Al día siguiente, Robin fue el primero en levantarse y estuvo en la sala esperando a todos.
Con el correr de los minutos los demás fueron llegando. Y una vez que se encontraron reunidos, el líder habló:
-Sospechamos que Slade ha fabricado realmente un dispositivo nuclear y lo tiene escondido en alguna parte de la ciudad. Necesito que ustedes, Titanes Este, hagan una inspección. Cuando vuelvan planificaremos el resto.-
-¿Tenemos que encontrar a Slade o al arma?-Preguntó Aqualad.
-Busquen cualquier pista.-
Los Titanes Este se pusieron en marcha. Ni bien se fueron, Robin encaró a su propio grupo.
-¿Quién de ustedes envió un mensaje a la Torre Este?-Preguntó Robin mirándolos fijamente a todos.
Como no hubo respuesta, continuó:
-No es algo malo, no les voy a pegar por eso. Solamente quiero saber quién fue.-
El silencio se mantuvo. Todos intercambiaron miradas que oscilaban entre la sorpresa y la sospecha.
-Bien... Cyborg, busca huellas en la computadora.-Ordenó el líder.
Cyborg fue hasta su habitación a buscar el aparato para hacerlo y volvió para ponerse a trabajar.
Se mantuvo un incómodo silencio mientras Cyborg trabajaba. Finalmente dijo:
-Todo normal. Las únicas huellas son de nosotros...-
-Cyborg, tú eres el único que no deja huellas.-Observó Starfire.
-¿Insinúas que yo los llamé?-Quiso saber el titán.
-No... era sólo una... observación.-Contestó Starfire.
Aún pensando que estaba siendo acusado, Cyborg se defendió:
-Yo no soy el único que puede evitar hacerlo. Si quisiera, Raven tampoco podría dejar huellas porque usaría las teclas telekinéticamente.-
-¿Y yo para qué los llamaría?-Preguntó Raven haciendo clara referencia a que no los soportaba.
-Espérenme que voy a revisar las cámaras.-Dijo Robin mientras abandonaba la sala.
Los demás estuvieron discutiendo sobre quién fue y quién no. Luego llegó Robin con una expresión extraña.
-Que raro, todo este tiempo las cámaras estuvieron apagadas. Ahora las volví a activar, ¿acaso no revisaste la seguridad estos días, Cyborg?-
-No... se me pasó.-
-¿Porque te convenía?-
-Me estás acusando. Ustedes me están acusando.-
-Además fuiste el que los recibió cuando llamaron al portero eléctrico.-Apuntó Chico Bestia.
Cyborg los miraba a todos extrañado.
-¿Qué les pasa? Yo no hice nada... y sobre lo del arma nuclear...-
-No existe un arma nuclear.-Dijo Robin.-Lo inventó el que los llamó, porque da la casualidad que nadie aquí sabe algo sobre eso.-
-O quizás fingen no saber nada de eso...-Aventuró Cyborg.
-¿Por qué lo harían?-Preguntó Chico Bestia.
-Es tan lógico como acusarme a mi.-Respondió Cyborg con una triste sonrisa.
El titán mecánico se encaminó hacia la puerta del pasillo, pero antes de irse se dio vuelta y añadió:
-El que los llamó ahora se debe estar riendo de que el acusado sea yo.-
Y se fue caminando pesadamente.
El resto del grupo seguía en la sala discutiendo:
-Estoy seguro de que fue él.-Afirmó Robin.-Principalmente porque se lleva bien con todos ellos.-
-¿Pero si fue él por qué no quiere admitirlo?-Se preguntó Chico Bestia en voz alta.
-Porque cree que hizo algo mal. Es difícil tratar con él a veces.-
En ese momento volvieron los Titanes Este.
-No hallamos nada.-Informó Speedy.
De pronto la computadora empezó a emitir un sonido alarmante.
-¿Qué pasa?-Preguntó Aqualad.
-Está interviniendo algo.-Dijo Robin y apresuradamente empezó a teclear en la máquina.
Todos estaban alrededor de él mirando la pantalla que comenzaba a mostrar un mensaje.
El texto decía: "Dos tipos lo están transportando".
-¿Hacia quién está dirigido?-Preguntó Speedy.
-Espera...-Respondió Robin tratando de rastrar quién era el destinatario.
Luego, en la pantalla apareció un mapa de la ciudad y un punto rojo que titilaba.
-Va dirigido a un ordenador desconocido. Pero...-Robin se detuvo, tenía algo para decir pero pensó que en ese momento era mejor callarse.
-¿No sabemos de dónde viene?-Inquirió Abeja.
-Sí... por eso lo interceptó. Proviene del refugio del Profesor Chang.-Contestó Robin.
El líder estuvo pensativo mientras los demás especulaban, hasta que Raven dijo que deberían ir a capturarlo.
-¡Un momento!-Exclamó Robin cuando vio que todos salían en manada.
-¿Qué pasa?-
-No necesitan ir todos... Raven y Chico Bestia se quedan. Star, acompaña a nuestros amigos. Si capturan al Profesor tráiganlo.-Ordenó el líder.
Mientras los otros salían, Raven y Chico Bestia se acercaron a Robin.
-¿Por qué nos quedamos?-Quiso saber Raven.
-Tengo algo para ustedes. Quiero que tú te quedes aquí para ver si interceptamos otro mensaje.-Le dijo Robin al joven salvaje.
Luego se dirigió a Raven.
-Quiero decirte algo, vamos al pasillo.-
Cuando salieron al oscuro corredor, comprobaron que Cyborg no estuviera espiando o rondando por ahí.
-¿Qué pasa?-
-Todo esto me parece muy raro.-Empezó Robin.
-A todo el mundo le parece raro.-
-No me interrumpas, por favor. Es importante... mira, lo que más me intriga es el mensaje que recibimos.-
-Interceptamos.-Corrigió Raven y entrecerró un poco los ojos.
-Si, interceptamos. Lo más sospechoso es cómo salió el mensaje, con un nivel de baja seguridad muy curioso. Lo pudo captar cualquiera.-
-Pero quizás el ordenador al que iba dirigido no era una supercomputadora o algo parecido. Quizás es un ordenador de uso doméstico...-Opinó Raven.
Robin pensó en esa posibilidad... y luego continuó:
-Lo más extraño de esto es como marchan las cosas. Parecen dirigidas... es decir, los Titanes Este, Cyborg, un arma nuclear, este mensaje y el Profesor Chang...-Hizo una pausa y planteó su pregunta.-¿Qué está pasando?-
-¿Crees que alguien está tirando de los hilos?-
-No. Eso no, sino más bien... como si Cyborg nos estuviera... no quiero decir traicionando, pero puede estar negociando con Chang.-
Eso despertó la preocupación de Raven.
-Entonces, estaría poniendo en juego a...-
-... los Titanes Este.-Concluyó Robin.
A Raven le parecía increíble que Cyborg se aprovechara de la amistad y confianza de los Titanes Este para vendérselos a Chang.
-Pero son amigos de Cyborg...-
-Por eso puede traerlos cuando quiera.-Razonó Robin.
-No termino de creerlo.-
Y mientras continuaban discutiendo, en otros puntos de la ciudad más personas interceptaban el mensaje.
En la Academia Hive, Gizmo llamó a Hermano Sangre extrañado:
-Mire esto, Maestro.-Dijo el enano señalando el mensaje en la pantalla.
-Hummm... ¿qué será?-
-A lo mejor se cuece algo interesante, ¿quiere que continúe viendo si puedo atajar algún otro mensaje?-
El Hermano Sangre guardó silencio un momento, luego, como si hubiera maquinado algo, dijo:
-Sí, y quiero que todo me lo informes al instante.-
En el escondite secreto de Slade, su nuevo dispositivo le mostró el mensaje en la pequeña pantalla.
-¿Qué es esto?-Se preguntó a sí mismo.
Programó la máquina para que siga captando información.
El demente Mod estaba trabajando cuando vio que el mensaje se aparecía en los múltiples monitores que había en la habitación.
-Interesante. ¿Qué será? ¿Un cargamento de dinero, diamantes o armas?-Dejó de divagar y decidió hacer una llamada.
Tomó un teléfono de alta seguridad y llamó a un tipo que sin dudas aceptaría hacerle el trabajo, porque el demente estaba muy viejo para ir personalmente.
-¿Hola?-
-Hola Rancid, ¿te gustaría ganar dinero, armas y diamantes?-
Horas después, una buena parte de los criminales de la ciudad tenía el mensaje y se estaban interesando.
Y en la Torre, los titanes habían vuelto sin encontrar a nadie.
-Absolutamente nada. Lo único que había era basura y una computadora de alta tecnología bloqueada con contraseña.-Informó Abeja.
-¿Seguros que ningún rastro de Chang?-Preguntó Robin.
-No. Nada.-
Entonces Robin empezó a pensar que después de todo si había un arma nuclear. La única persona con respuestas era Cyborg.
El líder se encaminó hacia la habitación de su amigo para hacerle varias preguntas.
Golpeó la puerta varias veces hasta que el titán de acero le abrió.
-¿Qué buscas?-Preguntó Cyborg agresivamente.
-Solamente quiero hablar. ¿Podemos conversar?-
Sin decir nada, Cyborg le abrió la puerta. Aún parecía enojado.
-Cyborg, necesito saber todo sobre el artefacto nuclear.-
-Yo no sé nada de eso, no llamé a la Torre Este ni me interesa qué es lo que te preocupa ahora.-Contestó irritado.
-Hace unos momentos nos llegó un mensaje de Chang bastante sospechoso, que podría relacionarse con el arma.-Explicó Robin y esperó que Cyborg entendiera la gravedad de la situación.
-¿Y qué esperas que haga?-
Robin no respondió, sino que se preparó para irse. Al ver que Cyborg no iba a cooperar, pensó que lo mejor sería marcharse.
-Después hablamos, Cyborg.-
Cuando volvió a la sala los encontró a todos hablando sobre lo que sería la acción más conveniente.
-Necesito su atención.-Dijo Robin.
Todos se callaron.
-Bien. Ya es algo tarde, vamos a dejar la computadora encendida y trabajando. Nos iremos a dormir y mañana pensaremos qué hacer.-
-¿Y qué pasará con el Profesor Chang?-Preguntó Aqualad.
-Mañana vamos a tratar de averiguar dónde está.-
-Lo más seguro es que se haya escondido.-Dijo Chico Bestia.
-Bueno, ahora todo el mundo fuera de aquí.-Ordenó Robin.
Los titanes fueron saliendo hasta el pasillo, y cuando la sala quedó vacía Robin apagó las luces y cerró la puerta.
Durante toda la noche la computadora estuvo zumbando...
Continuará...
