Clasificado: Mayores de siete.

Tema: Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.

Advertencias: Notas de la autora entre paréntesis.

Sinopsis: En el Satélite 5 está todo fuera de lugar. Una última lucha de la novena regeneración del Doctor puede que signifique una despedida, pero... ¿Será definitiva?

TOMO 1

EL CAPITÁN JACK HARKNESSJACK / NINE

CAPÍTULO 3

SIEMPRE NOS QUEDARÁ CARDIFF

Habían dejado a la Slitheen en su planeta natal. Tendría una oportunidad en el lugar que le correspondía.

Un día después, todo iba bien. Estaban riéndose. El Doctor comprendió al fin que Jack se quedaría por mucho tiempo, como Rose. Miki se iría convirtiendo en otro fantasma del pasado que aparecería de vez en cuando para atormentarlos. La relación de los tres era extraña, sin duda amaba al Doctor, y él la amaba. Sin embargo, Jack y el Doctor flirteaban y recordaban el maravilloso día en la habitación. A su vez, Jack y Rose disfrutaban abusando de los celos del viajero del Tiempo.

Estaban parados en medio del Espacio, seguramente frente a otra maravillosa estrella, y por primera vez no se preocupaban de la próxima parada. Simplemente estaban riéndose. Eso es lo malo de viajar con el Doctor, nunca hay tiempo para descansar.

Una luz cegadora atravesaba las paredes y de repente, se encontraban en un lugar completamente distinto. El Doctor quedó atrapado juntos con otras tres personas más en una casa que, todo el mundo conocía exceptuándolo a él mismo. Jack solo estaba acompañado por dos robots femeninas y obsesionadas con cambiar su "look". Y Rose se hallaba en una especie de concurso diabólico. ¿Qué ocurría?

No pasó mucho tiempo hasta que el Doctor y Jack encontraran a Rose, pero ya era tarde. No era posible, no podía estar muerta. Solo les faltaba un centímetro para tenerla de nuevo entre sus brazos, pero... El montón de polvo yacía ante él.

Jack vio de nuevo ese rostro que temía y amaba, ese gesto de culpa y esa mirada antigua. El Doctor caía de rodillas, rendido. Sostenía en un puño las cenizas, que escapaban de entre sus dedos con facilidad. Sus ojos, vacíos, miraban hacia el horizonte. Parecía que sus ojos recordaban todo lo malo desde un lejano pasado hasta el presente doloroso frente a él.

Ni siquiera trató de resistirse a aquellos que le esposaban las muñecas, abusando de su autoridad.

Pero el Doctor nunca se rinde, ¿qué significaba aquello? ¿Ese hombre tan maravilloso realmente había caído? No. La vejez del Doctor era tan solo rabia contenida que, en su mente, se iba transformando en un plan improvisado surgido de la venganza más cruel. Cruel por ser premeditado, inteligente y con plena calma.

Algo sucedía en el Satélite 5, algo iba mal. La Historia... la raza humana estaba desincronizada. Transcurría en el orden erróneo. La evolución había sido manipulada, y tenía lugar lentamente. Cincuenta años de atraso, al menos.

La respuesta era sencilla y horrible. Los Daleks.

Lo único bueno es que aún quedaba esperanza para Rose. De nuevo, salvar a unos significó la muerte de otros. Jack se despidió de ellos con un beso sincero en los labios, sabía que iba a morir. Todos lo sabían. No sobrevivirían a esta aventura, pero mereció la pena. ¡Que si la mereció! Dios... Fue increíble mientras duró.

El Doctor tomó medidas para que Rose continuara sana y salva. La engañó y la mandó a casa en contra de su voluntad. Ella volvió, ¿cómo no? Rose le amaba, y jamás renunciaría a lo único que le impedía llevar una vida triste, solitaria y monótona. Absorbió el mismo Vórtice del Tiempo, venció a los Daleks y devolvió la vida a Jack. El Doctor sabía que ni un Señor del Tiempo puede controlar el poder que Rose tenía en sus manos ahora, pero agradecía a la TARDIS su intervención.

Iba a regenerarse e introdujo las coordenadas de Londres en su vieja amiga. Dejó a Jack atrás y huyó junto a la pequeña e inocente Rose Tyler. Pudo despedirse de ella y saludarla, aunque con un rostro nuevo y otra sonrisa vanidosa.

Jack introdujo las mismas coordenadas en su manipulador del vótice, pero aterrizó en 1969 por error. Su meñequera se rompió. Tuvo que afrontar su inmortalidad de forma cruel, pero no era eso lo que le preocupaba. Ser consciente de que jamás volvería a ver a la persona que amaba era lo más duro para él.

No se había percatado nunca. Al principio pensó que únicamente se trataba de atracción, pero el Doctor... Oh, él era diferente, no tenía nada que ver con el mundo que conocía. Era increíble e inexplicable, sin sentido e irónico, fantástico y... brillante.

To Be Continued