Capitulo 3: Cambio de casa
Apartamento de las chicas
Eran las 8 de la mañana cuando las tres chicas terminaban de desayunar y de guardar toda la comida en una bolsa para no dejar nada que pudiese estropearse. Bella seguía revisando todo el armamento: pistolas, balas, cuchillos…en fin el arsenal necesario para cada posible contratiempo.
Mientras Rosalie verificaba que todo el dinero, los documentos falsos y papeles importantes estuviesen a buen recaudo en una maleta especial. Lo revisaba todo pues podrían necesitar cualquier cosa.
Alice repasaba una y otra vez la lista de la ropa que había empacado y recordó algo que la noche anterior no hizo.
-AHHHHH- chilló de repente asustando a sus compañeras.
-¿QUÉ? ¿Alice estas bien?- dijeron ambas chicas armadas y revisando que la loca de su amiga no tenía ningún daño.
-Mi vestido lila, lo mandé a la lavandería y debía recogerlo ayer pero con todo esto no he podido- Alice tenía la cara descompuesta, como si hubiese visto un fantasma.
-Mujer que susto- exclamó Rose tocándose el corazón el cual se había disparado por el miedo de pensar que a su amiga podría haberle pasado algo.
-Podrás recogerlo cualquier otro día Al. La señora Black lo guardará, tranquila- intentó responder Bella que estaba igual de alterada que Rose.
Así siguieron hasta que dieron las 9 y el timbre sonó indicando que los chicos ya las esperaban. Al abrir Bella la puerta se encontró con el torso de Edward, ya había olvidado lo alto que era.
-Buenos días Bella- saludó.
-Hola Belli Bells- la abrazó Emmet con demasiado entusiasmo tal vez, ya que se conocían desde hacía menos de 24 horas.
Bella no le dio mucha importancia y le respondió el saludo. Emmet saludó de la misma manera a Alice pero con Rose se contuvo diciendo –me da miedo tocarte y que me plaque rubia- a lo que Rose hizo un gesto de indiferencia mientras él se reía y Alice se carcajeaba con él.
Así los chicos ayudaron a bajar todas las maletas y bultos de las chicas, gesto que ellas agradecieron infinitamente ya que eran fuertes pero no tanto como ellos.
Al llegar abajo vieron que había una camioneta enorme donde los chicos habían metido todas las maletas. Les explicaron que Emmet la llevaría junto con Jasper y ellas se irían en el Volvo de Edward. Así lo hicieron y mientras Edward conducía su Volvo la camioneta los seguía.
En el coche de Edward este llevaba puesto un cd de música tocada al piano. Bella, que iba a su lado, cerró los ojos y disfrutó de la música.
-Tienes una música fantástica Edward. Tienes que decirme dónde consigues estos discos-
-Gracias, pues la verdad es que sólo puedo escucharlos en mi habitación o cuando voy sólo en el coche ya que a Emmet le gusta más la música rock-
-Pues a mi me encanta. Además es raro encontrar un cd todo al piano. ¿Dónde lo conseguiste?-
-La verdad es que lo grabé yo- respondió un tímido Edward al que no le gustaba presumir de sus dotes con el piano.
-¿Eres tú el que toca? Vaya impresionante- se dijo Bella casi para sí misma.
-A Bells le encanta la música y su instrumento favorito es el piano ¿verdad Bells?-dijo Alice asomada entre los asiento delanteros.
-Cierto enana pero ya sabes que no se me da bien la música-
-Pero Edward podría enseñarte ¿a que sí Edward?- dijo esperanzada Alice
-Claro, si quieres en la casa te enseño. Hay un piano estupendo y está recién afinado así que podría enseñarte algunas cosas- le sonrió Edward.
-No tranquilo no quiero estar incordiándote, además soy nula para la música de verdad. Te cansarás de mi torpeza- se sonrojó Bella
-Tonterías, nadie es negado para nada, sólo se tienen malos profesores. Yo te enseñaré- sentenció Edward mientras Bella le sonreía y asentía en señal de acuerdo.
-Estamos en una misión no lo olvidéis- dijo Rose que estaba mirando por la ventana aunque había prestado atención a toda la conversación.
-No seas aguafiestas Rose. Vamos a pasar mucho tiempo los seis juntos y yo no veo nada de malo en aprender cosas nuevas. Además así podremos desconectar un poco y pasarlo bien- le respondió Alice.
Rose no volvió a abrir la boca en todo el trayecto. Mientras los otros tres pasajeros del coche charlaban de trivialidades como la música, cine y cosas así.
Después de una hora de camino ya estaban a las afueras de la ciudad y se estaban adentrando en el bosque. Una gran verja se erguía ante ellos y Edward con un mando a distancia la abrió. Unos minutos de camino más y las chicas se encontraron con una casa enorme. Toda de ladrillo y con grandes ventanales por donde se filtraba la luz al interior. Hasta la mismísima Rosalie tuvo que admitir que era una gran casa.
Todo estaba ajardinado y muy cuidado. En los árboles había cámaras de seguridad y sensores de movimiento que Edward les iba señalando. Todo se controlaba desde una habitación en la misma casa y se conectaba y desconectaba desde ahí.
-A la entrada no han saltado las alarmas porque hay un lector de señal conectado con nuestros coches que desactivan las alarmas a nuestro paso, pero eso no pasa si uno mismo no lo activa. Además si estamos en peligro hay códigos que hacen saltar una alarma silenciosa. Jasper os enseñará todo lo que necesitáis saber-
-Es impresionante- dijeron Alice y Bella al mismo tiempo. Rose, aún en silencio asentía con la cabeza al darse cuenta que la casa era realmente segura y eso la dejaba bastante tranquila.
Llegaron a la entrada de la casa que contaba con una fuente preciosa. Todos aparcaron los coches a un lado y empezaron abajar el equipaje de las chicas cuando unos ladridos alertaron a las chicas.
Un precioso pastor alemán y un labrador negro les salieron al encuentro. El pastor se fue sobre Edward mientras el labrador se lanzó contra Emmet. Ambos perros empezaron a lamer la cara de los chicos y a jugar con ellos.
-¡Maya bájate! tenemos visita quieta- decía Edward intentando quitarse al enorme perro de encima.
-¡Spike ya…! siéntate campeón- decía Emmet levantándose del suelo y acariciando al labrador.
-¿Son sus perros?- preguntó Alice
-Sí ellos son Spike el perro de Emmet- presentó Jasper al tiempo que Spike daba un ladrido.
-Eso significa hola- aclaró entre risas Emmet.
-Y ella es Maya, la chica de Edward-
-Y la única que me soporta ¿verdad chica?- le habló Edward a la pastora mientras acariciaba su cabeza- Saluda Maya a Bella Alice y Rose- le indicó Edward a lo que la perra levantó la patita en señal de saludo.
-Son adorables- dijo Alice y se agachó a acariciar a ambos perros.
-¿Están entrenados?- preguntó Rose mientras veía a Spike con una sonrisa ya que le recordaba a Emmet bastante, con ese pelo negro y esa efusividad.
-Sí, son nuestros perros guardianes pero antes que todo nuestros compañeros. Son un gran medio de defensa y aviso contra extraños, además dan bastante compañía- les explicaba Emmet mientras rascaba a Spike tras las orejas por haberse portado bien delante de las chicas.
-Son preciosos- decía Bella.
-Bien vamos adentro y les enseñamos la casa y sus habitaciones- siguió Jasper mientras saludaba a los perros y cogía las cosas de las chicas.
Entraron todos juntos en la casa y se encontraron con una amplia entrada, a la derecha de esta una enorme cocina con todo lo necesario para dar una gran cena y al lado derecho un enorme salón. Por una puerta a la derecha de la escalera se accedía a la biblioteca y a una sala con televisión más privada que el salón.
Subieron por la gran escalera que presidia el hall hacia la planta de arriba donde se encontraban las habitaciones cada una de ellas con su baño privado.
-Todo es precioso chicos, es una casa enorme- comentó Alice.
-Estas son sus habitaciones, pueden elegir la que más les guste- les indicó Jasper.
Las chicas abrieron las tres puertas y cada una eligió la que más le gustó. Alice escogió una con un gran armario, en realidad el armario más grade de la casa. Rosalie la habitación más cercana a las escaleras en caso de intruso. Bella por su parte escogió una con un hermoso balcón que daba al jardín. Las chicas desempacaron las maletas y lo organizaron todo mientras los chicos se ofrecieron a preparar la comida.
Mientras desempacaban, las chicas pensaban en todos los cambio a los que se enfrentarían en estos meses que podría durar la misión.
Para Alice era una oportunidad para conocer a gente nueva como los chicos. Esperaba sacar una buena amistad al finalizar esta misión. Ella siempre había estado con Bella y Rosalie, y aunque para ella eran como sus hermanas le gustaba relacionarse con gente nueva. "Aunque no voy a relacionarme con ningún mafioso" pensó riéndose.
Rosalie por su parte aún era escéptica a la hora de trabajar con los chicos nuevos. No es que le pereciesen malos chicos pero no le gustaba confiar su vida y la de las otras a unos recién llegados. No estaba en su naturaleza ser confiada como Alice o amable con todos como Bella. Ella se había criado en un mundo en el que la amabilidad se confunde con debilidad así que esperaría a ver como se desarrollaban las cosas.
Bella por su parte estaba bastante contenta con los cambios en esta misión. Llevaba bastante tiempo esperando por una misión más importante y trabajar con profesionales como la agencia Eclipse era lo que estaba esperando. Sin embargo le asustaba formar nuevos lazos de afecto con los chicos, por su experiencia era mejor no encariñarse con alguien pues esa persona tarde o temprano se iría y dejaría un hueco en su corazón difícil de llenar.
Cuando terminaron de ordenar todo ya era casi la hora del almuerzo y los chicos habían preparado algo sencillo para poder comer en el jardín.
-Estoy impresionada incluso sabéis cocinar- les elogiaba Alice
-La verdad es que no sabemos…es lo único decente que podemos hacer sin quemar la cocina- le respondía Jasper.
-Yo podría cocinar mientras estemos aquí si no os importa- se ofreció Bella
-Bella es la mejor cocinera de toda la ciudad, hace de todo y está delicioso- comentaba Alice.
- ¿Sabes hacer pasteles?- preguntó Emmet que ya podía imaginar todo lo que podría comer ahora que alguien cocinaría.
-Por supuesto, esta noche haré uno- Le sonreía Bella
-Eres estupenda- le decía Emmet mientras se levantaba y la abrazaba.
Una tosecilla hizo que se separaran y todos se pusiesen más rígidos. Edward había llamado la atención de todos por alguna razón.
-Creo que después de comer deberíamos reunirnos en el salón y empezar a planear los pasos a seguir-
-Tienes razón Edward, perdona nuestro comportamiento. No estamos acostumbradas a relacionarnos con gente nueva, no ha sido una actuación profesional- Se disculpó Bella en nombre de todos y sobre todo de ella y sus chicas.
-No hay problema, es fantástico que interactuemos entre nosotros para estar cómodos, pero creo que ha llegado la hora de hablar del plan o planes a seguir- La tranquilizó Edward con una sonrisa.
Después del almuerzo todos recogieron lo que se había ensuciado y lo llevaron a la cocina. Bella echó una ojeada a la alacena para ver si tenía todo lo necesario para un pastel y vio que podría hacer un bizcocho más tarde.
Con eso se retiraron al salón donde se sentaron alrededor de una mesa y empezaron a discutir sobre lo que haría de aquí a unos meses.
Hola de nuevo.
Espero que este capítulo les haya gustado, voy lento pero seguro y quiero que vena pococ a pococ como van surgiendo las cosas entre nuestros protagonistas.
En el capítulo siguiente habrá alguna sorpresa...Espero sus reviews con opiniones e ideas que valoraré. Muchas gracias por leerme y las espero para la próxima.
