¡Hola! En primer lugar, muchas gracias por vuestros comentarios. Nunca me esperé tantos. En segundo, debo decir que éste es el vicio que menos me gusta de todos los que he escrito. Por cierto, Bleach pertenece a Tite Kubo, todos los derechos para él.

Fandom: Bleach

Pareja: Ichigo/Rukia

Tema: #27 - Deseo

Número de palabras: 331

Resumen: "Ninguno de los dos conoce la razón por la que llegan siempre a ese punto. Lo único que saben es que lo desean. Y con eso basta."

Género: Romance

Advertencias: Sexo implícito

"Deseo"

Todo solía empezar con una de sus típicas discusiones. Más tarde un ligero contacto provocaba que una pequeña chipa saltase entre ambos. Ésta hacía que los gritos, de modo inexplicable, se convirtieran en miradas cargadas de significado y casi por arte de magia los reproches se transformaran en imperturbable silencio.

Irremediablemente sus labios se unían y sus manos decidían por voluntad propia vagar ansiosas por el cuerpo del otro. Poco a poco los besos pasaban de ser inocentes a demandantes y las caricias suaves y tímidas se tornaban intensas y atrevidas. A partir de aquel momento los jóvenes sabían de sobra que no había marcha atrás. Y aunque quisiesen que existiera resultaba imposible porque la pasión ya había hecho acto de presencia. Lo único a lo que se podía atender era a sus más profundos instintos. Después de todo éstos eran los que verdaderamente les servían de utilidad en aquel tipo de situaciones…

Acto seguido la ropa empezaba a desaparecer, así como la vergüenza. No había sitio para tonterías de tal tipo en aquel pequeño armario. Y las ganas de escuchar sus nombres en boca del otro se hacían más y más fuertes, al igual que la necesidad de reducir cualquier distancia que existiese entre los dos, por mínima que fuese.

Él sentía cómo sus uñas se le clavaban en la espalda y ella aquellos brazos fuertes rodeándole cálidamente. La única melodía que acompañaba al vaivén de ambos cuerpos era el sonido que producían unos jadeos entrecortados que se escapaban sin pedir permiso de sus gargantas; esa dulce sinfonía a la que ya se habían acostumbrado hacía bastante tiempo.

Entonces todo terminaba con húmedos besos, y más tarde el silencio se apoderaba de la habitación. Cuando la avidez de la que habían gozado hacía escasos instantes se marchaba solía ser sustituida por un intenso cansancio.

Aquellas noches en las que el deseo les hacía una visita Rukia nunca dormía sola. Y por eso se habían convertido en sus favoritas.