—Se levanta la sesión: Caso English. -Otro día más. El de cabellos negros observaba su alrededor, con algo de recelo. Estuvo alerta desde que llegó al lugar. Aún no entendía del todo bien cómo es que había llegado hasta ahí. Es decir, solo porque Calliope era una hermana exasperante no significaba que había hecho algo malo. Más bien, la humanidad debía agradecerle por el gran favor que le había hecho. —Su señoría, el imputado no puede ser juzgado, debido a un trastorno de bipolaridad y delirios de grandeza.

¡Esa niña era la cosa más desagradable que había visto nunca! Lo único que le sirvió alguna vez de ella, fue el tinte rojo que usó para colorear sus dibujos. Quedaron tan bonitos. Quizás debía conseguir más.

Pero, oh, no. Oh, no.

¡Si lo hacía con otra persona volverían a encerrarlo!

No, no. Esta vez conseguiría tinte propio. De su persona. En cuanto le dejaron en casa para buscar ropa, tomó su revólver. Estaba decidido. Y entonces, antes de disparar, un chico de gafas puntiagudas y cabellos en tonos negros, asintió con una sonrisa rara. Tinte. Hermoso.


Ooc.