Basado en un capitulo de HP y Las Reliquias de la Muerte.


3. Atrapados


— ¡No! ¡Déjenlo! ¡Déjenlo! — chilla la castaña cuando le dan un puñetazo a Ron.

Los Carroñeros los han atrapado. Llevan varios meses en busca de los Horrocruxes y ahora los han atrapado.
Hermione ve como golpean a Harry y después a Ron por mentir sobre su nombre.
Aquel llamado Greyback se acerca a la castaña, ella siente como su cuerpo de estremece. Le pregunta su nombre.

— Penélope Clearwater — es el primer nombre que viene a su mente. Le pregunta su estatus de sangre.

— Sangre mestiza — responde Hermione.

Ron responde a los cuestionamientos de los Carroñeros. Aquel pelirrojo que los había abandonado y después regresado, y que durante las últimas semanas estuvo a cargo de la situación. Aquel pelirrojo del que nuestra querida castaña parecía estar enamorándose desde hace mucho tiempo, aquel que la hizo sufrir el año anterior al salir con la tonta de Lavander, aquel que la hizo a un lado y a consecuencia de eso había tenido un acompañante en la biblioteca que nunca falta a sus citas; entonces nuestra castaña lo recuerda, siempre lo recuerda… y siempre se pregunta como estará él…

— Hermione Granger —escucha que alguien dice, Hermione regresa a la realidad, ya están atados con los otros dos prisioneros, Dean y Griphook —, la sangre sucia que según todos los indicios viaja con Harry Potter.

Greyback se acercó a ella.

— ¿Sabes que, muchachita? La chica de esta fotografía se parece mucho a ti.

— ¡No soy yo! ¡No lo soy! —dice aterrada, los han descubierto.

La castaña esta temblando, un carroñero se acerca con unas gafas y se las pone a Harry.

— ¡Es él! —brama Greyback —. ¡Hemos atrapado a Potter!

Empiezan a planear que harán con él.

— No, yo no tengo… Dicen que utiliza la casa de los Malfoy como cuartel general. Lo llevaremos ahí —dice Greyback—
Hermione se pone aun mas agitada, no puede ir a aquella casa; a pesar de que el recuerdo de su enemigo haciéndole compañía es algo que no quiere olvidar, sabe que debe hacerlo; a pesar de que siempre esta preocupada porque el rubio este bien, sabe que no debe estarlo; sabe que lo mas probable es que se encuentre con él en esa casa y no quiere que eso pase.

Desaparecen y llegan a un sendero rural. Hay una verja que toma la forma de un rostro y con voz resonante dice:

— ¡Manifiesta tus intenciones!

— ¡Tenemos a Potter! —grita Greyback.

La verja se abre y entran. Narcisa Malfoy los recibe y después los dirige al salón.

— Mi hijo Draco está pasando las vacaciones de Pascua en casa. Él nos confirmara si es Harry Potter.

Hermione siente que le falta el aire, él está ahí; eso significa que está bien, la chica recupera el aire; pero se da cuenta de que los reconocerá, ¿será capaz de aceptar que son ellos? Eso la hace sentir mal de nuevo.

— Ven aquí, Draco —escucha que dice Narcisa.

El chico se acerca a Harry.

— No se… No estoy seguro —responde Draco. Hermione lo mira de reojo, se ve más pálido que siempre, su rostro está rígido, la chica nota cierto temor en él.

— ¡Ven aquí, Draco, y mira bien! ¿Que opinas? —pregunta Lucius emocionado.

— No lo se —insiste el rubio, y se va hacia la chimenea.

** Draco, ¿qué te han hecho? ** piensa la castaña con tristeza. ** ¿Dónde quedó aquel chico altivo y arrogante que me hizo compañía mientras mas la necesitaba? Aquel que me dijo que era una tonta por ser amiga de Harry y Ron. Aquel que, aun después de casi asesinar a Dumbledore, regresó a Hogwarts solo para pedirme que me cuidara y que no me separara de mis amigos **

Aquel chico por el cual ella, aunque no lo aceptara del todo, seria capaz de enfrentarse al mismísimo Voldemort. Aquel en el cual, cada vez que sentía que no podía mas, pensaba y recordaba lo que se había prometido…, acabar con El-que-no-debe-ser-nombrado solo porque se lo debía.

La castaña vuelve a la realidad al sentir que los hacen darse la vuelta, la luz cae sobre su cara. Escucha que Narcisa dice algo pero no le pone atención, ella dirige su vista al chico rubio que está a su lado. Sus miradas se encuentran. Hermione siente su piel estremecerse y sus ojos humedecerse, pero se obliga a no derramar ninguna lagrima. Él sabe que es ella, ¿por qué no los delata de una vez?

— Pues… —dice Draco; es ella, lo sabe, ha pasado molestándola durante más de cinco años, ha sido su acompañante en la biblioteca durante un año…; es justo por eso que no la delata, no es capaz. Ella, por alguna razón, confió en él, se preocupó por él, lloró por él —no sé. Si, podría ser —responde al fin, sonando lo menos convencido posible, no quiere que le hagan daño.

— No se —repite cuando le preguntan sobre el pelirrojo.

— ¿Qué significa esto? ¿Qué ha pasado, Cissy? —Hermione comienza a temblar aun mas, es Bellatrix Lestrange y la mira fijamente.

— ¡Pero si es la sangre sucia! ¡Esa Granger! —Draco se paraliza, su loca tía conoce a Hermione.

Algo más pasa. Bellatrix se pone aun mas loca al ver que uno de los carroñeros tiene la espada de Gryffindor y comienza a lanzar maldiciones. Greyback le dice que la encontraron en la tienda de los chicos. Mandan a los prisioneros a la bodega.

— Un momento —salta Bellatrix —. A todos excepto… excepto a la sangre sucia.

— ¡No! —grita Draco; pero nadie, a excepción de Hermione que no ha dejado de verlo, se da cuenta pues Ron hace lo mismo, pero mas fuerte, lo cual hace que su gritó de confunda.

— ¡Ella no! ¡Llévenme a mí! —grita el pelirrojo.

Draco nota lo que pasa, Weasley esta enamorado de Hermione y esa idea le molesta.
Bellatrix corta las cuerdas que atan a Hermione y la arrastra por el cabello hasta el centro del salón.

— Ahora, dime, ¿de donde sacaron esta espada? —grita la mortifaga caminando alrededor de la castaña —. ¡Contesta! —grita parándose frente a ella y cortándole la mejilla derecha con el puñal. Hermione no responde y tiene la mirada clavada al suelo.

— Mírame… —ordena Bellatrix atrás de ella y la jala del cabello, obligándola a levantar la cabeza. Hermione grita —. ¿De donde la sacaron? —grita y le hace un profundo corte desde el pecho hasta el hombro, la castaña suelta un largo y desgarrador grito.

— ¡Hermione! ¡Hermione! —se escucha gritar a Ron. Bellatrix lanza a la chica al suelo.

— Parece que tu novio quiere tomar tu lugar, te aseguro que lo hará cuando termine contigo —dice la mortifaga y se hinca junto a la chica, la toma por los hombros obligándola a acostarse en el frio piso de mármol —. ¿De donde sacaron la espada? —grita y le clava el puñal en el hombro derecho. Hermione solo grita —. ¡Te lo preguntare una vez más! ¿De donde sacaron esta espada? ¿De donde? —le clava aun mas el puñal.

— La encontramos… la encontramos… ¡Oh, por favor! —responde Hermione.

— ¡Mientes, asquerosa sangre sucia, y yo lo sé! ¡Han entrado a mi cámara de Gringotts! ¡Di la verdad! ¡Confiesa! —grita Bellatrix fuera de si, haciéndole otro profundo corte en el pecho. La castaña no para de gritar.

— ¿Qué mas se llevaron de allí? ¿Qué más tienen? ¡Dime la verdad o te juro que te atravieso con este puñal!

— ¡Basta! —grita Draco para sorpresa de todos, Hermione lo mira con las lagrimas resbalando por sus mejillas.

— ¿Qué pasa, Draco? —pregunta Narcisa con voz temblorosa.

— Si, Draco, ¿que pasa? No me digas que ahora defiendes a los asqueroso sangre sucias —dice Bellatrix levantándose y caminando hacia él.

— No, es… es solo que… la conozco, es una Gryffindor, no… no te dirá nada —contesta el rubio viendo a Hermione.

— Oh, sobrino, parece que no me conoces; yo siempre consigo lo que quiero y si para eso debo matar a una asquerosa sangre sucia como esta, ¡no me importa! —grita Bellatrix —. Pero para que hablar, mejor hay que actuar. ¿Qué más se llevaron? ¿Qué mas? —Pregunta acercándose de nuevo a la castaña —. ¡Contéstame! ¡Crucio! —grita, Hermione lo hace aun mas fuerte retorciéndose en el suelo. Draco no soporta ver eso, tiene que hacer algo para detenerlo; camina hacia ellas, nadie lo nota pues todos están absortos en la tortura que esta llevando a cabo la mortifaga, saca su varita…

— Imperio —murmura, nadie lo escucha, los gritos de Hermione lo impiden.

— ¿Cómo entraron en mi cámara? —pregunta Bellatrix hincándose de nuevo junto a la castaña y con la punta del comienza a cortar su brazo, escribiendo las palabras "sangre sucia" en él —. ¿Los ayudó ese desgraciado duende que está en el sótano?

— ¡Lo conocimos esta noche! —gimotea Hermione a punto de la inconciencia —. Nunca hemos estado en su cámara. ¡Esta no es la espada verdadera! ¡Es una copia, solo una copia! —dice, pero ella sabe que no fue por su propia voluntad, alguien mas la hizo decir eso.

— ¿Una copia? —repite Bellatrix con voz estridente —. ¡Mentirosa!

— ¡Podemos comprobarlo! —exclama Lucius —. ¡Ve a buscar al duende, Draco; él sabrá decirnos si la espada es autentica o no! —el rubio no quiere irse de ahí, teme que su loca tía mate a Hermione. Ya no le importa que pase con él, si tiene que enfrentarse a Bellatrix para salvarla esta dispuesto a hacerlo —. ¿Qué esperas, Draco? ¡Ve! —ordena Lucius.

— Entiendo que te esté gustando el espectáculo, Draco, pero tienes que ir por el duende; además, ya me asquee de ver tanta sangre tan asquerosamente sucia —dice Bellatrix levantándose y pateando a Hermione haciéndola a un lado.

El rubio controla su impulso de atacar a su tía ahí mismo y obedece. Al cabo de un rato regresa con el duende seminconsciente.

— Muy bien, veras, duende; esta sangre sucia me dijo que esta espada es solo una copia, ¿tú qué dices? —pregunta la bruja acercando la espada a Griphook, el duende la toma y la examina, en eso se escucha algo en el sótano, Lucius manda a Colagusano a checar que ocurre.

— ¿Qué pasa, Colagusano? —pregunta Lucius.

— ¡Nada! ¡No pasa nada! —escuchan que responde.

— ¿Y bien? —le dice Bellatrix al duende segundos mas tarde —. ¿Es la espada autentica?

— No. es una falsificación —dice Griphook.

— ¿Esta… seguro? ¿Completamente seguro?

— Si —afirma el duende.

— Bien —dice la bruja y con un golpe de la varita la hace un profundo corte en la cara al duende, quien se derrumba en el suelo gritando de dolor —. Y ahora, llamaremos al Señor Tenebroso —se retira la manga y toca la Marca Tenebrosa —. Y creo que podemos prescindir de la sangre sucia. Puedes llevártela si quieres, Greyback.

— ¡Nooooooo! —Ron irrumpe en el salón —. ¡Expelliarmus! —grita y la varita de Bellatrix salta por los aires, Harry la atrapa.

— ¡Desmaius! —grita el ojiverde y Lucius cae al fuego de la chimenea. Los chorros de luz no se hacen esperar.

— ¡Deténganse o la mato! —grita Bellatrix agarrando a Hermione y amenazando con clavarle el puñal en el cuello —. Suelten las varitas. ¡Suéltenlas, o comprobaremos lo sucia que tiene la sangre esta desgraciada! ¡He dicho que las suelten! —chilla ella y clava la punta del puñal en el cuello de Hermione, del que salen unas gotas de sangre.

— ¡Esta bien, de acuerdo! —grita Harry y deja caer la varita, Ron hace lo mismo.

— ¡Recógelas, Draco! ¡El Señor Tenebroso está a punto de llegar, Harry Potter! ¡Se acerca tu hora! —dice Bellatrix.
Draco se acerca a ellos, se agacha a levantar las varitas; mientras se levanta mira a Harry y le guiña un ojo, el azabache frunce el entrecejo sin comprender. El rubio camina hasta donde estaba, al llegar mira hacia arriba y piensa en un hechizo, por suerte sabe sobre magia no verbal.

—… que te quedes con la chica, Greyback, después de lo que has hecho esta noche —habla Bellatrix, cuando se oye un extraño chirrido proveniente del techo.

Todos miran hacia arriba y con un amenazador tintineo la araña de cristal se desprende del techo. Bellatrix suelta a Hermione y se lanza a un lado. El artefacto cae sobre la castaña y el duende. Fragmentos de cristal vuelan por rodos lados, una llega hasta Draco cortándolo desde la cien izquierda hasta la nariz, el chico se tapa esa parte con las manos. Ron corre a rescatar a Hermione, Harry salta por encima de una butaca y le quita las varitas a Draco, quien no opone ninguna resistencia.

— ¡Dobby! —grita Narcisa.

Se escucha un fuerte ¡crac!y su varita salta por los aires.

La mirada de Harry se encuentra con la de Draco con una sola pregunta en su mente: ¿Por qué? El rubio parece entender, se quita las manos de su ensangrentada cara y dirige su vista a Hermione; quien esta a punto de desmatarse, pero también lo mira; el ojiverde entiende, sabe por que lo hizo, lo hizo… por ella.

— ¡Dobby es un elfo libre, y Dobby ha venido a salvar a Harry Potter y sus amigos! —grita el elfo.
Harry lanza una varita a Ron, saca a Griphook de debajo de la lámpara, le da la mano a Dobby y se desaparecen.
Draco los ve desaparecer y siente un gran alivio; se han ido, ahora están a salvo, ahora "ella"esta a salvo.

Llegan a un lugar con aire salado, Hermione siente que ya no puede mas, Ron la sostiene entre sus brazos, es por eso que aun se mantiene de pie.

— ¡Dobby! —escucha gritar a Harry, se suelta de Ron e intenta caminar hasta el ojiverde pero no puede pues al segundo paso cae sobre la arena.

El pelirrojo la carga y la lleva hacia la casa.

— No —murmura —. Dr… Dr… Dra… co — balbucea pensando que pasara con él. Sus grises ojos mirándola, como pidiéndole perdón por lo que pasó, es la ultima imagen en su cabeza antes de desmayarse.

* No tengo nada que perdonarte, no fue tu culpa* es su ultimo pensamiento.