.:Correspondencia:.

Natsumivat: ¡Que vivan los cliché! Son esos pequeños placeres de la vida que me encantan. Espero que te guste este capítulo.

Guest: Espero que igualmente te guste este capítulo.

Miko no Yoru: La historia en realidad no es mía, yo tan sólo me doy el tiempo de traducirla. Espero que continúes leyendo :D

Cass: Me he tardado demasiado, pero aquí está el cap :'(

Rosevell: Aquí la continuación :D

Guest: Finalmente llegó jeje

Celexte: Gracias :) espero que te siga gustando.

MoonHarker: Ha llegado ;)

Notas de autora original: En este fanfic, Byakuya e Hisana están casados y vivos porque merecen la felicidad. Por conveniencia de esta historia Hisana tiene el cabello blanco (para que no se vea exactamente igual a Rukia), y es hermana mayor de Toshiro; Byakuya es hermano biológico de Rukia.

Hisana y Byakuya se casaron cuando Rukia tenía 17 y Toshiro 13, y como sus padres murieron cuando Hisana se convirtió en una Kuchiki, Toshiro creció como un uno más.


Mentirosa, mentirosa

.

El amanecer

.

Rukia ni siquiera estaba lo suficientemente despierta como para darse cuenta de que de alguna manera estaba realmente despierta en primer lugar. La vibración de su teléfono es lo que la saca de la ensoñación, pero se sobresalta al escuchar a alguien resoplar cerca, el calor desconocido que se siente a su lado y un murmullo casi inaudible.

Se congela por completo hasta que reúne el coraje para mirar por encima de su hombro y se encuentra a una mecha de cabello de color claro, casi naranja, empieza a hiperventilar antes de que una mano, pálida y sin tinta, comienza a darle palmaditas en la cara, sin importarle realmente si se está tocándole la mejilla, el ojo o la nariz, Yuzu se queja.

—Tu teléfono hace mucho ruido, Rukia-nee.

Rukia suelta un suspiro de alivio, murmura una disculpa, se levanta de la cama observando a la habitación desconocida y hace una mueca de dolor ante la vibración insistente que ya se estaba tatuando en su cerebro. Una mirada por encima del hombro le revela que las gemelas Kurosaki cayeron rendidas en la cama de tamaño queen junto a ella, completamente vestidas a excepción de sus zapatos, echadas junto con Rukia.

Un escalofrío recorre la columna vertebral de Rukia cuando sus pensamientos la llevan hasta que divisa una foto enmarcada de las chicas, con Ichigo, en la mesita de noche.

Su teléfono, a su vez, sigue retumbando siniestramente.

Oh Dios mío.

—Rukiaaa— esta vez es el turno de Karin de quejarse, moviéndose contra Yuzu como un cachorro recién nacido, haciendo que la más joven de las chicas se estirara en la cama, casi tirando el celular del borde de la cama.

Haciendo una mueca al contemplar la funda que su celular no solía tener antes de que se uniera a la fiesta, voltea el celular para observar como la pantalla parpadea con impaciencia con la fotografía de la cara medio confundida y medio enojada de Toshiro. Mierda.

La fotografía que Hisana había tomado a su hermano menor por el exclusivo propósito de avergonzarle y hacer a Rukia reír no le provoca ni la más mínima gracia.

— ¿Dónde estás?— el deseo interior de que él le estuviera llamando por ninguna razón aparente se esfumó ante esas palabras.

—Uh— carraspea— ¿Rukongai?

El silencio que él le regala es oficialmente el juicio más duro de la vida de Rukia y su pregunta siguiente no le ayuda mucho.

— ¿Por qué?

—Quería salir— balbucea, su voz suena demasiado fuerte, y ella se está sintiendo demasiado paranoica por el regaño de Toshiro que teme de que en realidad esté demasiado ruidosa y haga que las chicas se despierten hasta que Rukia recuerda que ella es mayor que él, no importa la meteórica ascensión de Shiro en la academia. Finalmente pregunta de forma irónica—, ¿es tarde para el toque de queda?

—No— resopla, y entonces cuelga el teléfono justo después.

Con un IQ de genio o no, Shiro tiene el espectro de emociones de una cuchara.

Ella se sentiría mal después porque sabe que él la estaba llamando porque estaba preocupado, pero eso se lo dejaría a una Rukia más considerada, una Rukia que estuviera mucho más sobria y con menos resaca.

"¿Cuánto tomé?"

Al final decide que eso no importa. No iba a volver a tomar de todas maneras.

En medio de tratar de decidir qué hacer, ¿debería de irse ahora que estaba despierta? ¿cómo es que llegó aquí en primer lugar? ¿dónde están sus zapatos? ¿cómo se metió acá con Karin y Yuzu? ¿porque ellas estaban tan cómodas con compartir su cama con ella? ¿dónde estaba Ichigo? La puerta se abre con un chirrido, y el diablo en persona vuelve a la habitación.

Él parece no darse cuenta de que ella está despierta hasta que cierra la puerta suavemente con el taco de sus botas, y entonces sus ojos se abren ampliamente al verla. Rukia piensa por una fracción de segundo que el va a soltar el paquete de seis botellas de agua que tenía en sus manos por el shock.

El horroroso pensamiento de que ella simplemente... llegó aquí y se coló en su casa es casi suficiente para que ella considere esconderse debajo de la manta o saltar por la ventana, pero cualquier pensamiento de pánico que la podrían hacer tomar alguna de esas opciones altamente mal aconsejadas se detiene inmediatamente cuando murmura:

—Hola.

"¿Está siendo tímido?" Ella piensa absurdamente y casi retrocede de la sorpresa, en su lugar, ella suelta una risita y corresponde su saludo.

—Hola.

Rukia casi descarta su observación inicial cuando él cierra la distancia entre ellos, se aclara la garganta y dice:

—No sabía que estabas despierta— aunque su caminar es seguro, juguetea con su carga, la coloca cerca de la mesita de noche y se agacha para sacar una de las botellas del empaque de plástico.

Él está lo suficientemente cerca de ella, prácticamente arrodillado a sus pies, para que ella pueda leer las palabras tatuadas que reposan sobre el tendón de su cuello, trust no kings.

—Me acabo de despertar— responde cuando él le ofrece la botella de agua sellada—, mi hermano me llamó.

—¿Necesitas ir a casa?— él la sorprende con la pregunta, y aunque su tarea está claramente hecha, él no se levanta de su posición, aparentemente contento de mirarla con sus ojos miel, dándole un vistazo a las flores negras que brotan de debajo del cuello de su camisa, justo en su clavícula.

Ella juguetea con la botella, se muerde el labio inferior al pensar.

—No estoy... segura... probablemente— decide, ruborizada ante el recuerdo y apresurándose a disculparse—. Lo siento mucho, me quedé dormida.

La esquina de su labio se levanta insinuando una sonrisa, con los ojos todavía insoportablemente suaves ante la luz de ese amanecer.

—Eres una borracha soñolienta, es lindo.

Sus mejillas aún están cálidas cuando recuerda fragmentos de la noche: de cómo Rangiku había aclamado su llegada, y de cómo había regañado a Ichigo.

No te dije que la invité para que pudieras robarla, ¿Ni siquiera la ibas a traer de vuelta aquí, verdad ? Debería haberlo sabido, ¡estás usando tu chaqueta de cuero buena!antes de robarse a Rukia para ofrecerle un shot de bienvenida… o quizás fueron cinco.

El grupo central que Rangiku reunió era gente que Rukia no conocía, pero a ellos no parecía importarle su presencia, aunque probablemente ayudaba que Ichigo estaba respaldándola en silencio, siempre como una constante a su lado, incluso cuando las mellizas se unieron a ellos.

Solo después de asegurarse de que se sentían cómodos, Ichigo buscó una nueva cerveza, y ante la incitación de Rangiku, fue presionado para abrir un poco de champán.

¡Estamos vivos, eso es una celebración!

Y Rukia, ya más segura y cómoda con el vodka en su sistema, se deslizó para ofrecerle un poco a Ichigo en su asiento. Incluso llegó a impresionar a todos cuando abrió la botella con un estallido satisfactorio y un montón de burbujas; un viejo truco que aprendió exclusivamente para la boda de Byakuya en un intento por aterrorizar a los primos de Hisana que eran muy raros con la amenaza de que ella sabía manejar un cuchillo y no tendría miedo de usarlo.

Inoue OrihimeIchigo la señaló mientras hablaba en su oreja mientras él cerraba el ya minúsculo espacio entre ellos, era una mujer de pelo naranja casi tan exuberante como Rangiku, quien merodeaba y miraba fuera del grupo, cuyo hábito fue rápidamente ignorado.

El grupo de no se había molestado en empezar los juegos por un buen tiempo (para el alivio de Rukia, ella no conocía ninguna de las reglas y no quería dejar en claro la poca experiencia que tenía). Al parecer, estaban contentos de apretarse el uno contra el otro en el sofá viendo películas de terror malas y celebrando mientras cada actor era asesinado de maneras cada vez más desconcertantes.

Era, a pesar de las consecuencias, exactamente lo que Rukia necesitaba y siempre había querido de salir de fiesta durante la universidad: un montón de personas con las que podía pasar el tiempo, sin expectativas. Y, aunque ya había decidido que no volvería a beber, ¿a Rangiku no le importaría que saliera con ellos otra vez?

Es decir, si no había hecho pasar pena ajena en su previa invitación.

Rukia se aclara la garganta.

— ¿Cómo es que…?

— ¿Llegaste aquí?— Ichigo termina su pregunta, y su sonrisa se curva aún más—, querías decir buenas noches a las mellizas, y por alguna razón, todos decidieron que también querían decir buenas noches y antes de darme cuenta, todo el lugar se estaba despejando. De alguna manera te las arreglaste para que se acabará la fiesta sin que nadie se intoxicara con alcohol.

Ella suelta un quejido avergonzado. Sip. Allí quedó su vida social. Definitivamente no iba a ser invitada de nuevo.

—Diablos, no me di cuenta de que era una gran aguafiestas.

—No lo eres. La mitad de ellos ya estaban desmayados— le informa con una sonrisa—, Rangiku está dormida en la mesa.

—Entonces, ¿qué estabas haciendo?

El desconcierto de Rukia es aparentemente divertido para Ichigo porque resopla.

—Tuve que poner a algunos de los chicos de lado y forzar a otros a beber agua. Hubo una ronda de shots que te perdiste y hubo bastantes bajas.

—Bueno, ¿dónde ibas a dormir si no me hubiera despertado?— ella pregunta.

—Las chicas se quedan aquí a veces, hay un futón en el armario— se encoge de hombros como si no importara, y agregó—: Si no te importa dormir en el armario, puedes usarlo. Le robaré un saco de dormir a Chad.

—Deberías beber eso— continúa, golpeando la tapa de la botella varias veces mientras se pone de pie—. Necesitas estar hidratada.

—Probablemente debería irme a casa— responde, y aunque Ichigo se detiene como si hubiera olvidado que Rukia no tenía que quedarse, le da un gesto confundido—. Está bien, bueno, estoy demasiado jodido como para llevarte en la moto, ¿no te importa caminar?

Rukia pensó que tendría que hacerlo. Shiro le daría demasiados regaños si lo llamaba para que la recogiera, sin mencionar la reacción de Byakuya-niisama y la respuesta completamente negativa de Hisana-ne si se enteraran. No, ella estaba más que bien con caminar.

Mientras se ponía los zapatos, Ichigo dejó a un lado dos botellas de agua en la mesita de noche antes de cavar alrededor de la chaqueta que llevaba Karin, arrojada descuidadamente sobre el escritorio de Ichigo. Él saca su teléfono y empieza a usarlo. Cuando Rukia es atrapada mirándole, él se encoge de hombros.

—Tienen clases a las diez.

—Oh…

Él saca otra chaqueta de cuero del armario y la lleva hasta la salida de la habitación, aparentemente dispuesto a acompañarla hasta la puerta, de modo que ya puede verlo lamentarse cuando Keigo, uno de los amigos de Ichigo, exclama:

—Oh, Dios mío, ¿lo hicieron? ¿de verdad lo hicieron?

Keigo casi trepa sobre Ichigo, quien se mantiene inmóvil frente a las preguntas, con un terrible ceño fruncido. Rukia se sonroja en una mezcla de vergüenza e ira ante la implicación que estaba haciendo sobre ella antes de que Keigo intente lanzarse hacia ella y preguntar, con el hedor de la cerveza en la lengua:

—¿Puedo tener mi turno?

El estado momentáneo de Ichigo como una estatua de David que respira furiosamente, cambia rápidamente para agarrar a Keigo por el cuello de su camisa y lo lanza contra la pared, con un gruñido que retumba en su garganta como advertencia.

—Detente, detente— dice Rukia, y aunque por un segundo lento, Keigo cree que está libre de problemas, Rukia se da vuelta rápidamente y lo golpea con fuerza.

La expresión de Ichigo es una que está gratamente sorprendido, aunque ese indicio de enojo aún oscurece su frente, y cualquier comentario que tenía es interrumpido por Hinamori, una de las pocas personas que Rukia conoce en Rukongai. La generalmente tranquila asistente del profesor Aizen Sosuke, se ve un poco peor, con el maquillaje ligeramente corrido y la ropa arrugada, pero definitivamente en sus cuatro sentidos cuando jadeando, señala a Rukia y declara:

—¡Eres aún más genial fuera del trabajo!

A eso, Rukia no dice nada, demasiado sorprendida de que algo notable haya ocurrido en los escasos segundos desde que abandonaron la habitación de Ichigo.

Afortunadamente, Ichigo toma la decisión final por ella y la aleja llevándola de la mano, ignorando a Hinamori por completo.

Cuando Ichigo no se detiene en la puerta principal y, en cambio, le da a Rukia la chaqueta adicional que había sacado del armario, Rukia decide que tiene demasiado dolor de cabeza como para cuestionar cualquier cosa que haya sucedido esa noche.

Eso será problema de la Rukia sobria.


Notas de traductora: ¡Por fin el tercer capítulo! Ya sentía que no iba a volver nunca :'O espero que les haya gustado, este capítulo fue lento, prácticamente no ha pasado nada más allá de que inició una bonita amistad entre ambos, que ya veremos como se va a desenvolver a marcha lenta, pero segura.

Como nota adicional, a mis lectores les aviso que el capítulo 8 de Marked casi está listo, casi porque estoy un poco atrapada pero estoy segura de que saldré de ello. O eso creo jaja