Esto es mas como un bonus, ya que sentí que hacia falta que terminara la reunion y ver hacia donde llegaban las naciones con el tema. No contiene notas, asi que me disculpo por eso.
Asamblea General de la OEA.
Desgraciadamente aun en la reunión…
Hicieron falta cerca de dos horas para volver a la reunión. Una hora para que El Salvador dejara de observar de aquella forma espeluznante a todos lo cercanos a él. Media hora por parte de Chile y Bolivia para que no se agredieran físicamente.
Y quince minutos para que Venezuela dejara de amenazar con no venderle petróleo a Estados Unidos si no dejaba de reírse.
Pero viéndolo bien, eso la hubiera llevado a la bancarrota. Pues el norteamericano era su comprador numero uno.
— Muy bien, entonces esta acordado. En esta reunión los puntos vistos fueron; la inmigración ilegal, el problema de las maras y la falta de empleo para todo el hemisferio. — Ahora quien hablaba era Canadá.
Con su siempre suave voz, que hacía que nadie le prestara atención.
— Como no hemos llegado a un acuerdo, se estima que para la siguiente reunión, que será dentro de dos años — volteo a ver a su hermano para descubrir que jugaba con su Smartphone.
Entendía que su hermano no prestara atención, puesto que la información iba más dirigida a sus vecinos del sur que a ellos mismo.
— Cada quien investigue y aplique la infraestructura deseada y que la comparta con el resto en caso de funcionar — desgraciadamente ellos estaban haciendo exactamente lo mismo que su gemelo.
Termino de hablar, pero nadie levanto la vista de sus androids. Y la mera casualidad de que Estados Unidos haya perdido en su juego (Plantas vs. Zombis 2) fue lo unico que lo hizo levantar la mirada.
— Oh, bro, ya terminaste. — dijo Estados Unidos sin preocuparse por no haberlo escuchado.
Su hermano era completo inconsciente. Cuando quería.
— Así es — hablo el canadiense acomodándose los lentes, a su lado Kumajiro estaba de pie.
— No me di cuenta cuando terminaste o cuando fue que empezaste a hablar — menciono con una sonrisa bastante animada.
Y por si fuera poco un desconsiderado.
— Muy bien. ¿Alguien más quiere decir una palabras? — volvió a hablar el estadounidense, enfocándose en su nueva partida.
Esas palabras hicieron que el resto de naciones levantara la cabeza de sus celulares y se conectara con la realidad.
— Sí, aquí — levanto la mano la nación de Uruguay.
— Creo que todos sabemos que además de los temas aplicados en la reunión hubieron otros…que estuvieron de mas — Uruguay tenía un problema similar al del otro país que acababa de hablar.
Sus hermanos tendían a ignorarlo, para todo aquello que no fuera futbol. Y eso se podía comprobar por la falta de atención de todos ellos en favor de la tecnología.
Irritado por ese hecho, procedió a tirar una carpeta que cayó en el rostro de Argentina. Canadá levanto ambas cejas con sorpresa y sopesando la idea de hacer eso mismo con su hermano en las siguientes reuniones.
— ¿pero de donde vino eso? — se quejo el porteño con una mano en su adolorida cara. Mientras el resto se reía de aquello.
— Como iba diciendo — hablo Uruguay y esta vez todos le prestaron atención. Incluido Estados Unidos que había vuelto a perder.
— Deberíamos evitar hablar sobre "aquel" tema. Nos quita demasiado tiempo en las reuniones — dijo bastante seguro de lo que decía.
— ¿Cual tema? — pregunto Panamá confuso.
— Ya saben… — dijo perdiendo seguridad, ante la curiosidad de todos — de quien es mas…eh...Arrogante, creído, altanero, soberbio — recito todos y cada uno de los sinónimos a esa conducta.
— Claro, en cuanto dejen de decir que soy el más soberbio. Asunto arreglado — dijo convencido Argentina.
— De mi también — Apoyo Costa Rica.
— Estoy de acuerdo — Les siguió Chile.
— Con que dejen de echármelo en cara todo el tiempo, me basta — aporto México.
— Bueno, ¿y lo demás que dicen? — hablo Uruguay con la esperanza de llegar a algún acuerdo.
Pero solo hubo silencio por parte del resto.
— ¿Dejaran de decir que yo también lo soy? — pregunto Estados Unidos, uniéndose a la conversación.
Y el silencio solo se extendió. Por al menos otros cinco minutos.
Uruguay suspiro derrotado y volvió a sentarse.
— Quiero decir algunas palabras — la nación que ahora hablaba era Surinam. Un muchacho con rasgos árabes que no pasaría de los diecisiete.
— En lo que todos ustedes se estaban gritando — Apunto a todas las naciones de la masa continental — El resto de nosotros tuvo que escuchar sus estupideces y hacernos perder nuestro tiempo — decir que estaba molesto por ese hecho era poco, estaba furioso.
— ¿Y tu quien eres? — pregunto Nicaragua, pues no había reconocido a la nación. De hecho le fue imposible reconocerlo a la mayoría.
— El es Surinam — hablo una chica de cabello castaño claro y un pequeño acento a la hora de hablar español.
— Ya veo — respondió Nicaragua conforme con la respuesta, — ¿pero y tu eres? — volvió a preguntar al no reconocer ahora a la otra nación.
— Guyana si no tienes nada que decir siéntate — hablo Venezuela, tal vez la única que sabia y reconocía la existencia de esos dos.
Puede que tuviera que ver con que eran sus vecinos y que Guyana le había quitado territorio.
— ¿Serán países nuevos? — pregunto Estados Unidos a su gemelo. El cual no estaba mucho mejor al tratar de recordar a ambos países.
— Eso es muy cierto — Aporto Trinidad y Tobago. Normalmente dejaría pasar muchas, pero hoy no había sido un buen día.
— Propongo que se vete, este tema de las siguientes reuniones — hablo esta vez un muchacho pardo, la nación de Belice.
El ya tenía suficiente con ser ignorado en el istmo, pero le ponía de los nervios cuando todos los países latinoamericanos actuaban de esa forma.
De hecho a ojos de los países del Caribe, todos ellos, pecaban de ese mal. Y de la tendencia a creer que eran los únicos con problemas en la región. Pero eso era otro tema a tratar.
— Ah…claro, ¿por qué no? — Hablo Brasil dándose cuenta de que la cosa, se les estaba volviendo a salir de las manos.
Y eso se traduciría a pasar más horas encerrados en el salón.
— ¿Quién esta a favor? — Volvió a hablar la nación lusitana.
Y todas las manos fueron levantadas a favor. A Uruguay le sorprendió lo fácil que sus hermanos le habían hecho caso a Brasil. Pero no iba a protestar por algo como ello.
— ¡Fine! — Exclamo extasiado Estados Unidos. — ¡Todos a la clausura de la reunión! — Volvió a gritar, feliz de que todo haya acabado.
Y no pasaron ni quince segundos cuando el salón fue vaciado dejando a su paso; papeles tirados por doquier, sillas de la misma manera y todo eso junto al aire acondicionado aun puesto.
Desgraciadamente como cualquier otro tema censurado en la OEA, este volvería a tocarse en la próxima reunión.
