Disclaimer: Los personajes aquí presentes son propiedad de L.J Smith y la CW. Este fic participa del Reto "Juguemos al Universo Alterno" del foro "The Vampire Diaries: Dangerous Liaisons"
Título: Doomed to love.
Pareja: Damon Salvatore. Elena Gilbert.
Rated: M.
Advertencias: Universo Alterno. Temas adultos.
Cantidad de palabras en éste capítulo: 1,000 exactas.
Resumen: Cuando el mundo de Elena Gilbert comenzó a caerse a pedazos tras la muerte de sus padres, el destino condenó su suerte. Sobrevivir al accidente no había sido un milagro sino su maldición. Quizás, el destino pretendía condenarla no al sufrimiento, sino a encontrar el amor verdadero en el lugar más inimaginable.
.
.
.
Doomed to love
—Capítulo III—
.
.
.
"¡Demuéstrale de lo que estás hecha!"
Las palabras de Caroline se reproducían en mi cabeza como un disco rayado, y yo me preguntaba a mí misma: ¿qué demonios significaba eso? ¿Cómo demostraba mis habilidades en una situación como ésta, aspirando por un empleo como éste? ¿Tenía que desnudarme, bailar para él, seducirlo?
La sola idea me ocasionó arcadas.
No podía hacerlo. No podía actuar como una… mujerzuela. No con un desconocido. Demonios, ni siquiera sabía cómo lucía un hombre desnudo, al menos no porque haya estado en presencia de uno personalmente. Los libros de anatomía de la secundaria me habían educado lo suficiente para saber qué aspecto tenía el aparato reproductor masculino y cuál era su función biológica… pero era distinto verlo en un libro que verlo en persona.
Oh joder, Elena. No comiences a hiperventilar.
Me regañé a mí misma mientras me internaba lentamente en la habitación.
Huir como una cobarde sonaba atractivo mientras trataba de digerir el hecho de que estaba a punto de tener una entrevista de trabajo para vender mi cuerpo, pero luego deseché la idea. Yo no era una cobarde. No, definitivamente Elena Marie Gilbert no era una cobarde. Había sobrevivido al accidente en el cual mis padres y mi hermano habían muerto. Había sido capaz de vender mis objetos más preciados y sentimentales y había evadido a las autoridades cuando se propusieron llevarme a un hogar de acogida. Yo podía hacer esto. Yo podía desnudarme con dignidad.
Tenía una renta que pagar.
Tenía dinero que ahorrar para mis estudios.
Tenía que luchar si quería sobrevivir.
Era esto o nada, ¿oíste, Elena? Esto o vivir en las calles.
Ninguna persona decente quería emplear a una adolescente huérfana sin documentación.
—¿Quién carajos eres tú?
La misma voz de antes me sacó de mis pensamientos, y miré a los ojos más azules que alguna vez había visto. Eran más azules que los de mi ex-novio Matt, y tenía que decir que los de él eran azules como el cielo… pero éstos… me quedé sin aliento al observarlo mejor, y la palabra para describir a este hombre era hermoso. Despampanante. Sólo cuando alzó una de sus perfectas cejas me di cuenta de mi idiotez.
—E-Elena —dije con más seguridad de la que tenía—, Soy Elena.
—Bueno, Elena —Él saboreó mi nombre y puedo decirles, por la forma en la que me veía, que también se había tomado el tiempo de apreciarme—. Soy Damon Salvatore. ¿Qué haces aquí?
—Yo tengo una entrevista de trabajo.
¡Wow! Me oía como toda una profesional.
Este hombre, Damon, sin embargo hizo una mueca ante mi declaración.
—¿Tú, trabajando, aquí? ¿Qué edad tienes? Te ves jodidamente joven.
¡Calma las mariposas en tu estómago, Gilbert! Me regañé. Olas y olas de nerviosismo estaban haciendo su trabajo en mis entrañas, les juro que caso no podía sentir mis piernas.
—Tengo diecisiete. Esther me dijo que podía tener una oportunidad. —Dije con convicción, refiriéndome a la desagradable mujer de ayer—. Ella dijo que podía tener una entrevista de trabajo con el Señor Salvatore.
Él gesticuló con sus manos mientras murmuraba un par de cosas que no alcancé a oír, caminando hasta su cómodo asiento tras el pomposo escritorio. Mi cuerpo yacía tenso en su lugar.
—Por muy dispuesta que estés a hacer este trabajo, dulzura, no soy un chulo que prostituye menores de edad, así que puedes irte.
—¡Usted no entiende! —Quebré.
—Ya me oíste, Elena. Eres menor de edad y no quiero tener problemas con la policía, al menos no más de los que ya tengo, así que vete a casa.
—¡No puedo ir a casa! Tú no-
Él me interrumpió. —Supera esta tonta fase de rebeldía y vuelve con mamá y papá. Debes estar en la escuela estudiando, no irrumpiendo en la oficina de un hombre ocupado buscando desnudarte. —Damon me cortó con rudeza, pareciendo genuinamente enojado. Casi pude saborear la acidez de sus palabras.
¡Él estaba tratándome como a una cría!
—Vete.
La palabra casi me cortó en dos.
Esto no podía estarme pasando a mí, de ninguna manera. ¿Qué iba a hacer sin esto? Era mi última oportunidad. No podía vivir en la calle. No podía… l-la sola idea…
—¿Sigues aquí? Apuesto a que mamá y papá te echan de menos.
—Escúchame, imbécil —Ladré, cortando el sarcasmo—. No pienses que me muero de ganas de estar aquí frente a un extraño esperando desnudarme y actuar como una zorra en vez de estar con mis padres, porque no lo hago. Quiero estar con ellos, pero tendría que lanzarme de un puente y ahogarme para hacerlo y no soy una suicida, o una adolescente atravesando una fase de rebeldía; soy una luchadora, así que no pienses que sabes todo sobre mí porque no es así.
Tomé una pausa, recuperando aliento. La furia estaba tomando lugar en mí y Damon sólo me observaba sin decir nada.
—Y sentarte detrás de un escritorio en una casa llena de mujeres vendiéndose no te hace un "hombre de negocios", te hace un chulo. Idiota.
Gruñí. Las lágrimas de decepción picaban detrás de mis ojos pero no iba a llorar o a mostrar debilidad frente a este pelmazo, aunque en el fondo le daba la razón.
Me di la vuelta para salir de la habitación, pero tan pronto como iba a llegar a la puerta, sentí un agarre sobre mi brazo, deteniendo mi camino. Los ojos de Damon ardían en algo parecido a la empatía.
—¿Por qué quieres esto?
—No tengo a nadie —Jadeé, mi cuerpo temblando con el llanto—. Estoy sola…
Lo necesito. Necesito esto.
—Shhh.
Él me arrulló entre sus brazos, pegándome a su fuerte pecho mientras las lágrimas gruesas se deslizaban por mis mejillas, sin poder contenerme más. La idea de no tener esto, por muy horrible que el trabajo fuera, me llenaba de pánico.
—Ayúdame, Damon. —Lloré, aferrándome a él.
—Voy a hacerlo, tranquila. Déjalo ir.
No había llorado con tanta fuerza desde la muerte de mis padres.
Hacerlo me ayudó.
.
.
.
Doomed to love.
Capítulo II
FIN.
.
.
.
¡Gracias por los comentarios!
Lamento no haber actualizado antes, pero estoy teniendo épocas difíciles, lol.
De todas formas, quedan dos capítulos nada más. No prometo maravillas pero lo que sí prometo es que actualizaré más rápido. Gracias y agradezco sus opiniones, no se olviden de decirme lo que piensan, bueno o malo.
