¡Hola!
Bueno, pues he aquí mi tercer drabble, esta vez con la letra C, espero que les agrade ^^
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C:
Caricia
Aquel día le había notado deprimido. No sabía que podía suceder con él, pero obviamente se estaba comportando más frío que de costumbre, eso no era algo normal, aún si él era la persona más reservada del mundo.
Matsuri no dejaba de preguntarse que podría sucederle a Gaara para actuar así, no sólo con ella, sino que con cualquiera que intentara hablarle, como si todos fuesen sus enemigos o alguien de quien debía mantenerse muy alejado. Cada vez que lo miraba desde su asiento en el salón, se lo imaginaba encerrado dentro de un refrigerador, enfriándose cada vez más, pero el hecho de pensar así sobre él no le agradaba en lo más mínimo.
Tenía que hacer algo.
—Etto… Gaara-kun… -susurró con su voz dulce y tímida, haciendo que el chico levantara la mirada para posarla fugazmente en su pequeña figura. Ya todos se habían ido, apenas sonó el timbre que indicaba el término de clases ella se le acercó, dándose cuenta de que él ni siquiera había notado el hecho de que las clases habían acabado.
—¿Sucede algo? –preguntó algo retraído. Los problemas con su familia eran algo que lo agobiaba de sobremanera, por eso a veces actuaba tan cerrado a los demás, pero siempre que la veía a ella trataba de ser más amable, tal vez por lo que le hacía sentir.
—Eso quisiera saber yo –murmuró la castaña, tomando asiento frente a él para regalarle una cálida sonrisa. Fue entonces que se atrevió a ir más allá y con una de sus manos, tomó la mano masculina que descansaba sobre el pupitre, acto que sorprendió al chico.
Fue tan leve, tan sutil, pero a la vez completamente envolvente. Una suave y dulce caricia bajo la pequeña mano femenina, devolviéndole el ánimo. Era como si acabase de ver el brillo de un nuevo día.
—No estés triste, Gaara-kun –pidió Matsuri con las mejillas encendidas de rojo, bajando la mirada, pero inmediatamente la volvió a alzar cuando sintió la mano del chico sobre su rostro, acariciando suavemente su mejilla.
Lo miró fijamente a los ojos y descubrió que el manto de tristeza se había ido, siendo reemplazado por una leve sonrisa, que la tranquilizó.
—Te prometo que no lo estaré –respondió, sin dejar de acariciar la mejilla de la chica, ya que sentía que sólo así era capaz de transmitirle sus sentimientos.
"El amor no necesita palabras, sólo caricias."
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Bueno, ya me voy despidiendo, espero que les haya gustado, a mí me pareció bien tierno xDD
Les dejo hasta la letra D "Dulce".
¡Hasta otra!
