Son pasadas las doce de la noche y aquí estoy, subiendo el cap 3 corregido. ¡Por fin!
Mañana tengo que madrugar, pero no pasa nada. Como los valientes.
[15-16/3/16]
Convivencia I
El tiempo seguía pasando.
Algunas veces demasiado lento; otras, demasiado rápido.
Pero pasar, pasa; a favor de muchos y en contra de otros convirtiendo la vida en algo pasajero, frágil, sin importar los siglos que existieses. Daba igual cuánto hubieses vivido, sufrido o amado; para la antigüedad que es el tiempo no le importaría. Pero para Bella, su existencia era como un reloj. Siempre en movimiento, siempre igual, sin cambios. Sin descanso. Sin la oportunidad de hacer otra cosa que no sea mover las agujas de su vida.
Tic, tac, tic, tac..., seguía sonando en la pared blanca impecable de la mansión Cullen el reloj negro recién comprado por Alice, por supuesto. Siempre sonando con la misma intensidad, imparable; inexorablemente seguiría marcando la sucesión de las horas hasta que su batería se agotase.
Y cuando esto ocurriera, sabía Bella, no cambiaría el hecho de que, cuando le pusieran unas baterías nuevas, seguiría exactamente por el lugar en que detuvo y a nadie le importaría mucho que se hubiera detenido. O si se rompiese, se compraría otro. Se sentía identificada con el aparato.
Ella sabía que su vida acabaría en algún momento, ya sea porque la matasen de una vez por todas, o porque su mente se agotase como las pilas del reloj. Y a nadie le sería importante.
O al menos eso creía hasta que se le pasó por la cabeza cazar en un bosquecillo a las afueras de un pueblo perdido en medio de Inglaterra. Ahora había algo diferente, tenía una familia que la quería, y eso la sacaba un poco de su pozo de auto-destrucción; pero seguía vacía, le faltaba algo más y lo que es peor, sabía lo que era. La razón por la que seguía viviendo y la razón de por qué quería que la matasen en ese mismo instante: Edward.
Bella sacudió la cabeza intentando pensar en otra cosa y apartó la vista del reloj negro que había en la pared el pasillo. Iba de camino al baño y entonces se fijó en dicho reloj y se quedó mirándolo pensando sin querer en cosas que llevaba evitando pensar desde hace meses. Avanzó un paso más hacia su objetivo, pero, al pasar delante de una habitación que no identificó en un principio, se detuvo. Cerró los ojos unos segundos para evitar mirar hacia su interior aunque no tuvo éxito. Los abrió y una habitación pobremente decorada fue lo que vio, era obvio de quién era por la cantidad de CDs y el sofá que le traía tantos recuerdos de su vida pasada a la mente.
Desvió la vista a una foto enmarcada que había en una mesita cercana, al lado de una pila de libros sin título.
No podía mirarla sin que le temblaran las rodillas pero aún así siguió observándola sin pestañear, sin moverse, al son del tic, tac de las agujas del reloj.
Un segundo. Dos segundos, tres... No supo cuánto miró la simple foto en el marco hecho a mano, pero a ella le parecieron horas. No dejó de mirarla a pesar de que odiaba esa foto ya que volvía al momento en que se la hicieron; porque, en efecto, ella aparecía en esta imagen. Ella cuando era humana.
A Bella de repente le dieron ganas de salir corriendo, de huir a toda la velocidad que podían darle sus piernas; pero en vez de eso, se dio la vuelta lentamente y sus pies la guiaron sola hacia el baño. Debía borrar la imagen del recuerdo pero no podía, su amplia mente no la dejaba, torturándola un rato más como le placía.
Lentamente, siempre lentamente, cerró la puerta de madera del baño y se apoyó en esta, contando hasta diez. Debía calmarse si no quería causar un desastre nacional y un homicidio masivo. Con cuidado, Bella, se dijo, tranquilízate si no quieres matar a tu familia, al motivo por el que sigues con vida... La voz que escuchaba en su mente se calló cuando su respiración volvió a la normalidad y se acompasó al ritmo del reloj.
Bella se enderezó y se miró al espejo que había a su derecha, observando cómo su rostro se descomponía y volvía se convertirse en la máscara que con tanto esfuerzo había logrado ponerse en el rostro, ocultando así lo que en verdad escondía en su interior. La verdad que nadie debía saber, la realidad de las consecuencias de una mala decisión hecha hace tantos meses. No quería culpar a nadie, porque nadie tenía la culpa más que ella por meterse donde no debía, por creer en que existía algún tipo de futuro para su amor, por pensar que sería convertida por su pareja y que despertaría con su familia alrededor, felices por su conversión.
Pero nada era como lo había soñado, absolutamente lo contrario. Se había convertido en un monstruo, estaba sola, y desde siempre lo había estado. Edward no fue quien la mordió y tardó ocho meses en volver a ver a los Cullen, quienes no la reconocieron en un principio, y sabía que tardaría aún más en ganarse la confianza de su familia de nuevo, o incluso para volver a ver a Edward.
No..., se dijo para sí misma mientras cerraba los ojos, nunca volverá a ser lo mismo que antes. Nunca me verán como la Bella que fui y no me querrán como lo hicieron, sobretodo después de lo que tendré que hacer...Ignorando las voces que hablaban de ella en el piso de abajo, comenzó a quitarse los harapos que eran su ropa, lentamente, sin prisas. Podía darse el lujo de ir lento porque ya no estaba tan perdida; sabía que, fuera a donde fuera, tenía un hogar adonde volver. Entonces, sin previo aviso, se detuvo y se quedó con los pantalones a medio quitar.
Un hogar... hacía tiempo que no decía esa palabra. Era como una brisa fresca que limpiaba su corazón muerto, un bálsamo calmante en medio del dolor que luchaba por consumirla. Estaba casi cerca de su meta.
Bella terminó de desnudarse y entró en la ducha buscando el champú y el jabón. Cuando los ubicó, levantó con una mano el teléfono de la ducha y abrió el chorro, daba igual a que lado, frío o caliente. Pasó el chorro de agua por todo su cuerpo con tranquilidad, luchando por quitar la sangre seca de su piel con una pequeña sonrisa. Se acordaba de que cuando era humana le daba náuseas la sangre y que podía olerla a la perfección; menuda ironía era ahora ya que la sangre era su fuente de energía, su alimento.
Soltó un suspiro cuando no pudo quitar algunos restos del líquido rojo y cerró el grifo, rindiéndose. Cogió la pastilla sin estrenar de jabón con aroma a fresas que había ahí y lo frotó por sus brazos y el rostro para después pasarlo por su vientre surcado de cicatrices que luchaba por ignorar, y finalmente se agachó para limpiar sus pies y las piernas también llenas de marcas imborrables hasta con jabón.
Abrió de nuevo el chorro de agua lo suficiente como para quitarse los restos de jabón de las manos y procedió luego con el champú, de fresas también. Alice..., pensó con un suspiro al ver que todo estaba organizado por y para una chica. Abrió la tapa y aspiró el aroma relajante y suave de las fresas; desde siempre le había encantado ese aroma suave que hacía que sus músculos tensos se relajasen y pudiera descansar del ajetreado día a día que fue en algún momento su vida.
La verdad es que su pelo estaba horrible, todo enredado, lleno de barro y hojas del bosque, y que olía a lo que esperaba que solo fuera barro; así que se echó el producto por todo el pelo con una pequeña sonrisa y empezó a frotarlo por el cuero cabelludo con la punta de los dedos. Se sentía bien, dentro de lo que cabía, ducharse como es debido. Hasta ahora había intentado limpiarse como podía con la lluvia o en los ríos que había en el camino, obviando cuando atravesó el Atlántico a nado, pero el resultado no era muy satisfactorio normalmente. Siguió lavándose el pelo cuando alguien interrumpió sus pensamientos. Giró un poco la cabeza lo suficiente para comprobar lo que sus otros sentidos le decían.
Era Alice, que venía a dejarle a Bella la ropa para que se cambiase. Al principio Alice pensó que Bella se taparía con la cortina de plástico que había rodeando la ducha ruborizándose, como antaño, pero Bella sólo abrió los ojos para ver quién había entrado en el baño y asintió como saludo; así nada más, totalmente impersonal. Esto incomodó un poco a la Cullen, pero entró de todas formas, nunca se perdería la ocasión para ver lo que había hecho la conversión en vampiro con el cuerpo de su hermana. Este había sido transformado en algo que Alice ya sabía de antemano que sería, pero eso no quitó el placer que sentía como voyerista que es al ver un cuerpo desnudo tan perfecto. Pero cuando fijó su mirada en lo que la tela les impidió ver antes de su cuerpo, es decir, gran parte del vientre, las piernas y espalda, vio que las marcas iban más allá de lo que creía en un principio. Casi podría compararse con las que habían en Jasper, pensó Alice; pero era algo diferente y chocante verlo en alguien que sabía que fue un soldado en una guerra de verdad durante siglos, que verlo en una hermana que había sido humana hasta hace poco y que se había fortalecido sola, en la calle, y que se encontraba en un estado emocional deplorable.
Observó cómo Bella se aclaraba el champú y el jabón del cuerpo, tomaba la toalla que había al lado, se envolvía con esta y la miraba a ella con una sonrisa pequeña. Alice no se la devolvió en un principio, abrumada por la expresión cansada y madura de su amiga. Estaba acostumbrada a que, por su experiencia, fuera ella la madura.
— Gracias- dijo al ver la ropa que Alice portaba en las manos. Alice tardó en contestar.
— Ah... de nada- murmuró alcanzándole la ropa que había traído especialmente para ella, la ropa interior incluida, y de seguro que Bella se negaría a ponérsela pero al final Alice ganaría la disputa. Evidentemente.
— ¿Necesitas algo?- preguntó Bella con voz tranquila al ver que Alice se quedaba de pie sin moverse para nada en el mismo sitio y la miraba fijamente. No tenía ya nada en contra de que Alice la mirase sin ropa (porque lo había hecho tiempo atrás cuando James le rompió la pierna y la ayudó a bañarse), pero era extraño que no moviese o que no estuviera ya dándole la brasa con sus ideas del nuevo guardarropa que estaba diseñando para Bella.- ¿Ha pasado algo?- dijo preocupada.
— Eh... no, nada. Es que me quedé pensando en las musarañas sin querer.- se disculpó sonriendo Alice- Baja cuando quieras, Emmet quiere pedirte algo- se acordó de algo y soltó una risilla en medio de la oración.
Emmet tenía preparada una "pequeña" propuesta a Bella. Apenas hace nada que se reencontraban y Em quería jugar.
— De acuerdo. Gracias de nuevo por la ropa.
— Ya sabes que siempre tengo algo para ti.- guiño un ojo y salió disparada por la puerta cerrándola detrás de sí con un ligero click.
Cuando Bella se quedó a solas, soltó un suspiro muy sonoro. Sabía perfectamente que Alice estaba ocultándole algo; lo que le recordaba que, cuando le preguntó si en verdad no podía ver su futuro, Alice respondió con evasivas o palabras muy ambiguas. Era como si la hubiera visto de verdad, pero no deseaba decirlo en voz alta, y Bella tenía una ligera sospecha de en qué momento podría haber pasado esto. Tembló violentamente de miedo al acordarse de ese episodio de su vida que luchaba por ignorar: el día en que conoció a Jonathan, el día en que la mordió.
El día en que dejó de ser Isabella Swan.
Todavía podía recordarlo como si hubiese pasado ayer mismo aunque siempre había creído que cuando eres vampiro uno se olvida de todo eso, otra razón que la hacía diferente a los otros vampiros. Ella era muy rara, empezando por el hecho de que dormía. ¡Incluso podía matar a lo que no está vivo! Era simplemente demasiado, más de lo que cualquiera pudiera soportar. Ya, pero cualquiera no ha pasado por lo mismo que tú, respondió una voz en la mente de Bella. Suspiró de nuevo, sabía quién le hablaba porque era ella misma, pero no lo era, una cosa demasiado complicada y Bella a veces se preguntaba por qué era todo así. ¿Por qué ella no fue una vampira normal y corriente?
Sacudió la cabeza, saliendo de sus pensamientos. Debía vestirse de una buena vez y quería averiguar qué quería Emmet, aunque ya se hacía una idea: no le sorprendería una propuesta de pelea, solo para jugar un rato. Era tan predecible... pero tal vez sería una buena idea para probar sus fuerzas, demostrar su nueva condición a su familia y explicar una cosa más sobre ella. Sí, debía bajar inmediatamente, pero cuando por fin se fijó en la ropa que Alice trajo supo que debía ponerle ciertas condiciones a su hermanita; por lo que decidió abrir la puerta del baño y la llamó con la voz tan tranquila y sin alzarla, como si estuviera con ella delante y conversaran. Era suficiente.
— Alice -dijo, e inmediatamente apareció delante de ella preguntándole con la mirada qué necesitaba- quisiera que me buscases unos guantes, una chaqueta o una camisa con cuello de tortuga y botas, si puedes. No me importa el color, pero preferiría negro.
— ¿Podría saber la razón?- dijo ella a la vez preocupada e interesada.
— Dejémoslo que es por seguridad.- sonrió Bella apenas moviendo las esquinas de su boca y decidió esperar en el baño aunque su hermana no tardó mucho, como de costumbre.
— Aquí tienes- dijo ella tendiéndole lo que pidió, sorprendentemente de color negro (aunque con diseños y formas de varios colores), y se fue escaleras abajo mientras evitaba las preguntas en los ojos de su familia.
Bella no se demoró más y se vistió con velocidad con unas ropas extrañamente cómodas y muy de su estilo. Ella cayó en la cuenta de que Alice seguramente las había elegido para el combate y cumpliendo el pedido que Bella le dio, todo un milagro. Bueno, no importaba mucho; así que Bella se terminó de calzar las botas negras (no es que le gustase mucho el tacón, pero era aceptable a esa altura), metiendo el pantalón de licra por dentro de dicho calzado; alisó las pequeñas arrugas invisibles de la camisa manga larga y que cubría su cuello a la perfección, aunque tal vez era un poco muy ajustado a su cuerpo.
Inspiró hondo una vez más y abrió por fin la puerta del baño, en donde se iban por el desagüe toda la suciedad, barro y sangre que habían acompañado a la Bella nómada tanto tiempo, con sus guantes de tela negra. Salió al pasillo de madera perfectamente pulido y encerado e, ignorando el sonido de los tacones, avanzó relativamente lento para un vampiro hasta la escalera de caracol de la casa; descendió por esta a la misma velocidad y llegó al piso de abajo con la barbilla bien alta y los ojos abiertos mostrando todo su potente color borgoña de la sangre.
— De acuerdo, Em. ¿Qué querías decirme?- preguntó ella algo más tranquila por el baño y el tiempo de reflexión.
Hubo un pequeño silencio debido a la diferencia existente entre la Bella que habían encontrado y esta Bella toda arreglada, vestida por la mano experta de Alice, que tenía el pelo y el rostro libres de suciedad y sangre. Estaba preciosa, era lo único que pasó por la cabeza de los presentes en esos segundos que tardó Emmet en recuperar el habla, pero alguien se adelantó.
— Emmet quería batirse en duelo contigo. Ha estado un poco aburrido y solo este tiempo y piensa que podrá ganarte- dijo Jasper con burla en la voz. Chiste que compartió con Bella cuando se miraron a los ojos, los dos sabían que ello era imposible.
— Oh, vaya, ¿En serio lo crees?- soltó una pequeña risita Bella.- Vamos a intentarlo.
— ¿Ahora?- preguntó Emmet herido en el orgullo al ser menospreciado- ¿De verdad? ¿No tenías que dormir o algo?- no se creía que de verdad ella hubiera aceptado tan rápido.
— ¿Tienes miedo?- se rieron de nuevo Jasper y Bella- Si quieres puedo dormir, pero conociéndote debes estar muy ansioso. Vamos Em, que no muerdo.
Ahora sí que estaba enfadado Emmet, dándose cuenta de que se estaban riendo de él. Hacía tiempo que no lo pasaban tan bien en la mansión Cullen y se sentía bien reírse, pensó Carlisle alegre de ver a su familia tan contenta con la situación, menos mal que Bella había vuelto. Seguro que todo irá a mejor, fue la conclusión del rubio con una sonrisa de oreja a oreja.
— Vamos afuera, que hay más espacio- anunció este tomando la delantera hacia el extenso patio que había ahí.
El lugar era lo suficientemente grande como para que pudiera desarrollarse la pelea y había tan pocos árboles que seguro que Esme no sufriría a no ser que Emmet se pasara de verdad. Los contrincantes se posicionaron a cierta distancia uno del otro mirándose a los ojos mientras el resto de los Cullen se alejaban un poco de ellos. Era mejor así porque Emmet siempre se emocionaba cuando peleaba, sabía Jasper por experiencia propia. Sonrió.
Él también quería luchar contra Bella, recordar las peleas de antaño y probar algo de emoción; pero tal vez se equivocaba y Bella era más inofensiva de lo que creía y lo que vio antes en la pelea contra los neófitos estaba ensayado. Bueno, daba igual porque ahora podría ver a Bella luchar, medir sus fuerzas y debilidades, y encontrar sus puntos débiles; y tal vez luego ella aceptaría luchar con él. Aunque también podría ser que ella le evitaría como antes— cuando huyó de su contacto— y le diría que no.
Bella no se movía de su sitio, estaba de pie con los brazos detrás de la espalda sin mover un solo músculo mientras Emmet se exasperaba cada vez más y más porque Bella no hacía nada, al contrario de las esperanzas que había depositado en esa pelea.
— Vamos, Bella, ¿Por qué no te mueves?- la retó- ¿Es que tienes miedo? Yo no me como a nadie- sonrió Em mostrando sus dientes juguetonamente repitiendo las palabras anteriores de Bella.
— ¿Y por qué no haces nada tú tampoco?- contestó ella con voz suave y tranquila.
Al vampiro se le acababa la poca paciencia que suele tener normalmente y empezó a dar pasos nerviosos de un lado a otro, acercándose a Bella en un intento de distraerla para atacarla desprevenidamente. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de ella como para atrapar su cuello de un salto, él se apoyó en un pie y, de un solo impulso, pegó un salto potente y movió sus brazos posicionándolos delante suya preparados para atrapar un cuello que no llegó ni a rozar. Por supuesto, Emmet estaba desconcertado, sabía que había medido bien las distancias y normalmente acertaba en sus objetivos cuando cargaba contra alguien.
Pero Bella había desaparecido. No estaba en donde todos creían que estaba, ni siquiera habían visto las hojas moverse o huellas en la hierba; era como si se hubiese teletransportado, pensó Alice impotente porque era incapaz de preveer el desenlace del juego.
— Muy lento, muy lento...- escucharon detrás de ellos. Cuando se giraron, vieron a Bella en cuclillas en la rama de un árbol al lado de casa blanca. Ella no sonreía, pero se notaba en la mirada que se estaba riendo de ellos, sobretodo de Emmet.- Intenta atraparme ahora.
Entonces, volvió a desaparecer sin mover una sola hoja, pero esta vez sí que pudieron ver el polvo revolotear tras su partida de la rama. Era lo mismo que antes, como si Bella nunca se hubiera bajado del árbol o incluso subido; pero cuando pudieron divisarla de nuevo, estaba detrás de Emmet.
— ¡Ya te atrapé!- gritó Emmet emocionado dándose la vuelta cerrando sus brazos en el aire, de nuevo sin dar en su objetivo- ¡Maldita sea!- siguió enfadándose cada vez más mientras fallaba una vez tras otra en sus intentos de atrapar a una escurridiza vampira sin fijarse en que fracasaba porque ella daba un paso hacia atrás con rapidez incluso antes de que el otro vampiro procesara la idea de mover los músculos.
Es muy hábil, pensó Esme, me pregunto dónde habrá aprendido a hacer esas cosas. Tal vez fue ese chico tan amable, Jonathan, o tal vez le enseño alguien nómada...Ella prefería pensar en positivo, eso le hacía distraerse de otras cosas y escapar un poquito de la realidad; una realidad que les había quitado más de lo que les había regalado. Esme ignoró estos pensamientos y regresó a la pelea de sus (casi) hijos.
Bella daba pocos pasos a los lados y hacia atrás, esquivando los movimientos bruscos típicos de Emmet con gracia y soltura, pero llegó un momento en que se aburrió y volvió a desaparecer sin más.
— ¡Bella! ¡No desaparezcas por favor!- casi suplicó Emmet.- Me siento... me siento...- le costaba admitirlo, pero estaba furioso consigo mismo por no poder ni rozar a la otra vampira- ¡Me siento impotente! Por favor, para ya.
— ¿En serio?- soltó entre risitas su voz en medio de la nada. Todos se giraron hacia todos los lados buscando su procedencia pero ella los confundía moviéndose de un lado a otro impidiendo así que hasta el mismísimo Jasper no pudiera ni ver su sombra.- Supongo que el juego ya ha acabado, ¿Verdad, Emmet?
Entonces, ella volvió a aparecer delante de ellos, como si siempre hubiese estado allí, esperando a que se fijasen en su presencia. Como la otra vez, no sonreía pero los miraba a otros, uno a uno, a los ojos y con el semblante semi-inexpresivo daba a sensación de serenidad, tranquilizaba a la vez que te hacía sentir vacío y un frío más allá de toda física. Era, en general, una expresión cansada, de alguien que tu esperas que ha vivido siglos y no meses; una expresión de entenderlo todo y no saber nada mas allá de lo que sus sentidos podían percibir. Una sensación de soledad infinita dentro de un cuerpo lleno de nuevas sensaciones.
Era la expresión que Bella mostraba, pero aún así ellos sabían que era una fachada, una máscara para no preocupar a su familia, y algunos temblaron aunque tuvieran la curiosidad de saber su rostro real. Uno de ellos era Alice, quien todavía diseñaba en nuevo vestuario de Bella acorde a sus peticiones anteriores, extrañas, pero debía respetar lo que Bella deseaba si era por seguridad. La verdad es que cuando Bella le pidió guantes sospechó al principio pero cuando dijo que era una precaución todas las piezas encajaron y supo que todas las excentricidades y nuevos gustos de Bella eran por una razón de peso (mantener a su familia y lo que le rodea con vida), y no del todo por capricho. Por supuesto, estaba totalmente en contra de cualquier cosa de negro, pero sentía que a Bella le quedaba bien el negro, muy parecido a su nueva personalidad: pausada, tranquila y vacía. Pero eso no iba a impedir que se saliese con la suya una que otra vez, pensó con sorna.
Espera... ¿vacía? ¿En serio Alice había admitido eso? Ella pensaba que todo podría arreglarse cuando vieran a Edward y que volvieran a ser la familia feliz que fueron hace meses cuando conocieron a la encantadora humana que ahora había ganado a Emmet.
— ¡No es justo!- se quejó el vampiro- ¡Juegas con ventaja! Quiero la revancha- sentenció con un puchero muy infantil.
Miraron unos momentos a Bella, quien seguía con cara de póker, y midieron sus casi inexistentes expresiones. Se divertía, pero tal vez debería parar ya la batalla porque estaba cansada y debía dormir por su bien y por el bien de todos los que la rodean.
— No sé...- murmuró sin saber qué hacer.
— Por favor, Belly-Bells...- suplicó Emmet con expresión de cordero degollado imposible de resistir. Después de varios segundos, Bella dejó de fruncir el ceño y sonrió ampliamente. Nunca diría que no a su hermano preferido.
— Hecho- dijo dando un paso hacia atrás.
— Pero...- dijo de repente Em mirando fijamente a Bella- con condiciones.- Ella suspiró, se esperaba algo por el estilo, pero asintió a la espera de las instrucciones.- De acuerdo: primero, nada de teletransportes o desapariciones repentinas; segundo, no dejes de tocar el suelo- ella lo miró a los ojos unos segundos otra vez recuperando su máscara inexpresiva- Por favor...- añadió intimidado, aunque nunca lo admitiría.
— Supongo que sí...- respondió, pero luego algo se le vino a la mente y sonrió ampliamente- Estoy totalmente segura de que, aún así, te ganaría.
— Eso ya lo veremos...- respondió él a la sonrisa de Bella y dio varias zancadas hacia atrás preparándose para el segundo round.
Mientras, el resto de la familia estaba algo en desacuerdo con Emmet al pedirle esas condiciones a Bella, eran un poco injustas; pero tal vez le daría a Emmet la oportunidad de ganar, y eso habría que verlo; pero Jasper sabía perfectamente que Bella ganaría de todas formas, otra de las razones por las que deseba a luchar con ella a cada momento. Cambió su peso al otro pie, impaciente.
— ¿Ocurre algo?- le preguntó Alice siempre pendiente a lo que le ocurría a su marido.
— No es nada...- contestó él restándole importancia al asunto, pero ella insistió.
— Dímelo- dijo seria, pero no enfadada. La verdad es que sentía mucha curiosidad, y como todavía los combatientes estaban quietos, decidió distraerse un poco- Sabes que no me importa lo que pienses.
— Bueno...- dijo bajito, pero lo suficiente para que ella oyera pero el resto no pudiera- La verdad es que... me muero de ganas de probar a Bella personalmente...
Alice abrió la boca para contestar, pero en ese momento Rosalie, quien estaba al lado de ellos la interrumpió porque la pelea estaba a punto de comenzar. Alice puso los ojos en blanco al ver el rostro que Rose ponía en ese momento. Ella estaba celosa pero feliz; estaba contenta porque había recuperado lo que creía muerto, porque su marido estaba feliz; y estaba celosa porque Bella acaparaba la atención de todos, incluso la de Emmet, tanto por su belleza (que no podía negársela), como por sus habilidades recién adquiridas.
Cuando la vio toda sucia, llena de arañazos y de barro y ramas, lo primero que pensó en el claro fue que ella se había vuelto salvaje y que debía reeducarla; pero el momento en que mostró tales modales y contó su historia sobre su autocontrol frente a la sangre fresca, tuvo que dejar a un lado sus prejuicios y mostrar algo de respeto. No la creyó en un principio, es normal cuando vives con Jasper, un loco por la sangre mucho más viejo que Bella, pero poco a poco le dio algo de crédito al comprobar que no se alteraba por mucho que Victoria intentó hacerla enfadar. Era como si Bella se desentendiera del mundo casi completamente excepto lo imprescindible, es decir, lo básico como mover el cuerpo y un par de emociones.
Hablando de emociones, siguió Rosalie pensando mientras otra parte de su cerebro seguía la pelea que ya había empezado, estaba también lo de matar con los sentimientos, otra cosa que no se había creído en el momento. Tenía que estar mintiendo, de seguro, porque era imposible y nunca se había visto, a un vampiro morir de esa manera; además de que debería salir en las noticias: "Misteriosamente desaparece un área de cinco kilómetros cuadrados de bosque. Todavía se buscan las causas..."Eso no se ve todos los días.
— Está mintiendo...- se le escapó en voz muy baja; pero sólo Jasper, quien estaba justo al lado, la pudo escuchar.
Iba a replicarle algo, pero un grito de frustración por parte de Emmet lo distrajo. Efectivamente, Bella iba ganando a pesar de que no había dejado de tocar el suelo firme en todo momento.
Era mucho más rápida que Emmet, le esquivaba con facilidad, pero su rostro seguía inexpresivo totalmente y parecía algo aburrida. Entonces, ella se detuvo un momento sin motivo alguno y bajó los brazos, quedando totalmente desprotegida. Por supuesto, Emmet aprovechó la ocasión para golpearla por fin; y, por eso, nadie se fijó en la mirada que Bella echó a la familia Cullen una milésima de segundo antes de detener la embestida de Emmet con los brazos hacia delante.
Ella resistió todo el tiempo que el vampiro estuvo intentando tumbarla sin éxito mostrando la misma expresión de antes, pero esta vez con la comisura de la boca hacia abajo. No movió otro músculo más que lo necesario para evitar que los musculosos brazos de Emmet llegaran a rozarla y eso ponía de los nervios al otro, consiguiendo que empleara todas sus fuerzas en cada puñetazo o patada que ejecutaba pero que ella esquivaba.
— ¡Maldita sea!- gritó ya harto de su juego- ¿Por qué no me golpeas? ¡Deja ya de esquivar, por favor!- casi suplicó al final.
— Porque no quiero- dijo ella tranquilamente y con voz relajada a pesar de que seguía esquivando los golpes de Emmet a una velocidad relámpago. Él gritó de nuevo a causa de la frustración que sentía en ese momento.- ¿Es que quieres perder tan rápido?- siguió hablando ella para reírse de la mueca que hizo Em en aquel momento.
— ¡Con tal de que hagas algo a parte de esquivar, sí!- gritó al final enfadado.
— Como ordenes...- contestó y dio un salto hacia atrás aterrizando varios metros más allá. No se movió.
— ¿Y ya está? ¿Eso es todo?- dijo él deteniéndose también. No podía creerse que todo haya acabado tan pronto.
Ella no respondió pero avanzó un paso hacia Emmet en medio de un silencio que ni los animales se atrevieron a romper. Un paso, otro paso, otro... Su expresión era indescifrable, dando un aire cansado y enfadado a la vez. Era como si estuviera al borde de un precipicio, pero, acostumbrada ya a ello, estuviera molesta por volver a caer en lo mismo. Sí, tal vez fuera eso lo que Bella sentía en ese momento, pero Jasper no estaba seguro porque el escudo de la otra se lo impedía.
Fue en ese momento cuando Bella se detuvo a un par de pasos de Emmet en medio de una quietud absoluta de parte de los demás. Ella tampoco se movió ni habló pero al segundo siguiente Emmet estaba al otro lado del claro enterrado en medio de las raíces de un abeto que había cedido bajo el peso y el impacto del cuerpo del vampiro. Bella seguía exactamente en el mismo lugar que antes, sin expresión alguna y la respiración acompasada. Era igual que antes, cuando se teletransportó y no parecía haberse movido nada, sólo que esta vez fue Em el que desapareció y apareció enterrado debajo de las raíces del pobre árbol.
— ¿Qué pasa, Emmet?- pregunto Bella con burla- ¿Me lo parece a mí, o es que he ganado?- dijo con una sonrisita y, ante la mirada fija de todos, caminó a velocidad vampírica hasta el cuerpo de Emmet. Lo cogió de un pie y lo desenterró de un fuerte tirón para luego mantenerlo sujeto todavía de manera que el vampiro colgase boca abajo. Ladeó la cabeza con expresión ligeramente inocente.
— De acuerdo, me rindo- dijo Emmet escupiendo barro y ramas- ¡Pero mañana, revancha!
Bella suspiró y lo dejo de nuevo en el suelo, a salvo y esperó a ver qué hacía el otro. El vampiro se enderezó, se sacudió lo que pudo de su ropa y fue corriendo hacia Rosalie para que le mimara y le hiciera olvidar el mal trago. Bella volvió a suspirar y también se dirigía hacia la casa, pero una voz la interrumpió:
— Bella- la llamó Jasper.
— ¿Qué necesitas?- contestó ella con una pequeña sonrisa. La verdad es que Jasper se estaba portando mejor con ella que nunca creyó posible. Se sentía como un verdadero hermano, aunque Bella consideraba a todos su familia- ¿Qué ocurre?
— Bueno, la verdad es que...- no sabía si sería conveniente ya que Bella anunció que necesitaba dormir y todo eso- ... me gustaría luchar contigo, pero si tienes que dormir, lo entenderé.
Nadie dijo nada mientras Bella lo pensaba. Tal vez no sería mala idea, pero corría el riesgo de herir sin querer a Jasper, o peor... No, imposible. Eso nunca volvería a pasar, se lo juró a sí misma. Dejando eso de lado, podría aprovechar para entrenar algo de técnica para futuros enfrentamientos. Sí, podría funcionar...
— De acuerdo- contestó- No tengo ningún problema, excepto... - dijo ella mirando a Alice- necesito otros guantes para él.- Alice fue corriendo adentro de la casa y regresó un par de segundos después con las prendas, a juego con la camiseta manga larga de Jasper, por supuesto.- ¿Quién gana?
— El primero que se quede inmóvil dos segundos en el suelo pierde.- Contestó con una sonrisa, recordando los viejos tiempo. Siempre jugaba a eso con sus amigos cuando estuvo en el ejército de María...
— Perfecto.- dijo ella posicionándose en una esquina del claro y Jasper en la otra.- ¿Alguna petición, como Emmet?- dijo burlándose, claramente de Emmet. Él se enfurruñó más detrás de Rosalie.
— No,- dijo- yo prefiero jugar sin hacer trampas- contestó de la misma guisa.
Bella asintió y se puso en posición de batalla imitando a Jasper, el cuerpo tenso y acuclillada, con los brazos preparados para atacar. El vampiro sería un contrincante interesante ya que tuvo muchos años de experiencia, sobretodo con neófitos. Pero Bella no es una neófito cualquiera, pensó Carlisle, Sólo espero que no se hagan daño. Justo entonces, fue como si detuviera el tiempo. Parecía que el aire había dejado de moverse y se había formado un silencio antinatural alrededor de ellos, como la calma que precede a la tormenta. Entonces, Jasper se movió. Él corrió a toda velocidad hacia Bella y ella no le esquivó, enfrentándole. Empezaron con puños y patadas, probando a darle al contrincante, pero el otro era demasiado hábil, con las fuerzas demasiado igualadas. De acuerdo, en cuerpo a cuerpo, no se podía hacer nada. Los neófitos superan a los vampiros más antiguos en fuerza y agilidad; pero fallaban en técnica y experiencia. Jasper sonrió.
El vampiro dio un salto hacia atrás y volvió a fijar su mirada en Bella, quien le imitaba. Ella observaba todo lo que hacía Jasper, guardando todos y cada uno de sus movimientos para enfrentamientos futuros porque sabía que necesitaría la experiencia en batallas con vampiros más viejos que ella y sabía que Jasper era el indicado, aunque no se atreviera a pedirle el favor de entrenarla. Había sido un verdadero golpe de suerte el que Jasper diera el primer paso. El nombrado ya había ideado una técnica para cuando Bella terminó ese pensamiento. Sería algo fácil: Bella fallaba con los ataques desde arriba y lo único que ella sabía hacer era golpear con puñetazos y patadas, potentes, pero aún así sin absolutamente nada de técnica. Asintió para sí mismo y corrió hacia la vampira con toda la velocidad que le dieron sus piernas, aunque la otra no parecía demasiado sorprendida, estaba acostumbrada al ataque frontal y sabía perfectamente lo que hacer.
Pero en el último momento, Jasper pegó un salto y ascendió cerca de cinco metros, o quizá más, sorprendiendo a Bella. Por instinto, imitó a su hermano y dio un salto golpeando con la fuerza de sus piernas, quedando un poco más por encima del otro vampiro. Descendió en picado con los puños preparados y una leve sonrisa que resbaló de su rostro al ver la sonrisa de respuesta de Jasper, llena de sorna. Oh oh, pensó.
Antes de que Bella reaccionara, golpeó la espalda de esta traicioneramente, lanzándola varios metros más allá, causando una inmensa polvareda en su aterrizaje.
— ¿Se acabó?- dijo Emmet todavía resentido por su derrota- ¿Eso era todo lo que tenía que hacer?
Pero antes de que pudiera terminar esa frase, pudieron ver a Bella de pie saliendo tranquilamente caminando del desorden que causó al tocar tierra. Fruncía un poco el ceño, y su ropa estaba parcialmente sucia y desgarrada, pero sonreía levemente.
— ¡Por fin!- dijo ella- Por fin alguien que ha podido conmigo. Interesante, pero eso no es suficiente para vencerme.
— Tranquila,- contestó Jasper ya en el suelo- eso ya lo sabía. No eres una neófito cualquiera por lo que debería andarme con cuidado.- sonreía también, pero estaba más que contento de haber descubierto a alguien capaz de levantarse antes de dos segundos después de haberla mandado al suelo de esa manera.
— ¿Debería sentirme halagada?
— No necesariamente.
Cuando terminó la conversación, se miraron a los ojos y sonrieron de nuevo; pero la lucha continuaba. Bella, aprovechando una pequeña distracción que Jasper parecía demostrar, saltó hacia delante a toda velocidad, aunque lo que no sabía era que el otro ya sabía lo que iba a hacer y se había preparado mentalmente para el próximo golpe de Bella... que nunca llegó. Ante la mirada de todos Bella fue cada vez más rápido hasta que se volvió invisible a ojos de incluso un vampiro justo antes de llegar a la posición de Jasper echando por los suelos la estrategia de este; pero antes de que pudiese reaccionar, salió despedido hacia atrás a causa de un ataque que vino de ningún lado en concreto; y además, cuando se colocaba para caer de pie, otro golpe vino desde atrás lanzándole al otro lado del claro. Pero Jasper aprovechó el golpe y, al llegar a la parte de los árboles, se impulsó con los pies hacia delante mientras buscaba a Bella con la vista, encontrándola escondida justo al lado de la familia sin que ellos se diesen cuenta de que estaba ahí.
— ¡Cuidado!- gritó él, pero Bella sonrió y volvió a desaparecer.
— ¿A dónde ha ido?- preguntó Esme a la vez que Emmet, pero sus preguntas fueron respondidas cuando volvió a aparecer en el trayecto de Jasper, quien estaba poniendo los pies en el suelo y regresando a la posición inicial, alerta.
Cuando llegó ella lo embistió con toda su fuerza neófita y, con sus manos enguantadas de manera que ninguna porción de piel estuviera descubierta, consiguió que Jasper no avanzara ningún milímetro más y le inmovilizó los brazos, impidiendo así cualquier movimiento por parte del otro. Viéndose atrapado, el vampiro dejó de intentar liberarse y se quedó quieto mientras Bella aprovechaba su fuerza superior y lo iba tumbando lentamente en el suelo, con el claro propósito de mantenerlo allí inmovilizado los dos segundos reglamentarios.
¿Ya está? ¿Jasper había perdido? Era todo en lo que pensaba la familia Cullen, pero en ese momento, antes de que hubiesen pasado los dos segundos completos, Jasper aprovechó que Bella se había confiado para darle una patada potente en el estómago, lanzándole los metros suficientes hacia atrás para liberarse.
— Eres demasiado confiada, Bella, pero tengo que admitir que estuvo bastante cerca- dijo recuperando el aliento y poniéndose en guardia a la vez que Bella.
— Gracias por el aviso.- respondió ella con voz monótona- Lo tendré en cuenta para la próxima vez.
— Lo siento, pero no habrá próxima vez.- sonrió Jasper y se lanzó otra vez hacia delante, arremetiendo contra Bella de lado, desde arriba, desde todos lados aturdiéndola, y usó esa ventaja para darle otra patada y la lazó hacia arriba. Él también saltó y, sin detenerse, siguió asestándole golpes desde todos lado impidiendo que ella hiciera otra cosa que no fuera defenderse.
Pero ella no se quejaba. De sus labios no salió ni un gemido de dolor, no se enfadó ni le gruñó a Jasper. Al contrario; o mejor dicho, al igual que antes, no demostraba ninguna expresión en el rostro y solo movía los músculos necesarios para defenderse. Qué raro..., pensó Emmet, a estas alturas debería haberle hecho algo a Jazz. Pero es que nadie se había fijado en la mirada calculadora que Bella ponía con cada puñetazo, cada patada que recibía sin piedad, y tampoco vieron la pequeña sonrisa que apareció en sus labios justo antes de ser lanzada al suelo con violencia de una patada. Jasper aterrizó al lado de ella, contando el tiempo reglamentario, con una sonrisa de oreja a oreja esperando a que la tierra se disipara.
Un segundo, dos segundos, tres...
— Fin del juego, Bella...- sonrió esperando encontrar el cuerpo de Bella, llevándose una sorpresa- ¿Pero qué...?
Efectivamente, ella no estaba allí, ni tampoco detrás del vampiro, y cuando miraron detrás de ellos, la familia comprobó que no estaba ahí. Entonces, ¿dónde estaba? Fue en ese instante cuando pudieron escuchar unos pasos acercarse del único lugar que no miraron: la arboleda. Y allí estaba ella, llena de tierra y polvo, el pelo enredado y lleno de ramitas rotas y la ropa arrugada, pero estaba de pie dirigiéndose hasta ellos con la vista clavada en Jasper y una pequeña sonrisita de auto-suficiencia.
— Lo siento, pero hace falta más que eso para ganarme, Jazz. Prueba de nuevo.
— ¡Ja, ja, ja!¡Te la ha jugado, Jasper!- se destornilló Emmet casi tirándose al suelo de la risa.- ¡No me lo puedo creer! ¿Enserio? ¿Es esto real? ¿No estoy soñando?
— Emmet, tu cállate que duraste menos con ella- le respondió el otro temblando de rabia al verse ridiculizado delante de Emmet (y de toda la familia), porque el chiste quedaría para siempre. Y cuando se trata de Emmet, para siempre es para siempre- Pero, pero... ¡estoy seguro que te vi caer al suelo!
— Y lo hice- contestó ella- pero no es culpa mía que estuvieras tan distraído como para no verme levantarme.
— Impresionante...- murmuró Carlisle contento de haber encontrado a un neófito tan peculiar, y nada menos que Bella, una vampiresa que una vez fue parte de la familia. Ese pensamiento entristeció al médico, ella seguía siendo de la familia, por supuesto que sí, pero tendrían que recuperarla y que todo volviera a ser como antes, antes de que se fueran de Forks, antes de que Edward...
Se vio interrumpido cuando sintió la mirada de Bella sobre su persona, una mirada indescifrable pero parecía que le atravesaba y se sentía como si algo le recorriera de pies a cabeza y estuviera descubriendo todos sus secretos y temores más ocultos. Una mirada tan fría e impersonal, que por una fracción de segundo no vio a Bella en el jardín; sino a una persona totalmente diferente, a una vampiresa letal y calculadora, a una persona al borde de la locura. Ella le sonrió, como si supiese lo que estaba pensando y él reprimió un escalofrío.
— ¿Ocurre algo, Carlisle?- dijo Bella de repente desviando la atención de todos hacia el rubio.- Te veo pensativo, ¿pasa algo?- el otro no sabía qué contestar.
— No, tranquila...- dijo nervioso- Bueno, sí pasa algo.- dijo cuando se dio cuenta de que nadie le creía- Estaba pensando que... que, bueno...- no sabía qué decirle. Tantas teorías, tantas cosas que pasaban por su mente, conjeturas sobre el pasado de la Bella que existía ahora-Tengo muchas preguntas que hacerte, para ser sincero. Pensaba que me gustaría que terminarais pronto. Además, antes dijiste antes que tenías que descansar, ¿no?- increíblemente Carlisle, tan hábil como siempre, consiguió desviar la atención de su persona y todos se giraron hacia los combatientes.
— Hmm... supongo que tienes razón.- concordó Bella y miró a Jasper- ¿Lo dejamos en empate?
— De acuerdo- sonrió él después de pensarlo. La verdad es que ardía en deseos de vengarse (ahora entendía a Em), pero se prometió que la felicidad de su hermana ante todo. Además parecía más pálida de lo normal- Lo dejamos en empate- dijo finalmente tendiéndole la mano derecha en señal de amistad. Ella dudó unos instantes en si darle la mano o no porque sus guantes se veían deshilachados, pero le estrechó la mano y asintió con energías.
— Empate.- le sonrió y se soltó de inmediato para caminar hacia la gran mansión blanca.- Alice, ¿cuánto queda para que anochezca?
— Tres horas, veintisiete minutos, diez segundos. ¿Por qué?- dijo curiosa mientras la seguía hacia la puerta, y con ella, el resto de los Cullen mientras dejaban atrás el destrozado jardín de Esme. Luego ya ayudarían a repararlo.
— Porque es el tiempo que tengo para dormir.
— ¿Tienes que hacer algo después?- la curiosidad empezó a aflorar como nunca lo había hecho desde hacía muchos meses.
— Bueno, sí, es algo complicado...- dijo ella abriendo la puerta de madera y accediendo al salón de la casa.- Hmmm, ¿cómo explicarlo? Me he vuelto un poco famosa… -sonrió levemente, una sonrisa lastimera que al menos le dio un poco de vida a su rostro.- Pon las noticias, así será más rápido.
Alice hizo lo que le pidió y lo que vieron en la pantalla fueron diferentes tomas de una casa en llamas siendo apagada por lo bomberos de fondo, y delante a la reportera (que tenía mal gusto para vestirse, según Alice) que decía:
—...de un misterioso acontecimiento. En la casa que se ve detrás de mí se declaró un incendio en la madrugada de hoy, todavía se buscan las causas. Afortunadamente no han habido víctimas mortales, pero sí heridos leves. Estos afirman haberse encontrado con un "ángel salvador de vestiduras blancas", según las víctimas, que los sacó del incendio. Eso es todo, Tom, te devuelvo la conexión.- era la repetición de las noticias de esa mañana, Emmet se acordaba de haber escuchado eso del ángel en otro sitio.
— Cambia de canal, pon otro de noticias- pidió Bella. Alice pulsó un botón del mando y apareció, esta vez, otra noticia que tenía que ver con la anterior. En la pantalla, en el borde inferior, había una frase que decía: "Captura de famoso violador en serie" y un reportero que hablaba con voz grave:
—... absolutamente extraño. La víctima afirma no recordar nada de esa noche y el presunto agresor afirma haberse encontrado con un demonio de ojos rojos en la escena del crimen, y luego recuerda haber despertado con dolor de cabeza a una manzana de la comisaría de policía. Esta sostiene la teoría de un posible brote de locura del violador, pero se investigan las causas...- antes de que Bella lo pidiese, Alice cambió de canal y puso otro de noticiero. La escena era de un hospital lleno de médicos atareados, pero en este, la reportera estaba entrevistando a un médico que tenía tiempo libre. Se le veía agotado y las ojeras de debajo de sus ojos demostraban que hacía horas que no dormía.
—Y dígame, doctor, ¿cómo ha estado el panorama en el hospital últimamente?- La pobre tuvo que cederle el micro al otro porque si no tendría que levantar mucho el brazo debido a la diferencia de altura. — Muy ocupado, la verdad. Desde hace unos días hemos recibido un índice de pacientes alto y todos dicen lo mismo: Una figura femenina de ojos rojos, pero que parecía un ángel, los había traído. Hemos buscado por todo el hospital y sus alrededores, pero no hemos encontrado nada...- Alice apagó la televisión en ese momento en medio de un silencio sepulcral. Todos miraron a Bella al mismo tiempo, pero cuando por fin dijeron algo, se atropellaban los unos a los otros.
— ¿Ojos rojos?
— ¿Figura femenina?
— ¿Hospitales a rebosar?
— Bella...-empezó Esme, pero se vio interrumpida por Carlisle.
— ¿Eres tú la causante de todo eso?- habló en nombre de todos. Ella le miró a los ojos y sonrió.
— Sí, soy yo. Eso y muchas cosas más. Alice, preguntabas a qué me dedico por las noches; pues aquí tienes la respuesta: Salvo vidas, o al menos lo intento. Hago lo que sea, desde meterme en un incendio, hasta ir personalmente al hospital con personas moribundas. Hago lo que sea necesario.
— Pero... ¿Por qué lo haces?- dijo Emmet estupefacto.
— Bueno, eso ocurrió hace varios meses, cuando me echaron de Forks.- empezó y se sentó en un saliente que había al lado del enorme ventanal- No sabía a dónde ir, por dónde empezar a buscar; pero un día, por la noche, pensé que si había vampiros que quitaban vidas, ¿por qué no vampiros que las salvaran? Sentí que era lo menos que podía hacer por los humanos, aprovechar mis capacidades sobrehumanas y mi extraño autocontrol para hacer algo más que lamentarme de las muertes de los demás. Lo único malo es que sólo puedo hacerlo por la noche porque debo dormir durante el día si quiero tener energías suficientes.
— ¿Y lo haces todos los días?- preguntó de nuevo Carlisle, interesado. Había alguien que compartía sus ideales de compensar de alguna manera por el daño que hacían los vampiros a la humanidad.
— Bueno, intentaba hacerlo todos los días, pero a veces venía Victoria y tenía que desperdiciar mi tiempo luchando con ella y luego recuperarme de las heridas. Llega a ser realmente cansina.- hubo un pequeño silencio mientras todos pensaban, inmóviles, hasta que Carlisle rompió el silencio, como siempre.
— Entonces deberías dormir un rato, ¿no?- dijo con una sonrisa- ¿Y en qué consiste, exactamente? Si puedo preguntar...- dijo con miedo a ser irrespetuoso.
— Tranquilo, puedes preguntarme lo que quieras- dijo ella respondiendo a la sonrisa.- Bueno, "dormir" para mí, está algo mal dicho. En realidad sería "morir", porque es eso lo que hago. Regreso al lugar oscuro de donde desperté después de que el oso me matara.
— ¿Entonces tu dices que moriste aquel día?- dijo Carlisle un poco cauteloso, ya que podría ser un tema delicado.
— Esa es mi teoría, sí. Bueno... la verdad es que yo... ese día morí desangrada. ¿Irónico, verdad?- dijo con una sonrisa acorde con su tono sarcástico.- Las heridas eran demasiado profundas y estuve demasiado tiempo sangrando antes de que llegase mi salvador.
— Entonces, ¿Cómo llegó la ponzoña a tu corazón?- dijo Alice esta vez, adelantándose a Carlisle.
— Eso fue gracias a Jonathan. Introdujo en mi cuerpo parte de la sangre del oso, pero seguía sin ser suficiente, por lo que fue corriendo al hospital y robó jeringuillas y bolsas de sangre. Durante mi conversión, él puso mi pierna en su sitio y la ponzoña reparó el resto.-dijo encogiéndose de hombros, cerrando los ojos.- Ahora creo que sería buena idea descansar, no he parado de moverme y he perdido energías que necesito esta noche. Los humanos llegan a ser muy sensibles a mí.- suspiró con pesadez intentando no pensar en ello.
— Es cierto,- dijo Carlisle dando un palmada para sacar a todos de sus pensamientos y llamarles la atención- sólo espero que nuestra presencia no te moleste.
— Claro que no. Al contrario, espero que yo no os incomode.- contestó con cortesía, pero de repente abrió los dos ojos y habló con un tono más despierto- Es más, creo que subiré a una habitación para no molestar...- Iba a levantarse, pero Alice la interrumpió y evitó a que se levantara del lugar donde se había acostado con una mano.
— Quédate, por favor. Al menos por hoy.- Bella la observó por unos momentos y luego desvió su mirada al resto. Al final, regresó a su posición anterior, acostada en el muro de la ventana con la espalda apoyada en ésta, y cerró los ojos.
— De acuerdo,-dijo- pero no me hago cargo si os da grima.
— Gracias- sonrió Alice cuando Bella abrió un ojo y sonrió en respuesta, pero no dijo nada.- Entonces duerme tranquila, estaremos aquí cuando despiertes.
— Gracias.- dio un último suspiro y luego se quedó inmóvil totalmente, parecía una estatua. ¡Incluso no respiraba!
— ¿Soy yo, o no está respirando?- Emmet no dejaba de mirarla fijamente curioso, igual que los demás.
— No,- contestó Alice porque estaba más cerca. Acercó una mano al rostro de la vampira, pero la retiró casi inmediatamente- no lo está.
— Parece un cadáver- comentó Emmet- ¿Qué?- se asustó ante la mirada fulminante de su familia.- ¿Qué he dicho?
— Nada, Emmet,- le contestó Jasper con los ojos entrecerrados- no has dicho nada.- parecía enfadado.
— Detecto cierto tono de sarcasmo en tu voz- le miró con la misma expresión al otro vampiro, pero más en broma, parodiándolo.
— No, qué va. ¿Tú crees?- sí, estaba enfadado.
— Tranquilo, Jazz, tranquilo...- Alice pasó la mano por el brazo de su esposo y éste automáticamente relajó sus músculos.- ¿Ves que es mejor así?
— De acuerdo...- no parecía muy convencido, pero un cambio en la mirada de su esposa lo alertó- ¿Qué ocurre?
— ¡Puedo ver!- dijo contenta ella mientras su mirada se perdía en el vacío- Puedo ver el futuro, ¡Por fin!
— Seguro es por Bella.- aclaró Carlisle al ver el ceño fruncido de Emmet.
Hubo un pequeño silencio agradable mientras todos pensaban en todo lo que había pasado hasta ese momento, lo que Bella les había contado y había hecho, digiriendo las nuevas noticias poco a poco. Pero Alice pensaba en algo totalmente diferente, ella veía su futuro más cercano, contenta de haber recuperado sus visiones, pero como no vio nada interesante, decidió mecerse en sus recuerdos mientras se acurrucaba en el sofá.
Alice estaba recordando la visión que la alertó de la muerte (si es que se podía llamar así, aunque le sonara extraño) de Bella, de eso hace varios meses. Tenía miedo de contar su visión en voz alta y preocupar a los demás, tenía miedo de no haberse equivocado y que la visión fuese real, temía por la vida de su amiga. Y cómo no hacerlo cuando lo que vio fue a su hermana y amiga, destrozada en medio del bosque en lo más negro de la noche, los brazos rotos en varias partes, la pierna izquierda a un metro del resto del cuerpo y la otra dislocada, en medio de un charco de sangre que se secaba lentamente en sus ropas desgarradas. La lluvia no hacía más que esparcir el líquido rojo más de lo que ya hacía, convirtiendo lo verde en rojo lentamente.
Pero lo que más angustia le dio fue la expresión que Bella mostraba en aquella visión.
Ella estaba viva todavía, pero sus ojos se veían lejanos, ausentes y sin brillo; su piel estaba más pálida de lo que nunca había visto en alguien; y los labios entreabiertos, rojos de la sangre que seguro había salido de su boca, y todavía se veía un hilillo carmesí salir de ellos. Bella estaba viva, pero parecía haber muerto. Justo antes de acabar su visión, la Bella que contemplaba fijó mirada vacía y sin emoción en ella, a pesar de que no se encontraba presente, pero la estaba mirando. Durante un par de milisengundos Bella, su hermana todavía humana, la observó sin inmutarse de nada más; ni de la lluvia, ni del frío, tampoco del hecho de que estaba muriendo; solamente la miraba con la misma expresión de soledad. Quizás un amago de una sonrisa, un leve brillo de satisfacción en su mirada como si el que se acercase su final fuese algo bueno o liberador.
Y después, nada.
Lo único que Alice pudo ver del futuro de amiga después de eso fue una oscuridad absoluta y, mientras más se esforzaba por ver algo, más le dolía la cabeza. Pasaron un par de meses y, cuando estaba a punto de rendirse y contarle con todo lujo de detalles a los Cullen lo que había visto; volvió a ver algo, aunque sólo fuera un destello de luz y de nuevo oscuridad.
Después otro destello, otro más; y, un par de minutos después, la vio por fin aunque fuera un segundo. Era un cuerpo completo, por lo que seguía viva, y todavía había esperanza de encontrarla viva. Nunca olvidaría ese momento y quizás, cuando recuperara la confianza de su mejor amiga en un futuro, le preguntaría qué ocurrió exactamente después. Tal vez le pediría ir con ella esa noche.
Por otro lado, Bella soñaba.
Bueno, en realidad no era como los sueños humanos. Básicamente son recopilaciones de recuerdos pasados que danzaban a su alrededor con velocidad hasta que uno en concreto, de manera aleatoria, la arrastraba y los revivía, y aunque algunas veces se convertía en mera espectadora, esta vez lo vivía en primera persona. Era uno nuevo (no se repetía tanto como los demás): era del momento en que la 'echaron' del pueblo por parte de los lobos. Lo recordaba como si hubiese pasado ayer, ventaja vampírica. Recordaba la causa de que la descubrieran; una vampira enloquecida por algo había decidido descargar su ira en el pueblo de Forks, de manera que asesinaba a excursionistas indefensos o leñadores sin suerte, acercándose cada vez más al pueblo. Los lobos, al enterarse de ello, fueron inmediatamente a matarla, pero ya alguien se les había adelantado.
Bella volvió a sentir la piel de la joven vampiresa en las palmas de sus manos, volvió a escuchar los gritos de dolor de ésta y de nuevo sintió el peso muerto a sus pies. Otra vez cerró los ojos, concentándose para no destruir nada más, y ocultó el cuerpo detrás de una roca y luego se sentó en ésta para esperar a que llegaran los invitados. Casi se había olvidado que era un sueño. Cuando llegaron los pudo ver, a los famosos lobos, los descendientes de los que hicieron el tratado con los Cullen...
Parecían sorprendidos, e incluso uno la reconoció (el lobo negro, y también el más grande), pero no hizo nada, solamente les devolvió la mirada con gesto aburrido y cansado.
— Hola.- les dijo y el negro, que estaba delante, le respondió bajando la cabeza.- Lo siento, no puedo entenderos si queréis decirme algo, así que suplico que alguno se transforme- habló conteniendo la emoción de haberse encontrado con los lobos por fin.
Ellos parecieron dudar, mirándose los unos a los otros a los ojos, pero al final, uno en concreto se dio la vuelta y se escondió detrás de los árboles para transformarse. Cuando salió, ya en forma humana, Bella supo quién era: el chico que la encontró aquella vez en el bosque. Ahora cuadraba cómo lo había hecho.
El licántropo en cuestión avanzó hacia ella arrugando la nariz y con una expresión dura en el rostro, como si no le gustara su presencia. Y cómo no hacerlo, pensó la vampira, si cree que he sido yo quien ha matado a toda esa gente.
— Bella- la reconoció- ¿Qué te ha pasado?- le salió la voz algo forzada, como si estuviera conteniéndose las ganas de saltar sobre ella y despedazarla. Probablemente es lo que más desea hacer en este momento...
— Sam- ella inclinó la cabeza volviendo a saludar, pero con algo más de respeto- Creo saber a qué habéis venido.
— ¿En serio?- parecía intentar ser educado también. Ella no contestó porque veía que el otro quería decir algo, pero no sabía cómo empezar.
— Tranquilo,- contestó ella levantándose de su asiento con un salto ágil y luego miró a Sam a los ojos, alertando a los lobos, que dieron un paso hacia delante preparando los músculos por si recibían la orden de ataque.- y vosotros también, Paul, Jared, Embry...- dieron un salto al escuchar sus nombres, pero el de pelaje gris soltó un gruñido de advertencia- No, no voy a matar a nadie, ni tampoco he matado a nadie.
— ¿Cómo podemos creerte?¿Tienes algo que demuestre tu inocencia?- dijo desconfiado Sam todavía tenso.
— Claro que sí. ¿Qué clase de vampiro sería si me enfrento a cuatro licántropos sin nada que demuestre mi inocencia?- ella sonrió sin alegría y se dio la vuelta, enseñándoles la espalda indefensa. El gris iba a saltar aprovechando la oportunidad, pero el que parecía ser el jefe, Sam, lo detuvo. Mientras tanto, Bella había dado la vuelta a la roca en donde estaba sentada, se agachó y recogió algo del suelo.- Ella es la persona que buscáis- dijo lanzando de repente el cuerpo a los pies del licántropo. Él dio un salto hacia atrás y se preparó para un posible ataque de la vampira del suelo, pero éste no llegó- No va a moverse, no te preocupes.
— ¿Qué?- él volvió a mirar el cuerpo tirado y luego miró a Bella.- ¿Pero cómo...?
— Dejémoslo en que está muerta, por favor- volvió a sonreír sin alegría poniendo un dedo delante de sus labios curvados, pero algo brilló en sus ojos- Me la encontré y supe que había sido ella quien ha estado atacando a los humanos, por lo que la maté antes de que fuese más lejos- se encogió de hombros.- Bueno, aquí la tenéis. Creo que debería irme ya. He dado las explicaciones que necesitaba dar- se dio la vuelta y avanzó hacia los árboles, pero una voz la detuvo.
— ¿Qué te ha pasado?- preguntó el licántropo- ¿Qué pasó con la Bella que salvé aquel día?
— Aquella chica...-suspiró y luego se giró y lo miró a la cara- ... parte de ella murió ese día.- dijo hablando de ella misma como si fuera otra persona- La otra murió desangrada hace una semana por culpa de un oso.
— Entonces es cierto lo que pensamos.- dijo con un brillo de comprensión en la mirada.
— ¿A qué te refieres?- preguntó curiosa alzando una ceja.
— Pensábamos que los Cullen habían vuelto, y que te habían transformado- ella se tensó ante la mención el apellido-Y al ver que tú...
— Te equivocas- le cortó ella.
— ¿Qué?
— He dicho que te equivocas- repitió en un susurro bajo.- Ellos no me transformaron.
— Entonces, ¿Quién...?- estaba estupefacto. ¿Qué había pasado en realidad?
— Nadie que conozcas- dijo ella, pero luego cambió de tema- Dejando eso de lado, ¿Puedo irme ya?
— No creo, muy a mi pesar.
— ¿Por qué?- ella cerró los ojos esperando un respuesta que ya sabía en qué consistiría.
— No podemos permitir que te marches- dijo serio y se aproximó a ella aprisionando su brazo izquierdo entre sus manazas que a Bella le parecieron tener la temperatura del Sol- Si los Cullen...- Bella desvió la mirada, pero no se soltó del agarre abrasador del lobo a pesar de que ambos sabían que era capaz de hacerlo- Si ellos no están aquí, entonces todo vampiro que se encuentre en esta zona queda bajo nuestra jurisdicción.
— ¿Por qué? ¿Es por el tratado?- preguntó ella con voz tranquila luchando por separarse del agarre del otro.- ¿Podrías soltarme, por favor?
— Lo siento, pero no puedo. Podrías escaparte.- anunció con voz segura, pero en realidad confiaba en que ella no se iría. La Bella que conocía no lo hubiera hecho.
— Es por tu seguridad. No confío en mi autocontrol.- hubo gruñidos detrás, en los lobos restantes, pero lo ignoraron.
— ¿Morderás a un licántropo?- rió él.
— No, de eso puedes estar seguro.- la sonrisa casi le llega a los ojos- Lo que puedo hacer es mucho peor que eso, pero prometo no escapar- los gruñidos se acentuaron, casi convirtiéndose en rugidos.
— Por Dios, Paul, ¡Cálmate!- le gritó Sam al gris.- De acuerdo, te soltaré. Pero a la mínima, dejaré que los demás se echen sobre ti.
— Gracias.- dijo cuando se vio liberada. Luego, miró la zona que había tocado el licántropo y se la acercó a la mejilla derecha para sentir el calor residual del toque. Hacía mucho que no sentía este... calor, suspiró ella cerrando los ojos, es tan agradable...Sin darse cuenta, se había vuelto a perder en sus recuerdos, en concreto del día en que vio por primera vez el claro de forma circular del bosque. Fue en aquel día cuando recibió su primer beso...
Los demás no dijeron nada, pero la observaron con cautela cada movimiento que hacía, por extraño que les pareciera.
Ella los miró de reojo y pudo observar, más allá de la tensión evidente en sus mandíbulas y las enormes patas lobunas preparadas para saltar sobre ella a la mínima señal, que la analizaban con esos ojos inteligentes y oscuros, buscando algo. Ladeó a cabeza devolviéndoles la mirada sin titubear, sonriendo sin alegría cuando apartaban inconscientemente los ojos delos suyos después de dos segundos. Era normal. Estaba acostumbrada ya a estas alturas. Pero seguía doliéndole un poco. Cerró los ojos y suspiró.
Cuando los volvió a abrir, observó cómo casi a cámara lenta el lobo gris (Paul) se lanzó sobre ella obviamente en contra de las órdenes de Sam, que seguía en el mismo sitio mirándola incrédulo, seguramente buscando a la Bella que rescató en el bosque hace unos meses. La vampira volvió a centrarse en Paul y dio un paso a un lado en el último momento, esquivando por la distancia de un cabello las grandes zarpas.
Cuando el lobo miró a su lado, Bella estaba ahí con expresión cansada y algo triste. Lo miraba a los ojos directamente y negó con la cabeza lentamente, pero Paul no supo determinar si era porque no le parecía su comportamiento algo correcto, o porque le decía que no la iba a alcanzar.
— Pensaba que habíamos llegado a un acuerdo, Sam- ella susurró, de forma audible para criaturas como ellos, su nombre con tanta familiaridad que Sam le recorrió un estremecimiento.
— Lo siento.- se disculpó éste- Paul, quieto.- dio un paso hacia el lobo, pero no pareció influir en el hecho de que cuando Sam pronunció esas palabras Paul se quedó inmóvil.
— Veo que mi presencia no es bienvenida. Tengo que marcharme del pueblo, ¿no?- salió apenas un hilillo de voz, aunque todos la pudieron escuchar con claridad.
— Yo creo- contestó Sam intentando que la voz le sonara firme y segura.
— ¿Podré alguna vez volver?- volvió la vista Sam, ya que antes miraba hacia el suelo, y preguntó otra cosa más- ¿Guardaréis el secreto a mi padre?- él miró fijamente a esos ojos, rojos como la sangre fresca, buscando algo que haya quedado de la antigua Bella.
— Si, lo haremos, como lo hicimos con ellos- Bella agradeció que no dijera el nombre- Pero a cambio, tendremos que asegurarnos que no... que tú...- no sabía como decir algo tan complicado sin hacerla enfadar, los neófitos que una vez conoció se enfadaban de nada.
— ¿Que no mataré a nadie?- preguntó otra vez mirando al suelo, pero pudo ver el asentimiento de Sam- Tranquilo, esperaré paciente a que ese momento llegue.- soltó un suspiro cansado. Un par de segundos después levantó la vista y sonrió, aunque la sonrisa no llegó a sus ojos- De todas maneras tengo algo más que hacer y no creo que sigan buscándome después del funeral.
Se dio la vuelta, dando por finalizada la conversación, pero Sam la volvió a interrumpir.
— Bella.
— ¿Qué ocurre?¿He hecho algo malo?
— ¿Volverás algún día?- preguntó con un murmullo poco propio de él.
— ¿Qué dices? Pero si tu mismo has dicho que...- ella se había dado la vuelta, pero calló cuando vio la expresión en el rostro de Sam y entendió a qué Bella le hablaba. Cerró los ojos y suspiró. Cuando los volvió a abrir, por un momento, la máscara que cubría su verdadera expresión se rompió y le contestó- Si quieres que te sea sincera... No lo sé.- y así, Bella se dio la vuelta y desapareció del claro. Poco después, abandonó Foks por un tiempo indefinido...
Bella volvió a la realidad de repente, a la realidad de verdad en la que estaba con su familia, y quiso suspirar, pero por alguna razón no podía. Intentó aspirar por la boca, pero nada y se preocupó de verdad. No es que necesitara el aire, pero sentía como si de verdad se estuviera asfixiando.
Abrió los ojos, buscando a alguien a su al rededor, pero sólo estaban Alice y Jasper viendo las noticias en el sofá que estaba al lado de ella. Gritó, pero ningún sonido salió de su boca. Desesperada, consiguió moverse y se tiró de donde estaba "durmiendo", cayendo con estrépito al suelo alertando a la pareja que inmediatamente acudieron en su auxilio.
— ¿Bella?¡Bella!- llamó Alice a su hermana, pero ella estaba agarrándose el cuello con una mano buscando aire sin éxito, asfixiándose. Jasper la comenzó a calmar con su don a la vez que le daba golpes en la espalda sin saber muy bien cómo conseguir sacarla de ese estado. ¿Los vampiros eran capaces de ahogarse? Aunque pareció funcionar porque Bella aspiró de repente con fuerza y comenzó a híper ventilar. Pasaron un par de segundos y Alice vio adecuado preguntarle a Bella cuando la vio controlar la respiración- ¿Estás bien?
— Si...- respondió luchando para frenar los jadeos que salían de su boca.- ahora sí. Gracias, Jasper.
— No ha sido nada. -se encogió de hombros- ¿Pero qué te ha pasado?
— Ocurre a veces...- dijo con aires de misterio mirando hacia la ventana- Me levanto y no puedo moverme, o pierdo la vista un rato...- miró a Jasper y luego a Alice y les sonrió- Menos mal que esta vez estabais aquí, conmigo. Normalmente tenía que esperar a que se me pasara.
— ¿Y no tenías miedo de que te atacaran?
— La verdad es que sí, pero nunca me paso nada. Durante el día solía esconderme en cuevas, si estaba cerca de las montañas, o en casas abandonadas, muy tenebrosas por cierto, a las afueras de las ciudades y así nadie se acercaba.- hubo un pequeño silencio- Bueno, ya se ha hecho de noche, debería ir yendo.
— ¡Espera!- la llamó Alice- Voy contigo.
— ¿Segura? Puede haber sangre...- frunció un poco el ceño, preocupada.
— Me mantendré alejada si eso ocurre, tranquila. ¿Vienes, Jasper?- la vampira miró a su esposo, pero este negaba con la cabeza.
— Hace dos semanas que no voy de caza y es peligroso, pero encantado iría otro día.- sonrió a las dos y se despidió.- Nos vemos más tarde, ¿Cuándo crees que regresaréis?
— No lo sé, puede que cuando amanezca.- se encogió de hombros Bella.
— De acuerdo. Hasta entonces.- Luego regresó al sofá y siguió mirando las noticias.
Alice y Bella se miraron y se sonrieron. Hacía muchísimo tiempo que no salían las dos solas y tal vez esa salida, aunque no fuera exactamente de placer, acercaría un poco más a las dos vampiras.
— Vámonos- Bella tomó de la mano a Alice y las dos salieron por la puerta juntas, preparándose para una noche un tanto sangrienta...
