Capítulo 2

.Zelda

La luz de un sol anaranjado azotó mi cara. Abrí los ojos y pude ver a Link dormido a mi vera, con un brazo sobre mi abdomen y una ligera sonrisa en sus labios. Me aparté de él con cuidado y vi por la ventana, deseando que lo que viera la noche anterior solo había sido un sueño. Y así parecía: No había ni rastro de la luz del crepúsculo.

"Todo fue fruto de mi imaginación. Sí, debió ser eso. No debería quedarme despierta hasta tarde", pensé, llevándome una mano a la frente. Acto seguido, escuché un gruñido a mi espalda.

_ ¿Estás despierta?_ preguntó el héroe con voz ronca debido a su reciente despertar.

_ No_ sonreí_. Sigo dormida, solo que tú me ves sonámbula.

Link rio con sarcasmo y después se levantó de la cama.

_ Si no le importa_ dijo_, voy a cambiarme, así que le rogaría que saliera de mi habitación. Bueno, si quiere.

Me senté en su silla, desafiante.

_ A mí no me importa.

_ Vale. Pues me voy a cambiar.

_ Bien_ sonreí_. Adelante.

Se quedó un momento en silencio, y después me vio con ojos suplicantes.

_ Princesa… Esto es incómodo.

Solté una risilla y me levanté. Después me despedí con un gesto de mano y me fui.

Comencé a caminar por los pasillos, dirigiéndome a mi habitación ya que si la sirvienta de las mañanas ni me hubiera visto en mis aposentos, habría problemas.

Todos los presentes en la sala murmuraron confusos y alborotados. Me recordaron a un corral lleno de cucos. Cuando el ambiente volvió a la normalidad, volví a hablar.

_ ¿Entonces hay algún presente que se ofrezca voluntario a acompañarme en mi expedición?

Nadie dijo nada, ni siquiera se escuchó una tos lejana. Solo pude afrontar la realidad. El Crepúsculo traía malos recuerdos que a muchos les espantaba la idea de acercarse a él.

_ Majestad, sin ánimo de ofenderle, no es seguro que lo que usted vio la noche anterior sea realmente algo de lo que preocuparse. Quizá lo que usted vio fuera un reflejo, o puede que la falta de sueño le afectase. Sabemos que con el ajetreo que debe llevar por el cambio de princesa a reina debe de agotarla. Será mejor que lo piense un poco.

Ese hombre vio hacia mí fingiendo preocupación. Era uno de los muchos benefactores de Hyrule, y aunque yo era la princesa, debía respetarle aunque soltara semejante acusación.

_ Disculpe_ dijo Link sentado a mi derecha_, pero yo también vi lo mismo que la princesa y creo que deberíamos hacer una expedición. Por lo menos ver si algo ha cambiado en el Patíbulo del desierto y alrededores.

Yo asentí, sintiendo una gran gratitud hacia Link por defenderme. Así que después de dejar mis intenciones claras y convencer a un par de capitanes, fui a prepararme. La ida iba a ser dura, pero no me imaginé que lo peor vendría después.


Hola, gente. Solo quiero decir una cosa y es que el siguiente capítulo lo publicaré enseguida (o eso intentaré), y que este es corto, sí. Intentaré ir alargando los capítulos a medida que escriba si queréis que me estienda, claro.

Nada más que añadir ¡Hasta pronto!