¿Sorprendidos? Yo igual. Dos actualizaciones en la semana. Un día de esta semana me levanté y fui a revisar mi bandeja de correos. ¿Y que había allí? Varios mensajes de los reviews que me dejaron. Al leerlos me sentí inspirada a escribir. Gracias por ello. Por eso espero les gusté este capítulo, ya se acerca cada vez más la parte emocionante *-*… Este fic no será muy largo pero aun faltan algunos capitulillos más.
Aclaratoria: Los recuerdos están entre comillas (" ") y en cursiva. Los pensamientos están entre comillas latinas (« ») y en cursiva, aunque pueden haber pensamientos entre los recuerdos, estén atentos. Perdón por no aclarar esto en mis otros capítulos.
La palabra Voilà es origen francés, que quiere decir: ¡Listo! ¡Ya está! ¡Aquí esta!
He agregado algunas palabras fáciles en japonés, es que me parecía escuchar en mi cabeza a los personajes diciendo esas frases, aunque no coloque tantas como quería xD. Debo mantener la compostura sino la mitad del fic sería en japonés xD.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Togashi-Sensei (¡Deja de enfermarte y descansa como es debido! Para que sigamos disfrutando de tu manga T_T)
Capítulo 3: Preguntas x Transformación x Soy Kiki.
La mitad del helado del albino terminó en la cara del doctor. Su rostro se tornó de color rojo al instante, agradeció el estar cubierto por esos lentes. ¿El hablaría de lo que pasó la otra noche? «Gon idiota, no sabes guardar un secreto» Aunque no era un secreto en sí, no quería que nadie se enterase de eso.
— ¡Hey! ¿Qué es lo que te ocurre mocoso? ¿Por qué me escupes? — Enojado ante tal situación tomó por el cuello al oji-azul para darle una lección.
—Gomen, me estaba ahogando…— Volteó el rostro indiferente ante el agarre, haciendo un puchero.
— ¡Jum…!—Lo bajó y limpió su rostro.
El rubio notó la extraña reacción del joven, había algo que no lo dejaba tranquilo— ¿Estás bien Killua?—
—Sí, si…— Acomodó su ropa sentándose de nuevo a comer lo que quedó de su helado. Bajó el rostro escondiéndolo aún más. Esto no iba nada bien, sus nervios estaban al borde, así que debía calmarse o se darían cuenta, por lo que se dispuso a escuchar la conversación mirando al moreno con el rabillo de su ojo.
— ¿Una chica?— El mayor preguntó muy interesado en el tema, estaba entusiasmado ante el comentario de su pequeño amigo.
— Ujum…— Dio un sorbo a su jugo para pasar el nudo que trancaba su garganta.
— ¡Ese es mi Gon!— Acarició los cabellos negros del niño felicitándolo, era una gran hazaña la que había realizado su compañero, se sintió con la necesidad de darle algunos consejos al menor, pero primero quería escuchar toda la historia para ver hasta donde habían llegado las cosas.
— ¿Cómo la conociste Gon?— Al parecer toda esta situación le divertía de sobremanera al kuruta, si indagaba un poco mas, tal vez; podría descubrir cuál era el secreto que escondían estos inocentes.
—Pues… Fue un accidente. Salí a buscar Killua porque estuvo desaparecido todo el día y pensé que algo malo le había pasado. Entre al bosque y escuche un ruido que provenía del río, me acerque para ver si era Killua pero no era así, ella se encontraba tomando un baño en ese momento, cuando me vio se sorprendió y cayó desmayada al agua—
—Ujujuju… Gon estabas espiando a una chica mientras se bañaba, nunca creí eso de ti— Dijo burlándose mientras se sonrojaba.
— ¡No es así! Me asuste mucho, pensé que se ahogaría por lo que salte al río para salvarla— El pelinegro se sonrojo ante el comentario del mayor.
—Claro, Claro… ¿Y luego que hiciste?—
—La lleve a nuestra habitación y como no tenia ropa de chica, le coloque la ropa de Killua pues parecía ser de su talla, le quedaba bien… Jejeje—
— ¡Wow! ¿Mocoso no te sientes afortunado? Una linda chica usó tu ropa— Dijo en un tono burlón.
Saltó de la silla aun más sonrojado, no sabía que sus cachetes podían quemar tanto — ¡Idiota, como si eso me importara!— Señaló con su dedo a Gon— ¿Por qué no me habías contado nada de esto? ¿Quién te dio permiso de usar mis cosas? « ¿Que tonterías dices? si estuviste ahí y fuiste tú quien usó esas ropas» Luego de escuchar sus propias palabras sintió curiosidad por saber porque su amigo no le había contado lo ocurrido, algo tan importante. ¿Ahora había secreto entre ellos? ¿Si no hubiera sido él sino otra persona nunca se hubiera enterado?
—Pero Killua, si estos dos días casi no hemos podido hablar— Era cierto últimamente su compañero se había portado muy extraño, desapareciendo a cada rato ¿será que había algo mal con él? O ¿Será que ya no le gustaba pasar tiempo con él? Este pensamiento lo entristeció haciendo que todos lo notaran.
—Killua ¿Dónde estuviste en estos días?— De nuevo el joven guardaespaldas haciendo preguntas maliciosas, que entretenido era esto para él.
—E...Um... Yo... ¡Yo estaba comprando chocolates!— Se sentó de golpe y siguió comiendo.
—Qué raro eres— Musitó el mayor de todos— ¿Quién se perdería por dos días buscando chocolates?— Observó al pequeño, este parecía algo deprimido así que decidió sacarlo de su trance para animarlo un poco —Gon, sigue contándonos de esa jovencita—
El plan del mayor funcionó pues hizo que el moreno levantara el rosto y prosiguiera con su relato — Luego ella despertó, estaba asustada por lo que tuve que explicarle la situación, ella pareció entender y nos hicimos amigos— Miró su mano — Es raro ella tenía las manos muy frías—
— ¿Gon, como era ella? ¿Era linda? ¡Cuéntanos!— Leorio era muy curioso cuando de estos asuntos se trataba, lo gracioso es que nunca podía conseguir novia, ni siquiera hablar con una chica de forma decente.
El oji-miel colocó su mano en la barbilla y cerró los ojos para recordar la imagen de la joven —Pues... ella era... muy linda— Sonrió inocentemente.
— ¡Danos más detalles Gon! ¿No la viste desnuda?— De nuevo el indiscreto fue pisoteado violentamente por debajo de la mesa— ¡Ahhhhhh! ¡Deja de hacer eso Kurapika! ¡Sé que tu también quieres saber!— Reclamó.
El menor no sabía que estaba ocurriendo pero rió por la actuación de sus amigos, ingenuamente respondió a la pregunta. Cerró sus ojos mientras hablaba— Su voz era suave y delicada. Tenía un largo cabello color plateado que caía por su espalda y se movía con el viento, sus ojos eran grande y tenían un profundo color azul es como si estuviera viendo el mar en ellos. Su piel era muy blanca, diría yo que casi transparente y con la luz de la luna brillaba aun más, cuando la tome entre mis brazos sentí lo suave y a la vez fría que era su piel. No me extrañó, pues cuando la vi pensé que era un ángel o un hada, no sé... jejeje…— Rascó su cabeza nerviosamente sacando juguetonamente su lengua. Al abrir los parpados sus tres amigos los estaban viendo con los ojos abiertos y totalmente sonrojados. — ¿Qué les pasa?—
El kuruta reaccionó y volvió a su estado relajado tomando un sorbo de su té. El albino se tumbó en la silla dejándose caer un poco, ya no sabía cómo ocultarse: tenía las manos en los bolsillos y su rostro prácticamente estaba cubierto por la capucha del abrigo, creyó sentir que la cabeza le daba vueltas. El mayor se despertó de su letargo aun más emocionado.
— ¡Gon! ¡Qué suertudo eres! Tienes que presentarnos a esa chica. Te ayudaré a que la conquistes— Abrazó al joven con fuerza —Déjaselo todo a Leorio, te ayudare. ¡Te lo aseguro! En unos días tendrás una linda novia a tu lado—
—Pero Leorio... Yo no…—Murmuró el pelinegro menor, pero fue interrumpido por el peliblanco.
—Me largo—«Pufff…» Era suficiente... Eso era lo último que podía soportar… no quería escuchar mas nada. Se levantó de golpe de su asiento y se dirigió hacia la salida.
— ¡Killua! ¿A dónde vas?— Gon se preocupó ante la reacción de su amigo.
—Me voy al hotel—
— ¿Por qué? Si hoy íbamos a divertirnos…—
—Vayan sin mí, iré a descansar— Caminó unos metros hasta que una voz lo detuvo.
El pequeño creyó entender, el oji-azul debía descansar pues estaba enfermo pero quería pasar más tiempo con el —¡Ki...Killuuuaaa! Hoy en la noche iremos al bazar de la ciudad si te sientes mejor ven a acompañarnos— Alzó aun mano para despedirse de su amigo.
Él hizo el mismo gesto y se retiró del lugar.
Kurapika quedó escéptico ante la escena que acaba de pasar, debía hablar con Killua pero ahora no sería el mejor momento, suspiró y continuo comiendo su almuerzo.
Los jóvenes siguieron conversando hasta la tarde en ese lugar, aunque les hacían falta las palabras burlonas y sarcásticas de su amigo, pero a pesar de todo… ¡Qué bueno era estar juntos de nuevo!
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Killua se encontraba sumergido en sus pensamientos caminando por la ciudad sin dirección alguna. Esas últimas palabras que dijo Leorio lo afectaron de sobremanera. Al parecer a Gon le gustaba su parte femenina, esto no le producía mucha felicidad pues le quedaba claro que su amigo no estaba enamorado de él. No podía culparle, después de todo, este sentimiento que tenia por Gon no estaba del todo bien, ellos eran hombres y eran amigos. O el mundo estaba al revés o simplemente él estaba mal. Por supuesto, la segunda era la correcta.
Se detuvo en un parque y se sentó en una banca cerca de una fuente, la gente pasaba a su alrededor, él no prestaba la mínima atención. El atardecer bañó con su manto anaranjado todo el lugar.
«Gon… ¿Por qué esta mal sentir esto?» Su corazón se estrujó y se sintió igual que aquella noche en el bosque. Unas palabras retumbaron en su cabeza: "«Desearía convertirme en alguien de que Gon se pueda enamorar»" Sus ojos se abrieron. En ese instante entendió porque había pasado esto. —Mi deseo se cumplió…. Aunque… no pensé que sería de esta manera. Eso significa que debo tener esta apariencia para que Gon se pueda enamorar de mí— Apoyó los codos sobre las rodillas mirando el suelo —No quería que esto ocurriera. Ahora ni siquiera puedo estar tranquilo cuando estoy cerca de él— Estaba al borde del llanto, su deseo se hizo realidad pero no estaba para nada feliz.
Miró al cielo y respiró profundamente.
"— ¿Kiki? Que nombre tan gracioso, pero a la vez es muy lindo, jejeje, se parece a ti—" Imágenes aparecían en su mente.
"—Kiki, soy Gon Freecss, seamos amigos—" «Gon….»
"—Si—" « ¿Esto es…?»
"—G...Gon...-Kun... Muchas gracias por todo… Luego te devolveré la ropa que me prestaste —"« ¿Lo que debo hacer?».
«Lo que debo hacer… para estar contigo» Se levantó de golpe y corrió hacia el bosque.
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Los jóvenes se retiraron del lugar y se dirigieron hacia el bazar, era un lugar perfecto para estar con sus amigos. Había muchas cosas que ver, deliciosa comida y algunos juegos divertidos, por las noches más que un bazar parecía una feria local. La gente caminaba por todos lados observando las ofertas del sitio.
Luego de caminar un rato Kurapika se sintió con la necesidad de preguntarle al oji-miel el estado de su amigo —Gon ¿algo extraño le ha ocurrido a Killua?—
El moreno se extrañó por la pregunta, pero si se ponía a pensar un poco la verdad es que su compañero había estado actuando muy raro en estos últimos días —Pues veras… El ha estado actuando extraño. El primer día todo estuvo muy normal, pero el al día siguiente desapareció y no volvió hasta el amanecer del día de hoy. El dijo que había ido a buscar chocolates, pero no estoy muy seguro de ello—
— ¿Hace eso con frecuencia?— Siguió con el interrogatorio.
—Si lo hace, el ama sus chocolates. Siempre anda buscándolos en cada lugar donde nos hospedamos. Lo extraño es el tiempo que estuvo fuera y que luego llegó vestido de esa forma—
— ¿Te dijo algo cuando llegó?—
—No, más bien entró sigiloso para que no lo viera, pero yo estaba despierto y logre regañarle—
— ¿Solo eso?— Siguió insistiendo el joven.
—Bueno el dijo que había ido por chocolates y… — Recordó aquella escena donde se había abrazado al joven Zoldyck, se sonrojo levemente y su corazón se aceleró — ¡Y luego nos fuimos a dormir sin hacer nada raro!— Creyó que su respuesta fue la más acertada y que los había despistado, pero sus acompañantes enseguida sonrieron ante la inocencia del pequeño.
El kuruta prosiguió la conversación —Gon, tienes que animar a Killua así pronto su "enfermedad" se irá muy pronto— Dio dos palmaditas a los hombros del joven. Ya todo estaba muy claro para él, pero debía cerciorarse antes de hacer algo.
— ¡Chicos sigamos caminando! Hay mucho que ver aun— Les gritó el doctor.
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Eran casi las 7:00 pm, unos cabellos plateados se movían violentamente contra el viento, la noche ya estaba lista para salir, pero eso no era importante en aquella ciudad. Las tiendas y las personas parecían trabajar las 24 horas del día. La joven entró en la primera tienda que vio, no había tiempo que perder.
—Bienvenida señorita ¿En qué puedo ayudarle?— Una joven muy bien vestida y con altos tacones apareció frente a él.
El niño observó dentro del recinto. Había mujeres por todos lados. Se medían los artículos, se veían al espejo, reían, hablaban y ¿se estaban peleando por unas prendas? Aquello parecía una guerra campal. Se asustó de sobremanera. Tenía un mal presentimiento y este empeoró al ver el rostro sonriente de la encargada pues creyó ver un aura malvada a su alrededor.
«Dios mío, ¿Qué hago aquí?» Se dio media vuelta para salir de allí, seguro encontraría otra forma de solucionar su problema. Una mano tocó su hombro con fuerza.
—Señorita, no se preocupe, yo la atenderé a usted— Una empleada nunca podía dejar ir a una posible clienta, era el lema de su tienda. —Pase, Pase…— La arrastró a empujones hacia a dentro y la colocó frente a un espejo.
—Pero yo...—
—Soy Cocco y seré su asistente hoy. ¡Deje todo en mis manos! Tengo 10 años de experiencia en esto así que usted puede confiar en mí— Rió fuertemente mientras colocaba las manos alrededor de su cintura.
«Oh, me tuve que conseguir con una loca precisamente en este momento»
—Dígame que necesita: ¿Una falda?— Comenzó a traer un sin número de prendas frente a la joven— Una blusa, una bufanda, un vestido o un sombrero—
No sabía porque estaba ahí en primer lugar y ahora le hacían un interrogatorio, todo esto era muy confuso para él, solo no quería aparecer con sus ropas frente de Gon, tal vez podía ir a otro lugar a comprar cualquier cosa, pero al parecer eso no sería posible. Una joven con ojos brillantes lo miraba desde atrás, no lo dejaría escapar tan fácilmente. Se resignó a comprar aquí. —Quiero algo que me haga parecer niña—
Los ojos de la joven se iluminaron y derramaron algunas lágrimas de emoción. Se agachó para estar a la altura de la peliblanca colocando una mano en su hombro — Déjeselo a Cocco— Metió a empujones a la creatura a un vestidor y entró con ella. Se deshizo en un segundo de todo el ropaje extraño que llevaba y salió rápidamente para buscar algo.
— ¡¿Hey a dónde demonios fuiste?!— Ahora estaba desnudo y sin ropa para poder irse. ¿Qué podía ser peor?
—Colóquese esto— Pasó algunas prendas dentro del cubículo. Pasaron uno, dos y tres minutos. No había respuesta. — ¿Señorita todo bien?— La puerta del vestidor se abrió violentamente y ahí estaba la joven cubriéndose los pechos con una mano y la otra sosteniendo un brasier. Ya tenía puestas unas lindas bragas con encajes.
— ¡No pienso colocarme esta mierda!— « ¿En qué demonios estaba pensando? ¡Soy un hombre! ¡No puedo andar haciendo esto!»
—No se angustie, ya le dije que yo me encargare de todo— Sus ojos se volvieron negros y una aura apareció a su alrededor. La peliblanca se asustó y una cara de horror apareció en su rostro. La encargada se metió al vestidor con la joven. Ropas volaban por todos lados y los gritos inquietantes de una damisela en peligro se oían desde adentro, la gente miraba intrigada y ya se comenzaban a reunir alrededor del vestidor — ¡Voilà! quedó genial— Abrió súbitamente la puerta y empujó a la joven hacia afuera. Las personas aplaudieron ante la hazaña de la vendedora mientras ésta reía sonoramente.
Killua se miró al espejo y se sonrojó « ¿Este soy yo?» Estaba estupefacto, ya creía saber la razón porque Gon gustaba de él en su forma femenina, en verdad se veía muy bien. Se acercó a la joven y se dispuso a pagar la ropa, por último le pidió que envolviera una cosa. —Srta. Cocco...—
—Dime Cocco—
—Cocco, podrías guardarme mis ropas, las buscare luego—
—Por su puesto, usted puede contar conmigo cuando guste. Me divertí mucho ayudándole— Le brindó una sonrisa a la más joven que se dirigía hacia la salida—Venga pronto, la próxima vez también la ayudare— La despidió moviendo sus manos en el aire —Señorita que disfrute de su cita— Guiñó un ojo.
El albino seguía caminando sin detenerse, su cara estaba encendida. « ¿Esto es una cita? Pero él no me invitó ni nada parecido, solo iré a devolverle la ropa que me prestó. ¡Así es!» Continuo moviendo sus píes pero no sabía a dónde se dirigía estaba en un debate mental de que si esta era o no una cita. Decidió no preocuparse más por el tema cuando vio que finalmente había llegado al lugar donde se realizaba el bazar. Buscó entre la multitud a su "príncipe" pero sin resultado alguno. Ya se había resignado a volver cuando vio a tres jóvenes riendo felizmente a lo lejos «Gon…» La voz no salía de su garganta. Tal vez sentía miedo ante esta situación ¿Y si lo descubría que pensaría de él? ¿Estaría bien hacer esto? Su deseo fue cumplido, así que posiblemente nunca volvería a su forma original ¿No debía entonces disfrutar de lo que ocurrió en vez de estar sufriendo por dentro? Y a Gon no parecía desagradarle su parte femenina. Así que debía arriesgarse, seguramente saldría algo bueno de todo esto. Respiró profundo y se dejó llevar por la emoción —Gon…Kun…— Dijo casi en un murmullo, nadie pudo escucharlo. —Gon…Kun— Los chicos se alejaban más y sino hacia algo en este momento sabía que no tendría el valor para seguir, tomó nuevamente una bocanada de aire y la dejó salir — ¡GON-KUN!— Apretó entre sus brazos el paquete que llevaba.
El pelinegro menor creyó haber escuchado algo por lo que detuvo su andar. Sus oídos eran muy sensibles pero todo ese ruido en el ambiente le dificultaba las cosas. Los dos mayores miraron intrigados al pequeño.
— ¡GON-KUNNNN!—
No estaba loco alguien lo llamaba, ¿Quién podría ser? ¿Killua? No, no era él. El no lo llamaba de esa manera, se tenían mucha confianza el uno por el otro, por lo que las formalidades no existían entre ellos. Un recuerdo vino a su mente en ese instante: "—G...Gon...-Kun... Muchas gracias por todo… Luego te devolveré la ropa que me prestaste —"«KiKi». Volteó rápidamente y ahí estaba una linda chica de cabellos plateados, llevaba un hermoso vestido sin mangas color crema que le llegaba hasta las rodillas, unas zapatillas del mismo color y un sombrero a juego. Una cinta de color morado apretaba su cintura, le hacía resaltar el color de sus ojos. Se quedó pasmado en el lugar. Notó como la joven caminaba hasta donde se encontraba.
—Gon, ¿Quién es ella?— preguntó el rubio.
—No me digas que es esa chica de la que nos hablaste— El doctor respondió él mismo la pregunta de su compañero.
Ambos no escucharon respuesta alguna del menor, este miraba fijamente a la joven que se movía grácilmente esquivando a las personas para llegar a su encuentro. Ella finalmente llegó y se colocó en frente de él, a pesar de haber corrido unos metros no parecía estar agitada y ni una gota de sudor se deslizaba por su frente, la joven no dijo nada solo se le quedó mirando. —Kiki…— Le dio una cálida sonrisa, nunca esperó encontrarla de nuevo y menos en este lugar — ¿Qué haces aquí?—
Ella estiró sus manos con el paquete dándoselo al oji-miel.
— ¿Para mí? ¿Lo puedo abrir?—
Asintió.
Abrió el paquete y estaban las ropas de Killua que anteriormente le había prestado y en la parte de arriba una pequeña caja con dos bombones de chocolate. Quedó atónito ante el gesto de la chica.
—Eso es en agradecimiento por ayudarme— Escondió su rostro debajo del sombrero para ocultar la vergüenza.
Ese gesto enterneció a los tres jóvenes.
—No tienes que agradecerme nada. Más bien yo debería disculparme por lo ocurrido— Hizo una reverencia en señal de disculpa — ¡Gomene!—
Un silencio incomodo reinó. El mayor de todos quiso animar la situación por lo que tocó el hombro del pelinegro —Vamos Gon, preséntame a esta linda señorita—
—Eh, cierto. Leorio ella es Kiki. —
—Kiki, mucho gusto en conocerte soy Leorio ¿Puedo decirte Kiki-Chan?— Estiró su mano, pero esta quedó tendida.
—No puedes, gusto en conocerte Liorio— Le brindó una mirada asesina.
—Es Leorio…—Dijo intrigado.
—Yo soy Kurapika, espero podamos conocernos mejor ¿Kiki?— Tomó la mano de la joven y la apretó fuerte.
—Mucho gusto…—Sus ojos se abrieron de la impresión, debía tener cuidado delante de Kurapika. Debía ser precavido.
— ¿Porque no nos acompañas? El bazar está muy divertido— El moreno le sonrió a la joven, le brindó una mano para que lo acompañara.
Y allí estaba él, vestido de niña y haciéndose pasar por una. Esa mano estirada era como una bienvenida a su pesadilla o tal vez a su sueño. Si la tomaba estaría aceptando este destino y si la rechazaba debía volver a esa fría y oscura habitación solo, como siempre estaría de ahora en adelante: solo. El tiempo pareció detenerse ante sus ojos. ¿Debía aceptar o debía rechazar esa propuesta? El corazón se le detuvo por un segundo y de nuevo ese dolor en el pecho apareció. Miró los ojos color miel, eran tan brillantes y puros que parecía que derritieran todo a su alrededor. Esos labios que siempre terminaban en una sonrisa le hacían querer abrazarle hasta no poder más, su deseo era estar con Gon pasara lo que pasara. Y si debía ser una niña para eso, debía aceptar ese destino. Su felicidad era él. —Si…— Estiró su mano hacia la del pelinegro y este la tomó con toda la suavidad que pudo.
— ¡Vamos!— Corrió unos metros casi que arrastrando a la joven. Esta sostenía su sobrero mientras seguía al moreno.
—Leorio, dejémoslos solos— Kurapika jaló del brazo al doctor que se prepara para seguir a los más pequeños.
Acomodó sus lentes —Si, es lo mejor. Esa niña no me cae muy bien— Dijo casi que en un bufido.
El kuruta rió ante la respuesta del moreno, pues esta situación se le hacía muy familiar a otra.
— ¿Qué es tan gracioso? ¿Ehhh?—
—Nada, nada— quitó unas lagrimitas de sus ojos —Vamos a esa librería seguro hay libros interesantes— Se dirigió al lugar.
El mayor le siguió un poco malhumorado, pero luego se calmo. Querían dejar a los niños solos para que pudieran pasar más tiempo juntos.
¿Les gustó? A mí me encantó este cap., aunque no tuvo mucho romance pero la historia va tomando forma n_n. Y creo que la redacción quedo un poco mejor que la última vez.
Si les gusto hágamelo saber :D sus ideas me han ayudado a continuar con la historia.
Responderé por acá algunos reviews porque hoy estoy muy feliz por ellos.
Chronos: Tú me inspira cada día para escribir cosas lindas y románticas, gracias por aceptar a esta loka, sus lokeras y sus caprichos también. Aishiteru 3
Lokana: Léeme o te pego. :D. Eso es todo lo que te diré! xD… Chuuuuuuuu~ *3*
KILLU UKE99: Gracias por el cumplido. A mí me encanta este triangulo amoroso porque al final Killua y Kiki son la misma persona así que, el único confundido acá es Killua xD. El que Gon se ilumine mas por la versión femenina tiene su porque, así que a esperar. ..
27GONxKillu: Creo que ya te respondí por PM pero para ti un abrazo, te doy la gracias de nuevo, me hizo muy feliz tu review. Espero que podamos seguir en contacto.
akira yaoi: Esperaba con ansias un review tuyo xdddd, ya que eres la que siempre apoya los fics de todos nosotros, gracias por ser tan atenta y leer el trabajo de todos, es muy importante para nosotros los escritores que nuestro trabajo sea apreciado por otros. ¿Lomen? Entenderé que escribiste lemon xD… Si abra pero aun falta… . Me gusta desarrollar las emociones primero, aunque estos lindos niños ya no tienen que desarrollar mucho, ambos se adoran.
CC: T.T Cada vez que me escribes me emociono de sobremanera. Es porque en parte era una de mis mayores inspiraciones. Si abra roces, si habrá yaoi y ya pensé el final, será super tierno y… o.o delicioso (¿)… todo a su tiempo… Gracias por leerme, me siento realmente alagada. (Waaa Ruedo por el piso de la emoción).
