Pues es viernes a si que subo el capitulo 3. Escribir no se me da tan fácil como pensaba. Aun asi leo varias veces lo que hago para ver si quedo del todo bien. Espero les guste.
Kenny y Butters habían pasado mucho tiempo juntos, aun después de la hora que les asignaron de estudio. Su relación se podría comparar a la amistad que tenían Kyle y Stan; siempre juntos en todo momento, disfrutando la compañía uno del otro, lo cual era raro, pues eran muy diferentes pero aun así se habían hecho muy buenos amigos.
El día del examen por fin llego. Era viernes, el último día de escuela de la semana. Aquí se resumía todo el esfuerzo que Kenny invirtió durante estos últimos días. Tenía que admitir que se encontraba nervioso, necesitaba una calificación alta para no reprobar el semestre y quedar suspendido, lo cual sería más patético pues dedico mucho tiempo y esfuerzo en intentarlo. Al sentase en su pupitre, los nervios lo invadían. ¿Qué tal si olvidaba todo? ¿O no encontraba la respuesta a ningún problema? ¿Y si se quedaba a un punto de sacar un 8? En esos momentos su paranoia era peor que la de Teweek y justo cuando su desesperación lo llevara al borde de la locura sintió la mano de alguien sobre su hombro en señal de apoyo. Al girar su cabeza ve a Butters con una sonrisa que emanaba una extraña sensación de paz y confianza mientras le decía "Recuerda lo que aprendiste". No se refería a todas las lecciones de algebra que estudiaron, no, quería que recordara la lección más importante de todas; Esfuérzate al máximo y no te preocupes por como saldrán las cosas. Kenny le respondió con un "Gracias" mientras sus nervios desaparecían por completo.
La maestra llego y repartió los exámenes a cada uno de los alumnos, no sin antes haber separado todos los bancos lo más posible alrededor de todo el salón para que estuvieran separados uno de los otros y evitar que se copiaran. La duración era de 2 horas como máximo. El examen era 10% teoría y 90% práctica dejando en claro que lo importante para aprobar era contestar cada uno de los problemas.
El primero en acabar fue Butters, como era de esperarse. Tuvo pequeñas dificultades, pero nada que le fuera un verdadero reto. Se levanto de su pupitre y entrego su examen dejándolo en el escritorio de la profesora. Ella le dio las indicaciones de que tomara sus cosas y esperara afuera del salón. Fue a su banco y después de tomar su mochila miro hacia donde Kenny para ver qué tal le iba. Este ni si quiera noto que Butters había terminado. Su mirada no se apartaba de su examen, completamente concentrado, escribiendo y borrando sobre el papel. El pequeño rubio solo soltó una pequeña risa en vos baja. Le daba mucha felicidad ver a Kenny así de decidido.
Se salió del salón y espero recargado en la pared. El siguiente en salir fue Kyle casi seguido por Stan. Luego salió Wendy seguido de Bebe. Y así cada uno entregaba su examen y saliendo del salón hablando de lo que contestaron en cada respuesta y de lo difícil que se le hizo a muchos. Paso una hora y media y todos ya habían terminado. Todos excepto un alumno. Kenny aun seguía dentro, contestando, borrando y corrigiendo sus respuestas. El tiempo se estaba agotando y él seguía ahí dentro. Butters se empezó a preocupar por su amigo y cuando sintió que ya no podría esperar más sale Kenny del salón. El pequeño rubio se le acerca inmediatamente.
– ¿Y qué tal te fue? – le pregunta
–No lo sé. Alcance a contestar todo pero no sé si las respuestas que puse estén bien. Muchas cosas de las que estudiamos no las recordé del todo así que… simplemente no lo sé– Kenny de verdad estaba preocupado, dio lo mejor de sí, nunca en su vida se esforzó tanto por un examen y seria una cruel jugarreta del destino que reprobara. La maestra sale del salón y les habla a sus alumnos que también se encontraban afuera
–Bueno chicos, ya casi es hora del receso a sí que pueden ir a la cafetería. Cuando entren les daré sus exámenes con la calificación– Dicho eso vuelve a entrar y sentarse en su escritorio para revisar cada uno de las pruebas. Pasaría al menos 2 horas antes de saber los resultados y los nervios mataban a Kenny. Butters se dio cuenta de eso. Le da un jalón a la gorra naranja de su amigo para que voltee a verlo.
– ¿Quieres ir un rato? – Le pregunta al chico de naranja mientras le daba una sonrisa inocente
–Sí, de verdad lo necesito– le responde. Como aun no era la hora donde toda la escuela salía a la cafetería, los pasillos estaban solos. Salieron por la puerta lateral que se encuentra a un lado del gimnasio y bajaron al sótano por la puerta oxidada.
El lugar Favorito de Butters se había vuelto el lugar favorito de ambos, pero lo curioso es que nunca iban solos. Siempre que uno de ellos estaba triste, preocupado o ansioso iban al sótano de la escuela a estar en ese lugar.
El chico de ojos azules estaba parado en la rejilla de metal del suelo. Respiraba lentamente, tratando de relajarse y en un segundo se encontró cubierto de una ráfaga de vapor. No sabía cuántas veces lo había hecho, pero siempre tenía el mismo efecto. Lo relajaba, hacia que recordara que no debía preocuparse.
– ¿Estas mejor? – Le pregunta sonriente el rubio de ojos negros
–Sí, de verdad quería sentirlo– Le responde ya menos preocupado
–Veraz como todo saldrá bien, te lo aseguro– Le da una inocente sonrisa. Por alguna razón, eso tranquilizaba aun más a Kenny
–Creo que ya termino el receso, tenemos que volver– le dice el chico de naranja a lo que el otro asintió con la cabeza.
Regresaron al salón. Todos ya habían entrado y solo esperaban a que la maestra terminara de revisar los últimos exámenes que quedaban. Al cabo de unos minutos la profesora se levanta y entrega las pruebas boca abajo a cada uno de los alumnos pasando por sus lugares. Ella pensaba que la discreción en la forma de entregar las notas era el deber de un maestro pues odiaba aquellos que daban el resultado en voz alta, lo sentía una falta de respeto a la privacidad de sus alumnos. El primero en tener su resultado fue Butters. Saco un 100 como era de esperarse. Ya al último Kenny recibió su examen. No quería voltearlo. No se sentía con las fuerzas necesarias a sí que solo lo doblo por la mitad y lo guardo en su mochila. El resto de la clase la profesora se dedico a repasar los problemas que vieron.
Toco el timbre de salida. El pequeño rubio se acerco inmediatamente a su amigo para ver qué tal le había ido. Todos los demás se fueron de inmediato, incluyendo a los amigos de Kenny dejando solos dentro del salón.
–Y qué tal te fue– pregunto un tanto impaciente por saber la respuesta
–Aun no lo averiguo, no he visto el resultado… creo que tengo algo de miedo– le confesó sin la más mínima duda.
– ¿Quieres que lo vea por ti? – le pregunto pensando que eso era lo que quería que hiciera
–No, lo hare yo– Saca su Examen, le desdobla y ve la hoja. Pone una mirada triste y Butters se asusta por eso.
– ¿Y bien? – pregunta nervioso el pequeño. Kenny voltea el examen para que lo viera. En la parte superior tenía su calificación encerrada en un círculo. Un 92 marcado en rojo. Butters se pone muy feliz. Se emociono más que su amigo y brinca hacia Kenny dándole un fuerte abrazo que fue correspondido por el otro.
Al cabo de unos segundos se dan cuenta de lo que hicieron y se separan rápidamente apenados. Ambos estaban sonrojados mirando al piso sin atreverse a verse. Justo cuando el menor le iba a ofrecer una disculpa el otro le gana la palabra.
–Oye, te tengo una sorpresa– Dice para romper el hielo de la incómoda situación
–A si, ¿Cuál es? – Le pregunta un poco curioso. No esperaba recibir algún agradecimiento.
–Veraz, hace algunos días Tammy me pidió salir con ella en una cita y tiene a una amiga de la ciudad que vino a visitarla, se llama Kelly y me pregunto si conocía a un amigo para tener una cita doble y créeme ambas están muy buenas–"¿Una cita?" Se pregunto Butters por dentro. Hacía mucho que no tenía algún contacto con una chica que no fuera por algún trabajo o tarea. Es decir, le gustaba la idea pero lo ponía muy nervioso pues no era muy bueno para esas cosas
–No lo sé, no sé si mis papas me dejen– Le dijo en respuesta inmediata
–Vamos Butters, les diremos a tus padres que te quedaras conmigo en mi casa. Te dejaran ir. Ya me conocen y hemos pasado mucho tiempo en tu casa estudiando. Además estaré a tu lado en todo momento. Si no sabes qué hacer soy el más indicado para asesorarte– Le rodea el cuello con su brazo para animarlo.
El rubio pequeño sabía que no era una muy buena idea, pero al final pensó que tal vez podía tener algo de diversión y Kenny estaría ahí en todo momento por lo que no debía preocuparse.
–Está bien, solo por ti lo hare – le responde cediendo a la petición de su amigo
–Eso es el espíritu Butters. Mañana a las 8 de la noche pasaran ellas a mi casa. De ahí nos iremos al bosque para estar solos nosotros 4 y estaremos ahí hasta la madrugada. Ya verás que todo saldrá bien– Ahora Kenny era el Impaciente. En parte quería ayudar a su amigo a desenvolverse un poco y demostrarle a los demás que no era aburrido como todos pensaban y esta era la mejor forma que él creía
Lo se, lo se, 3 capítulos y aun no pasa nada interesante entre ellos XD. Pero el siguiente capitulo ya empieza el romance. El proximo lunes actualizare. Hasta entonces
