El Potterverso pertenece a J.K. Rowling. Yo sólo estoy escribiendo por puro placer y diversión.
Este fic participa del Reto Normal de Abril "Emociones y Sentimientos" del foro "Provocare Ravenclaw".
Personajes: Albus Severus Potter/Lorcan Scamander.
Advertencias: Slash. Esta historia narra una relación homosexual y su contenido puede ofender a algunas personas; si no te sientes cómodo con ello, ruego abandones esta historia. Dicho está, sobre aviso no hay engaño.
Viñetas: 3/3
Palabras: 884
III
Locura
En el instante en el que abres tus ojos, te tomas unos segundos para comprender en dónde estás. Se trata de una habitación en la que nunca antes habías estado, pero que de alguna forma absurda, crees conocer a la perfección. Tal vez lo que te produce esa sensación es la forma descuidada en la que, en una mesa más allá, unos cuantos libros están ordenados por su color. Y aunque todavía sigues creyendo que se trata de una forma absurda de acomodar las cosas, no puedes evitar sonreír. Cientos de personas se han cruzado en tu vida, pero sólo él hace eso con sus libros. Niegas, divertido, y vuelves a esconder tu rostro en la almohada, ahí donde su aroma está impregnado.
No puedes creerlo, aunque cada pequeña punzada de dolor y satisfacción en tu cuerpo te hace recordar que es verdad, que estás ahí. Sonríes como idiota, recordando cada detalle de la noche pasada, donde Albus y tú se entregaron el uno al otro en cuerpo y alma. Eran las caricias de dos amantes que, aunque experimentados, poseían el temor de la primera vez. Suspiras hondamente y no tienes tiempo para preguntarte dónde está, porque el ruido del agua corriendo te hace notar que está tomando un baño.
Llenándote de unas fuerzas que no sabías que poseías, te levantas de la cama, frunciendo el ceño cuando tu espalda baja comienza a reclamarte por el inesperado movimiento. Te detienes un breve instante para dejar de temblar, y sigues caminando hacia la puerta que Albus oportunamente ha olvidado cerrar. Al empujarla levemente, el vapor acaricia tu rostro a manera de bienvenida. No pasan muchos segundos antes de que Albus note tu presencia, girando para observarte y sonreírte de inmediato. Con la mano realiza un ademan para que te acerques a él y aunque no es tu costumbre hacerlo, optas por obedecer.
Cuando las primeras gotas de agua tibia tocan tu piel, cierras los ojos y entreabres los labios. Tus músculos se relajan, no sólo por el calor, sino también por la manera en la que Albus entrelaza sus manos alrededor de tu cintura acercándote suavemente hacia él mientras se inclina para besar tu cuello. Un suave suspiro escapa de tus labios, porque sus caricias no son sexuales, sino íntimas y cariñosas. Levantas las manos y hundes los dedos en sus cabellos negros que siempre parecen crear un perfecto contraste con tu cabello rubio. Apenas se mueven cuando sus labios se encuentran en un beso húmedo que te arrebata el mundo exterior. Ahora sabes que estás sumergido en un universo donde sólo tú y Albus existen, y eso es más que perfecto.
―¿Estás bien, Lorcan? ―pregunta al separarse de ti. Tardas un momento en contestar porque su rostro empapado hace que sus labios parezcan más pálidos y mojados. Muerdes tu propio labio inferior al comprender la pregunta, y aunque intentas controlar tus emociones, no tienes necesidad de verte para saber que estás fallando estrepitosamente. Seguramente estás sonrojado, pero te alegra que Albus nunca se haya burlado de eso.
―No recuerdo que ayer, cuando me hacías eso, estuviera preocupado por las consecuencias ―murmuras divertido, riéndote ante la satisfacción de ver a Albus sonrojarse de manera más intensa que tú. Te alegras no haber perdido tu toque a su lado, que esa confianza parezca intacta. Te alegra ser tú mismo con él.
―Tú tampoco parecías quejarte mucho… bueno, no de esa manera ―contraataca y te separas para mandarle una mirada llena de pura lasciva. Y al mirarte reflejado en esos ojos verdes, no puedes dejar de sorprenderte por lo asombrosamente natural que es para ambos el estar juntos. Como si no hubiera existido un pasado; como si en esos cuatro años jamás hubiesen estado separados.
Entonces, descubres divertido que, cuando se trata de ustedes, no parece haber nunca una coherencia.
―Esto es una completa locura ―murmuras, cerrando los ojos y sonriendo. Albus se inclina lo suficiente para que sus frentes se toquen y casi puedes escuchar el murmullo de su suave risa.
―Lo es. Siempre lo ha sido, pero ¿cuándo es que eso nos ha importado?
Tiene razón y lo sabes. Ustedes siempre fueron diferentes al resto; Albus era el extraño hijo de Harry Potter que había caído en Hufflepuff mientras tú eras el Slytherin más raro de la historia. Iniciaron una relación en Hogwarts, en un momento que muchos consideraron inapropiado. Terminaron cuando habían logrado convencer a todo el mundo de que lo suyo era adecuado. Dejaron de verse para aprender a madurar por separado. Y finalmente, cuando se habían reencontrado, habían hecho una excepcional muestra de su crecimiento cuando se dejaron llevar por el deseo. Lo cierto era que, en cuestión de normalidad, ustedes distaban bastante de ello. No era lógico o coherente. No parecía ser lo adecuado.
Sin embargo, lo era. Porque se amaban.
―Albus.
―¿Sí?
―Estás duro.
Él comienza a reírse instantes después de escucharte, y simplemente decides acompañarlo en su reacción. Él acarica tus cabellos y besa tus labios mientras susurra una oración:
―Solucionemos esto entonces, juntos.
Tal vez muchos no entiendan su forma de amarse. Algunos otros dirán que era una locura, pero estás seguro de que tu madre, Luna ―la Lunática―, dirá que tú y Albus están tan cuerdos como ella.
Y lo sabes. Sabes que es verdad.
Autora al habla:
Y hasta aquí llegamos con este reto, la última viñeta. uwu Siempre adoro escribir de Albus y Lorcan, que son de mis parejas favoritas, no puedo evitarlo. ¡Muchas gracias por leer y mucha suerte a todos los participantes! ¡Un beso enorme!
