AVATAR: LA LEYENDA DE KORRA FANFIC

Viviendo contigo, muriendo sin ti

Parte 3

Hospital de Ciudad Republica

Durante los dos días que siguieron, Asami no presentó ningún cambio en su salud. Ella seguía tal cual desde la vez que la ingresaron, inconsciente.
Tenzin le ofreció a Korra ir al templo aire de la isla para poder buscar entre los libros y archivos alguna cura ya que según él, recordaba haber leído en algún lado de la biblioteca, un caso similar pero de hace muchos años y que había sucedido a otro Avatar bastante anterior.

Aún sin estar muy convencida, aceptó la idea ya que también reconocía que necesitaba descansar y retomar sus labores correspondientes, sabía que Asami no le iba a permitir rendirse, que debía ser fuerte y que pronto se iba a recuperar, por lo que por ella ya no se iba a permitir derrumbarse.

Buscaría una cura, no importa el costo.

Al tercer día, Korra ya tenía sus maletas hechas para el viaje, pero primero pasó al hospital a ver a su novia.

- Asami, no sé si me estés escuchando. Ha pasado un mes desde que estas aquí y no puedes creer la falta que me haces – le tomó su mano – pero ahora me siento un poco mejor ¿sabes? Hace poco hice la paz con Tenzin ¿puedes creerlo? Después de tantos años por fin tengo un peso menos conmigo…oh, pero si tú estabas aquí, así que escuchaste toda nuestra conversación supongo jejeje- suspiró – te extraño mi amor, de verdad que sí. Ayer fui a la mansión a buscar mis cosas para entrenar en casa del maestro y me sentí atrapada en un lugar inmenso, nuestra casa se siente vacía sin ti y no puedo imaginarte fuera de ella – apretó más su mano con la de ella, sus ojos comenzaron a humedecerse- Prometí no volver a llorar, prometí ser fuerte y que me encargaría de buscar una cura para ti, no voy a permitir que te pase nada malo y la buscaré por cielo, mar y tierra, incluso en el Mundo Espiritual de ser necesario – se secó las lágrimas y beso su frente – Te amo, prometo volver por ti -

Apenas estaba comenzando a separarse de ella, Korra se sobresaltó al sentir que su mano fue apretada con fuerza. Asami mantenía la misma posición, seguía durmiendo, ¿entonces que era? ¿Ella le había escuchado? ¿Aún había esperanza? Korra deseaba sentir que aún había, que no todo estaba perdido, que encontraría la forma de ayudarla.

Al salir de la habitación se encontró con el Doctor Zeng quien revisaba unas carpetas en el escritorio donde se encontraban otras enfermeras.

- La dejo en sus manos doctor, por favor avíseme si hay alguna urgencia, si sucede algo-

El doctor le sonrió y posó su mano en el hombro de la chica

- Así será, señorita Korra, puede irse tranquila- ella le sonrió - pero aprovechando que está aquí, me gustaría pedirle un pequeño favor, no tiene que ser ahora claro-

- Sí claro, dígame -

El doctor le pidió que lo siguiera, caminaron por otros pasillos del hospital desconocidos para ella, pero parecía ser un sector en donde predominaban los niños ya que se escuchaban muchas risas infantiles.
Zeng abrió con cuidado una puerta para que ambos pudiesen ver sin que los demás se dieran cuenta de su presencia.

- Este sector es para los niños como ya te debes haber dado cuenta, pero la diferencia es que en este salón son todos enfermos que lamentablemente son incurables y ellos lo saben, pero aun así, se te das cuenta – señaló a la habitación – muchos siguen riendo y siendo fuertes, saben que hoy o mañana pueden no volver a despertar y aprovechan de disfrutar lo máximo que pueden.-

-Perdón doctor, pero que es lo que usted desea que yo haga.-

- Eres el Avatar de nuestra generación, se supone que debes mantener el equilibrio y la paz en nuestro mundo, de evitar las guerras que puedan suceder y un sinfín de tonteras políticas que no me interesan. – sonrió – No te pido que salves a estos niños, no son víctimas de la guerra, muchos de ellos nacieron hace menos de 10 años, por lo que para ellos, todo el asunto con Kuvira es una historia que ya pasó, mal que mal, sé que internamente ellos esperan tener un futuro – Miró a Korra, ella estaba un poco confundida – Perdón, suelo desviarme de las cosas que realmente quiero decir. Ellos te admiran, querida, ellos saben quién eres y para todos eres una heroína, para ellos, el máximo regalo antes de morir en su corta vida, es pasar una tarde contigo.

Korra se sintió culpable por dentro. Nunca había pensado (o nunca le habían dicho) de que era tan importante para criaturas tan pequeñas y frágiles. Sabía que debía ser todo lo que el doctor le dijo, pero siempre se preocupó por el bien del mundo…nunca de tan pequeño grupo que la veía como una esperanza para vivir.

- Doctor Zeng, ahora mismo me voy yendo por que trataré de buscar una cura para la enfermedad de mi novia y en ese caso tal vez para todos los pacientes que vienen. Apenas lo logre y espero que sea muy pronto, le prometo que vendré por los niños y pasaré una tarde con ellos.

El viejo doctor le sonrió y en silencio apretaron sus manos como un pacto.

Templo Aire

En los últimos 10 años, lo que partió siendo un pequeño grupo de estudiantes, ahora se había multiplicado por montones, se habían descubierto más personas con la habilidad de Aire Control. Tenzin ya no tomaba las clases obviamente debido a su avanzada edad por lo que sus hijos ahora estaban a cargo de todo lo que eran los entrenamientos básicos y avanzados, el viejo maestro a la única persona que entrenaba a Korra.

Cuando la chica llegó a la isla fue recibida por Meelo, él había tenido cambios en los últimos 10 años, a punto de cumplir los 20 años, había crecido al punto que ya estaba del tamaño de Mako en su juventud, se había dejado el cabello largo y lo tenía llevado con una coleta, tenía una pequeña barba de chivo y era un maestro aire respetado frente a sus alumnos quien también cuando podía los aconsejaba, era muy querido en la isla.

- Korra! Me alegro mucho de verte, hacía mucho tiempo que no venías – El chico la abrazo, ella hizo lo mismo.

- Lo siento Meelo, sé que no he sido una gran amiga contigo y tus hermanas. Pero prometo que ahora si vendré más seguido, tu padre y yo finalmente volvimos a amigarnos.-

- Supe lo de Asami, de verdad lo siento. – Le tomó la mano – sabes que yo puedo reemplazarla ¿cierto? – le dio una mirada media picara.

- Ay Meelo – Ella se rio – ¿No me digas que ahora le vas a las chicas mayores? Tu no estas nada de mal para tu edad y estoy segura que seguirás siendo más guapo todavía -

Los dos se fueron caminando alegres al templo, charlando como en los viejos tiempos. En el camino se les unió Rohan, quien ya a sus 14 años dominaba muy bien algunas artes como acolito de aire pero a nivel avanzado.
Abrazó a Korra y ella se lo llevó en hombros, no paraba de hablar de cómo el ayudaría a rescatar a Asami de las garras del dragón del sueño y varias tonteras más que los mayores no prestaban realmente mucha atención.

- ¿No te recuerda a alguien?- La chica miraba a Meelo quien no pudo evitar sonrojarse

- ¡Oye! Que yo recuerde no era así – le gritó sonrojado

- Pero no parabas de hablar- Llegaron a la habitación designada para Korra - ¿Dónde está Tenzin? -

Ambos chicos bajaron la mirada

- Está presentando respetos a mamá -

Ella entendió de inmediato, no les dijo nada, los abrazó y luego de un rato se fueron en silencio.

Jardín del templo

El jardín estaba completamente floreado, una pequeña fuente al medio de todo daba un bonito espectáculo entre tantos árboles.
Ahí se encontraba Tenzin, arrodillado frente a dos tumbas, Korra se acercó en silencio y se sentó a su lado uniéndose en su rezo.

- Siento no haber venido al funeral de Penma – dijo ella después de un rato.

Penma había fallecido el año anterior, las energías que siempre había tenido en su vida, comenzaron a agotarse luego del quinto año de la reconstrucción de Ciudad Republica, su cuerpo se resintió al punto que ya no podía levantarse de la cama, pero aun así seguía teniendo el mismo ánimo de siempre.
Era su cuerpo el que ya no daba más, el que de algún modo u otro se había roto por dentro y ni los mejores médicos sabían que había pasado.
Debido a la relación mala relación de Korra y Tenzin en ese entonces, la chica no se presentó al funeral, aun cuando quería mucho a Penma y sufrió en silencio junto con Asami quien la acompañó en una ceremonia especial.

La otra tumba le pertenecía a Katara, quien por causas naturales había fallecido, la edad ya le había pasado la cuenta y falleció un poco antes de que el cuerpo de Penma fallara, 3 años después de la reconstrucción. En este caso Korra al haber sido Aang en su vida pasada, se vio obligada a participar en el funeral, no se habló con Tenzin esa vez tampoco.

Tantos momentos perdidos por una pelea, tantas muertes y celebraciones perdidas.

- Ella sabe que la querías, Korra. Además sé que entre nosotros las cosas no estaban bien, no te puedo culpar que no vinieras-

Ambos se levantaron y sin mediar palabra, se dirigieron de vuelta al templo. Ikki y Jinora se unieron a la celebración del regreso de su "hermana adoptiva". Ambas chicas ya eran maestras expertas y estaban a cargo de las clases, algunas veces salían en misiones que su padre les encomendaba.
Jinora era una chica alta y delgada, su cabello le llegaba a la cintura, a sus 24 años era pretendida por varios alumnos y ciudadanos, bien conocida era su belleza, pero lamentablemente todos sabían también que estaba comprometida con uno de los alumnos más antiguos de la escuela, Kai.
En el caso de Ikki, a sus 21 no se quedaba atrás pero no estaba interesada en romances y chicos, desde la muerte de su madre se había vuelto más comprometida con sus estudios, por lo que ahora era una maestra de temer y una oponente muy fiera.

La noche pasó en calma, todos charlando sobre los últimos acontecimientos, dándole apoyo a Korra y que ellos estarían a su lado en todo momento.

Al día siguiente, fueron a la biblioteca a revisar los textos más antiguos, cosa que los dejó ocupados casi la mitad de la mañana.

- No hay caso – dijo Korra en un momento, ofuscada sentándose – Por más que busco no he visto nada que pueda ser útil -

- Korra – Tenzin estaba sentado a su lado – Este tipo de cosas no son fáciles, créeme que de haber tenido una respuesta, una opción de salvar a mi esposa, yo la hubiese tomado. – Sonrió - ¿no has pensado que a lo mejor podrías consultarlo directamente con alguno de tus antepasados? ¿También puedes hacerlo con Raava?

Ella se dio cuenta sobre que lo él se refería, había estado tan destrozada por dentro en el último mes, que no había pensado en alguna otra posibilidad ¿Cómo ser el avatar si no te das cuenta que muchas respuestas debes encontrarlas en tu interior? Y literalmente hablando.

Sin esperar respuesta alguna, Korra salió corriendo de la biblioteca. Tenzin se quedó un buen rato sentado mirando a la ventana

- Penma –

Korra se encontraba corriendo hacia el jardín cuando fue sorprendida por Meelo.

- No puedo detenerme ahora, tengo que intentar algo más.-

- Korra – comenzó el chico de forma tranquila –acaban de llamar del hospital- el rostro del chico permaneció serio.

Ella se detuvo en seco, su cuerpo se puso pálido comenzando a pensar lo peor. Lentamente se giró hacia milo, la tranquilidad de su cuerpo amenazaba con volver a irse, buscó la forma de sostenerse en el muro, sentía que el aire se le iba, que comenzaba a tener un ataque de pánico. Sus piernas flaquearon y comenzó a caer lentamente al suelo. Meelo alcanzó a detenerla.

- Asami despertó – prosiguió – Y quiere verte-

CONTINUARA