareció de repente.
