"HOMBRES AL BORDE DE UN COLAPSO NERVIOSO"

FanFic inspirado en personajes del anime Card Captor Sakura de propiedad intelectual del grupo CLAMP.

CAPÍTULO III: "Empiezan los problemas"

-¿Cómo estás, mi vida? Justo estaba por ir a verte. Tenemos un desayuno pendiente, ¿no?- saludó el hombre de anteojos con una radiante sonrisa y disponiéndose a darle un beso a la recién llegada.

La joven lo esquivó ágilmente y recibió el gesto en la mejilla.

-¿Ah sí? Que raro, porque resulta que ese supuesto desayuno terminó hace como más de media hora.- replicó la muchacha levantando una de sus finas cejas y en tono sarcástico.- Eriol, te conozco como la palma de mi mano, así que no trates de irte por la tangente. ¿No crees que merezco una explicación convincente al por qué de tu ausencia en la cita que planeamos?

-Vamos, camarada.- se le escuchó al de cabellos chocolates con una sonrisita divertida y en tono burlón.- Pon a Tomoyo al tanto de los nuevos acontecimientos, o mejor dicho del gran "suceso" de tu vida.

El ojiazul le lanzó una mirada asesina a su compañero de departamento y supuesto "amigo". Se notaba a leguas que el ambarino disfrutaba ese momento de verlo en aprietos. Bueno, ahora no importaba eso, después se encargaría de él. Por lo pronto, debía ser lo más cuidadoso posible con lo que pensaba decir (sobre todo lo que correspondía al bodoque con patas); si su novia se daba cuenta que intentaba mentirle, ahí si que se le armaba completita.

Carraspeó suavemente.

-Verás, cariño. Como dice Shaoran, mi "amigo" aquí presente, sucedieron una serie de eventos demasiado inesperados que favorecieron de sobremanera mi tardanza.- empezó el peli azul con el tono más natural que tenía.- Yo ya estaba saliendo para el lugar en donde habíamos quedado de disfrutar de un maravilloso desayuno, sin embargo algo sumamente imprevisto impidió que cumpla mi cometido.

-Eriol, mi vida. Amorcito lindo.- interrumpió la amatista con voz dulce. El aludido sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo. Ese tonito no le daba muy buena espina.- No trates de marearme con tu buena fluidez verbal, porque que con eso no lograrás que me se pase el enojo. Todo lo contrario. Así que deja esa palabrería barata y dime de una buena vez que sucedió. Sin mentiras, por favor.

El aludido se sorprendió ligeramente. Su novia era demasiado perspicaz y en un dos por tres notó que tenía pensado mentirle. Suspiró en signo de derrota.

-OK, mi cielo.- contestó resignado el de anteojos. Bien, ni modo tendría que decirle la verdad. Y él tenía pensado decirle que el niño recién llegado era hijo de Shaoran. Bueno, ya habría otra oportunidad para fastidiar a su amigo.

Además, estaba completamente seguro que el chiquillo ese no era nada suyo, y como dice un viejo refrán: "El que no la debe, no la teme". Y él no la debía.

-Un momento.- pensó rápidamente Hiragizawa. No necesariamente debía decirle a Tomoyo que el mocosito se lo habían dejado en la puerta con una nota que afirmaba que era su hijo. Podía cambiar un poquito el contexto de las cosas. Pero sólo un "poquito".

Sus ojos brillaron enigmáticamente. Sí, eso haría y tenía pensado algo bastante creíble.

-Lo que pasa, cielito, es que, hoy (muy temprano) llamó mi prima Nakuru, ¿la recuerdas? La que nos contó que estaba embarazada hace más de un año.- se le oyó decir al de lentes con una sonrisa. La de tez pálida asintió.- Resulta que, ella me pidió que le haga un enorme favor. Me dejó encargado a su...

-¿Tu prima te llamó?- preguntó confundido el de ojos miel interrumpiendo la explicación. ¿Cuando había pasado eso que no se dio cuenta? Tenía que quitarse la duda.- Oye, pero, ¿no dijiste que tenías el celular apag...

No pudo terminar de decir lo último porque Eriol le había dado un tremendo pisotón, que por un momento lo hizo bajar su cabeza (en señal que le había dolido muchísimo).

-Sí, Shao. Hace un momento te lo comenté.- sonrió naturalmente el de cabello oscuro, mientras le daba unas palmaditas en la espalda a su compañero.- Sólo que como siempre andas en la luna o pensando en tu adorada Sakura, de seguro ni caso me hiciste.

El aludido le regaló una mirada asesina al ojiazul, como reclamándole: "¿Por qué diablos hiciste eso?" y vio que éste le lanzó otra como respondiéndole: "Porque casi metes las cuatro, idiota".

Abrió los ojos como platos. Ahora lo entendía todo. El bribón de su amigo pensaba salirle con una mentirota a Tomoyo; típico de él.

Suspiró resignado, Eriol nunca cambiaría. Siempre que quería salvar su pellejo recurría a ese tipo de "soluciones rápidas", como comúnmente las llamaba. Sin lugar a dudas era bastante astuto para salir de embrollos como este.

-¡Ah sí!- exclamó el ambarino sobreactuando y como si recién se acordara de eso.- Es verdad, ya me logré acordar.

La de cerquillo miraba atentamente, primero a su novio (el cual se encontraba sumamente relajado) y después al de su amiga (el cual decía una cosa, pero sus expresiones, otra). Aquí había gato encerrado y ella se encargaría de sacarlo de donde lo habían escondido.

-Bueno, como te seguía explicando, mi vida.- continuó el ojiazul con una sonrisa.- Mi prima Nakuru vino hace poco (mucho antes de que tú llegaras) y me dejó a su niño, para que lo cuide. Pero sólo por unos días, mientras ella se encarga de unos asuntos pendientes que tiene aquí en Japón. Es por eso que me quedé a recibirla y no pude llegar a nuestro desayuno. ¿Me perdonas, amor?

El de cabellos azules se acercó para darle un abrazo a su novia, sin embargo ésta colocó su mano entre ambos.

-Espera.- dijo mientras lo separaba y lo veía fijamente a los ojos.- Antes de creerte, primero debo asegurarme que esto no es otra de tus mentiras para salvarte y quedar bien conmigo. No sé por qué, pero lo que me dices no me suena a verdad y tampoco me convence del todo. ¿Como puede ser posible que tu prima te haya dejado a su bebé, si a ti ni siquiera te gustan los niños? No sabes nada sobre ellos. ¿Por qué no encargárselo a alguien especializado o contratar una niñera para que lo cuide? Y además, ¿cuando llegó que no me comentaste nada? Hay demasiados detalles que no encajan en tu argumento.

El de ojos azul índigo se sorprendió un poco. Jamás pensó en lo dicho por su novia. Era verdad que no le gustaban los niños (los consideraba cositas chillonas y ruidosas), pero no tenía idea que Tomoyo recordaría eso. Definitivamente, era muy suspicaz. En eso se parecía mucho a él.

-Ay, cariño. Está bien, admito que no simpatizo mucho con los niños (es más no los aguanto), sin embargo, eso no quiere decir que no sepa nada de ellos.- pronunció el de tez pálida con tono de falsa ofensa.- Si Nakuru no confiara en mí, no me hubiera pedido que le hiciera ese favor. Y si no te dije cuando llegó fue porque no lo sabía, ella me cayó de sorpresa. Ya sabes como es, jamás dice en que parte del mundo está. Es un espíritu libre, y eso que aún no se casa con Yue. Mira que tienen un hijo en común.- observó de reojo las facciones de su novia, la cual tenía un brillo extraño: incredulidad.- No me mires así. Acaso ¿crees que jugaría con algo como esto? ¿Con un recién nacido de por medio?

-Déjame pensarlo...- respondió la amatista mientras se llevaba el dedo al mentón.

-Sí.- afirmaron los dos al unísono.

-Para que veas que no te estoy mintiendo.- continuó el de ojos azul índigo.- Te voy a enseñar a mi sobrino. Ven.

La cogió de la mano y caminaron a la sala. El ambarino cerró la puerta tras de sí, no sin antes suspirar cansinamente, y luego los siguió. Eriol se iba a meter en grandes problemas si se llegaba a saber la verdad.

Dejó el pedazo de papel (que hasta entonces tuvo en sus manos) sobre la mesita de la sala y se sentó en uno de los muebles.

Tomoyo visualizó una canasta en uno de los sillones y conforme se fue acercando más, notó al pequeñito (el cual estaba durmiendo plácidamente mientras se chupaba su diminuto pulgar), al costado de él se encontraba un osito de felpa, color gris, que tenía un moño azul atado al cuello.

El bebé era muy lindo y se veía tan tierno, allí echadito cubierto de mantitas color azul pastel, con sus ojitos bien cerrados. Como todo un angelito.

-¿Cómo se llama?- preguntó la chica Daidouji, con voz baja para no despertar a querubín. Se inclinó para verlo más de cerca.

-Ryo.- sólo contestó el peli azul. Llamado como por arte de magia, el nene abrió sus ojitos y comenzó a gimotear.

Eriol y Shaoran se miraron entre sí; otra vez el mocosito iba a ponerse a chillar. Ambos se taparon los oídos para evitar que el bebé se los taladre con su potente llanto y cerraron sus ojos fuertemente (como si fuera a explotar una bomba).

Nada pasó.

Abrieron lentamente sus párpados y sólo vislumbraron a la joven de cabello oscuro cargando un pequeño bultito cubierto de mantitas, que reconocieron al instante como el niño, mientras ésta entonaba suavemente una canción de cuna.

Los dos hombres allí presentes tenían la mandíbula por los suelos. No podían creer lo que estaban viendo: El "bodoque con patas", como Hiragizawa lo llamaba, no había comenzado a llorar y encima estaba muy cómodo en los brazos de Tomoyo (la cual lo miraba de forma maternal).

-Oye, ¿por qué cuando está con nosotros, el chiquillo llora sin parar?- preguntó, en un susurro, el ambarino a su compañero.

-Ni idea, camarada.- respondió el ojiazul rascándose la cabeza.- Los bebés son igual o peor de incomprensibles que las mujeres.

-Ya volvió a dormirse.- dijo en voz baja la muchacha mientras recostaba al nene en la canasta.- Será mejor que no hagamos mucho ruido o se despertará. Vamos a la cocina y seguimos conversando allí.

Los varones asintieron, luego, las tres personas se enrumbaron a la cocina.

-Tu sobrino es una dulzura.- comentó la chica con una sonrisa a su novio.- Es tan tranquilito. Parece un angelito.

Eriol y Shaoran levantaron una de sus cejas (cada uno). Ella no podía estar hablando en serio, ¿o sí?

-Y tiene los ojos azules como tú, ¿no, mi amor?- continuó la muchacha.

Los varones se miraron entre sí de forma nerviosa, como tratándose de comunicar telepáticamente.

-¿Quieres algo de tomar? - preguntó Li a la chica como para cambiar el tema.- ¿Tal vez una soda?

Ella asintió. Abrió la nevera. Sacó unas cuantas latas y se le entregó una; primero a Tomoyo, luego otra a su amigo.

-Bueno, me van a disculpar, pero a mi no me gusta estar de violinista.- se le escuchó decir al de cabellos chocolates.- Así que llamaré a Sakura para que venga a acompañarme. Después hablo algo contigo, Eriol.

Dicho eso salió de la cocina en dirección a su recámara con celular en mano. Los dos morenos se quedaron a solas en el lugar.

-¿Y en donde está tu prima ahora?- interrogó la joven de forma natural (aunque algo sagaz), bebiendo de su soda.- ¿Vino con Yue?

-No, él está muy ocupado en Inglaterra.- contestó Hiragizawa dándole un sorbo a su bebida. Se dio cuenta que su novia seguía probándolo.- Así que ella se trajo a Ryo, mientras arreglaba los asuntos pendientes que tiene aquí. Me dijo que me llamaría más tarde.

-Ah, ya veo.- sólo pronunció la muchacha.- ¿Hasta cuando se quedará?

-Unos cuantos días, nada más.- respondió el peli azul terminando su soda. Tiró la lata al bote de basura.- ¿Aún desconfías de lo que te dije? ¿No me digas que sigues molesta conmigo?

Se acercó lentamente a la joven y pasó uno de sus brazos por su cintura, mientras con el otro cogía su fino mentón. Le dio un beso en los labios.

-Odio cuando haces eso.- se le oyó decir a la muchacha después de separarse, haciendo un mohín.- Me haces desistir de todo lo que tengo planeado. No es justo.

-Entonces, creo que voy a hacerlo más seguido.- contestó el de anteojos, dándole otro beso.- Dime que quieres que haga para enmendar mi error y yo lo haré, como recompensa por lo de hoy.

-Mmmm...- musitó la amatista mientras se llevaba el dedo al mentón.- Déjame pensar que será y luego yo te aviso.

-Está bien.- aceptó el de cabellos azules con una sonrisita divertida.- Lo que su alteza ordene.

La aludida soltó una pequeña risita y después volvieron a besarse. Un timbre de celular sonó. Era el de ella.

-No contestes.- dijo el de gafas mientras saboreaba los labios de la joven.

-Puede que sea algo importante. Seguro es mamá.- se le escuchó decir a la chica entre beso y beso.- Eriol, sólo será un minuto.

El aludido dio un bufido de exasperación. Se separó de ella, no sin antes darle un último beso y después se dirigió al congelador a sacar otra soda.

La muchacha se dirigió a la sala, en donde dejó su bolso antes de cantarle al pequeño Ryo, y después de coger su cartera, contestó: -Sí, ¿hola?

-¡Hola, Tommy!- exclamó la otra voz al lado de la línea.- ¿Cómo está mi futura prima favorita?

-Bien, gracias. ¿Y tú cómo has estado?- preguntó la amatista con una sonrisa.- Justo hace un momento Eriol y yo estábamos hablando de ti.

-¿En serio?- se emocionó la voz femenina.- ¡Qué bueno! Eso quiere decir que estás en el departamento con él.

-Sí.- afirmó la chica Daidouji.- Pero dime a que debo tu llamada, ¿pasó algo malo?

-No, nada de eso.- negó la muchacha del otro lado de la línea.- Sólo llamaba para decirte que pronto estaré por allí visitándolos, para presentarles a mi pequeño bebé: Hideki. Ya tiene 8 mesecitos de vida y por fin puede viajar. De paso, voy a darles el parte de mi matrimonio. ¿Lo puedes creer? ¡Yue me pidió que me case con él! Y yo acepté después de hacerlo sufrir un poquito, tampoco se la iba a poner tan fácil, ¿no? Cuando mi primito te lo proponga, hazlo sufrir también; a los hombres siempre hay que ponerlos a prueba.- seguía hablando Nakuru Akizuki.- Lo más probable es que vaya con toda la family por esos lares. Porfa, le avisas a Eriol de mi llegada. He tratado de llamarlo hace como una hora, pero tenía el celular apagado. Cuando no él. ¿Bueno?, ¿Tom, estás ahí?...

-Sí, aquí estoy.- sólo contestó la de tez pálida algo aturdida por lo que había escuchado.

¿Qué rayos estaba pasando? ¿Por qué Nakuru le estaba diciendo todo esto?

-¡Ah, es verdad!- exclamó la prometida de Yue.- Casi se me olvida, anota mi nuevo número de celular. El otro que tenía me lo robaron. ¿Tienes donde?

-Sí, espera.- buscó un lapicero en su bolso y cogió un pedazo de papel que encontró en la mesita de la sala.- Ya, dime.

-Es el 98761234555.- contestó la mujer al otro lado de la línea.- ¿Lo anotaste?

-Sí, ya lo anoté.- respondió la amatista con voz extraña. Tenía una duda que la estaba carcomiendo por dentro en ese instante y debía quitársela.- ¿Te puedo hacer una pregunta?

-Claro, dime.- respondió Akizuki con voz alegre.- ¿Qué duda tienes?

-Sé que esto te sonará un tanto raro, pero... ¿tú estás en Inglaterra en este momento?- preguntó finalmente la muchacha de cabello oscuro.- ¿Es decir, estás allí, en ese país?

-Por supuesto, ¿dónde más estaría? Aunque antes estuve de viaje por Italia, pero ya regresé.- dijo la joven.- Es más, justo ahora, estoy preparándole una papilla a mi engreído. ¿Sí o no, bebé precioso?- se escuchó una risita infantil al otro lado de la línea. La chica Daidouji se quedó sin palabras.- ¿Por qué me preguntaste eso?

-Por nada. Cosas mías.- sonrió la amiga de Sakura, sin embargo su voz no sonaba del todo feliz.- No te preocupes que yo le digo a Eriol de tu llamada y la gran noticia, también. Felicidades y saludos para ustedes.

-OK, thanks you so much. Saluditos para todos por ahí.- se despidió la madre de Hideki.- See you later. Good bye.

La de tez pálida luego de colgar, guardó su teléfono y cuando se disponía a hacer lo mismo con el pedazo de papel, notó que éste tenía algo escrito al reverso. La leyó y, cuando terminó, abrió los ojos como platos.

¿Qué era esta nota? ¿Ryo era hijo de Eriol?

Lo que tenía escrito no podía ser cierto. Mejor dicho, NO DEBÍA ser cierto. Por que eso sólo significaría que... él le mintió, la engañó desde el principio. Sino ¿por qué diría que el bebé era su sobrino, cuando la misma Nakuru dijo que su hijo se llamaba Hideki y además se encontraban en Inglaterra?

¿En verdad, Eriol la había engañado? ¿Tenía un niño con otra mujer y no se lo dijo nunca? ¿Le había visto la cara de estúpida todo ese tiempo?

-¡No, Tomoyo! ¡Deja de decir eso!- pensó la amatista cogiéndose la cabeza con sus manos, tratando de detener las ideas que maquinaba sin parar.- ¡No debes apresurarte a los hechos! Tiene que ser un error. Sí, eso es. Debe haber una buena explicación para esto. Y sólo hay una persona que puede aclarar este asunto.

-Me acabé todas las sodas que había en la nevera. Sí que tenía mucha sed. Tendré que comprar más.- comentó una voz masculina mientras se sentaba en uno de los sofás.- ¿Qué quería mi suegrita?

La muchacha no contestó al instante. Quería hablar, pero simplemente, las palabras no salían de su boca. Respiró profundamente: -No era mi mamá.- dijo con voz fría.- Era otra persona.

-¿A sí? ¿Y quién era?- preguntó el de anteojos con una sonrisa.- ¿Sakura?, ¿tan rápido terminó de hablar con Shaoran? Eso sería muy raro, ese par se demora horas de horas hablando y...

-Era Nakuru.- interrumpió la muchacha mientras cogía el pedazo de papel entre sus manos y miraba a su bolso como si fuera la cosa más interesante del mundo. El ojiazul se quedó de piedra.- Llamó para decirme que muy pronto estará viniendo a visitarnos de Inglaterra y entregarnos su parte de matrimonio. Yue le propuso casarse. Ella se escuchaba muy feliz.- Hiragizawa seguía sin decir ni pío, por lo que la joven continuó.- También me comentó que llegaría con él y su hijo Hideki. La noté emocionada.

El peli azul no respondió. Parecía estar esperando la pregunta del millón de dólares, de boca de su novia. Sin embargo, ésta, luego de terminar de informarle, no dijo absolutamente nada. Pasó un largo rato antes de que hablara.

-¿Por qué?- solamente escuchó que preguntó la amatista.

¿Por qué, que?

¿Por qué inventó esa historia de su prima y el bebé? ¿Por qué le dijo que Ryo era su sobrino? ¿Por qué no le dijo lo del niño en la puerta desde un principio? ¿Qué era exactamente lo que Tomoyo quería preguntarle?

-¿Por qué me engañaste? ¿Por qué no me dijiste que este niño es tu hijo?- volvió a preguntarle la joven con la voz resentida. Eriol iba a replicar, pero ella continuó.- ¿Desde cuando me ves la cara de idiota? Porque es demasiado obvio que este niño tiene más de 6 meses de vida.

-Amor, déjame que yo te explico...- sólo pronunció apenas el aludido, porque la chica lo interrumpió.

-¡No se te ocurra volver a llamarme así!- exclamó la de tez pálida con expresión ofendida y la voz a punto de quebrársele.- No mientras yo esté aquí para escucharlo.

-¡Si tan sólo me dejaras explicarte!- gritó el ojiazul. Con esto levantó al bebé, el cual empezó a llorar.- Yo no soy el padre de ese chiquillo.

-¿Ah no?- se extrañó la muchacha levantándose de su asiento, mientras soltaba una carcajada amarga.- ¿Entonces yo estoy delirando? ¿Estoy diciendo cosas que son un tremendo disparate? Primero, Ryo es tu sobrino, hijo de tu prima Nakuru; y ahora, ¿me vas a decir que yo soy la loca? ¿Hay algo más de lo que no me haya enterado?

-Deja el sarcasmo, por favor.- le pidió el de cabellos azules con voz suave. El niño seguía llorando potentemente.

-Y tú, el cinismo.- exigió la muchacha con rostro decidido.- Dices que el pequeño no es tu hijo, sin embargo esta nota desarma todo tu argumento. Tu farsa.

Le mostró el pedazo de papel que tenía en sus manos y que hasta entonces no había soltado en ningún momento. Hiragizawa lo vio y dio un suspiro. Ella había encontrado la hoja que vino con el niño.

-No tienes nada que decir.- se le escuchó decir a la chica Daidouji mientras cogía su bolso disponiéndose a salir de allí. Un brazo la detuvo.- ¡Suéltame!- Se deshizo del agarre bruscamente.

-¡Por lo que más quieras, Tomoyo! ¡Sólo escúchame!- gritó desesperado el compañero de Li.- Déjame explicarte porque te dije lo que te dije.

-¿Para qué? ¿Para que me salgas con otro invento?- replicó la amiga de Sakura con una sonrisa triste.- Estoy cansada de lo mismo y yo ya no quiero seguir escuchando más mentiras. Sabes qué, esto SE ACABÓ. Para siempre.

-¿Qué está pasando aquí?- preguntó una voz masculina que llegaba a la sala.- Eriol, Tomoyo. ¿Qué sucede? ¿Por qué están gritando?

-No pasa nada, Shaoran. Yo arreglo esto.- se le escuchó decir al peli azul con voz firme y luego señaló al nene que lloraba incesantemente.- Llévate al niño a tu habitación, yo ya vo…

-¿Qué no pasa nada? ¡¿NADA?- interrumpió abruptamente la muchacha y en tono exaltado.- No puedo creer que digas que aquí no pasa absolutamente nada, cuando me has visto la cara de estúpida todo este tiempo.

-¿Saben qué?, no entiendo nada de lo que están diciendo.- dijo confundido el ambarino.- Eriol, ¿me puedes explicar que pasa?

-Tomoyo ya se enteró lo del bebé.- sólo comentó el aludido.- Encontró la nota.

El de cabellos chocolates palideció de repente. Miró apenado a la de tez pálida, la cual lo veía con el rostro perplejo.

-¿Tú lo sabías?- preguntó de repente la chica Daidouji a Li. Éste asintió con la cabeza.- Claro, ahora entiendo todo, por eso le preguntaste a éste cuando llamó Nakuru, ¿verdad? No lo puedo creer. Eres su alcahuete. Sabías que él tenía un hijo con otra mujer y nunca me dijiste nada.

-¿Cómo dices?- interrogó el muchacho muy extrañado. ¿Qué cosas estaba diciendo la prima de su novia? Él pensaba que ella ya se había enterado que habían dejado al niño en la puerta y no que su compañero era el padre de Ryo.- ¿Qué fue lo que le dijiste, Eriol?

-Yo nada. No me deja explicarle.- contestó el ojiazul.- He tratado de decirle que el bodoque no es mi hijo y no me cree. Encontró el papel que vino con el mocoso y ahora piensa que la vengo engañando desde el principio.

-¡Por qué eso hiciste!- exclamó la joven mujer.- ¡Me mentiste! ¡Te burlaste de mí!

-¡Ya te dije que no!- gritó exasperado el de anteojos.- ¡YO TE AMO!, ¡ERES LA MUJER DE MI VIDA Y SERÍA INCAPAZ DE SERTE INFIEL! ¡Te he tratado de decir como mil veces que este niño no es mío y no me quieres creer! Por favor, sólo escúchame y si después de eso insistes en irte, no te detendré. Pero, sólo oye mi explicación.

-¿Y qué me vas a decir?- preguntó con sarcasmo la joven y riendo amargamente.- ¿Me vas a salir con el cuento de que el niño te lo dejaron en la puerta con esta extraña nota que decía que era tu hijo? ¿Y tú me dijiste que era tu sobrino para que yo no pensara mal de ti y creyera que en verdad el bebé sí era tuyo? ¡Por favor! Si me dices eso, ¡juro que te doy una cachetada en este instante!

Ambos hombres se miraron entre sí. La joven dedujo todo exactamente como sucedió, ahora estaba el detalle de sí les creería.

-Tomoyo… Aunque sea muy difícil de creer. Eso fue lo que pasó, literalmente, como tú lo has dicho.- empezó el de tez pálida con una sonrisita nerviosa.- Hoy en la mañana cuando Shaoran y yo estábamos en la cocina, alguien tocó el timbre. Yo salí a ver quien era, pero no encontré a nadie. Sólo vi que habían dejado el canasto con el niño adentro, Li salió a darme le encuentro y también se sorprendió. También, hallamos junto al chiquillo una nota, la que tú encontraste después en la mesita de la sala, y esta decía que era hijo mío. Estuvimos aquí todo ese rato a tratar de encontrarle una posible respuesta al por qué de este suceso. Es por ello que no llegué al desayuno que teníamos. Luego viniste tú y ya sabes el resto.

La chica hizo una prolongada pausa. Tenía muchas cosas en qué pensar. Es más, ella quería creer en sus palabras, sin embargo, sonaba imposible o incluso de telenovela con buen guión todo lo que le dijo. Lo más seguro era que él estaba tratando de convencerla con otra mentira para salir bien librado. No podía caer de nuevo en su juego. No esta vez.

-Ya escuché suficiente.- respondió la chica de cabello oscuro y caminó hasta la salida. Una lágrima luchaba por salir de sus ojos y ella no quería que él viera que estaba sufriendo. Lo menos que quería era dar lástima. Abrió la puerta principal y antes de irse dijo con voz firme: - Esto se acabó aquí. No quiero volver a verte en mi vida, Eriol Hiragizawa.

Dicho lo anterior, cerró de un portazo y posteriormente sólo oyeron unos pasos alejarse por el corredor.

El peli azul se había quedado estático. Estuvo en esa posición un buen rato. Ni el llanto del bebé ni Shaoran, el cual lo zarandeaba para que reaccione, lo hicieron despertar del letargo en el que había caído.

Por esa puerta, que ahora se encontraba completamente cerrada, se había ido la mujer que amaba con toda el alma, la única que lo quería y aguantaba su carácter burlón, la que llamó su atención aquella vez en la fiesta de cumpleaños de Sakura y la cual no pudo sacar de su cabeza a partir de ese día, pensando en lo bella y extraordinaria que era.

Se sentía un miserable, un patán. Acababa de perder a lo único valioso que tenía en esta vida y todo por comportarse como un reverendo imbécil. Por tratar de salir bien librado de una confusión que, estaba seguro, se había producido. Bien dicen: "Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Frase absolutamente cierta.

El timbre de la puerta sonó.

Ese sonido fue el único que lo hizo reaccionar. Tenía la esperanza de que sea ella, debía ser ella: su Tomoyo.

Corrió rápidamente y abrió el portón, sintiendo su corazón latir como loco. Sin embargo, no era la persona que esperaba. No era la chica poseedora de unos hermosos e hipnotizantes ojos amatistas, la de piel tal pálida como la de él y de la cual estaba enamorado.

-Hola, Sakur...- apenas pudo pronunciar el de gafas todo desanimado, antes de recibir sentir que una manita le propinaba tremendo golpe en su mejilla. La jovencita enfrente de él lo había abofeteado.

-¡Sakura!- exclamó el ambarino que había seguido al ojiazul hasta la puerta.- ¡Por qué hiciste eso!

-¡Porque este desgraciado se lo merecía!- sólo contestó la muchacha con voz furiosa.- Y agradece que no te doy una a ti también, por alcahuetear a tu amigote.

-No me digas que ya te enteraste de…- dijo el de cabellos chocolates ante de que lo interrumpieran.

-¡¿Qué este sinvergüenza engañó a mi prima con otra mujer y, además, tiene un hijo?- exclamó indignada la chica Kinomoto.- Por supuesto que sí. No todos los días encuentras a tu mejor amiga en mitad de la calle hecha un mar de lágrimas.

-¿Tomoyo está afuera del edificio?- preguntó agitado el de cabellos azules. Pensaba salir corriendo a buscarla.- Tengo que hablar con ella, no puede irse creyendo que Ryo es mi hijo.

-¡Tú no harás nada!- gritó la hermana de Touya poniéndose enfrente de él.- ¡No la engatusarás nuevamente con tus mentiras! Ya suficiente mal le has hecho.

-Sakura, te juro que por lo más sagrado que este niño no es nada mío.- respondió Hiragizawa a punto de darse un tiro si es que tuviera un arma en ese instante.- Li también lo sabe. Si no confías en mí, al menos le creerás a tu novio. ¡Díselo Shaoran!

-Lo que dice él es verdad, amor.- se le escuchó decir al ambarino con voz acongojada.- El pequeño Ryo no es su hijo. Nosotros lo encontramos en la puerta con una nota que decía que era hijo de Eriol. Bueno, no exactamente de él; sin embargo debes creerme cuando te decimos que el niño no le pertenece.

La castaña no dijo nada. No sabía que decir.

Tenía conocimiento de que su novio no era un mentiroso de primera categoría como si lo era Hiragizawa, y si mentía lo hacía por una buena causa. ¿Éste sería el caso? ¿Eriol estaba diciendo la verdad y sólo se trataba de una confusión?

Quería creerles pero, entonces, se le venía la mente la imagen de Tomoyo afuera en la calle; llorando inconsolablemente, repitiendo como disco rayado que Eriol tenía un hijo con otra mujer y que la había engañado sabe Dios desde hace cuanto tiempo.

-Me tienes que ayudar, por favor.- rogó el de lentes al borde del llanto.- Ella tiene que escucharme. No es justo que me condene sólo porque no quiere creer en la verdad.

Miraba a uno de los hombres enfrente de él, el de ojos azul índigo, y sólo observaba a un remedo de ser humano en estado desesperado y a punto de llorar por la impotencia. Parecía estar diciendo la verdad.

-Te lo advertí. Te dije que si alguna vez hacías sufrir a mi prima, lo lamentarías el resto de tu vida.- sólo comentó la ojiverde mirando al de tez pálida.- Me dijiste que tú la amabas y me prometiste que jamás le harías daño. No cumpliste tu palabra, ahora atente a las consecuencias. Si ella no te quiere ver, respeta su decisión.- ya estaba por retirarse, sin embargo volteó a verlo.- Deja pasar un tiempo antes de volver a intentar hablarle. Deja que se calme y tal vez puedas charlar cuando esté más tranquila. Ella te ama con todo su ser y es imposible que ese sentimiento cambie de la noche a la mañana.- dio un suspiro.- Por lo pronto, ocúpate del niño. Esa pobre criatura no tiene la culpa de lo que está pasando, no le hagas pagar los platos rotos.- miró a su novio.- Shao, estaré con Tomoyo, yo te llamaré cuando pueda. Estoy completamente segura de que, si ella se entera que yo confío en ustedes, es capaz de quitarme el habla. Bueno, ya me voy.

Le dio un fugaz beso en los labios a su novio y salió rápidamente del lugar. A la casa Daidouji específicamente.

El peli azul se quedó allí, parado, mirando a la nada. Mientras el ambarino le daba palmaditas en el hombro, en señal de que acompañaba su dolor.

¿Cuándo se tornaron las cosas tan complicadas?

¿Cuándo una mentira, que se suponía era para no empeorar todo, se convirtió en el verdugo más sanguinario de los protagonistas?

¿Cuándo la felicidad que sentían ambas parejas pasó, tan de repente, a la más terrible de las tragedias?

Y por último, ¿cuándo terminaría de esclarecerse todo este embrollo?

Había demasiadas preguntas sin responder y ambos hombres sabían que este era sólo el inicio de futuros problemas.

Continuará…

NOTAS DE LA AUTORA: Sí lo sé, muchas me quieren matar por poner en aprietos a nuestras parejas favoritas de CCS. ¿Pero que puedo hacer? Así soy yo .

Ante todo, buenos días, tardes, noches o buena madrugada (depende de a que hora están leyendo este cap.) a todas mis lindas lectoras. Aquí van mis súper notas de siempre:

Sé que dije que la historia iba a ser full comedia, pero ¡oigan! ¡En toda historia tiene que haber una parte dramática! Sino todo sería aburrida felicidad y alegría, ¿no creen?; pues bien (para las que no lo dedujeron) aquí comienza el nudo. A partir de ahora las cosas se tornaran más interesantes, no se preocupen, tendrá sus dosis de humor, dolor y angustia en general (¿eso sonó retorcido? Lo siento si en verdad fue así ¬.¬', últimamente ando algo maquiavélica desde que estoy viendo Death Note en Youtube -en HD jojo ^-^-, pero… ¡ya se me pasará!, no se preocupen =D).

Por cierto, creo que esta historia se está haciendo más T&E, que S&S ¬¬. Tal vez inconscientemente hice eso, ya que desde hace tiempo quería escribir una historia T&E ^-^. Espero que no haya algún problema con eso (que no lo haya, please!). Mil disculpas por la demora en publicar, a decir verdad, este episodio lo tengo escrito desde hace varios días, pero quería publicar los capítulos de ambas historias que escribo al mismo tiempo. Creo que mejor será que los cuelgue por separado, ¿qué opinan?

Bueno, ya saben comentarios, dudas, críticas, tomatazos, jalones de moño, correos bomba: DEJANDO UN REVIEW =).

Ahora a mandar los respectivos saluditos a las lindas niñas que me dejaron sus comments en el episodio anterior:

La chica bomba (ella sabe de quien hablo ^w^), anaiza18, Boggartt, Nanitayi-Li, Sakurita-li18, Didi, Endri-Chan, amu824.

¡MIL GRACIAS MUCHACHAS!

Sin más que decir, me despido mandándoles besos de chocolate para todas. Cuídense mucho.

¡Sayonara!

"LOS COMENTARIOS DE LOS LECTORES SON UN GRAN ALIENTO PARA LOS ESCRITORES"