La nieve había invadido las calles y el frió resultaba insoportable. Eiji sabia que en ese preciso instante debería estar en casa, ayudando a sus hermanos a remover la nieve del techo y el jardín. Odiaba la nieve, era tan estorbosa y con las horas formaba una delgada capa de hielo en el piso. Todavia le dolía el trasero a causa del resbalón y la consecuente caída que había sufrió minutos antes. Pero había cosas que un hombre simplemente debía hacer. Suychiroh y su familia estarian todo el fin de semana en Okinawa. Un lugar donde no caía ni por equivocación un solo copo de nieve. Kikumaru sentía envidia de la buena.

En otras palabras, se dirigía a una casa totalmente solitaria. Dentro del bolsillo de su abrigo, Eiji llevaba las llaves que Suychiroh le había confiado. No era un secreto para nadie que Oishi era bastante nervioso y durante el periodo de preparación para el examen de ingreso a la universidad, aquello había alcanzado su punto álgido. Suychiroh terminaba rompiendo o perdiendo cualquier objeto que llegaba a sus manos. Y las llaves eran las victimas mas frecuentes. Fue por eso que le entrego un juego a Kikumaru. Cuando el par que llevaba Oishi hacia su acto de desaparición, el pelirrojo salía al rescate de su querido novio, evitando que este tuviera que esperar en la calle durante horas.

Despues de entrar y cerrar la puerta, Eiji se quedo mirando el lugar. Había pensado esto durante días. Había pensado en hablarlo con Suychiroh, pero si le daba la misma respuesta que siempre, entonces perdería su oportunidad. Decidido, tomo aire y fue directo a la habitación que ya conocía. La agenda se encontraba en el lugar de costumbre. Saco su celular, rápidamente anoto lo que necesitaba y sin tiempo que perder salio de la casa. Mientras caminaba, Eiji deseaba con toda su alma que Suychiroh entendiera lo que había hecho y lo perdonara.

Con el paso de los meses, la familia de Syusuke comenzó a tomar su nueva forma. Su padre regreso a Japón ya que su compañía le concedió una plaza permanente en Tokio, para que pudiera hacerse cargo de sus dos hijos. Yuta había demostrado una gran fortaleza ante la situación y Syusuke no podía evitar sentirse profundamente orgulloso de su hermano. Ademas le reconfortaba saber que Yuta amaba y era correspondido. Pronto Yumiko le daría un nuevo integrante a la familia porque estaba embarazada. Por ahora el dolor aun lo hacia despertar llorando por las noches, pero Syusuke estaba convencido que un día, solo recordaría a su madre por los buenos momentos. Por otra parte, las clases en la universidad darían inicio. Ya no estaría en la misma escuela que Seiichi. Aun así, ambos acordaron seguir con su relación.

El primer día en la universidad se topo con Masaharu. Aunque muchos de sus compañeros en la preparatoria consideraban que Nioh era un tanto tenebroso, a Syusuke siempre le había simpatizado. Con todo no dejaba de sorprenderle que hubiera elegido una especialidad como esta. Más increíble resulto saber que el interés principal de Nioh era la música. Syusuke cayo en la cuenta de lo poco que lo conocía y por primera vez, se pregunto si le guardaría rencor por aquel partido en la final. Aquello había significado el fin del reinado de Rikkaidai en el tenis escolar. El mismo Nioh había renunciado al tenis tras su derrota ante el genio de Seigaku.

Sin embargo, Syusuke fallo al imaginar que las sorpresas llegaban hasta ahí. Con su característica falta de humildad y desmesurado gozo por llamar la atención, hizo su presentación Atobe Keigo. El pudiente muchacho ni siquiera se tomo la molestia de consultar al profesor y raudamente se puso cómodo en la butaca de su elección. Así, con la ventana a su izquierda, Masaharu a la derecha, Keigo detrás y una butaca vacía por delante, el genio empezó sus estudios universitarios. Algo le decía que nada de esto era coincidencia.

Eiji arranco la hoja del calendario. Marzo había llegado a su fin, al igual que sus esperanzas. Había esperado durante dos largos meses y quedaba claro que se había equivocado. Su primera reacción fue el enojo, porque a pesar de que no quería aceptarlo, la confianza que le tenía se había mantenido a través de los años. Pero ahora comprendía que no debía juzgarlo. El hecho de que no siempre hiciera lo que se esperaba de el, no lo hacia un mala persona. Nadie podía culparlo por perseguir sus sueños. Al menos Suychiroh no se había enterado de nada.

Syusuke encendió el aire acondicionado. Se cambio la ropa que llevaba por una playera ligera y unos pantalones cortos. El calor lo estaba matando. Era domingo y desde temprano había salido de paseo con su padre y hermano. Después de ir a comer, Yuta había sugerido ir al cine, pero Syusuke prefirió regresar a casa. Con los pies descalzos, el Tensai se dirigió a la cocina. De un solo trago se bebió el vaso de jugo de manzana. Syusuke soltó un suspiro de alivio ante la agradable sensación que le provocaba el liquido frió. El timbre sonó. Al abrir la puerta, se encontró con los ojos de Nioh que lo recorrían de pies a cabeza. Era extraño, no recordaba haberle dado su dirección al chico de pelo azul. De todos modos eso no era pretexto para ser descortés y lo invito a pasar.

Masaharu explico que necesitaba ayuda con la tarea. Se trataba de una investigación acerca de los pintores más representativos de la época barroca. Todos en la clase estaban al tanto de que el Tensai se había hecho de una buena colección de libros para enriquecer sus fuentes de información y a Nioh le pareció que en aquellos textos encontraría exactamente lo que buscaba. Y añadió que más que los libros necesitaba personalmente su ayuda, por lo incomprensibles que le resultaban algunos conceptos. Syusuke tenía el resto de la tarde libre, así que no vio ningún problema en ayudar a su compañero. Lo llevo hasta su habitación y de inmediato se pusieron a trabajar.

Dos horas mas tarde habían terminado. Syusuke estaba colocando los diferentes tomos en el librero, cuando vio aparecer un brazo a cada lado de su cara. Al darse la vuelta, se dio cuenta que estaba acorralado por Nioh. Masaharu comenzó a acariciar la pálida mejilla del chico, lo que puso en alerta los sentidos del Tensai.

-¿Que estas haciendo? Ya hemos terminado, vete por favor.

-¿Terminado? Pero si acabamos de empezar.

Los ojos de Syusuke advirtieron con horror la retorcida sonrisa de Nioh.

-Seguramente te lo han dicho muchas veces, pero tienes unos ojos divinos. Y pensar que solo son la punta del iceberg...

-Basta. Déjame ir.

-Me temo que no será posible. Ya he dejado que anduvieras por ahí demasiado tiempo.

-¿De que hablas?

-Vaya, vaya. Después de todo si logre engañar al genio.

-No te entiendo. Suéltame de una vez.

-Si no entiendes, habrá que explicarte.

Masaharu beso a la fuerza al Tensai. Syusuke se defendió mordiéndolo. Nioh se aparto por un segundo, pero luego le propino un puñetazo que mando a Syusuke contra el librero, haciendo que varias cosas cayeran al suelo junto a el. La cabeza de Syusuke estallaba. Entonces un peso oprimió su abdomen. Masaharu estaba sobre el.

-Te gusta hacerte el difícil ¿eh? Dime, ¿Como le hace Yukimura para tener sexo contigo? ¿Acaso pone en práctica ese monstruoso don que tiene? ¿Te despoja de todos los sentidos para poder cogerte a su gusto?

- No...no tienes derecho a hablar así.

-Defiendes al fenómeno...no importa. El pobrecillo tendrá que olvidarse de ti cuando sepa que me perteneces.

-¡Estas loco! ¡No te atrevas a tocarme!

Una potente bofetada atravesó el rostro del Tensai. Syusuke se llevo las manos a la cara por el dolor, pero Masaharu aparto las delgadas extremidades y lo sujeto con fuerza por el mentón.

-¿Crees que estas en condiciones de exigir? Será mejor que te comportes.

Los labios de Nioh recorrieron el cuello del muchacho más pequeño, hasta que se escucho un grito ensordecedor. Syusuke casi sentía brotar las lágrimas mientras los dientes de Masaharu se hundían en su carne.

Sonriente Nioh se puso de pie. Tomo al Tensai del brazo y de un solo tirón lo levanto, lanzándolo al fondo de la habitación. Jadeando, Syusuke miraba la puerta. Estaba abierta, pero Nioh se interponía. El Tensai estaba conciente que la oportunidad de vencer a Nioh en una lucha cuerpo a cuerpo era ínfima. Nunca se sintió tan frustrado por su falta de envergadura. Abruptamente, la voz de Masaharu lo saco de sus pensamientos.

-¡Quítate la ropa!

Syusuke no se movía.

-¡Obedece!

Nioh se aproximaba. Fue en ese momento que Syusuke volteo a su izquierda y se encontró con el estante donde estaban sus cactus. El terror de lo que estaba a punto de sucederle impidió que midiera las consecuencias. Sin importar que su propia mano se hiriera, tomo uno de ellos y con una rapidez extraordinaria golpeo a Masaharu directamente en los ojos. Syusuke no se detuvo a mirar lo que pasaba con Nioh y hecho a correr hacia el pasillo.

El Tensai iba lo más rápido que podía, pero las escaleras parecían no tener fin y su corazón latía con tal ímpetu que temió que le estallaría. Finalmente abrió la puerta que daba al jardín. Estaba totalmente oscuro. Syusuke supuso que ya había anochecido y siguió adelante. Al bajar los escalones de la entrada estuvo a punto de caer. En los pocos segundos que le tomo recuperar el equilibrio, se percato que algo andaba mal: aun siendo de noche deberían verse las luces de la calle, pero el no percibía absolutamente nada. Esta nueva angustia llevo a sus latidos hasta los límites en que amenazaban con ahogarlo.

-¡Fuji!

Syusuke se giro en dirección a la calle: una voz conocida lo estaba llamando. De inmediato hecho a andar de nuevo, pero no había dado ni tres pasos cuando sus fuerzas lo abandonaron. Solo alcanzo a extender el brazo y rozar la mano de alguien, antes de desvanecerse.

Atobe miro por enésima vez al imponente candelabro sobre su cabeza. Resignado, suspiro y volvió a la lectura de su periódico. A punto de llegar a la sección de finanzas, el ruido de las sabanas revolviéndose lo interrumpió.

-Ya era hora. ¿Planeabas tenerme toda la noche esperando?

-¿Donde estoy?

-En mi casa.

-Atobe...eras tu...gracias por ayudarme.

-Impertinente. Mira que hacer que saltara la barda como un vándalo.

-Discúlpame por favor. Es que yo...yo...

-No es necesario que lo expliques. Con solo verte puedo imaginar lo que sucedió. Esta vez tu amiguito se sobrepaso.

-¿Estas al corriente de quien…? ¿A que te refieres con "esta vez"?

-Hasta ahora, Nioh se había limitado a seguirte a todos lados.

-Imposible...

-Tengo buenos motivos para pensar que lo ha hecho desde que estaban en Rikkaidai. Al parecer la única razón por la que guardo su distancia fue Yukimura. Pero ahora que tu querido no esta para cuidarte...

-Sabes lo de Seiichi.

-YO lo se todo, Fuji Syusuke.

-Como sea, debo regresar a casa. Mi familia estará preocupada.

-Ellos ya estuvieron aquí. Tu padre vendrá mañana a recogerte. Descansa, no quiero que tires a la basura el trabajo de mi medico personal.

Dicho esto Atobe abandono el dormitorio, dejando a Syusuke sumamente inquieto. El tema de Yukimura solo lo trataba con Yuta y Eiji. ¿Como lo sabia? Es mas, ¿Porque estaba al tanto de cosas que incluso el desconocía? Solo había una respuesta , hecho un vistazo a su alrededor. El lujo era el sello distintivo del lugar. Lo que mas llamo su atención fue un espejo con esplendidos tallados en el marco color caoba. No, no fue el espejo, fue el reflejo lo que lo capturo. Syusuke se veía justo de frente. Su mano izquierda estaba vendada, al igual que el hombro derecho. En la comisura de los labios tenia una curación y su mejilla mostraba coágulos de sangre. Además podía sentir una compresa más en la parte posterior de la cabeza.

Mentalmente, el Tensai hizo un recuento. Nioh lo había vigilado durante mucho tiempo, por eso llego a su casa con facilidad y seguramente también por eso había insultado a Yukimura. Por si fuera poco, Atobe había decidido hacerle segunda, pero ¿Con que propósito? Syusuke sumió la cara en la almohada. ¿Como permitió que todo esto sucediera? Esta vez si que había bajado su guardia.

El día siguiente no fue mejor. Tristemente Syusuke descubrió que en medio de la pelea, el toca discos análogo en el que solía escuchar sus discos de música clásica y jazz, se había hecho pedazos. Pero sin duda, lo más duro fue enfrentar a su padre. Syusuke comprendió que el momento de decirle la verdad había llegado. El Sr. Fuji escucho con atención. Su hijo había sufrido un intento de violación por parte de otro hombre. Su hijo mantenía una relación amorosa con un chico. Su hijo era homosexual. El padre del Tensai respondió con total sinceridad. Lo primero: no regresaría a la escuela hasta que su seguridad estuviera garantizada. Segundo: no intervendría en sus decisiones, porque ya era un adulto. Solo le pedía que fuera cuidadoso y prudente al elegir lo que quería de la vida y con quien la compartiría.

Dos semanas más tarde Yuta se encontraba en el centro de su habitación, sentado en el piso. Se mecía de atrás hacia adelante mientras se mordía las uñas. Se asomo por la ventana cuando escucho un auto detenerse frente a la casa. De un solo brinco se puso de pie y salio a recibir a su hermano. Syusuke saludo a Yuta, mientras se quitaba los zapatos en la entrada.

-Yuta ¿Porque tienes esa cara? Parece que viste a un fantasma.

-¡Aniki! ¿Donde estabas? ¡Casi son las doce!

-Se que es tarde pero Seiichi me entretuvo. Además le avise a papá en donde estaría.

Yuta puso en las manos de su hermano un disco de vinilo.

-¡Oh! Es muy dulce de tu parte pero, ¿No crees que hubiera sido mejor que me obsequiaras el toca discos?

Irritado, Yuta observo al sonriente Tensai. Había cosas que nunca cambiaran.

-No fui yo quien lo trajo. Ábrelo.

Syusuke hizo lo que Yuta le decía. Extrajo el disco y al hacerlo, una hoja cayó al suelo. En calma la recogió y la desdoblo. Para cuando había terminado de leer lo que estaba escrito, las lágrimas corrían por sus mejillas.

-¿Estuvo aquí?

-Si. Te espero por más de dos horas. Trate de llamarte pero no contestabas.

-La batería... se agoto.

-Dijo que debía regresar, pero antes de irse me pidió papel y pluma.

-¿Y papá?

-Se fue a dormir muy temprano, dijo que le dolía la cabeza. Él llego después e insistió en la importancia de que leyeras la nota hoy mismo. Aniki… ¿Que dice?

Syusuke leyó en voz alta.

-¿Que vas a hacer?

-No lo se. Es tan repentino... Vayamos a dormir, mañana veremos.

Yuta observo a Syusuke limpiándose las lágrimas. Estaba seguro que esa noche su hermano lo necesitaría más que nunca.

Justo cuando las manecillas del reloj marcaban la tres, Syusuke entro en la alcoba de su hermano. Para su sorpresa Yuta no estaba dormido. Lo había estado esperando. En silencio tomaron algunas cosas y salieron. A las tres y media, descendieron de un taxi e ingresaron a un hotel en las inmediaciones de Narita. A las cinco y despues de un corto descanzo, Yuta se desperto. Con las cortinas descorridas, Syusuke admiraba la ciudad de Tokio, que ya era iluminada por los primeros rayos de sol. Al percatarse que era observado, el Tensai regreso a lado de su hermano. Coloco un cariñoso beso en su frente y luego lo animo a levantarse.

A las cinco y media los dos se movían por el aeropuerto internacional de Narita. Después de declarar el equipaje y apenas con el tiempo necesario, se dirigieron a la sala de espera. Frente al control de seguridad, los hermanos se desearon suerte. Prometieron no perder contacto y por último, se despidieron con un fuerte abrazo. Syusuke cruzo el control y fue entonces cuando lo vio. Camino lentamente y una vez que estuvo lo suficientemente cerca hizo notar su presencia.

-¿Nos vamos?

-Por supuesto.