Una semana después, cuando Justin regresó de Nueva York, se dirigió al loft porque Brian le había pedido que fuera hacia allí. Ni bien salió del elevador y vio que había una tela negra con una S verde colgada de la puerta del departamento, supo que algo no andaba del todo bien. ¿Y no era esa S la misma que la de Slyth-? No pudo continuar su hilo de pensamiento porque cuando la puerta se abrió, pudo ver a Brian, sentado sobre una bandera que, definitivamente, era de Slytherin, y rodeado de papeles y libros.

—¿Qué demonios haces? —preguntó Justin, divertido. Dejó su bolso en el suelo y caminó hacia el otro hombre.

—¿Sabías que Albus Dumbledore era gay? Yo siempre lo supe. Era evidente.

Justin entornó los ojos —. Brian, ¿te sientes bien?

—Perfecto. ¿Recuerdas si me follé a alguna reinona que se hace llamar Emma Grant? He leído sus fics y… —No terminó su oración y se limitó a hacer su característica mueca con la lengua—. Yo luciría mucho mejor con esa bufanda, aunque jamás usaría una así, claro.

—De acuerdo, no tengo idea de qué hablas —. Justin no sabía si reírse o preocuparse. Brian le había contado por teléfono que había estado leyendo los libros pero él jamás habría imaginado que quedaría tan afectado. ¿Y qué carajo era un fic?

—Tu hermana me pasó la página. Creo que ya sé quién es la reinona pero esa semana en San Francisco la viví muy colocado y no me acuerdo mucho.

Justin, por supuesto, estaba bastante confundido pero le divertía ver a Brian tan entusiasmado. La última vez que lo había visto así, había sido cuando consiguió la versión porno de Peter Pan.

—Pero es al revés, a Malfoy no le dan.

—¿Qué? —¿Cuál era Malfoy? El rubio, ¿no?

—Harry se la mama a Malfoy —exclamó Brian, solemnemente.

Justin sonrió —. A ver, ¿cómo es eso? Edúcame.

Brian se puso de pie y comenzó a caminar con lentitud, como lo hacía cuando vendía una idea —. La tensión sexual es evidente pero la jodida autora no se atrevió a escribir las monumentales folladas en el armario de escobas. Y el final es una mierda sacada de un puto cuento de hadas.

El rubio escuchaba con atención, maravillado con la habilidad del hombre para insultar de una manera tan… encantadora —. Es una historia para chicos. ¿Qué esperabas?

—Sangre, muerte, drogas, sexo. Cuando yo tenía diecisiete me follaba a todo Babylon. Eso hacen los adolescentes.

—Sí y eso prueba que la teoría de que a los veinte se va la adolescencia es mentira — musitó Justin con una traviesa sonrisa.

Brian puso los ojos en blanco y continuó hablando —. La atracción es obvia pero como en todo jodido libro hetero, el héroe se quedó con la chica bonita de neuronas péndulas. Y claro, los únicos realmente inteligentes son considerados malos. La ambición no es mala.

—Según tengo entendido, esos Slytherins que te gustan tanto se habrían pasado al bando de los Nazis si les hubiese convenido.

—Tienen instinto de supervivencia. Yo habría hecho lo mismo.

—No lo dudo. Al menos, hasta que alguno de ellos te clausurara Babylon. Después te habrías unido a Heartfield y a mí —aseguró Justin y tras una pausa, agregó —: Como un buen Gryffindor.

Tras un leve resoplo, el moreno le contestó —: Esa casa jamás tendría la suerte de tenerme.

—¿Y Slytherin y los Mortífagos, sí? Me gustaría verte haciendo lo que te dijera ese Voldemort. Tú odias seguir órdenes.

—Es cierto —respondió Brian, pensativo —. Yo sería el nuevo Señor Oscuro. Pero basta de hablar. Ven aquí, Harry, mi varita necesita atención —. Se aproximó a su compañero, con una sugerente sonrisa en los labios y comenzó a abrirse el pantalón.

Justin sonrió, sin embargo, le indicó que se detuviera con un gesto de la mano —. Seré Gryffindor pero soy rubio. Yo soy Malfoy y tú eres Harry.

—Claro que no —replicó Brian, ofendido.

—Claro que sí —. Sujetando al moreno de un brazo, Justin lo condujo hacia el armario y allí buscó una camisa en particular. Al encontrarla, le dedicó a Brian una de sus deslumbrantes sonrisas y luego le quitó la camisa que tenía puesta para reemplazarla con la recién hallada —. El rojo luce genial en ti.

—Todo luce genial en mí peor no es rojo, es amaranto. ¿Dónde está tu ojo artístico?

—Mirando tu polla —. Sin decir más, el joven empujó al otro hombre contra la puerta del armario y atrapó sus labios en un beso.

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Mañana publico el último y pornográfico capítulo xD

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Lo del amaranto es un guiño al fic de Perla Negra, "El Color del Amaranto".