Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, la historia es de Iambeagle, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Capítulo traducido por Sarai GN y beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
Link del grupo: w w w . facebook groups / itzel . lightwood . traducciones
Capítulo tres
El dueño sonrió mientras se pasaba la mano que acababa de estrechar a través del lío que él consideraba cabello.
—Ah, Renée no mencionó que tenía una hija.
Por supuesto que no lo hizo. ¿Por qué debería mencionar que tiene una hija? No es como si pasó dieciocho horas dándome a luz.
—Bien. La tiene —dije, demasiado a la defensiva.
—Te creo. —Se rio entre dientes, todavía mirando por encima de mi hombro—. Si ella no está aquí, ¿puedo simplemente dejar esto contigo?
Observando la carpeta en sus manos, asentí.
—Me parece bien.
—Es solo una copia del contrato de arrendamiento. Ah, y aquí está la llave de la piscina del vecindario. —Entregándome una tarjeta de plástico de su bolsillo, dijo—: En realidad es bastante agradable. Hay un jacuzzi, también.
—Impresionante. Me encanta jacuzz... ear —respondí con torpeza, dándole una cara de no tengo idea de qué mierda acabo de decir. Porque ¿en serio? ¿Jacuzzear?
Para mi sorpresa, él ignoró mi último comentario y mi extraña expresión facial. Tal vez no era tan malo después de todo. O tal vez era parcialmente sordo. Y ciego. Eso sería un poco molesto. Pero él no tenía un audífono, y no estaba usando esas gafas que las personas ciegas a veces usan, así que…
Interrumpiendo mi grosero monólogo interior, Edward preguntó:
—¿De dónde se mudaron ustedes dos? Creo que Renée nunca lo mencionó.
Sabía que solo estaba tratando de ser amable, porque eso es lo que hace la gente. Son curiosos cuando uno es el brillante juguete nuevo. Hacen preguntas; indagan fastidiosamente.
Pero esta era la parte que más odiaba; la mentira. Lo mejor era no revelar demasiada información, no involucrarse demasiado. Ya que él afirmaba que Renée no había mencionado nada, sabía que era seguro mentir. Mejorarnos un poco. Hacernos parecer normales.
—Nos acabamos de mudar de… Portland —dije en voz baja, preguntándome por qué no solo le mentí. Eso sería mucho más fácil.
Cuando él no respondió, me regañé por hablar en voz tan baja ya que él puede o no ser parcialmente sordo. Por lo tanto, lo dije otra vez, pero diez veces más fuerte.
—¡Portland!
—Whoa. Te oí la primera vez. —Él rio—. ¿Portland, eh? —Con las cejas arqueadas en comprensión. Como si tuviera sentido para cualquier persona mudarse de Portland a Forks—. ¿Qué las trajo a Forks?
Bueno, verás... Renée decidió dejar de pagar el alquiler, así que nos fuimos antes de que nos echaran de nuestro apartamento.Uno pensaría que su trabajo trenzando hamacas de cáñamo sería suficiente para pagar el alquiler, pero pues no.Estarías equivocado.
—Mi padre vive en Port Angeles. Renée afirmó que quería vivir más cerca de él, para mi beneficio —dije con facilidad. No era en realidad la verdad, pero tampoco era una mentira.
Charlie en realidad vivía en Port Angeles, y yo siempre había querido vivir más cerca de él. No es que le importara a Renée si veía a mi padre o no. Las relaciones no eran importantes para ella. Tampoco lo era el matrimonio. O yo, al parecer, ya que ella no le mencionó mi existencia al hombre que estaba frente a mí.
—¿En serio? Renée debería haber dicho algo, tengo una amiga que es agente de bienes raíces; ella tiene un par de casas en el mercado en Port Angeles.
—Están divorciados —admití sin razón alguna—. Creo que cuanto más lejos, mejor.
Edward hizo una mueca por una fracción de segundo.
—Lo siento. Eso debe ser duro.
Me encogí de hombros.
—No tienes que sentir lástima por mí. Ellos se divorciaron cuando tenía tres años. He tenido más que suficiente tiempo para adaptarme.
Su teléfono sonó una vez, luego dos veces.
—Lo siento, yo... —Miró hacia abajo al molesto dispositivo—. En realidad voy tarde para el trabajo. ¿Tal vez voy a verte de nuevo?
—Uh, sí. Probablemente, como, ¿el primero de cada mes?
—Cierto, cierto. —Él negó con la cabeza mientras sonreía—. Solo quería decir que ya que eres nueva en la ciudad, tal vez podría mostrarte los alrededores o algo así.
—¿Qué hay para mostrar? —me burlé. Entonces me di cuenta de que era probable que estuviera siendo increíblemente grosera—. Pero, sí. Tal vez. —Lo cual, por supuesto, significaba absolutamente no.
No.
—Tienes veintiún años, ¿verdad? Hay un lugar en la ciudad que tiene margaritas increíbles.
—Veintidós, en realidad. Y me resulta difícil de creer que un restaurante en el estado de Washington tenga margaritas increíbles.
Edward se sacó las llaves del bolsillo y dijo:
—Yo no mentiría sobre algo así. De hecho, mañana voy a la hora feliz con algunos amigos. Eres bienvenida a unirte a nosotros.
Negué con la cabeza.
—Eso es... amable de tu parte. Pero, no creo que sea una buena idea.
—¿Por qué no? ¿No eres fan de las margaritas? ¿Tequila hace que tu ropa se caiga?
—No.
—¿No eres una fan de conocer gente nueva?
Rodé los ojos.
—No, yo solo…
—¿Crees que me estoy insinuando? No lo estoy, lo juro. Tengo novia. —Levantó las manos y dio un pequeño paso hacia atrás.
—Uh... —Fruncí el ceño.
—Oh, espera. —Él se relajó visiblemente cuando dijo—: Eres lesbiana, ¿verdad?
—¿Qué? ¡No!
—Está bien. Mis amigos y yo somos de mente abierta. Aún puedes salir con nosotros.
Golpeé mi pie.
—Te das cuenta de que estás siendo ridículo, ¿verdad?
Edward sonrió lentamente y dijo:
—Sí. También me doy cuenta de que ahora voy muy tarde para el trabajo. Vendré mañana alrededor de las tres para reunirme con los de la compañía de alarmas. Tienes hasta entonces para tomar una decisión.
Como si me llevara tanto tiempo tomar una decisión acerca de Edward Cullen.
Bien, aquí los tienen, los primeros tres capítulos. Espero que disfruten mucho de esta re-lectura y no se desesperen, pronto llegarán nuevos capítulos :)
Gracias por acompañarnos en esta nueva aventura y, de nuevo, gracias a Sarai por darme esta maravillosa oportunidad :)
¡Nos leemos mañana con otros dos capítulos de esta historia!
xx
