Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo pongo el trama. ^.^

Entre la espada y la piedra.

Hermanos

-Entonces… -la morena tartamudeó al preguntar-: ¿Hablo de mí?

-Sí, y mucho –susurró la pequeña.

Bello comenzó a sentir como sus mejillas se le llenaban de dulce sangre, haciéndola sentir un divertido calor en ellas.

-¿Por qué te sonrojas? –pregunto Jasper.

-Sí, deberías enorgullecerte de que alguien hable de ti –Alice le sonrió, mostrando todos sus dientes-. Es un cumplido… -le guiñó el ojo, haciéndola reír, antes de agregar-: además, sí que debe ser un alago… mi hermano nunca habla de ninguna chica... bueno, de nadie. Siempre esta solo… me alegro que pudieras unirte a él… no sé cómo, pero la verdad no me interesa mucho, sólo quiero que mi hermanito sea feliz.

Ella y su novio rieron un momento, Bella los admito con una sonrisa de oreja a oreja. Por primera vez en su vida –después de cuando conoció a Edward- sentía que alguien quería estar con ella, sin importar nada, que realmente quería ser su amigo. Era una sensación muy cómoda y le agrado sentirla; se notaba que ellos eran buenas personas, lo cual era agradable para ella.

-Bella –canturreó una voz tras de la chica-. Vente.

Los tres muchachos que habían estado hablando tan a gusto, voltearon a ver a la otra morena y al chico de cabellos cobrizos, que ahora tenía una sonrisa de oreja a oreja al ver al pequeño grupo.

Bella asintió, cómo siempre haciendo lo que a su hermana le placiera. Pero, antes de que pudiese dar un solo paso, una pequeña y frágil –aunque más fuerte de lo que cualquiera pensaría-, se poso en su hombro, deteniéndola.

-Bella ¿no quieres comer con nosotros? –pregunto, haciéndole un leve y muy adorable pucherito.

-Eh… claro –susurró, mirando a Alice directamente a los ojos.

-Edward… ¿nos acompañas? –miró a su hermano menor con unos ojos de corderito, que sabía que él no podría resistir, y, acertó.

-Por supuesto, Alice –le sonrió de oreja a oreja y caminó hacía su pequeña hermana.

-Marie… ¿vienes? –pregunto, de un modo penoso, Bella.

-Claro que sí, hermanita –susurró, con una voz de mosquita muerta que, de no ser por la inocencia de Bella y la falta de conocerse, lo hubiesen descubierto los presentes.

Marie, ni corta ni perezosa, camino hasta Edward y le tomo el brazo, él, se sintió muy incomodo, pero lo disimuló a la perfección.

-Entonces, Bella –empezó a hablar Alice-. Tienes una gemela… interesante –las miraba a las dos, alternadamente.

Ahora, Alice no sabía de cual había hablado Edward el día anterior, pero, lo que sí sabía, era que sí ella tuviese que elegir, hubiese elegido a Bella muchísimo, sobre Marie. Le había agradado demasiado la pequeña morena penosa, y la grande y nada penosa, le había hecho muy poca gracia.

-Es Marie –sonrió sin poder evitarlo; Bella siempre había sido muy inocente…

-Un gusto –susurró Alice.

La pequeña, nunca había sido ninguna mosquita muerta y no le hacía ni pisca de gracia actuar como una. Aunque, eso sí, ella para mentir era buenísima, no era que le gustase mucho y no lo hacía con personas que para ella eran importantes, pero simplemente tenía que hacerlo, había muchas personas con las que puedes evitar actuar así.

-Igualmente.

Marie, en cambio, si era una mosquita muerta por naturaleza.

No es por mancharla cómo una mala persona, es sólo que, simplemente ella veía un objetivo –un chico, siempre un chico- y no le importaba a quien dañas ni nada de eso, simplemente hacía lo que fuese por alcanzarlo, podría hacer cualquier cosa que estuviese a su poder… por desgracia, Bella estaba en su poder.

-Alice. –Bella llamó la atención del duendecillo, y ésta, por reacción natural, le ofreció una cálida y reconfórtate sonrisa-. Esto… -de repente se sintió algo nerviosa y sus mejillas se tiñeron de carmín-. Así que eres hermana de Edward.

Alice sonrió abiertamente, y rió musicalmente.

-Claro… él es mi pequeño hermanito –le acarició el cabello juguetonamente, él retiro su mano, al par de que reía.

-Quizá sea el menor… pero soy más alto. –Edward le sacó la lengua.

Bella pensó que se veía muy divertida y cariñosa la escena, pensó que se notaba que se quería y que ellos eran la viva imagen del amor fraternal.

Marie, por su parte, pensó que ella debería ser la que jugueteará con Edward. Quería que Alice lo dejara en paz, para poder ahora ella, ocupar su lugar.

-Se ven muy lindos juntos –susurró Bella inconscientemente, cuando se dio cuenta que lo había dicho en voz alta, se sonrojo y miró en otra dirección.

-No te avergüences, Bella –dijo Edward sonriéndole de lado.

Ella mordió su labio, se sentía segura con Edward, pero igual un poco avergonzada.

-Bella, creó que me estas cayendo bien –canturreó Alice.

Marie se sintió ofendida ligeramente, pensaba que ella era la que tenía que caerle bien a la enana que era la hermana de Edward, para poder quedarse con él.

-Gracias, Alice –le sonrió adorablemente, con sus mejillas sonrojadas-. Tú y Jasper, igual a mí.

Jasper igual le sonrió. A él igual le estaba cayendo bien Bella, pero él no era una de esas personas que expresan sus sentimientos a cualquiera, con Alice le había tomado mucho tiempo, más de un año para ser sinceros, pero lo había logrado, y sabía que con Bella igual lo haría, no del mismo modo que con Alice, pero al menos podría formar una buena amistad con ella.

-¿Y yo? –pregunto Edward, con mirada divertida.

-Claro que sí. –Bella se sonrojo.

El sonido de la musical risa de Edward lleno la habitación.

Marie, para no quedarse atrás, agarro el brazo de Edward y puso una mirada entre seductora y tierna –que más bien parecía de tonta-, Edward la miró, perplejo, aunque le sonrió con una sonrisa de lado.

-A mí igual me estar cayendo muy bien, Eddie.

Edward odiaba que le dijeran "Eddie" se le hacía exasperante, pero no le dijo nada a Marie, se limitó a sonreírle. Miró a Bella con esos ojos esmeraldas que hicieron que Bella se volviese a sonrojar.

-Y a mí las dos –les dio una sonrisa de lado.

-E… -pero Bella no pudo terminar de hablar, en ese mismo momento el timbre sonó.

-Bella –llamó Alice, al momento en que se paraba de su silla, haciendo que todo su cabello se movía en diferentes direcciones-. ¿Qué clase te toca ahora?

-Biología –respondió sin basilar.

-A mí igual –susurró Edward, poniéndose junto a ella-. ¿Quieres que te acompañe?

Bella sonrió, pero antes de que pudiera responder, Marie tomo la mano de Bella y le sonrió a Edward.

-Perdona, pero tengo que hablar con mi pequeña hermanita –le pellisco la mejilla para luego sacarla del lugar.

-Marie, espera –tomó su mochila con dificultad-. ¿Qué pasa? –pregunto cuando estuvieron lejos de la vista de todos.

-Tengo que decirte algo… muy importante –Marie la miró con ojos amenazadores. Bella trago en seco y sintió su cuerpo vibrar por el miedo.

-¿Qu-qué pasa, Marie? –su voz sonaba cautelosa y frágil.

-Mira, Bella… te diré esto –sus ojos parecían estar rojos de la ira-. Tú sabes que yo soy tu mejor amiga, y, además, soy tu hermana mayor –Bella asintió de una manera acelerada y asustada-, así que… tienes que hacer lo que te diga. –Bella volvió a asentir del mismo modo-. Tienes que dejar de ser amiga de Edward y de los dos tortolitos…

-¡¿Qué?! –pregunto Bella, perpleja, con los ojos bien abiertos.

-Ey, Bells… Tú quieres que sea feliz ¿verdad? –preguntó.

Bella miró hacía ella y luego al piso; dejo su mirada en el piso y susurró:

-Claro que sí.

-Entonces… lo que me haría feliz es estar al lado de Edward… ser su novia.

Bella abrió los ojos de par en par. Ella quería eso mismo… pero, era muy débil… bueno, eso sentía, por eso hacía todo lo que su hermana mayor quería: no quería perderla….

-Pero… Alice, Jasper y Edward me cayeron muy bien –su voz era apenas un susurro.

-No importa… ellos se olvidaran de ti, no te volverán a ver en un tiempo, ya verás –la voz de Marie era justo la de una mosquita muerta-. Y yo, yo siempre estaré contigo, y yo, para estar contigo, primero quiero estar con Edward… para ser feliz.

Bella se mordió el labio, pero asintió ante las peticiones de Marie. Marie, por su parte, sólo pudo sonreír socarronamente, y hacerse a un lado. Bella, se sintió débil, mucho. Casi se cae de rodillas cuando Marie se deslizo a un lado, pero, logro ser fuerte.

Se dirigió hacía el salón de Biología, en el camino, unas pequeñas lágrimas salían por sus mejillas.

-¡Bella! ¡Bella! –la llamó Alice.

Bella no la volteó a ver y empezó a acelerar su trote. Las lágrimas empezaron a hacerse un pasó más rápido por la cara de la morena.

Al entrar al aula de Biología, el único lugar bacante era junto a Edward. Se sentó a duras penas.

"Yo siempre estaré contigo, y yo, para estar contigo, primero quiero estar con Edward… para ser feliz."

Bella recordó las duras palabras de Marie.

-Bella… ¿qué te pasa? –preguntó Edward-. ¿Estás llorando?

Bella negó con violencia, esparciendo sus lágrimas por el escritorio.

-¿Qué pasa? –insistió Edward.

-¡Nada! –gritó Bella-. Aléjate de mí…

Edward no dijo nada, se limitó a apretar los puños sobre la mesa y Bella a llorar silenciosamente. Cuando la clase terminó, Bella había planeado levantarse y correr hacía su otra clase, pero, Edward la detuvo, poniendo su brazo en su cintura.

-¡Suéltame, Edward Cullen! –gritó lo más que pudo.

-No, no hasta que no me digas que te pasa. –Edward era firme y no la iba a soltar.

-¡No te quiero volver a ver, aléjate de mí! –decir eso la lastimaba, le dolía más que cualquier daga en el corazón.

-Pensé que éramos amigos. ¡Lo dijiste en el almuerzo! ¡¿Cómo demonios cambiaste de opinión en dos minutos?! –A Edward no se le daba gritarle a las mujeres, pero no lo pudo evitar, estaba furioso.

-No cambie de opinión, ¡Te mentí! –Bella era normalmente una mala mentirosa, pero, en este momento, no sabía cómo, pero se le había dado perfectamente-. ¡No quiero tener nada que ver contigo!

Edward se quedó parada en su lugar y la soltó, no dijo nada, Bella agarró sus cosas y siguió llorando a la par que corría hacía el baño, a llorar… ¿qué más podía hacer? ¡Nada! ¡Estaba atrapada entre la espada y la piedra!


Que fuerte XD jajaj espero que les guste;] jeje bueno, espero me comenten(:

Adiós, Cuídense.

.: * ฆℓƷҳ * :.