Disclaimer: Sí, son personajes de la Rowling… los usaré nuevamente, seguiré advirtiéndolo capítulo tras capítulo. PERDONENME POR NO HABER ACTUALIZADO ANTES, PERO ESTA PROSTITUTA TESIS ME TENIA CON LOS OJITOS PEGADOS A LOS LIBROS, ESPERO QUE LES GUSTE EL CAPT... Aquí luego de que mis queridas betas dieran el visto bueno... (SI... TENGO BETAS, PERO DE ARGUMENTO, REDACCIÓN E HIPERVENTILACIÓN) Quiero agradecer a quienes han dejado sus comentarios via rr, mis abrazotes y agradecimientos a: Araceli: Oh Gracias!!, espero que este te guste mucho... karyn1: Sí, junto al lago es de donde me basé para crear esta historia... bueno... hay otra previa que nunca publiqué y que contenía más detalles... muchas gracias por el rr!!
Jos Black: Linda, se agradecen sus palabras y sus consejos via msn... de verdad es bueno tener mis ppc vetariders!! abrazos y espero que te guste. Fiona Garay: Preciosa... me dejaste rr!!... me encantó que aparecieras por aquí... gracias por el mensaje, nos vemos pronto!! Beautifly92: si fue un curioso comienzo... ¿te gustó mi Draco bajo la lluvia?... yo que Hermione precisamente no le gritaría cosas... gracias por el mensaje... Dônn: Mi fic te tiene enganchada?? oh... gracias!! ESPERO NO DEFRAUDARTE... Abril : Amo a Draco Malfoy, me lo imagino como un macho absolutamente sexyy... veamos como se comporta esta vez... saludos y gracias!!... Almanara: La gente cambia, para bien y para mal... pero no hay de otra... de quedarnos en un punto jamás seremos algo... gracias por el rr!! Dark.Lith M-P: No pude actualizar pronto, pero espero que valga la pena... gracias por el rr!! Mad Aristocrat: Nutella del Demonio... cuidate mucho y anda al doc señorita trabajólica... fuera de eso... sii... toma café de grano y ya me tiene casi con ataque de colon irritable de tantos cafeses mañaneros escribiendo el fic. Y tú sabes muy bien que Ron hizo mal al andar con Lavender si quería supuestamente a doña castaña... besos y tú sabes cuanto te quiero... anda al doc... NOTA ADVIRTIENDO A PERSONAS SUCEPTIBLES DE ATAQUES GRAMATICALES: Capítulo lleno de puntos suspensivos, comas y palabras ostentosas… lo siento, pero debo advertir antes que sus ojos den cuenta de tan garrafales excesos. Aclaraciones del dic: " x" : pensamientos Chan! ...
Difícil, pero no imposible, tarea
Tanto tiempo, preocupados en otros asuntos
Que nos olvidamos de nosotros mismos
Era hora de un cambio…
&
Tenía esa carta en mis manos y no podía leerla, era una bomba de tiempo en versión escrita. Desde la batalla final, Hogwarts era sinónimo de mi cara a cara con la muerte. Nunca antes había sentido una amenaza tan potente como aquel día, el esperado encuentro para vencer a Voldemort, pero nos jugábamos el todo por el todo y cualquier movimiento en falso significaba perder la vida.
El miedo me susurró cosas al oído durante toda la batalla, tratando que admitiese mi derrota antes de tiempo, pero sólo dejé que ganara un instante, cuando besé a Ron. Luego, y considerando que debía cooperar en devolver la paz al mundo, puse toda mi energía en la Victoria. Apenas supe que Voldemort había caído, el cansancio acumulado en meses hizo su aparición y desperté dos días después en San Mungo físicamente restablecida, pero con el alma hecha pedazos por tanta muerte y tanto dolor.
Hoy, casi dos meses después, tenía que dejar de temblar ante los recuerdos y comenzar a vivir tranquila. De un tirón revisé la carta y compruebo que sólo son dos líneas anunciando una reunión en Hogwarts, fijada para dos semanas después. Algo me dice que es un llamado a volver a clases, lo cual he deseaba con toda el alma, para escalar un peldaño más en mi propósito de terminar otro ciclo de estudios.
Por más que sea vista como una de las compañeras de aventuras del "niño que vivió", eso no me dará para comer toda la vida. Terminaré el colegio y comenzaré a especializarme en derecho mágico. Desde que trabajo por los derechos de los elfos domésticos me he dado cuenta que mi vocación va por esa línea. Seré la Srta. Abogada Granger… suena bien ¿o no?
Me dirigí a mi habitación y me recosté en la cama, observando las grietas del techo. Ya ni recordaba lo que era no pensar en qué debía hacer, así que sin un dejo de culpa me lancé a la tarea de hacer… nada. Me concentré tanto en combatir a ese maldito, que dejé que mi vida se convirtiera en una soberana lata. Aunque era hora de descansar elaboré una lista de cosas por hacer (sí amor, no es mi culpa ser una maniática del orden, así que no te rías… te lo advierto, no sabes que le hice a este cuaderno):
- Pasar tiempo con mi familia (si no veía hace meses a mis padres, imagina al resto de mis familiares)
- Leer libros por placer… ya no por andar buscando la forma de eliminar a ese idiota.
- Escribir… aunque sea un mísero cuento, es uno de mis sueños olvidados por cooperar en salvar al mundo… aunque sea una abogada famosa, podría quizás publicar algo por ahí… (tú mismo me dijiste que si era constante podía cumplir esos sueños, aunque para el resto sonaran como totalmente incompatibles)
- Escuchar música (eso es imperdonable, estaba totalmente fuera de todos los nuevos estilos, desde hacía ¿3 años?)
- Caminar por la ciudad sin andar pendiente de que alguien me siguiese (perdón por traerte malos recuerdos, pero estuve años en peligro… recuerda que apenas si podíamos salir fuera del castillo)
- Comer dulces y pasteles en mi camita por las tardes (no, no quería convertirme en una vaca, tenía derecho a darme un gusto… llámale pecado dietético, pero amé mirar televisión acompañada de un pastel … aunque si quieres te cubro de chocolate derretido… ñami)
Cuando terminé de escribir, sentí que era el momento de poner en práctica mi plan. Llamé a la pastelería más cercana y pedí una torta de chocolate, además de acomodar mi cama con muchos cojines y libros que había dejado pendientes. Fue la mejor tarde en mucho tiempo, hasta mis padres se unieron a mi pequeña fiesta, armados de tenedores y sus mejores historias de sus años de novios fugitivos.
Desde ese día todo iba sobre ruedas, me reí mucho con los parientes perdidos y me reencontré con dos viejas amigas de mis tiempos de escuela muggle. Mi cuaderno de historias se iba completando casi como si se escribiese solo. Hasta adopté la costumbre de cantar con las manos en los bolsillos mientras daba mis paseos por la ciudad. Estaba en una especie de sueño, rodeada de cariño y haciendo de cada día un nuevo peldaño para mejorar mi vida.
Soñaba, hasta que por tu causa desperté bruscamente a la realidad. Iba caminando hacia una tienda de antigüedades que amaba ver cuando pequeña, cuando vi una pareja que me resultó demasiado familiar. Pansy Parkinson te abrazaba, y tú te tratabas de zafar de ella. Se veían contentos y reían despreocupadamente… eras otro Draco, alguien distinto de ese chico que solía reírse de la desgracia ajena junto a sus gorilas, y que ahora dejaba escapar sonoras carcajadas mientras rodeaba una mesa para alejarse de la pelinegra.
Para mí era raro ver a una pareja tan poco amorosa, sobretodo al notar tu incomodidad ante el abrazo de Pansy. Ustedes eran consideradas una de las parejas emblemáticas en Hogwarts, donde destacaban su glamour y se comentaba de matrimonio apenas terminaran sus estudios. ¡Muy equivocaba estaba! En esos tiempos sólo me guiaba por las apariencias y no me había puesto a pensar que eran simplemente los mejores amigos del mundo (no te preocupes que ya me ha quedado suficientemente claro… no soy celosa… no… está bien, lo reconozco… sólo cuando te abraza, pero cuando lo hace de manera efusiva)
Llevaba un rato observándolos y me percaté que casi estaba parapetada detrás de un poste. Me recriminé el volver a los tiempos en que mi labor era perseguirtey descubrir qué te traía entre manos. Hoy no, estaba fuera de todo eso y todo el plan para mi salud mental se iba a pique, así que apresuré el paso y me fui a revisar una librería que había descubierto días antes. Tenía que sacar de mi cabeza esa maldita señal de alerta, sino terminaría en San Mungo hablando incoherencias al estar pensando continuamente en la amenaza de eventuales ataques fantasmas.
Llegué a casa sumamente molesta y dispuesta a comer una tarta de frambuesas para que mi terapia no se fuera a pique, dejando como consecuencia un malestar estomacal que duró aproximadamente dos días, en ese momento anoté que debería traer pociones para ese tipo de malestares permanentemente en mi cartera.
Pasé los siguientes días enfrascada en mi plan, aprovechando de realizar prolongados paseos, invitando a mis padres a que me siguieran en algunas de mis aventuras urbanas. Cuando caminábamos juntos parecía que volvía a mi niñez y me llenarían de globos y otros juguetes. A cambio de eso, nos reíamos juntos y hablábamos de diferentes temas, mientras que la ciudad parecía no tener fin al querer recorrerla de punta a cabo.
Insistí en sacar de mi mente aquello que me recordara potenciales problemas, sobre todo tu persona y el grupito que te rodeaba. Esperaba que simplemente con pensarlo toda mi paranoia se fuera al mismo infierno, pero estaba muy equivocada.
No sólo te volví a ver, sino que resultaron dos encuentros en menos de una semana. Te vi caminando por un bulevar que queda a pocas cuadras de mi departamento, vistiendo unos jeans descoloridos y una camisa muy sencilla que, a pesar de ello, no te daban una apariencia descuidada.
¿Sabes que podrías usar una túnica de cartón y te verías atractivo? Por Merlín, que nunca entenderé esa cualidad, sinceramente te envidio. Bueno después de ese lapsus, la idea era comentar que te veías totalmente fuera de lugar caminado por ahí, y era la segunda vez que te encontraba cerca de mi vecindario, por lo que nuevamente las sospechas volvieron a mi. Ya no usabas el pelo con esa poción que te lo dejaba totalmente hacia atrás, además que tu cara tenía un semblante mucho más amable del que recordaba.
El niño al que alguna vez golpeé parecía haberse esfumado, dejando ante mí a un apuesto hombre, con unos jeans que le quedaban de ensueño y un andar sencillamente arrebatador. Sí, estaba pensando en ti como algo más que el Hurón Botador más odioso de Hogwarts, perturbadora visión ante la cual tuve que golpear mi cabeza a ver si era sólo una falla técnica de mis neuronas y no un pensamiento poco decoroso. Di media vuelta y seguí otro camino hacia mi apartamento, sólo por si las dudas, prefiriendo ocuparme en crear estrategias mentales contra enemigos imaginarios antes que de visiones sexymente perturbadoras.
La tercera vez fue casi para comenzar a preparar una nueva batalla, te vi comprando justo en el puesto de periódicos de la esquina de mi apartamento. Primero, era sospechoso que tú estuvieras leyendo prensa muggle y segundo que más encima fuera cerca del lugar donde vivía. El miedo nuevamente recorrió mis vertebras una a una y se instaló en mi nuca. Algo andaba mal, pero luego me di cuenta que no te habrías expuesto tanto si estuvieras en una misión, además de que seguiste tu camino hacia la cafetería que estaba junto al puesto, entrando tranquilamente.
Demasiada emoción me envió directamente a la pastelería, que estaba a unas cuadras, en búsqueda de una azucarada y cremosa calma. Cuando sospechaba que nuevamente tendría que acudir a una poción medicinal, decidí volver a casa. Fue en ese momento en que descubrí el por qué de verte hasta en mi café matutino… fuera del edificio vecino al mío, estabas tú con tu periódico conversando hablando con el portero… en eso me miraste y yo no pude más que apresurar mi entrada, corriendo hacia el ascensor.
- ¡Maldita sea, Malfoy es mi vecino! – pude gritar apenas la puerta se cerró.
……………………………………………………………
- Olvidaste decir que en tu carrera casi: mataste al portero, dejaste parapléjico al perro de una mujer, que gritó maldiciones en tu contra por un buen rato, y quedabas con una linda máscara de crema al tropezar llevando un pastel en la mano. Por suerte tienes buenos reflejos, porque magistralmente seguiste corriendo como si nada hubiera pasado, creo dulzura que podrías trabajar en uno de esos circos muggle – carcajeó Draco, para luego recordar todo lo que había pasado desde que recibió aquel dichoso mensaje.
...
La escueta carta que había recibido Hermione, en el caso de Draco había sido complementada con otra. Una nube de pensamientos lo inundó, recordándole situaciones horribles y retomando esos pensamientos que sólo lo llevaban a entristecerse y/o enfurecerse, y que lo dejaban exhausto y listo para dormir por horas para purgar esas imágenes.
Salió a beber su café favorito a un local especializado frente a su apartamento y viajó unos días a la casa familiar junto al mar, para que las olas lo volvieran a su centro. Intentó todo, hasta que se decidió a llamar a Pansy con quien podría tratar el tema más tranquilamente. Draco confiaba en esa mujer ciegamente, siendo inseparables desde casi su nacimiento, pero a la que nunca permitió que se acercara demasiado porque a pesar del cariño, no le gustaba que lo tocaran siquiera con la punta de los dedos.
Detestaba que lo abrazara como si fuera Momo, el osito de felpa que ella tanto quisiera de niña, y que lo tomara del brazo desprevenidamente sólo para enojarlo. Muchas veces la escuchó gritar que no tenía peste alguna o que dejase de comportarse como si ella tuviera agujas insertas en la piel. A pesar de todo eso, ocupaba un lugar muy importante en su corazón, puesto que siempre estaba ahí para el, en penas y alegrías, incluso mandando al mismo infierno a su propia familia con tal de aparecer a su lado cuando él la necesitaba. Él no se quedaba atrás en protegerla y apoyarla, si alguien hubiese osado tocarla, quizás ahora estaría siendo llorado por una decena de familiares que contarían horrorizados de su terrible fallecimiento. Parecía uno de esos hermanos celosos y protectores, cosa que a ella le encantaba, mientras que él se la imaginaba como su compañera de eternas aventuras.
Fueron tardes enteras conversando sobre sus posibilidades de volver a Hogwarts, repitiéndose mutuamente que tenían planes para el futuro, donde la educación estaba en primer lugar, y que si se le presentaba esa oportunidad debían tomarla. Aunque el pasado pudiera pasarles la cuenta, Hogwarts era el mejor lugar para demostrarse a si mismos que podrían con todo y mucho más. No se creían masoquistas ni nada parecido, simplemente podrían sobrellevar las caras de indiferencia y de asco, porque tenían su conciencia limpia. Los demonios internos fueron enviados lejos uno a uno, en medio de conversaciones tan profundas en que parecía que podía verse cada resquicio de sus almas, donde pudieron asumir sus faltas y aprender a vivir tranquilos.
Un día en que caminaba directamente al encuentro de su amiga, que lo esperaba en su restaurant favorito, vio un espectáculo que simplemente lo dejó anonadado. Caminando por la calle y con algo que tapaba sus orejas (no sabía que eran los walkman), Hermione Granger parecía que se deslizaba suavemente por la vereda. No sólo se movía al compás de una melodía invisible, sino también parecía que la cantaba. Aunque su cabello siguiera siendo indomable se notaba que había crecido, en todo el sentido de la palabra, con una figura que sin ser curvilínea del todo le daba una apariencia demasiado atractiva. Ya no lucía demacrada como en su anterior encuentro, se mostraba más alegre y una hermosa sonrisa parecía instalada en su cara.
"Vaya que has mejorado, quien creería que la sabelotodos tendría tanto escondido bajo esa ancha túnica", pensó mientras su mandíbula se desencajaba. Fue en ese minuto en que Draco prefirió seguir su camino, pensando en cómo crear una poción anti pensamientos grangerianos pecaminosos. No podía ser que la viera como algo más que la odiosa sabelotodos y co-salvadora del mundo, necesitaba revisar nuevamente el funcionamiento de su cerebro o quizás era la falta de sueño por quedarse tocando el piano hasta la madrugada.
Sin quererlo la vio nuevamente, pero esta vez el espectáculo lo conmovió más. Hermione parecía una niña colgada del brazo de sus padres, riendo a carcajadas y provista de un enorme globo plateado de colores. La visión del prototipo de "familia feliz" hecha realidad lo dejó impactado, considerando las frías demostraciones de afecto que conoció de pequeño, en donde se combinaban las escasas palabras de cariño con órdenes de cómo debía comportarse un Malfoy. Ni siquiera se le pasó por la cabeza comentar sobre el vestido que tan bien le sentaba, o sobre lo ridículo de llevar un globo de niña en la mano, sino que verla así en familia lo remeció hasta lo más profundo. Sin proponérselo, esa tarde, terminó charlando con Pansy sobre cómo sería su familia perfecta y de cómo educarían a sus futuros hijos.
Sus días comenzaban con una rutina que sólo variaba en un par de detalles, llamados con o sin azúcar. Luego de ducharse y vestirse, caminaba en dirección al puesto de periódicos para enterarse sobre el mundo muggle (ya que el profeta lo despertaba con el sonido de la lechuza en su ventana, anunciándole que ocurría en el lado mágico) y entraba a la cafetería de la esquina para pedir un capuchino con el que amenizaba su lectura.
Fue en uno de esos paseos que pudo comprender por qué había visto tantas veces a la castaña y tan cerca de su casa. Después de dos cafés y una concienzuda lectura se dirigió a su apartamento. En ese momento, cuando comentaba con el portero sobre unas reparaciones que había encargado, se percató de alguien que lo miraba fijamente. Un par de ojos abiertos desmesuradamente y una pose estática, delataban la presencia de Granger... la dueña de tan terrorífica mirada.
Luego de verla entrar como si hubiera visto al diablo, él se quedó unos instantes mirando la puerta del edificio vecino. En ese momento se sintió parte de una escena demasiado ridícula y no pudo evitar reír. Sus sonoras carcajadas inundaron la calle, y no era para menos. Hermione Granger era su vecina y por si fuera poco lo descubría de una manera demasiado graciosa. La compostura que siempre lo acompañaba se hizo humo y tuvo que apoyarse en el muro más próximo, ante la atónita mirada de los transeúntes que observaban a un muchacho casi a punto de estallar de risa. Si un mago o bruja hubiera aparecido en ese momento, creería que Draco estaba bajo algún tipo de maldición que lo mantenía en ese estado, porque nadie del mundo mágico que estuviese cuerdo siquiera consideraría que pudiera reír de buena gana y frente a todo el que pasara junto a él.
En ese momento un pensamiento lo asaltó de súbito:
"La reunión es en cuatro días", pensó de pronto acomodándose el cabello con la mano y volviendo a su postura característica. Miró hacia ambos lados y entró a su edificio.
Continuará!!
...
Sí, ellos son vecinos... de hecho Draco se trasladó hasta el Londres Muggle para estar tranquilo luego de enojarse con sus padres. Babeo con sólo imaginarlo con jeans... ejem...
Se viene la super reunión con la Mc Gonagall... ¿que habrá ahí?
Si quieren decirme algo, ya sea para bien o para mal... dejen su rr... permite una mejora sustancial en los capítulos (te esfuerzas para que quede mejor, reparas en tus errores y te sientes contenta de que te lean)
Besos!!
