La historia de este drabble se ubica luego de la visita de Ritsu a la casa de Shigure en el tomo ocho del manga. ¡Ah, cómo me gusta este personaje! No sé, su forma de ser, y que es tan divertido, bueno... ¡Que lo disfruten!
Sentimientos.
Capítulo 3.
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Yo soy el malo, ¿para qué nací? ¿para qué sigo viviendo?
—Hoy conocí a Tooru, mamá...
Una mujer delgada y con el rostro un poco demacrado y cansado por los años se acercó a él. Ritsu se volteó para verla, pero ella no dijo ni murmuró nada. A pesar de la oscuridad que reinaba pudo ver la sonrisa de aquella mujer, la cual le daba calidez a aquella noche fresca.
—Es una persona muy buena, aunque hice que se lastimara, espero me perdone...
La mujer vestida en kimono se agachó para envolver a su hijo entre sus brazos. Era cierto las mamás de los horóscopos podían ser muy consentidoras con sus hijos. Pero en este caso era algo más.
—¿Tú podrás perdonarme algún día por ser como soy?
Sintió un nudo en la garganta al decir aquellas palabras tan dolorosas. Se sentía tan mal por existir, por vestirse de mujer y por ser tan torpe. Todos los demás eran sobresalientes o tenían muchas osas en las que destacaban, pero él...
—No tienes que pedir perdón, porque eres mi hijo amado.
El abrazo se sintió más reconfortante, y Ritsu sonrió delicadamente. Quería ser más fuerte, quería ser mejor, por eso estaba dejando de vestirse como una chica. Estaba tratando de echarle más ganas.
Juntos siguieron arrodillados admirando el negro jardín desde el portal de su casa. Ritsu sintió que una lágrima le resbalaba por la mejilla, pero sin duda el sentir la calidez de su madre estaba rompiendo sus ataduras.
No hay alguien que nazca con una razón para vivir, pienso que cada persona debe encontrarla.
Fin del capítulo 3.
