Mechero: Lo primero hace poco hice un relato de one-shot sobre los croods, lo siento por hacer spam pero hay que promocionar los croods que es una película que tiene muy pocos relatos en español y eso no puede ser, pero volviendo al tema, aquí está el 3er capítulo de historias de Po. Por cierto, si os preguntáis por Machetazo, está enfermo.
Por fin un capítulo en el que no habrá insultos, ¡ALELUYA!

Tras nuestra salida del palacio de jade, vivimos grandes sucesos: pasamos la zona muerta, atravesamos el gran puente colgante que, sí se hubiera roto, hubiéramos sufrido una terrible caída de 20 metros de altura, comimos en la montaña de la perdición, paseamos por el prado de cerezos y niños, ya sé que deberíamos haber comido allí pero no sabíamos que iba a ver allí un sitio tan agradable, y al cabo de 5 días llegamos a la ciudad de Kulla.

La verdad es que fue fácil verla ya que es una ciudad muy grande. Lo primero que vimos fue una gran muralla de unos 6 metros y con unas torres de vigilancia en cada zona de la muralla, con dos guardias lobo en cada una.

Cuando llegamos eran las 18:00 y al llegar, los guardias abrieron las puertas y allí pudimos ver la ciudad: Era asombrosa, las calles tenían zonas que estaban pavimentadas de oro, tenían un grandísimo mercado que tenían especias y comidas nunca vistas por nosotros. Pero todo esto lo vimos de lejos ya que, al entrar en la ciudad, los guardias nos reconocieron y nos llevaron inmediatamente hacia el castillo de su rey, así lo llamaban al menos los guardias.

Cuando llegamos allí, todos nos quedamos impresionados por el castillo, aunque Tigresa no lo mostró. Era más que un castillo, era un palacio. Todo por fuera estaba hecho de oro, cualquier parte a la que pudieras mirar, había oro, pero su interior era como el de otro palacio, todo muy normal con un gran jardín exterior con un estanque en el cual se podía ver a los peces.

Tras estar 2 horas recorriendo el palacio, ¡AL FIN!, con un gran cansancio, o al menos yo, llegamos a la sala del trono, y allí estaba el rey que era y es, ya que sigue siendo el rey de Kulla, un león de alrededor de los 30 años, un poco más alto que yo, con una gran melena rubia, de aspecto recio pero que aún así, inspiraba confianza. Al vernos entrar, se puso de pie.

–Guardias, podéis retiraros- dijo el rey con su potente voz y al momento, los guardias desaparecieron como si fueran fantasmas. Entonces se acercó a nosotros. -Muchas gracias por venir, mi nombre es Akira, es un placer conocer a los 5 furioso, al guerrero dragón ya maestro Shifu –dijo Akira.

–Gracias, es un placer estar en esta ciudad- dijo Shifu.

–No lo entiendo- interrumpió un niño la historia- si fuisteis a Kulla porque si no os destruirían, ¿Por qué actuó el maestro como si fuera unos invitados de verdad?- preguntó el niño.

–Técnicamente ellos no pusieron en la carta que nos atacarían si no íbamos, sino que el maestro Shifu tuvo noticias de otros lugares de China que han sido atacados por Kulla por no haberlo hecho. Es por eso que teníamos que hacer como si no supiéramos lo que nos podría pasar. Volvamos a la historia. Tras mostrarle Shifu al rey sus respetos, pregunté:

-Oye, ¿de dónde consiguieron el dinero para construir el castillo y las calles con oro?

- ¡PO!- gritó Shifu asustándome- Es de mala educación preguntar cosas que a ti no te incumben.

–No me importa, responderé a su pregunta. No necesitamos dinero para construir las cosas porque a 20 minutos de aquí, hay dos grandes vetas con minerales precioso, pero sobre todo oro y, como nos sobraba, pues lo usamos para construir y todo esto se lo debemos a nuestra reliquia familiar.

–La moneda de hamalot- dijo Mantis.

–Sí, exactamente, ¿os gustaría verla?, pues seguidme- dijo Akira.

Obviamente, le seguimos porque si nos estado en aquel gran palacio solos, nos habríamos perdido. Tras media hora de andanza, llegamos a una sala muy alta en la cual había una vitrina y alrededor de ella 6 guardias.

-Por favor, dejadnos solos- dijo Akira y los guardias se fueron- venga venid a verlo –dijo mientras se acercaba a la vitrina.

Al mirar a la vitrina, pudimos observar una moneda pero no era una moneda cualquiera: era una moneda verde, me imagino que es porque está hecha de jade pero además tenía un brillo morado especial que me extraño.

-Este es el orgullo de nuestra nación, la moneda de Hamalot. Según la leyenda, la persona que tiene esta moneda es la persona con más suerte del mundo- dijo Akira.

–Wow- dijeron los niños al unísono.

–Sí, eso es exactamente lo que dije: Wow.

Al verme Akira tan impresionado por la moneda, soltó una pequeña risa –Bueno chicos, creo que es hora de dormir, ya es muy tarde. Les enseñaran sus respectivas habitaciones mi consejero. ¡Hui Xuan! -gritó Akira.

Entonces apareció una cabra de 50 años, de la altura de mono, con una cara llena de arrugas y con un aspecto demacrado.

– ¿Si mi alteza?- dijo Hui Xuan

-Lleva a nuestros invitados hasta las habitaciones para que puedan dormir.

–Por supuesto, venid por aquí maestros- dijo Hui Xuan.

Tras andar 15 minutos, la caminata más corta que tuvimos ese día, llegamos a las habitaciones, tras asignarnos nuestras respectivas habitaciones, todos fuimos a dormir pero antes Hui Xuan nos dijo:

-Descansad, mañana será un día muy intenso. No sé porque pero aquellas palabras fueron me dejaron muy descolocado, no sabía qué pensar ¿Hui Xuan sabría que iba a pasar? pero no podía hacer nada así que hice lo único que podía hacer: dormir. Pero creedme, la aventura que viví aquel día fue increíble.

Mechero: ¿Qué ocurrió al siguiente día? ¿Por qué dijo Hui Xuan lo que dijo? Todas estas dudas en el siguiente episodio con el cual acabará esta historia pero no el relato porque a Po aún le quedan 1001 historias más (no es literal). Espero que os haya gustado, reviews son bien recibidos y contestados por mensaje privado y con esto nos despedimos. Hasta la próxima. Adiós.