Capítulo 3

--- Aún no le has matado --- observó sin mucho interés el Adti.

--- No.

--- Mucho ruido y pocas nueces los dos, me parece a mí.

--- Ni siquiera puede imaginarse hasta que punto le odio... y el sentimiento es recíproco. Si no me ha matado ya es porque teme las represaias de su amo.

El Adti se encogió de hombros dando al chico la bandeja de comida.

--- Como quieras.

--- Oiga... --- preguntó Harry cauteloso --- ¿Qué va a hacer de nosotros?

--- ¿Qué se yo? --- dijo antes de desaparecer.

Harry comió su parte y luego fue hasta Snape y trato de despertarlo, pero no hubo forma, así que solo dejó caer algo de agua por su garganta y se fue a dormir. Debían de ser las cuatro y media de la mañana, aunque Harry no podía saberlo ya que no había ningún reloj a la vista, cuando un grito le despertó:

--- ¡POTTER!

Harry dio un respingo tal que casi se levanta antes de estar despierto. Había estado acostado de cara a Snape y éste le miraba con desorbitados ojos inyectados en sangre.

--- POR ENCIMA DE MI CADAVER, POTTER --- exclamó Snape.

Harry, instintivamente, se llevó la mano al bolsillo y comprobó que la varita seguía ahí. La agarró y se acercó a Snape.

--- Está delirando --- dijo cargando de desprecio sus palabras, quiso acercarse a tocarle la frente, a ver cuanta fiebre tenía, pero sus ojos amenazadores se le clavaron como puñales.

Harry dudó un segundo antes de coger su varita, apuntarle y echarle un encatamiento de "Impedimenta", que evitó que pudiera moverse. Se acercó a él y poso la mano en su frente. Ardía, de hecho se cuestionaba como una persona viva podía estar tan caliente sin que la sangre llegara a entrar en hebullición. Snape se encaró con él.

--- SOLO QUIERES UN NUEVO TROFEO, PAVONEARTE CON ELLA DEL BRAZO.

Harry se alejó de él completamente confuso y también un tanto asustado. Apuntó con la varita a la pared en la que se apoyaba Snape y murmuró un conjuro que la congeló. Su intención era que la fiebre le bajara, y Snape comenzó a temblar, sin apartar sus ojos iracundos de Harry. Sus ojos negros, profundos, que parecían esconder mil secretos oscuros... y alguno que no lo era. Vió dolor en su mirada, y no dolor físico, si no el dolor que se siente ante la decepción o la traición, el mismo dolor que sintió él cuando supo lo de Pettigrew, o quizás uno mucho, mucho más profundo e insondable.

Antes siquiera de percatarse de lo que estaba haciendo, ya le apuntaba con la mirada y Snape le miraba con rencor, como si lo hiciera a menudo.

--- "Legilimens"

Vio imagenes superpuestas de su infancia, su adolescencia, Voldemort... A Harry le costó un poco concentrarse en un solo recuerdo, pero finalmente lo consiguió.

Snape no tenía mas de siete años y trataba comerse algo que claramente no le agradaba, porque no hacía más que darle vueltas en el plato. Entonces se oyó un portazo y, por alguna razón, cruzó una mirada de miedo y entendimiento con su madre, que estaba terminando la cena. Entró un hombre de nariz identica a la de Snape, se acercó a su mujer y la agarró de un brazo.

--- ¿Donde estuviste esta mañana?--- la increpó--- Vine y no estabas en casa. ¿Dónde estabas?

--- Sa... Salí a comprar la cena... nada más...

--- Has estado por ese callejón de brujos ¿Eh? Crees que eres mejor que yo ¿verdad?--- su voz tenía un tono de mordacidad que su ex-profesor de pociones usaba con asiduidad.

Snape mantenía la vista fija en el plato, y el cubierto chocaba contra el plato haciendo un ruido irritante y escabroso.

--- Yo no...

--- ¡Mientes! No hace falta ser adivino para saberlo. Dime la verdad.

--- Lo juro, Tobias...

--- Vas a aprender a respetarme --- dijo sacándose el cinturón, que tenía una gran hebilla con forma de cabeza de lobo aullando.

Snape no les miraba mientras él la golpeaba y ella se encogía en un rincón pero, cuando la sangre salpicó su plato, soltó el tenedor, saltó de la silla y salió corriendo en dirección al cuarto de sus padres. Puso una silla frente al armario, lo abrió y trató de alcanzar una caja que estaba sobre la balda superior. Parecía desesperado, saltó y golpeó la caja, que cayó al suelo, al igual que él, pero se levantó rapidamente y removió entre las cosas que se habían esparcido hasta dar con lo que buscaba: Una varita.

Corrió con ella hasta la cocina y apuntó a su padre.

--- ¡No! Deja eso, Severus --- le ordenó su madre.

Su padre se volvió y le mirió con tanta furia que incluso Harry se sintió intimidado.

--- ¿Qué vas a hacerme? ¿A mí, que te lo he dado todo? --- preguntó con tono acusador.

--- Des... Des...--- tartamudeaba el niño.

--- Más vale que ese conjuro acabe conmigo, porque si no, te mataré--- dijo acercándose lentamente.

Snape pareció dudar.

--- Avada...--- se limpió los ojos con la manga, ni siquiera se había dado cuenta de que estaba llorando, pero trató de despejar sus ideas y debió decidir que no podía matar a su padre, porque volvió al hechizo anterior --- Des... Des... Demaius...

Pero de la varita, que temblaba visiblemente, no salió nada, y su padre se acercó y se la quitó. Su madre gritó algo, pero no fue capaz de entenderlo antes de que su padre dijera:

--- Mostruo

Y a continuación le soltó un poderoso puñetazo que lo volvió todo negro.

Harry hubiese caido de espaldas de no ser por la pared que le sostuvo. Jadeaba, Snape se había desmayado. Se tocó la cabeza y casi esperaba haberse encontrado marcado por el puñetazo, la intensidad con la que Snape, de pequeño, había vivido ese momento, hacía que hubiese sido mucho más real. Recordó entonces, repentinamente, las marcas de alrededor de la herida que le había visto y, aprovechando su inconsciencia, se acercó y le abrió la capa. En muchas de las marcas, aunque deformada, se distinguía claramente la señal de la cabeza del lobo.

Harry se separó de Snape como movido por un resorte y se sintió repentinamente enfermo. Él había pensado que se merecía esas marcas, pero lógicamente no era así... Tampoco quiso nunca creerle cuando le decía que su padre era chulo y pendenciero, pero el año pasado pudo verlo en el pensadero. ¿En cuantas cosas más se había equivocado con él? Sacudió la cabeza. Había visto ante sus propios ojos como asesinaba a Dumbledore, un hombre que se había comportado siempre con él mejor de lo que se merecía, y eso no tenía excusas.

Regresó a su lugar, es decir, lo más alejado de él que le era posible, y volvió a conciliar el sueño.

--- Potter --- escuchó que le llamaban --- Potter, despierte.

Harry abrió los ojos y le miró, agotado por el incidente de la noche anterior. Observó a Snape con suspicacia, queriendo encontrar algún signo que le dijera que recordaba lo de anoche. Snape estaba demasiado débil para darse cuenta de nada, y apenas tuvo fuerzas para señalar el vaso. Harry, receloso, se levantó y le acercó lo que le pedía. Snape bebió unos tragos y lo dejó a un lado para luego posar la mirada directamente en los ojos verdes de Harry. Se les quedó mirando de una forma extraña... por un segundo... sin odio.

--- ¿Qué? --- preguntó Harry bruscamente, esquivando su mirada.

Snape no pudo evitar que la decepción se pintara en su rostro y la ocultó bajo una mueca de desdén. Por un momento pensó que podía haber algo más de ella en ese chico, pero... esa contestación hostil era indudablemente más propia de su padre.

--- No importa.

--------------------------------------------

--- ¿Por qué me levantó de las escaleras? --- preguntó Harry repentinamente.

--- ¿Disculpa?

--- Cuando bajábamos hasta aquí, los lobos nos pisaban los talones y me caí ¿Por qué no me dejó en el suelo y permitió que los animales me mordieran?

--- Son animales, Potter. Una vez empiezan a comer no son capaces de parar con facilidad... despues de ti irian a por mi. Puedes preguntarle a Lupin sobre el comportamiento de esas bestias cuando salgas de aquí.

--- No creo que ninguno de los dos vayamos a salir de aquí.

Harry lo dijo con un tono de tranquilidad tan absoluta, que Snape se dignó por fin a mirarle, pero Potter no le prestaba atención, miraba por la ventana, por donde ya había pasado un par de veces Buckbeak.

--- ¿En qué bando están los Adti?--- preguntó Harry al cabo de un rato.

--- En ninguno. Es una guerra entre magos, y tanto unos como otros destruirían a los Adti si no supusieran una perdida considerable de vidas para mortífagos y aurores.

--- ¿Por qué?

--- Son criaturas poderosas, Potter. Demasiado. Por eso las confinaron aquí.

--- ¿Y por qué no hemos hablado en Hogwarts de ellas?

--- Porque se dan en el último curso, al que aún no has llegado, en la asignatura de...

--- ... defensa contra las artes oscuras.---completó el Adti mirándo fijamente a Snape ---. ¡Vaya! Se ha despertado.

--- Sí, hace unas cuantas horas ya.

El Adti dejó la bandeja en el suelo y vio cómo se repartían la comida.

--- Si me permitís la observación, parecéis conoceros de hace tiempo.

--- Seis años --- murmuró Harry.

--- Y ¿Cómo conoce Harry Potter a un mortífago y vive para contarlo?

--- Era... mi profesor de pociones.

--- ¡Pociones! --- exclamó mirando al hombre burlonamente--- ¿Dumstrang?

--- Hogwarts.

--- ¿En serio? --- se acercó un poco a Harry y habló en voz baja, pero no lo suficiente como para que Snape no le oyera --- Es más del estilo de Dumstrang.

--- No merece enseñar en ninguna escuela.

--- Diablos, ¿por qué no merece si quiera eso?

--- Es un asesino.

--- Silencio, Potter --- avisó Snape, interviniendo por primera vez en la conversación.

--- Ya sabe que eres un mortífago --- dijo Harry encarándosele --- y un traidor.

--- Retira eso ahora mismo, Potter --- exclamó levantándose.

--- ¿Por qué? Ah, por supuesto, fueste fiel a tu amo, Voldemort. Pero ¿que hay de Dumbledore? Te trató como a un hijo a pesar de todo, te defendió cuando quisieron llevarte a Azkaban, te dio trabajo cuando nadie te quería a su lado y confió en ti a pesar de la vuelta de tu señor. ¿ Y cómo se lo pagaste? ¿Cómo le pagaste todo eso? Le apuntaste con tu varita y...

--- ¡Basta! --- le cortó Snape, y al momento Harry recibió un fuerte empujón mágico que por poco no le llevó al suelo.

Lo peor fue que, como no tenía varita, el hechizo fue desmedido y no muy exacto, y el Adti, que estaba al lado de Harry, se llevó la mayor parte. Snape volvió a ver ese tono rojizo en sus ojos y, un segundo después, salió despedió con tal fuerza contra la pared que, por un momento, Harry estuvo seguro de que el Adti le había partido por la mitad. Su cuerpo cayó inconsciente al suelo, y Harry miró a su agresor.

--- Yo que tú usaría la varita con él --- dijo antes de desaparecer de nuevo.

Harry fue hasta Snape y vio que la herida del costado se había reabierto completamente y, de nuevo, sangraba. Trató de parar la hemorragia pero, para cuando lo consiguió, había perdido mucha sangre y estaba aún mucho más lívido que de costumbre. No sabía qué hacer, así que le apuntó con la varita y dijo:

---"Enervate"

Snape soltó un ahogado gemido y se revolvió antes de acostumbrarse al dolor de su cuerpo. Recuperó un ritmo de respiración normal y miró a Harry, que le observaba a distancia con un gesto asustado.

--- Potter... acércate...

Harry le obedeció.

--- No sabía qué hacer...--- se justificó.

--- Has hecho bien despertándome --- le interrumpió Snape con tono seco ---. Me estoy muriendo ¿Recuerdas nuestras clases de Oclumancia?

Harry primero se sorprendió de esa declaración sobre su estado de salud, y luego se extrañó de que no añadiera ningún comentario sarcástico sobre las clases, pero llegó a la conclusión de que no tenía fuerzas, por mucho que quisiera.

--- Sí.

--- Quiero que te introduzcas en mi mente.

--- ¿Có...Cómo dice? --- tartamudeó Harry, temiendo que supiera que ya se lo había hecho antes.

--- ¡Legermancia, Potter! ¿Recuerdas o no?

--- Sí... pero.. ¿Por qué?

--- Porque no creerás nada de lo que diga. Tengo algo que mostrarte... mis barreras están debilitadas... el dolor me distrae, pero trataré de guiarte al recuerdo adecuado... ¿Estás preparado?

---...

--- ¿Preparado, Potter?

Harry le apuntó con su varita y asintió. Snape cerró un segundo los párpados, suspiró profundamente sin llegar a creerse que permitiría a un Potter entrar en su mente, y, cuando volvió a abrir los ojos, Harry notó algo distinto, como si ya no fueran interminables túneles que no llegaban a ninguna parte, si no puertas entreabiertas. Se preguntó si siempre estaba a la defensiva frente a un posible ataque.

--- Adelante.

--- ¡"Legilimens"!

Un buen montón de escenas se superpusieron unas sobre otras: Snape colgado boca-abajo, Fawkes posándose en su hombro, él hablando con un asustadísimo Karkarov, una discusión con su madre (Lily Evans), donde Harry quiso mirar, pero Snape logró expulsarle a otro recuerdo, donde hablaba con Dumbledore.

--- No sabía que conocieras a mi madre --- dijo con un duro y frío tono de rencor en su voz.

--- ¡Atiende, Potter!

Dumbledore estaba sentado tras su mesa del despacho, y había bajado la espada de Griffindor de su vitrina. Snape no podía evitar mirarla con cierto desagrado.

--- No hagas eso, Severus, parece que vayas a destruirla en cuanto salga de aquí...--- dijo el viejo.

--- Sabe muy bien que no, director, no mientras que esas no sean sus ordenes...

---Y no lo son, por supuesto.

--- Por supuesto --- añadió Snape con cierta decepción.

--- Debes dejarle esta espada a Harry, tiene que encontrarla. Yo la he puesto en mi testamento para que la herede, pero el ministerio no permitirá que se la quede, asíque...

--- No se preocupe, director.

--- Tampoco puedes delatarte ante Voldemort, que sabe el poder de esta espada. Deberás hacer una copia y mantener la verdadera segura para cuando llegue el momento.

Todavía no había salido de la mente de Snape, pero el recuerdo se tornó borroso cuando su voz le distrajo.

--- La verdadera está en la chimenea de mi antiguo despacho de profesor de pociones, junto con ciertas instrucciones.

--- Pero usted mató a Dumbeldore, yo lo ví --- dijo tratando de no perder por completo la concentración, y sintió cómo, aún más débilmente que antes, era conducido a otro recuerdo. Snape parecía hacer un esfuerzo mental sobrehumano.

Snape alzó las cejas y su tono era sardónico al preguntar:

--- ¿Vas a dejar que te mate?

--- Claro que no --- respondió Dumbledore ---. debes matarme.

Hubo un largo silencio, solo roto por un extraño sonido que hizo el fenix royendo algo.

--- ¿Quieres que lo haga ahora?--- preguntó Snape con su voz cargada de ironía --- ¿O te doy un momento para componer tu epitafio?

---¡Oh, no! ¡Todavía no! --- dijo Dumbledore sonriendo --- Me atrevería a decir que la ocasión se presentará a su debido tiempo.

--- Si no te importa morir --- dijo Snape --- ¿Por qué no dejas que Draco lo haga?

--- El alma de ese chico no esta todavía tan dañada --- dijo Dumbledore ---. No quiero cargar con ella en mi conciencia.

--- ¿Y qué pasa con mi alma, Dumbledore? ¿Que pasa con la mía? --- preguntó angustiado, y aún furioso.

--- Solo tú sabes el daño que hará a tu alma ayudar a un pobre viejo a ahorrarse dolor y humillación--- dijo Dumbledore --- Te pido este gran favor, Severus, porque el que la muerte me llegará pronto es tan seguro como que los Chudley Cannons terminarán a la cola de la liga este año. Confieso que preferiría algo rápido, sin dolor, evitarme lo que sería un asunto sucio y prolongado si interviniera en él, por ejemplo, Grey back. (¿He oído que Voldemort le ha reclutado?) O nuestra querida Bellatrix, a quien le gusta jugar con su comida antes de comersela.

Su tono de voz era ligero, pero sus ojos penetraban en Snape como tantas otras veces lo habían hecho en Harry. Finalmente, Snape hizo un corto y firme asentimiento.

--- Gracias, Severus...

El recuerdo comenzó a diluirse, y mientras una fuerza le empujaba hacia fuera con debilidad, Harry llegó a ver a Dumbeldor en la torre, en Hogwarts, suplicando a Snape que le matara.

--- Has tenido suficiente, Potter.

Y sin embargo ante Harry se cruzó otro recuerdo en el que Snape también hablaba con Dumbledore y no pudo resistir su curiosidad.

Se oyó un sonido terrible, como el de un animal herido. Snape se desplomó sobre la silla mientras Dumbledore se mantenía a su lado con semblante muy serio.

--- Yo pensaba... que tú ibas... a mantenerla... a salvo...

---Ella y James depositaron su confianza en la persona equivocada--- dijo Dumbledore--- Igual que tú, Severus.¿No esperabas que Lord Voldemort la dejara?

--- ¡POTTER! --- gritó Snape casi logrando que Harry perdiera la concentración.

La respiración de Snape era superficial.

--- Su hijo a sobrevivido--- dijo Dumbledore.

Con un gesto de desprecio, Snape hizo un movimiento con la mano, indicando que eso no le importara en absoluto.

---Su hijo vive. Y tiene sus ojos. Exactamente sus ojos. ¿Recuerdas la forma y el color de los ojos de Lily Evans, verdad? --- su tono era de extremada crueldad para usar con alguién que sufría de una forma tan evidente,era afilado y dañino, y a Harry le hubiera parecido excesivo si no fuera porque por culpa de ese hombre sus padres habían muerto--- Seguro que sí.

--- ¡NO! --- bramó Snape--- Se ha ido... muerta...

--- ¿Te remuerde la conciencia, Severus?

--- Yo desearía... desearía estar muerto...

Snape hizo un nuevo intento por echar a Harry de su mente, pero éste no se dejó distraer y no perdió ni una palabra.

--- ¿Y a quién beneficiaría eso?--- dijo Dumbledore fríamente --- Si amabas a Lily Evans, si verdaderamente la amabas, entonces está claro lo que tienes que hacer a partir de ahora.

Snape parecía mirarle con un velo de dolor cubriéndole los ojos y finalmente las palabras de Dumbledore llegaron hasta él.

--- ¿Qué...? ¿Qué quieres decir?

--- Tú sabes cómo y por qué murió.---aclaró Dumbledore--- Asegúrate de que no fue en vano. Ayúdame a proteger al hijo de Lily.

--- Él no necesita protección, el Señor Oscuro se ha ido...

---El Señor Oscuro volverá, y Harry Potter estará en terrible peligro cuando lo haga.

--- ¡Basta, Potter!

Hubo una larga pausa, y lentamente Snape recuperó el control de si mismo, regulando su respiración. Finalmente dijo:

--- Muy bien, de acuerdo. Pero nunca... ¡nunca lo cuentes, Dumbledore! Esto debe quedar entre nosotros. Júralo. No lo podría soportar... especialmente al hijo de Potter…¡Quiero tu palabra!

--- ¿Mi palabra, Severus, de que nunca revelaré a nadie lo mejor de ti?--- Dumbledore suspiró, mirando la feroz y angustiada cara de Snape--- Si insistes...

La escena se diolvio y Harry escuchó de refilón cómo Dumbledore, en otro momento, le decía a Snape.

--- Pero esto es conmovedor, Severus. ¿Te has encariñado con el muchacho, después de todo?

También vio una escena en la que su padre le ponía la zancadilla en el tren escarlata de Hogwarts, y escuchó parte de una conversación en la que hablaban de Karkarof, y Snape declaraba que él no era tan cobarde como para huir también. Pero Harry rebuscaba, luchó contra las barreras de Snape, hasta que halló lo que quería encontrar. Él y su madre estaban frente a la entrada de la casa Gryffindor.

--- Lo siento --- decía él.

---No me importa --- respondió ella.

Harry notó que Snape concentraba todas sus fuerzas en impedirle el paso a ese recuerdo en concreto, pero ambos sabian que Harry las podía superar con facilidad.

--- Perdóname.

--- Ahorra saliva.

--- Basta, Potter. Por favor.

Harry no cedió del todo, pero enfocó al hombre que estaba frente a él, moribundo, y de quién estaba arrebatándole sus más intimos recuerdos sólo para saciar su curiosidad. Escuchó de fondo la discusión que mantenían, y como Snape casi le suplicaba perdón por haberla llamado sangresucia. Volvió la mirada a un lado, perdiendo el contacto visual y bajando la varita.

--- Lo siento --- se disculpó harry, sinceramente avergonzado --- Quería la verdad.

--- ¿La verdad? La verdad es que siempre odié a tu padre, y nunca me has importado.

--- Pero mi madre sí.

--- Tu madre era distinta, Potter. Hubiera dado cualquier cosa por que no hubiera muerto ese día.

--- ¿Incluso tu vida?

Snape se echó a reir, pero tuvo que parar debido al dolor.

--- Arriesgué mucho más sólo para vengarla y mantener a su hijo con vida. Arriesgué una cadena perpetua en Azkaban o una agonía larga y dolorosa a manos de Voldemort si averiguaba mi doble juego --- sonrió ---. Ahora es todo burlonamente irrelevante, de cualquier forma siempre fue más un sarcasmo que una paradoja el que la única persona que me importaba que viviese fuese el hijo de Potter.

Hubo un largo silencio.

--- Usted sabe que yo no soy mi padre --- dijo Harry mirándole fijamente ---. ¿Verdad, señor?

--- ¿Desde cuando me tratas con tanto respeto, Potter?

--- Desde que se lo ha ganado a pulso, señor.

Snape se removió un tanto incómodo y respondió a la pregunta inicial.

--- No estoy seguro, Potter. Rompes las normas, te enfrentas a los profesores, no respetas a mi casa, eres prepotente, temerario e irreverente.

--- Cierto, señor, todo ello cierto. Pero no soy mi padre.

--- Tu padre era un desgraciado cobarde.

---No --- miró al suelo y se sentó frente a él, con la cabeza gacha ---. Mi padre era un desgraciado cobarde con usted. Cometió errores, pero se reformó, al igual que usted. Aunque, si le sirve de algo. Lo lamento.

Harry levantó la vista y Snape, por una vez, sólo pudo ver en él los ojos de su madre. Apoyó la cabeza en la pared de atrás, mirando hacia el techo.

--- Quiero pedirte lo que Dumbledore me pidió a mí, Harry.

El aludido le miró sin reconocerle, no parecía ya el oscuro profesor de pociones que conocía, y pensó que, si Dumbledore le veía siempre así, comprendía porque le había defendido y protegido con tanto celo durante tanto tiempo. Harry estaba confuso, habían cambiado mucho las cosas en poco tiempo. Snape ya no era un asesino, Dumbledore habia muerto por propia voluntad, el pasado se había aclarado mucho, le habían dejado una misión encomendada que debía cumplir en la que intervenía la espada de Griffindor...

--- Yo no... no puedo, señor.

Snape suspiró y cerró los ojos.

--- Tu capacidad de perdonar, Harry, sí la heredaste de tu madre.

El niño se revolvió incómodo, sin llegar a acostumbrarse a que alguién que había odiado tanto, y viceversa, le tratara con esa familiaridad... aunque no se sintió ofendido por ello.

Cuando Snape despertó, sintió que la vida se le estaba escapando, aunque sabía suficiente de medicina como para darse cuenta de que aún le quedaban al menos trece horas de agonía. Sentía dolor por todo el cuerpo, pero la vida le había acostumbrado a sufrir. Miró a un lado y vio a Potter, que se había quedado dormido sentado, aparentemente queriendo velarle. Sus intenciones eran buenas, pero le exasperaba su falta de disciplina.

--- Potter --- le llamó.

Harry sacudió la cabeza nerviosamente.

--- ¿Cómo se encuentra, señor?

--- No duraré mucho más. ¿Cuánto tardará en regresar el Adti?

--- Debe haber pasado el mediodía--- dijo Harry frotándose los ojos y mirando por la ventana ---, así que unas siete horas, diría yo, señor.

--- Debes matarme entonces...

--- Señor...

--- No seas estúpido, Potter, deja a un lado tu orgullo Griffindor por las acciones nobles e inútiles y comportate por una vez...

--- ¿Cómo un Slytherin?---dijo con tono de desprecio.

--- Como alguien lógico. Si me lanzas el Avada Kedavra ante el Adti, tendrás la posibilidad de que cumpla su palabra y te deje marchar. Así que hazlo, seguro que lo disfrutas.

Harry se ofendió por el comentario, pero sobretodo fue la realidad de lo que Snape describía con tan fría razón como única salida, lo que le hizo encogerse en una esquina y darle la espalda al que fue su profesor. No quería creerle. Se paso la mano por la frente y tocó su cicatriz, hacía dias que no le dolía, concretamente desde que se desaparecio con Snape y Buckbeak... entonces cayó en la cuenta. El primer sitio al que fueron fue con Voldemort, pero, aún con un hipogrifo destrozándole, Snape había agarrado a Harry para asegurarse de que no se quedaba atrás (seguramente le vio soltar una mano para llevarla a la cicatriz) y le había alejado lo más posible de allí, aunque habría, posiblemente, errado el lugar en el que aparecerse, lo cual era comprensible por el dolor que debía estar sintiendo.

--- ¡Vaya! Ya ha comenzado a temblar de nuevo --- comentó el Adti cuando llegó, a la noche --- Pronto solo tendré que traer un plato.

--- Es tu culpa --- dijo Harry con los dientes apretados.

--- Po... Potter... --- le advirtió Snape entre temblores.

--- No, señor --- dijo encarándole con un tono de rotunda firmeza ---. Lo siento, pero no, señor --- volvió a mirar al Adti y le apuntó con su varita --- Sánele.

--- No tengo poderes curativos...

--- Sí los tiene. Buckbeak se rompió un ala y hace días que le veo volar. Sánele.

El Adti le miró con picardía, hizo que la varita se desvaneciera de su mano y luego le retó:

--- Oblígame.

Harry le empujó con fuerza, y no solo física, sino también mágica, lo que le lanzó contra la pared trasera con bastante fuerza como para que le doliera.

--- ¡POTTER!

El Adti se levantó y le miró con sus ojos violetas.

--- O tienes mucho valor, o eres un inconsciente temerario. En cualquier caso no puedes nada contra mí.

Levantó a Harry del suelo y le lanzó contra la pared. Snape logró crear un pequeño escudo que consiguió que el chico no se matase.

--- ¡Basta... ya! Tienes... sed de... sangre... de mago, y tal vez... nos lo merezcamos... pero ya me has... matado a mí... ¿No te... vale?

---Creí que le querías muerto, te hacía un favor --- dijo con sorna, luego se volvió a Harry a quién despertó de su reciente caida en la inconsciencia --- ¿Y tú? ¿Por qué lo defiendes? ¿No había matado a ese vejestorio, al parecer, amigo tuyo?

--- No se atreva a hablar así de Dumbledore.

--- El jefe del Wizengamot... cuanto honor... y cuantas injusticias ha cometido. En cualquier caso tú parecias apreciarle ¿Tan pronto le has olvidado?

--- ¡No! Simplemente... estaba en un error.

--- ¿Y cómo has llegado a esa conclusión?

--- Hablé con él y...

--- ¡Ah! --- le interrumpió el Adti con un tono que delataba que hacía tiempo que esperaba llegar a esa parte de la conversación ---. Parlamentasteis y así comprendisteis, añadiendo un nuevo punto de vista, y solventasteis vuestros roces y heridas. ¿Es eso?

--- ¡Sí!

--- Pues, en ese caso, par de estúpidos magos, a ver si no lo olvidais la próxima vez que el Wizengamot se reuna para hablar, sin siquiera nuestra presencia, del futuro que deciden sobre nosotros.

Harry estaba completamente confuso, pero vio como el Adti dirigía la mirada hacia Snape, quién empezó a respirar quedamente. En seguida el poco color que tenía antaño le volvió a la cara, y su gesto fue de alivio al desvanecerse el dolor. Inmediatamente se encontraron fuera del castillo, y el Adti les indicó la salida de su territorio.

--- Seguíd por ahí... y no volvais a pisar estas mis tierras porque no volvereis a obtener clemencia. Tomad vuestras varitas --- dijo devolviéndoselas.

Harry y Snape se marcharon de allí con la sensación de ser unos chiquillos que acababan de recibir una tremenda reprimenda. Pero seguían vivos.

--- ¿A dónde te llevo, Potter?

--- A Hogwarts. Enterraran allí a Dumbledore, supongo. Siento que no pueda asistir para mantener su tapadera.

--- No importa, pero deja la espada donde está, buscaré el momento y la forma de hacértela llegar con menos riesgos.

Snape se apareció a las afueras de Hogsmade.

--- ¿Por qué tan lejos? --- preguntó Harry.

--- Ahora mismo... todos me odian allí --- Snape pintó en su cara una sonrisa que antes Harry habría calificado de sarcástica, pero que ahora sabía que reflejaba tristeza.

Snape se agarró repentinamente el antebrazo izquierdo durante unos segundos y Harry supo que la marca tenebrosa quemaba, el Señor Oscuro le reclamaba a su lado sin sospechas.

--- Si le llegara a pasar algo, señor, me encargaría de limpiar su nombre.

Snape le miró fijamente a los ojos.

--- Tan endiablamente parecido a tu padre... y tan insondablemente parecido a Lily --- le tendió la mano con un gesto firme y meditado, y sintió como se la estrechaba ---. Adios, Harry.

---Adios, profesor.

FIN