Segundo día: Encuentro
¿Qué puede significar la raíz cuadrada de x? Me había encontrado con varios enigmas y pistas raras, pero ninguna tan rara como esta.
Había buscado toda información matematica posible, la pisto no iba directa a la raíz, sino a un significado que había por detrás, que podía ir incluso a los tiempos de Pitagoras. Era una pista muy subjetiva.
Ya había tomado el control del caso, aunque no lo había reportado, por alguna razón estaba completamente intrigado, como si mi parte salvaje estuviese deseoso de seguir aquel juego cuyo resultado no era seguro.
Un mensaje llegó a mi palm, era personal de Aro.
La gitana ha escapado
Supe de inmediato a quien se refería. Sentí que la sangre se me helaba, ¿Cómo podía una simple mujer escapar de la secta más importante de vampiros? ¿Cómo? Yo sabía que no era una mujer ordinaria, pero no presentaba nada sobrenatural, ¿O acaso yo no fui capaz de ver su factor sobre natural? Se me hizo un nudo en la garganta, sobre todo al escuchar el sonido de vidrios rotos por la ventana del hotel.
Llamaría la atención si atacaba al ser atacante, que no parecía tener el mínimo temor ha ser encontrado.
Saqué la kuroi chi, pero supé que si disparaba, el sonido sordo de la bala perforando al licántropo que había enfrente mío llamaría la atención de todo el hotel, desenmascarandome. Estaba en una situación difícil.
-Ha pasado un tiempo, ¿No, hermanita?
Mi hermana me sonrió con frialdad. Mantenía su aspecto adolescente, a pesar de que debía tener ya los 34. Estaba igual que la última vez, su cabello le llegaba hasta la cintura, color chocolate, ojos fulminantes rojos, que mostraban su ira.
-He venido a terminar con nuestro duelo, hermanito.
-¿Acaso no gané yo el último duelo?
-Esta es la revancha.
-Estás haciendo trampa- señalé el letrero con el nombre del hotel-. Me has acorralado en un lugar en que no puedo usar mi arma.
-¿Acaso no hiciste lo mismo conmigo en nuestro tercer duelo?
-Que conveniente tener una hermana rencorosa.
Estaba acostumbrado a la velocidad, evadir el golpe que me iba a dar en la cara no fue difícil, mis neuronas ya estaban acostumbras a dar la respuesta en milesimas de segundos, aún así, todavía no podía disparar.
-Buena evasión, Theo.
-Ya te dije, mi nombre es Dante.
-Mythical agent Dante- me alegré de ver que Alexis (el nombre de mi hermana) me había dado un respiro-. Tú y los Vulturi pueden irse al reverendo carajo, yo vine a hacer lo que debo.
Había aprovechado el tiempo que había usada en hablar para saltar por la ventana rota al laurel que había del otro lado. Desde la rama del árbol, vi como mi hermana, ya en forma de lobo iba contra mí a toda velocidad. Con la adrenalina nutriendo mis sentidos, alcé la pistola y disparé la bala negra que le dio en la pata delantera izquierda. Alexis perdió el equilibrió y cayó, pero como había predicho el ruido había despertado la curiosidad de los residentes del hotel.
Tuve la mala suerte de que sangre saltara de la pata de Alexis hasta la ventana. Tuve que subirme a la copa del árbol para evitar ser visto, sin mencionar que no podría volver a recoger mis cosas.
Tendré que ir a un ciber y explicarle todo... seguro me bajan el sueldo. Y cuando los Vulturi bajan el sueldo por castigo, es casi dejarte con nada. Poseeran más riquezas que todos los países del primer mundo, pero a la hora de ser severos pueden dejarte con una hoja de almuerzo en el nombre de la disciplina.
Suspiré. Alexis era lo suficientemente prudente como para no revelar su identidad en público. ¿Cómo me había contactado en tan poco tiempo? ¿Habría influido la gitana que creía haber matado? Difícilmente.
Si bien los genes sobrenaturales los heredó mi hermana, como yo ya había dicho, tengo ciertas habilidades que me diferencian de los humanos y que me permitieron escapar de esta complicada escena del crimen. La primera fue mi memoria fotografica, un factor humano anormal, que me ayudó a no dejar un rastro evidente de mi huida. Las huellas de la suela de mis zapatos estaba marcada, lo cual podía guiar a mi paradero, por lo cual me quité los zapatos y los dejé en un lugar en que se diese el sentido del escape, a la vez que yo tomaba otro sendero. El segundo factor, ya más inhumano, fue mi capacidad de salto. ¿Salto? Bueno, puedo saltar de un edificio al otro sin problemas, no sabía si tenía que ver con mi descendencia o qué, pero solo sabía algo, no era nada normal. El tercer factor fue, el escuchar la verdad. ¿Por qué lo llamo así? Es una habilidad única en su especie, soy capaz de escuchar los latidos de las personas tan fuerte como quiera y a partir de los latidos puedo establecer una relación entre la expresión facial y el ritmo cardiaco para así deducir un pensamiento verdadero, por supuesto, no es una habilidad útil con los vampiros, pero si para saber de las sospechas de aquellos inútiles seres corrientes ignorantes.
Finalmente, descalzo, y con solo una camisa y jeans, comencé a caminar por el tejado del edificio Copiapo. Miré el cielo, todavía era de mañana. Todo había ocurrido tan rápido, no había tenido un encuentro con Alexis en mucho tiempo y solo esperaba que en el descuido no hubiese botado la pista.
Me tranquilicé al ver que la carta seguía en mi bolsillo. No podía despegarme de ella, tenía un cierto sentimiento de aprensió hacia ella, como si fuese un legado solamente para mí, como si fuera el llamado de mi madre.
Mi madre, desde que puedo recordar no ha estado más que en llamadas de dos segundos para confirmar si Alexis y yo estabamos vivos, y nunca volví a saber de ella tras la ruptura de senderos entre Alexis y yo. Ambos vivíamos en un orfanato, y mientras yo fui adoptado por una pareja italiana (aro y su esposa), Alexis se había quedado sola, muy sola. Tenía cinco años cuando nos separamos y ella fue mi madre un tiempo, sin embargo, una vez que me fui con los Vulturi y ella descubrió su lado animal, nuestra relación nunca fue la misma.
Mirando el ardiente sol recordé nuestro primer encuentro. Fue mi primera misión a los diez años, ya estaba completamente capacitado. Alexis tenía veinte para ese entonces. Estaba eliminando a un licántropo que había atacado a Cayo. Había sido elegido, ya que era un lobo perceptivo y habría sentido a un vampiro a kilómetros. Tenía que ser un humano capacitado para eliminarlo, o sea yo. Y no es que este a favor de que los niños se embarquen en luchas, pero así fue mi vida, ¿Qué más se le podía hacer? Alexis me detuvo al encontrarme. Nos reconocimos de inmediato, sin embargo cada uno tenía sus prioridades. Los Vulturi le habían quitado a Alexis a varios miembros de la manada que la sacaron del orfanato, mientras que yo estaba acatando sus ordenes. Desde entonces siempre hemos tenido encuentros fortuitos y hemos peleado para eliminar al otro. Ya no hay emociones, solo determinación, o quizá la razón sepultó a la emoción aún latente, sea como sea, Alexis y yo estabamos condenados a pelear hasta la muerte del otro.
Dos días de emociones más fuertes. Y todavía tenía que ganarme el pan de aquel día. Vi un movimiento rápido, un vampiro encapuchado que se acercaba a su presa, la llevaría a un callejón, que aunque no estuviese oscuro, estaría vacío. Estaba hambriento.
He ahí la paga de hoy. Tan pronto como vi, que el vampiro llevaba a la mujer al callejón que estaba al lado del edificio, yo desde la altura apunte a la cabeza, y me apresuré a disparar antes de que hiciera presencia de los colmillos. Head shot. La actividad celebral había sido cortada por la carga eléctrica de la bala que perforó el duro craneo, sin embargo y con justa razón, la mujer asumió la muerte del joven.
Tal y como esperaba salió corriendo pidiendo ayuda.
Salté hacia abajo. Mi habilidad de salto me permitía soportar cualquier caída. Tomé el cuerpo del vampiro y me fui.
Tengo que encontrar un lugar donde incinerar el cuerpo, si me pongo a pensar a lo Tim Burton quizá alguien quiera hacer una empanada con él. Paga asegurada, una vez que el cuerpo fuese destruido y no hubiese posibilidad de recuperación para el vampiro, podría buscar un nuevo hotel y por fin reanudar la investigación.
