Este capítulo es para personas con el criterio formado. Para quien quiera después hacerme llegar virus o insultos varios yo advertí que esta historia tendría material y lenguaje apto para mayores desde el primer momento, por eso esta catalogado como M (aunque siento honestos sé que nadie leera estas advertencias y más de alguien reclamará)
Capítulo III
Juro que la vi palidecer.
No estoy seguro de si Sam no sabía que yo la seguía porque no parecía realmente sorprendida de verme.
Lo que no se esperaba era una confrontación directa. Pero yo no estaba dispuesto a seguir más juegos.
Vi claramente como analizaba todas las posibles vías de escape….
De lo único que estaba seguro es que yo no le iba a dar el tiempo para que volviera a huir.
- Samantha… ¿qué tienes que decir al respecto?
- Me vuelves a llamar Samantha y…
- ¿Y qué? ¿Me harás dormir de nuevo y fingirás que no estuviste besándome como si no desearas otra cosa?
- ¿Yo? Besarte… ¿a ti?
- Estas marcas no aparecieron solas y yo sé que tú puedes explicarlas.
- No sé de qué hablas.
- Lo sabes. Tú me hiciste esto, me hiciste creer que lo había soñado, pero no fue un sueño. Estuviste conmigo en mi habitación esa noche y llorabas. Quiero queme digas por qué.
- El día en que me veas llorar, Benson, será el día en que me vuelva vegetariana. Además hace frío. ¿Podrías ponerte la ropa?
- ¿Te preocupa que tenga frío? ¿Te pongo nerviosa? ¿O te gusta lo que ves?
- ¿Ponerme nerviosa? Es lo más estúpido que te he oído decir desde que te conozco.
- Niégalo todo lo que quieras.
- Lo voy a negar siempre. Nunca me fijaría en un ñoño como tu.
- Yo recuerdo bien esa noche Sam, me tocabas y me abrazabas como si no quisieras apartarme de tu lado.
- Cállate. No deberías andar diciendo estupideces. Las dices tan convencido que si te oyera alguien, podría creer que eso es posible.
- Si es sólo un sueño ¿Por qué te molesta tanto?
- Porque incluso en una realidad alternativa me molesta el hecho de que creas que yo pueda sentir algo por ti.
Escucharla decir eso me hirió. ¿Qué es lo que había tan mal en mí que ella no puede ni tolerar la idea de un nosotros?
Las cosas no me estaba resultando como yo quería, ella estaba haciendo las cosas aún más difíciles de lo que yo creí que podían ser. Ella simplemente… no quería reconocer nada.
Decidí que lo mejor era una retirada.
Comencé a buscar mi ropa para vestirme y fue por un segundo, quizás incluso menos, en el que me voltee y que vi como me miraba con deseo y fue todo lo que necesité para luchar por algo que sé que ambos deseábamos. Pero sólo yo era el que estaba dispuesto a hacer algo para cambiar las cosas.
Sin darle tiempo de que pudiera reaccionar la besé.
Fue un beso impetuoso y que no dejara lugar a dudas de que el que mandaba ahí era yo.
Ella batalló por lo que no fue más que dos segundos y se doblegó. Sentir como sus brazos se aferraron a mi cuello fue sólo el primer contacto que ella inició.
Yo sabía que no había nadie con ella, estábamos solos y eso no dejaba de inquietarme.
Tenía un poco de miedo de decir algo porque no quería que este momento terminara y con ella no sabía como proceder.
No pasaba un segundo sin que nuestras bocas se encontraran. Sentir su lengua húmeda y porosa en mis labios era lo más cercano a la gloria.
Abrazados como estábamos quise sentarme en el sofá y la lleve conmigo. Encima de mí.
Estaba semidesnudo y ella con una sedosidad de la que yo no sabía que podía ser poseedora, me acariciaba por todos los lugares que sus manos alcanzaban mientras me besaba. Sus labios eran suaves, y aunque demandantes, sus besos eran tiernos.
Y yo… simplemente una vez más no era inmune a su toque. Yo no estaba exento a los efectos y sentimientos que me transmitía a través de sus dedos y que a su vez, comenzaban a aflorar poderosamente en mi.
Comencé a excitarme y a ponerme nervioso. Si Sam sentía como me había puesto…
Traté de alejarme y adoptar otra posición en la que ella no pudiera percatarse de lo duro que me había puesto la situación, pero ella no me dejaba y cuando menos lo esperé ella se sentó… ahí, justo ahí… y yo sentía que en ese momento podía morir de la vergüenza que sentía.
Ella me miró sorprendida, incluso creo que impactada.
Yo estaba aterrado esperando su reacción, cualquiera que fuera. Excepto para lo que ella hizo finalmente… Oí un casi inaudible y muy delicado gemido proveniente de ella.
No puedo explicar lo que me causó oír un pequeño gemido de parte de ella. Me sentí el hombre más narcisista del mundo cuando ella comenzó un suave vaivén con sus caderas.
Yo no era dueño de mí persona en ese instante.
Tímidamente colé mi mano bajo su sweater, estudiando su posible reacción, pero ella como siempre, me descolocó al ver que sin que yo se lo pidiera o lo intentara, se quitó la ropa quedándonos ambos en igualdad de condiciones. Yo quedé maravillado al obtener un primer plano de su cuerpo.
Me empecé a impacientar, quería tocarla, conocerla… pero no quería que ella pensara algo malo de mí.
Ella notó mi indecisión y la vi sonreír. La sonrisa más linda que alguien me ha dedicado, estoy seguro de eso.
Lo único que fui capaz de hacer fue devolverle una sonrisa con la que yo esperaba, transmitirle lo mismo que la de ella me transmitió a mí.
Yo no podía creer que estuviera así, con ella, nuestros cuerpos tocándose y que aunque fuera una noche helada, yo no sintiera ni siquiera un poco de frío…
Cuando finalmente me dí cuenta de lo que estaba haciendo, yo ya tenía una mano en su en su pecho y la miré a los ojos para saber si eso la estaba asustando y lo único que encontré fueron sus ojos cerrados… parecía disfrutar de ese contacto… lo que me alegraba, porque era feliz si era yo el que estaba haciendo que ella se sintiera bien…
No tengo palabras para definir lo bien que me sentía conmigo mismo en esos momentos… y mucho menos para explicar lo bien que se sentía estar tocando lo que se supone que no podía…
Hacía un rato que ya no nos besábamos. Estábamos ocupados conociéndonos cuando de pronto noté que yo ya no tenía puesto mis jeans. No sé en qué momento ella me despojó los pantalones. Y comencé a asustarme.
¿Por qué Sam no parecía nerviosa como yo con toda esta situación? ¿Acaso ella ya tenía experiencia?
Pensamientos que no quería tener se empezaron a originar en mi mente y no pude detenerlos.
No podía con eso. No podía tolerar imaginarla estando con alguien que no sea yo en esta misma situación, teniendo la intimidad que nosotros en ese minuto.
Ella captó algo, porque comenzó a taparse.
Era lo más incómodo que me había sucedido nunca. Estaba sólo con boxers, sentado al lado Sam que aún trataba de cubrirse pero por alguna razón no lo lograba.
No quería estar ahí, no quería verla.
Ella de improviso se levantó y escuché que musitó un "lárgate" y que lo acompañó lo pudo haber sido perfectamente un "no quiero volver a verte" pero no estaba seguro, después de eso desapareció en la que supuse sería su habitación.
Estaba furioso con Sam.
¿Cómo pudo ella permitir que alguien la tocara…? ¿Y quién fue? No podía soportar imaginarla besando y tocando a alguien más…
Después de reflexionar unos momentos decidí que simplemente no me importaba. Si hubo alguien importante antes, era parte de su pasado. Yo me encargaría de ser el único en el futuro.
Decididamente fui a la habitación dónde ella había entrado y la encontré dormida.
¿Cuánto tiempo estuve en mis egocéntricos pensamientos que ella terminó dormida?
Es una respuesta que simplemente no tendría y la verdad no me importaba.
Estaba cansado y al ver a Sam durmiendo tan plácidamente su cama, y yo aún sólo con boxers sentí el frío que antes parecía no existir, quise acompañarla y compartir el abrigo.
Traté te hacer el menor ruido posible al acercarme y me metí en su cama como pude. Yo pensé que lo había logrado, que ella seguía durmiendo, sin embargo para cuando terminé de acomodarme frente a ella, Sam habló:
- ¿No te había dicho que te fueras? Sal de mi cama
- No quiero irme.
- Y yo no quiero que estés cerca de mi. Pero aquí estás.
- No voy a dejarte sola, tu madre ni siquiera está.
- Hace semanas que mi madre no duerme acá.
- ¿Por qué no me lo habías dicho?
- ¿Y cuándo te he dicho algo?
Eso era cierto. Sam es una persona muy hermética, habla de lo que gusta y lo que no… pero muy pocas veces o casi nunca lo que siente o piensa, o lo que le ocurre…
- Quiero que te vayas, ahora.
- No, Sam…
- Hubo unos minutos de silencio, ella no decía nada, y yo no sabía que decir…
- ¿Has querido mucho a alguien?
- ¿Qué?
- ¿Hay alguien en tu vida? ¿O lo hubo?
- ¿Y eso a ti qué te importa?
- Tú me importas…
- No entiendo por qué… yo no soy Carly.
- Eso ya lo sé.
Estaba oscuro, pero había un claro de luz que permitía que ambos nos miráramos fijamente. Yo estaba embelesado, no había nada de ella que quisiera cambiar, no había nada en ella que me desagradara.
Sin previo aviso comenzó a echarme y tratar de botarme de la cama.
Parece que siempre las cosas entre nosotros serán de tirar y aflojar… pero yo estaba harto de eso. Mi peor enemigo no era ya el rechazo, era la incertidumbre.
- ¿No te cansas de esto?
- No te entiendo, Freddie… ¿por qué no te vas y me dejas en paz?
- ¿Freddie? ¿Me llamaste Freddie?
- Si…
- Sam… quiero que sepas que no me importa si hubo alguien antes que yo…
- ¿Si hubo alguien antes…?
- Sé que tu no eres Carly… y eso es perfecto porque yo…
- No lo digas.
- Pero yo necesito decirte algo…
- Sólo no lo digas…
Esta vez la que actuó de forma impetuosa no fui yo, fue ella…
Ella se subió sobre mí, con sus piernas separadas por mi cuerpo y comenzó a dejarse caer.
Puso sus antebrazos a mis costados y su cabeza quedaba justo bajo mi mentón.
Nos quedamos así, unos instantes en esa posición que yo esperaba para ella resultara tan cómoda como lo era para mí, para quedarnos así por mucho tiempo...
Comencé a sentir como Sam me rozaba con su nariz e inició sus besos por mi quijada, subiendo hasta que finalmente nuestros labios se encontraron.
No era un beso apremiante, tampoco demandante, era un beso calmado y no tengo otra palabra para describirlo que delicado.
Mi respiración se agitó y sentía como mi frecuencia cardiaca aumentaba. Estaba sintiendo todo de una manera muy intensa. Pero no tenía la menor idea de que tan rápido podía latir mi corazón y que tan alterada podía estar mi respiración hasta que sentí su mano dentro de mis boxers…
No me esperaba esa intrusión de su parte. Pero el que no me la esperara no es lo mismo que decir que no lo deseara…
Su mano se sentía tan suave y calida cuando me tocaba que yo no pude más que dejar que ella hiciera lo que quisiera… Su toque era gentil y alentador… Casi al instante sentí que mi pene se endureció.
Ella retiró un poco su mano, me pareció eso no se lo esperaba.
Yo no quería que se detuviera yo quería que siguiera, pero ella sacó la mano antes de que pudiera hacer algo para impedir que eso sucediera…
Ella se recostó de lado, pero seguía manteniendo la mitad de su cuerpo encima de mí.
La abracé. Aunque me moría de ganas de seguir en lo que estábamos. Sin embargo necesitaba abrazarla y transmitirle lo mucho que significaba para mí este momento.
Ella parecía intuir cuando yo quería hablar porque me acallaba con un beso cada vez que intentaba abrir la boca.
Comencé a sentirme curioso respecto a cómo se sentiría tocarla y me atreví, sin que ella pudiera adivinar mi próximo movimiento.
Fue algo… extraño, antes había tocado sus pechos pero definitivamente no se sintió así…
Puedo decir con certeza que para ella no fue confortable mi intromisión y yo no quería que eso fuera así, no quería demostrar mi torpeza así lentamente traté de cambiar de estrategia buscando cómo hacerla sentir bien, y de algún modo lo supe cuando al tocarla por segunda vez justo en el lugar que la tocaba ahora, la sentí temblar… Me sentí poderoso al hacerla sentir de esa forma, ahora que ya sabía como debía hacerlo porque Sam buscaba anheladamente el contacto de mis dedos cuando tocaba en el lugar correcto. Me estaba gustando mucho sentir sus formas femeninas, estaba maravillado con ella y el efecto de mis manos en su cuerpo, que de alguna forma repercutían también en el mío.
Sam quitó mi mano y una vez más cambió su postura situándose otra vez sobre mí, a horcajadas…
El contacto de nuestros sexos fue algo sublime, si bien no teníamos fricción directa pienso que estábamos demasiado excitados para que eso fuera un impedimento. Ella movía sus caderas y yo movía las mías buscando satisfacernos de una manera que yo no creía que pudiera ser mejor hasta que la ropa definitivamente ya no era parte de mi cuerpo… ni del de ella…
En nuestra enajenación no nos dimos cuenta cuando ya de pronto sentí que todo era humedad, calor y suavidad… directamente…
Ha sido la sensación más sorprendente que nunca viví. La más intensa de la noche y eso que yo creía que eso no podía ser posible.
Sam se quedó quieta y yo decididamente opté por empezar a dominar la situación, yo ya no tenía más dudas, yo quería esto y por la expresión que vi en su rostro pude apreciar que ella lo quería tanto como yo.
Yo tenía una idea de lo que debía hacer y además también tenía mis instintos más básicos exacerbados.
Hice que ella se recostara en la cama, esta vez yo arriba.
Sam me dejó hacerlo porque en cuanto notó que yo había tomado la determinación de concluir con lo que habíamos comenzado ella comenzó a comportarse de una manera más indecisa.
Y lo hice… finalmente estábamos… haciéndolo… fue algo tan extraño sentirme dentro de ella. Extrañamente conmovedor.
Me costaba encontrar un ritmo apropiado, no fue algo fácil para mí, yo sentía su desagrado y lo que menos quería en un momento así era que ella no estuviera confortada. Pero fue sólo un momento. Y luego todo pasó...
Ella parecía un poco choqueada pero luego todo fue muy rápido y la enajenación del momento no me permitió seguir analizando cada movimiento, cada expresión.
Nunca pensé en la posibilidad de terminar así el día de hoy, con Sam en mis brazos, y yo en su cama. Sonreí al recordar que habíamos dejado de ser castos, juntos…
Todos mis temores sobre ella y su supuesta experiencia fueron infundados, sólo fueron producto de algo que yo sabía, ella era tan apasionada como lo había imaginado. Y fue entonces que me di cuenta de lo realmente posesivo que puedo llegar a ser.
Lo que pasó entre nosotros, tengo que ser sincero, no fue perfecto. Mucho desconocimiento de parte de ambos, mucha torpeza y mucha ansiedad… Aún así, si tuviera que volver a vivir esto no cambiaria nada y mucho menos con quien lo viví...
Dormimos lo que restó de la noche.
Desperté con un sentimiento profundo de satisfacción. Aunque la satisfacción que sentía en ese momento no hacía que me olvidara del frío y que yo aún me encontraba desnudo, junto a ella.
Era aún temprano y no puedo negar que tenía ganas de volver a repetir la experiencia de anoche. Traté de despertarla pero ella parecía no querer desadormecerse. Parecía no querer despertar.
Quise besarla, sentía que era lo más natural del mundo pero sin que yo lo esperara, ella me empujó.
- ¿Qué haces aquí aún? ¿Por qué tenías que quedarte y hacerlo todo más incómodo?
Sus palabras calaron profundamente mis sentimientos. ¿No estaba pasando lo que yo pensaba verdad? Ella no sería capaz de hacerme esto. ¿O si? ¿Qué estaba pasando? No entendía nada. ¿Ella estaba arrepentida?
Necesité mi ropa, necesitaba vestirme para sentirme más resguardado.
Me volteé y ella aprovechó para vestirse también.
- Sam… ¿Te arrepientes?
- ¿Arrepentirme? ¿De qué?
- De lo que pasó entre nosotros.
- Escúchame una vez más, Benson. Esto jamás ocurrió. ¡No tendrías que estar aquí ahora! ¡Debías irte!
- Sam ¿es esto una broma? No me parece nada agradable.
- No, Fredward. Necesito que te vayas. ¡Ahora!
Yo no fui capaz de oír más. Sólo quería irme de ahí y sentirme protegido en mi territorio… sólo quería volver a mi casa.
Mi madre de alguna forma no supo que yo no estuve aquí. Al menos eso me ahorra dar explicaciones que no me sentía dispuesto entregar…
Samantha Puckett acabó conmigo…
A ver. Espero que la espera haya valido la pena.
Me ha costado la decisión de subirlo o no porque no estaba del todo segura.
Quedan muchas cosas inconclusas como el comportamiento de Sam. Asi que... el próximo capítulo será un "especial" desde el punto de vista de ella. (Es un personaje poderosísimo, trataré de trabajarlo lo mejor posible)
Traté de hacer lo más cuidadosamente posible la descripción de la conclusión del acto. Me pareció que caer en más especificaciones estaban demás... no sé, diganme ustedes jajaja
Muchas gracias a todos por sus reviews, la verdad son muy alentadores y sobretodo para las personas como yo que tenemos tendencias a dejar todo botado...
