Resumen: En el fic Zutara completo más largo de este sitio, Iroh envía a Zuko y Katara en una búsqueda para prevenir la caída de la Sociedad del Loto Blanco. Deben encontrar a la Princesa Ursa, antes de que el otoño de paso al invierno. Un cuento épico de una legendaria historia de amor.

La caída del Loto Blanco

Capítulo 3: Control

Música: Bear McCreary, One Year Later (Battlestar Galactica S02)


El General Iroh puso cuidadosamente el tablero sobre la mesa y observó con satisfacción como el otro jugador sacaba un juego de fichas de Pai Sho de entre sus mangas. Luego, le tocó suavemente el brazo a su joven compañera, haciéndole señas para que se sentara. Cuando los tres estuvieron sentados, sonrió.


Zuko no podía concentrarse en sus deberes. Había dejado la propuesta para una reorganización de los límites provinciales intacta sobre su escritorio y daba golpecitos con el pincel sobre los pergaminos desenrollados, perdido en sus pensamientos. El apagado tamborileo era un desalentador recordatorio de lo gruesa que era la pila de papeles que todavía tenía que intentar leer. Al tomar consciencia del sonido, automáticamente hundió el pincel en el tintero y se centró en el informe, preparándose para tomar notas. Sin embargo, sus pensamientos se dispersaron otra vez y distraídamente empezó a dibujar sobre el informe.

La mente del joven seguía volviendo a los sucesos en el estanque de los patos tortugas ocurridos durante la tarde. Jamás en su vida había experimentado una cosa igual y, siendo Zuko, ya había pasado por muchas cosas. Pero, nunca antes había interactuado personalmente con un espíritu y le había conmocionado descubrir lo mucho que se había parecido a Katara. La visión del espíritu colocando el loto blanco en el estanque estaba grabada en su memoria, haciendo que se preguntara exactamente qué tenía que ver ella con ese grupo de viejos amantes del té de su tío, la Sociedad del Loto Blanco.

Ya le había preguntado a los guardias, discretamente, si habían visto algo inusual. Pero, ellos solo lo habían visto durmiendo junto al estanque de los patos tortuga. Podía haber sido un sueño. ¿Pero cómo podía explicar el Loto Blanco que había florecido en el estanque de los patos tortuga de la noche a la mañana? ¿O la aparición de la Dama Pintada? Zuko no podía explicar su presencia en el estanque esa tarde, ni su aparente afiliación con la Sociedad del Loto Blanco. ¿Era algún truco de la banda de amigos de Pai Sho de su Tío?

En el estanque de patos tortugas de su madre, el espíritu le había hecho revivir uno de los momentos más dolorosos de su vida, el cuál también sucedía que era uno de los más preciados. Una vez más, se sintió perdidamente atraído por su dulzura, experimentando una sensación de ahogo en esos profundos ojos azules al tiempo que su corazón se abría involuntariamente para ella. Vagamente, había registrado el arrepentimiento brillando tras su mirada inquisitiva, antes de inclinar su cabeza bajo el suave roce de sus dedos. Rozaron sus labios tan ligeramente antes de tocar muy delicadamente la piel arruinada de su mejilla. Había sido incapaz de reprimir un escalofrío en lo que había sentido casi como una caricia.

Katara… había pasado un tiempo desde la última vez que había pasado más de unos instantes pensando en la joven mujer que viajaba por el mundo con el Avatar, ocupado como estaba en adaptarse a su nueva posición como el Señor del Fuego.

Inconscientemente se llevó la mano a la cicatriz de su pecho. La única cicatriz que no le importaba. La única, que en lugar de haber sido infligida en él a raíz del odio, la había adquirido voluntariamente… sacudió la cabeza con vigor. Se estaba enloqueciendo.

Con un gruñido de frustración, hizo a un lado los inocentes papeles sobre su escritorio y decidió dar el día por terminado. Pediría que le sirvieran la cena temprano, así podía irse a la cama inmediatamente después.

Antes de dejar la habitación, Zuko dejó el pincel, y luego extinguió las luces con un cansado movimiento de su brazo. La propuesta de reorganización de los límites provinciales quedó atrás. La imagen de un loto blanco abierto, con los símbolos de la Nación del Fuego y la Tribu Agua, en su centro, había sido dibujada sobre ella.


Las fichas, cada una tallada con formas estilizadas de diferentes flores, fueron dispuestas cuidadosamente sobre el tablero.

-El juego del Pai Sho no se aprende de un día para otro. Como el fuego control o la tierra control, requiere práctica para ganar el entendimiento necesario. Solo entonces puede entenderse y apreciarse el noble juego del Pai Sho –le explicó el General Iroh con amabilidad a su joven compañera, quién asintió al entender, mirando fijamente un punto por encima del tablero.

El otro jugador inclinó su cabeza con respeto.

-El Dragón del Oeste es famoso tanto por sus habilidades en el Pai Sho como por sus habilidades a la hora de hacer té. Me honra ser su oponente.

Y entonces el juego comenzó.


-Su Majestad, hoy llegó una carta personal de parte del General Iroh.

El sirviente mantuvo la vista gacha mientras una sonrisa de felicidad cruzaba las facciones de Zuko. El joven Señor del Fuego dejó a un lado los palillos y tomó el rollo ofrecido de las manos del sirviente. No era con frecuencia que su Tío le enviara más de una carta por mes. El anciano defendía la idea de que uno debía sopesar sus palabras con cuidado. Tal vez el Tío Iroh había sentido de alguna forma que su sobrino necesitaba su consejo más allá de las preocupaciones diarias. Pero al mismo tiempo que el sirviente se marchaba en silencio, la sonrisa de Zuko desaparecía, siendo reemplazada por una expresión cautelosa.

Había algo raro en la carta que despertó un presentimiento que no podía determinar. Su mirada captó el sello con el que el pergamino estaba cerrado y entornó los ojos. Normalmente su tío usaría la marca del Dragón del Oeste, que combinaba el sol poniente con los símbolos de la familia real de la Nación del Fuego. Este sello, sin embargo, era blanco y mostraba un loto y un dragón.

Por un momento, Zuko dudó. De alguna forma, parecía como si los sucesos del día lo habían conducido a ese momento. De repente, tuvo miedo de abrir el pergamino y conocer el mensaje que escondía. Respiró hondo, y finalmente rompió el sello y desenvolvió la carta. En silencio, empezó a leer. Entonces, su rostro palideció.


-En el juego de Pai Sho, todo se trata de anticipar el siguiente movimiento de tu oponente y evitar que su estrategia funcione, mientras tú sigues tu propia estrategia –aseveró Iroh, al tiempo que un par de fichas desaparecían en el montón-. Para esto, yo personalmente prefiero la ficha del Loto Blanco, por su habilidad para asegurar el equilibrio en el tablero, dado que las reglas aplicadas a las otras fichas no entorpecen sus movimientos.


Zuko bajó el rollo y alzó la vista, tenía una expresión de desconcierto en sus ojos dorados. Tres años. Habían pasado tres años desde que se había convertido en el Señor del Fuego y había enterrado sus esperanzas de ver a su madre de nuevo, cuando su padre se había negado a decirle donde encontrarla. Y en ese momento… enterró la cabeza entre sus manos, hundiendo los dedos en su cabello negro mientras mantenía la vista fija en la carta sobre la mesa ante él. Sus ojos corrían sobre los caracteres con frenesí, asegurándose que no había malinterpretado nada.

Pero no había leído mal: el Tío Iroh lo apremiaba a, no, le ordenaba, ir en busca de su madre, la Princesa Ursa.


Es de vital importancia que encuentres a la Princesa Ursa antes del final del otoño porque el futuro de la Sociedad del Loto Blanco y del mundo depende de ello. Por lo tanto, quiero que vengas a Omashu a mediados de otoño. Allí, te encontrarás con la persona que te acompañara en tu viaje…


La sangre de Zuko se agolpaba en sus oídos y aventuró una mirada ciega sobre las telas rojas y doradas que decoraban las enormes paredes del comedor. Trató de procesar la información que repentinamente le había sido volcada encima. El mundo se le había sacudido hasta los cimientos.

Su madre estaba viva. Hasta ese día no había estado siquiera seguro de eso. Pero, esa carta claramente afirmaba que lo estaba. Alivio y gratitud mezclados con rabia lo llenaban al volver su atención a la carta y mirar atentamente los caracteres que representaban el nombre de su madre. Pensó en su tío, que había sabido aquello todo el tiempo, pero que en todos esos años había elegido permanecer en silencio.

Zuko cerró los ojos para calmarse e intentó entender por qué su Tío le había escondido la verdad, sabiendo todo el tiempo lo mucho que su sobrino necesitaba saber. Pero, casi al mismo instante se dio cuenta que su Tío nunca en verdad había desalentado sus esperanzas de encontrar a su madre. Se había limitado a aconsejarle que se centrara en la tremenda responsabilidad de ser el Señor del Fuego, comprendiendo que eso requeriría toda la atención de su sobrino y la ira de Zuko remitió. En lugar de eso, una extraña sensación de ansiedad surgió en su interior al serle dada la oportunidad de buscar a su madre, de partir en un viaje de nuevo tras tres años de lo que a veces parecía un encarcelamiento en su propio palacio.

Releyó las últimas líneas de la carta de su tío y frunció el ceño ante las ridículas condiciones estipuladas en ella. Le irritaba que su Tío esperara que saltara sin más y olvidara sus obligaciones hacia la Nación del Fuego. Jump Up. Si debía llegar a Omashu antes de la fecha determinada, tendría que empezar a empacar esa misma noche. Sin mencionar el compañero de viaje que no podía elegir, aparentemente. Zuko suspiró.

A pesar de eso, sabía que aprovecharía la oportunidad sin dudarlo. Sabía que podía dejar la Nación del Fuego a cargo de sus ministros, bajo la atenta guía de su tío. Los pensamientos de Zuko divagaron hasta la persona que se suponía debía encontrar en Omashu y que sería su compañero de viaje. Curiosidad y resentimiento se alternaban ante otra extraña condición.

Por qué no podía llevar a Mai estaba inicialmente más allá de él. Pero, casi inmediatamente supo que ella probablemente encontrase realizar ese viaje demasiado aburrido. De acuerdo a Ty Lee, ella ni siquiera había podido encontrar alguna satisfacción en ir tras él y el Avatar con su hermana menor.

No fue hasta entonces que se dio cuenta que la misión de su tío interfería con sus planes de declarársele a Mai en un futuro cercano. Sin embargo, pensó, dejando la carta, tenía que admitir que, bien en el fondo, agradecía la excusa para posponer ese evento.

Irguiéndose de su postura de piernas cruzadas, se olvidó por completo de su intención de irse a la cama temprano y decidió empezar a hacer los arreglos pertinentes para su llegada a Omashu a mediados del otoño. Esperaba con ansias el momento de ver a su loco tío de nuevo.


Iroh alzó la vista del tablero de Pai Sho y aceptó las felicitaciones de su contrincante.

-Verás –le dijo a la muchacha a su lado, mirando con cariño la ficha del Loto Blanco-, una vez que conoces los secretos del Loto Blanco, y vives de acuerdo a ellos, puedes controlar su fuerza y poder para restaurar el equilibrio en el interior. Esa es la esencia del Loto Blanco.

Al escuchar sus palabras, la compañera del retirado general notó el tono astuto y determinado que emanaba su voz, antes de que desapareciera de nuevo tras un velo de amigable intimidad.

Y Toph supo que el Dragón del Oeste ya no hablaba de Pai Sho. El viejo general había dado inicio a su última misión.


A/N: Esta vez hice un intercambio de puntos de vista entre Zuko recibiendo una carta urgente de su Tío y Iroh jugando una partida de Pai Sho. Quiero agradecerle a mi beta Lieta por sus excelentes sugerencias. ¡Gracias por leer!


NT: No tengo perdón. Y solo puedo aspirar a su misericordia. Pasé por unos meses muy difíciles en cuanto a lo personal y... a lo educativo, ¿sería? Rendí mal dos veces y eso me desanimó, y encima pasaron unos problemillas familiares de los que estoy empezando a salir recién ahora.

Prometo que las actualizaciones van a ser más seguidas, hasta el cinco está traducido y solo falta corregir, como verán este capítulo es muy cortito pero la historia va tomando sentido y forma. Espero que lo hayan disfrutado, y estén atentos a una actualización.

GRACIAS: FERNANDA MARCHI (espero que disfrutes este capítulo también! Un beso y gracias por leer ^^), Marazula, Rashel Shiru, rusa-ranmayakane-zk(Gracias por el aviso, eh! ^^), Bell-Star y funny-life. Sus comentarios son enormemente apreciados! :D