3. Los Exámenes Chunin
Los meses pasaron, las misiones se cumplían en tiempo y forma. Nuestra vida era un constante aburrimiento entre misiones y estudios hasta que llegó. Un día, Kakashi nos citó en el puente. Allí estabamos, lo esperamos por horas hasta que apareció.
-Buenos días, jóvenes. Lamento la tardanza.
-¿Ah sí?- pregunté irónico.
-Creo que ya saben para qué los he citado aquí. En esta época del año se toman los exámenes Chunin. Equipos de tres Genins compiten entre ellos para ascender de rango. No será fácil, se los advierto. Son libres de elegir como equipo si participar o no. Estas son sus solicitudes de entrada a los exámenes. Buena suerte.
Nos entregó unas planillas y desapareció. No nos consultamos, cada uno llenó su formulario y lo entregó al día siguiente.
La primer prueba se llevaba a cabo en el edificio escolar de nuestra antigua Academia. Allí, miles de ninjas representantes de las aldeas esperaban al supervisor del examen.
Nos encontramos con antiguos compañeros. El equipo Holiwis estaba formado enteramente por chicas. Irene es una elementalista del barro. Sus jutsus son asquerosamente efectivos. Melanie es buena en el combate cuerpo a cuerpo. Sus taijutsus se concentran en sus manos y sus gritos suelen desconcentrar a sus enemigos. Lucía se viste como panda. Orejas de panda, remeras de panda, pantalones de panda, anillos de panda. Sus jutsus consisten en invocaciones de pandas y peleas con bambú. El equipo catorce era una combinación de dos chicos populares y una nerd muy amiga mía. Octavio provocaba la admiración de las mujeres. Sus jutsus consistían en distraer a su oponente, engatusarlo y luego asestar un golpe duro. Nazarena, en cambio, transforma su velocidad con su chakra. Puede moverse muy rápido o muy lento. Mi amiga Valentina, es una maestra con los pergaminos. Tiene toda una colección que usa en batallas. Podría decirse que nosotros conformamos los nuevos nueve novatos o la triple N.
Luego de los saludos generales di una vuelta por la sala para ver a otros genins. A lo lejos, vislumbré a los antiguos novatos de Konoha. Choji Akimichi, Ino Yamanaka, Kiba Inuzuka, Shino Aburame y Hinata Hyuga. Junto a ellos, se hallaban compañeros más experimentados. Gaara del Desierto, Rock Lee, Neji Hyuga y la rubia del abanico. También estaban Tenten y Kankuro… ¿No deberían estar vigilados? Habían intentado matarnos… ¿Qué hacen sueltos? Noté que sus compañeros de equipo los miraban con recelo… tenían unos aparatos que lanzaban electricidad cerca de sus manos. Supuse que serían por si sus amigos tenían una recaída. Además, una multitud de ninjas sensores se hallaban dispuestos por toda la sala. Demasiada seguridad…. ¿Sería por?
Me iba a acercar a saludar cuando una nube de humo inundó la sala. Un ninja apareció. Su cara estaba plagada de cicatrizes.
-Buenas tardes. Soy Ibiki, su nueva pesadilla.
Los exámenes Chunin comenzaron.
No había tenido un examen tan difícil hasta ese día. Las preguntas eran imposibles de responder. Salvo tres personas que escribían sin cesar, todos los demás mirabamos el examen en blanco. Nos habían prohibido copiar. La prueba constaba de un puntaje total de diez puntos divididos en nueve preguntas que nos habían dado y una última que nos darían un tiempo antes de que terminara el exámen. Si los ninjas sensores (los mismos que no paraban de vigilar a Kankuro y a Tenten) te descubrían haciendo trampa, te descontaban dos puntos. Si sacabas un cero, tú y tu equipo quedaban inmediatamente eliminados. Pero, si no respondía algo rápidamente, reprobaría igual. Los ejercicios eran muy difíciles. Sólo tenía una opción: Copiarme sin ser descubierto. Tendría que usar todas mis habilidades para que los sensores entrenados no me descubrieran. Si me descubrían… les fallaría a mis amigas.
Saqué mi kunai y lo moví de tal manera que un rayo de luz se reflejaba en el pizarrón. Uno de los sensores me sonrió con desprecio y anotó algo. Me habían descubierto. Dos puntos menos, quedaban ocho.
Miré a mi alrededor. Matilda parecía muy concentrada dibujando un ave en su hoja que, por supuesto, ya estaba llena de dibujos pero sin ninguna respuesta. Violeta, en cambio, estaba sentada en una posición extraña. Escribía, sí, pero tenía su mano derecha levantada, no tanto para que lo notara alguien, pero si lo suficiente para conjurar un jutsu. Su hoja estaba completa. Al menos uno de nosotros aprobaría…
Los demás novatos también tenían sus hojas escritas. Octavio simplemente le pidió a las chicas que se sentaban a su lado que le hicieran el examen. Valentina no necesitaba hacer trampa, ella podía sola. Nazarena, me contó tiempo después, usó sus jutsus de velocidad para moverse a velocidades mayores a la luz y poder copiarse de la gente y volver a su lugar en menos de un microsegundo. No hay que decir que terminó el examen agotada y sin chakra. Lucía arrojó uno de sus anillos de panda al cielo, este se transformó en un panda real y cayó a su mano de vuelta como anillo. Repitiendo ese sistema varias veces, el animal se aprendió las respuestas, que aparecieron en el anillo por arte de magia. Irene jugaba con un puñado de tierra dandole forma de un chanchito, que cobró vida y corrió por las mesas, buscando respuestas. No estoy muy seguro de que hizo Melanie y prefiero no saberlo.
Los sensores me debieron ver mirando a todas partes así que me descontaron puntos tres veces más. Sólo me quedaba un examen de dos puntos… Mi última oportunidad. En frente mío se encontraba un ninja muy estudioso. Escribía sin cesar. Sólo tenía una oportunidad…. Necesitaba una distracción.
Matilda terminó su dibujo.
-Arte Ninja Dibujos oscuros.
Sus animales de papel cobraron vida y salieron en estampida. Si consideramos una estampida de animales de tamaño minúsculo, no fue la gran cosa. Pero distrajo a los sensores un tiempo.
Yo me concentré en el panel de luz más cercano…
-Jutsu transferencia eléctrica.
Era un jutsu muy poderoso y fatal. Si se conjuraba erróneamente, podía matar al usuario. Mi cuerpo se elevó, o al menos mi espíritu. Sentí mucha energía dentro mio. Yo era electricidad. Pude recorrer las luces de la sala y memorizar dos respuestas, las únicas que necesitaba para no sacar cero. Empecé a sentir una molestia en… no sabría exactamente como describir un cuerpo de electricidad. El jutsu se llevaba mi energía vital. Tenía que volver a mi cuerpo. Me ardían las entrañas. Mi mente me dolía. No sé como pero varios paneles se quemaron cuando por fin salí de ese infierno. Mi cabeza soportó lo suficiente como para escribir las respuestas.
Una vez que los animales de papel fueron controlados, Ibiki se levantó.
-Es hora de la pregunta número diez- dijo- pero debo advertirles. Esta pregunta es difícil. Quienes la contesten mal reprobaran y no podrán volver a tomar este examen. Serán Genins de por vida. Si alguien quiere abandonar el examen ahora, podrá intentarlo el año que viene.
Esa fue su sentencia. La mitad de los equipos abandonó la sala. Yo miré a Violeta. Fue un acuerdo tácito, ibamos a llegar hasta el final. Matilda, naturalmente, no nos miró.
Ibiki se paró en el medio de la sala…
-Han aprobado- sonrió.
Hubo un revuelo en la sala.
-¡¿Qué?!
-La pregunta diez era si se quedaban o no. El examen consistía en probar sus habilidades como ninja. Tenían que copiarse sin ser vistos. También evaluabamos su trabajo en equipo, enfrentar los desafíos hasta el final. Ustedes enfrentaron la pregunta diez. Ustedes aprobaron.
Nos sonrió una última vez y desapareció.
Miré a mis amigas. La primer parte estaba hecha.
