Hola, quería deciros que a mi correo si llegan vuestras review que escribís sobre cada capítulo. El problema es de fanfictionNet que parece estar teniendo problemas a la hora de que las review aparezcan publicadas en la página. Dicho esto, agradezco que os molestéis en darme vuestra opinión de cada capítulo o del fic en general porque así puedo saber vuestra reacción. Ahora sí, aquí un nuevo capítulo.


Capítulo: 03

"Conversación pendiente".

Ha pasado exactamente una semana.

— ¡Perdón! La puerta estaba abierta e imaginé que el baño estaba libre.

Dijo Jane dándose la vuelta de inmediato.

—No te preocupes —Dijo mirándola—. Puedes darte la vuelta. La toalla me tapa pero de lo contrario no sería la primera vez que me ves desnuda… —Le recordó con una sonrisa.

Jane finalmente se giró encontrándose con su mirada.

—Puedo esperar fuera mientras te vistes.

—Voy a vestirme en el dormitorio, puedes quedarte aquí —Hizo una pequeña pausa—. Jane… ¿tienes planes para esta noche?

—No, ¿por qué?

—Había pensado que podíamos cenar a solas y hablar. Tenemos algo pendiente y necesito que hablemos sobre ello.

—Mmm… ¿algo pendiente? —Jane se mordió el labio sonriendo con picardía— ¿Y puede ser que ese algo pueda resolverse en este mismo baño ahora mismo?

Preguntó divertida mientras de frente se pegó a Maura pasando las manos por su cintura y obligándola a retroceder para provocar que la puerta del baño se cerrase.

Maura puso ambos brazos alrededor del cuello de Jane. La toalla la tenía bien sujeta alrededor del cuerpo.

—Podemos resolver infinidad de cosas en este baño, pero no es eso a lo que me refería exactamente —Sonrió acercando sus labios a los de Jane.

— ¿Y puedo saber a qué te refieres? —Con la nariz acarició la barbilla de Maura— Queda mucho para esta noche y no voy a poder vivir con la intriga.

—Tenemos una conversación pendiente y me apetece llevarla a cabo hoy aprovechando que Martina se queda con su padre hasta mañana. Pero si tenías planes podemos aplazarlo.

—No tenía ninguna plan, y sí así fuese hubiese cancelado cualquier cosa para estar contigo. Así que adelante, dime a qué hora y donde quieres ir.

Los labios de ambas se rozaban cuando alguna de las dos hablaba.

—Tenía pensado ir a nuestro restaurante preferido sobre las nueve y media. ¿Te parece bien?

—Me parece bien —Contestó Jane para acto seguido juntar por completo sus labios a los de Maura y besarla.

Al cabo de unos segundos ambas interrumpieron el beso al escuchar que una puerta se abría, Martina ya estaba despierta.

—Por cierto, cuidado hoy en el trabajo. Esta noche no quiero a una Jane lesionada… —Sonrió mordiéndose el labio inferior y saliendo del baño.


9:30pm…

—Por favor, ¿podría decirme a nombre de quien está la reserva?

—Maura Isles —Informó.

El metre deslizó su dedo por la hoja en busca de la mesa asignada a dicha reserva.

—Por favor, acompáñenme.

—Gracias —Contestaron Maura y Jane al mismo tiempo.

Una vez llegaron a la mesa reservada, tomaron asiento, una frente a la otra.

—Ésta es nuestra carta —Dijo ofreciéndole una a cada una—. Pronto les atenderán. Les deseo una magnifica noche, con permiso —El metre se retiró de la mesa.

Después de ojear la carta, ambas pidieron lo que más les apeteció para cenar acompañado de un buen vino.

— ¿Estás nerviosa? —Preguntó Maura con una tierna y vergonzosa sonrisa.

—Un poco, ¿y tú?

—También. Supongo que es normal.

—De acuerdo, pero deja de mirarme así. Me pones más nerviosa… —Sonrió.

— ¿Desde cuándo Jane Rizzoli es tímida? —Se burló.

Jane no podía ocultar aquella sonrisa nerviosa que se había instalado en sus labios desde que Maura le propuso esta cita.

—Con permiso. Si desean algo estamos a su servicio, gracias y buen provecho —Dijo la camarera después de interrumpir educadamente para servirles la cena.

La cena transcurrió a la perfección. Hablaron de todo un poco pero ninguna tocó el tema del que deseaban hablar. Eso vendría más tarde.


Después de una generosa propina abandonaron el restaurante y caminaron por un paseo cogidas de la mano.

—Jane, estamos aquí para hablar de algo. Asique voy a ser directa.

—Te escucho.

— ¿Cuál es la situación actual que tienes con tu ex mujer?

—Somos amigas. ¿Eso te incomoda?

—No, por supuesto que no —Contestó honestamente—. ¿Has hablado con ella de cual es ahora tu situación conmigo?

—No he hablado con Allison desde que tú y yo vivimos juntas. Pero sabe que nosotras tenemos algo especial desde hace muchos años atrás.

Se sentaron en uno de los bancos que había en la calle.

—Te pregunto esto porque tiene mucho que ver con la conversación que tú y yo vamos a llevar a cabo.

—De acuerdo, es lógico que me preguntes al respecto de la relación que tengo con mi ex mujer. Creo que es necesario y tenemos que preguntarnos muchas cosas para que nos entendamos desde el principio.

—Bien, entonces vamos allá…

Dijo Maura suspirando para intentar liberarse de la tensión del momento.

—Ambas nos queremos —prosiguió—, y es lógico que hay algo obvio entre las dos desde hace años —Una pequeña pausa y continuó—. ¿Crees que estamos preparadas para empezar una relación ahora que estoy soltera?

—Sí, al menos a mí me apetece bastante. ¿Tú crees estar preparada para que eso suceda?

—Sí pero… —Guardó silencio.

—Maura estamos aquí para hablar exactamente de todo, ¿no? Adelante, es el momento de hacerlo. ¿Qué te preocupa?

—A ver, quiero estar contigo en una relación pero necesito tiempo frente a Martina —argumentó—. Es pequeña y precisamente por eso tengo que explicarle muchas cosas que le costará entender.

—Bien, ¿y cuál es el problema? Entiendo perfectamente que Martina es pequeña y va a preguntarte muchas cosas cuando decidas dar el paso de hacer público nuestra relación frente a ella. Vuelvo a repetirlo, ¿cuál es el problema?

—No sé, pensé que te ibas a molestar si te pedía ir despacio frente a mi hija…

— ¿Por qué tendría que molestarme?

—Porque ya llevas un tiempo esperándome. Creí que ya había agotado tu paciencia para seguir dándome tiempo en según qué cosas.

—Pues déjame decirte que estás muy equivocada doctora Isles. Sigo teniendo muchas ganas de estar contigo.

Despacio, Maura se inclinó hacia delante y le dio un tierno beso en los labios.

—Maura, creo que sé la respuesta pero quiero estar segura… ¿Se supone que ya estamos juntas?

—Lo estamos, pero no por mucho tiempo si vuelves a interrumpir nuestros besos.

—Lo tendré en cuenta —Sonrió.

—Ahora que vamos a empezar una relación ¿Qué va a pasar con Allison? Ella y tú seguíais teniendo relaciones íntimas de vez en cuando.

—Lo que va a pasar es que seguiremos siendo amigas pero sin ningún tipo de beneficio. Es más, ¿puedo confesarte algo?

—Adelante… —Contestó nerviosa.

—En cuanto a intimidad se refiere, Allison y yo no hemos vuelto a tener sexo desde hace más de cinco meses.

— ¿Hace cinco meses? —Preguntó extrañada.

—Sí.

Maura guardó silencio para pegarle una palmada en uno de los muslos pero sin hacerle mucho daño.

— ¿¡Eres idiota o que te pasa!? —Continuó— ¿Entonces por qué me hacías creer que seguíais acostándote con ella?

Jane rió a carcajadas mirando la cara que Maura había puesto.

—Porque estaba celosa Maura —Admitió sonriendo—. Tú seguías con Kevin y a mí me molestaba que no te decidieras a estar conmigo de una vez por todas. ¿Qué podía hacer?

—Eres insufrible, ¡en serio! —Maura le pellizcó el brazo.

— ¡Auuch! —Se quejó Jane— Lo siento, no se me ocurría otra manera de hacerte ver que en realidad me querías a mí. Con los celos decidí ponerte a prueba pero eso ya ha prescrito, ahora estamos juntas y es lo que importa —Acercó su rostro al de ella.

—Te quiero Jane, y deseo que esto que estamos empezando funcione a la perfección.

—Yo también deseo que esto funcione —Ambas se pusieron de pie y se besaron.

—He recordado que mi hija está con su padre y no regresa hasta mañana —Sonrió con picardía.

—Uhm… ¿Me estás proponiendo algo? —Dijo dibujando una sonrisa divertida— Necesito más pistas.

— ¿Pistas? Te vale escuchar que quiero llegar a tu cama lo antes posible —Anunció.

—Eso me gusta, pero… ¿Podrás seguirme el ritmo en la cama?

— ¿Acabas de retarme? —Enarcó una ceja.

A ninguna le gustaba correr con el coche pero se podía decir que Maura condujo algunos kilómetros por encima del límite permitido.


Entre besos recorrieron la casa hasta llegar al dormitorio. Jane fue la primera en dejar caer su cuerpo sobre la cama quedando bocarriba. Maura se puso a horcajadas encima de ella.

—Si necesitas una pausa dímelo. Entiendo que no sigas mi ritmo —Comentó burlándose de ella.

— ¿Vuelves a ponerme a prueba? —Maura la besó desde el cuello hasta su oreja para susurrarle—. No me tientes, recuerda que puedo llegar a ser muy cruel en la cama.

—De acuerdo… no jugaré con fuego —Acto seguido llevó las manos a la cremallera del vestido de Maura para desabrochársela y comenzar a desvestirla.

Segundos más tarde Maura le quito la ropa a Jane quedando en igualdad de condiciones. Es decir, en ropa interior.

—Te he desvestido yo primera… —Dijo jugando con su lengua en la boca de la forense.

Maura puso la mano detrás de la cabeza de Jane y agarrándole del cabello le jaló, sin causarle daño, hacia detrás para separarla de su boca e interrumpir el beso.

— ¿De verdad no recuerdas hasta donde soy capaz de llegar si te comportas así? Sabes que no es buena idea intentar desafiarme —La mano que tenía libre la metió entre ambos cuerpos para ir directa a la entrepierna de Jane.

—Lo retiró —Reculó Jane entre gemidos—. Ambas sabemos perfectamente que en la guerra sexual-emocional la ganadora eres tú… —Admitió disfrutando de los masajes que Maura le hacía sobre su sexo todavía con ropa interior.

—Era justo lo que esperaba oír —Sonrió humedeciéndose los labios con la lengua.

—Nunca lo he dicho pero me encanta cuando te humedeces los labios con la lengua y en ocasiones llegas a mordértelos… —Susurró Jane en el oído de Maura para luego continuar con los besos por su cuello.

—A mí me encanta cuando te das cuenta de mi gesto y frunces el ceño queriendo besarme —Sonrió divertida al mismo tiempo que se mordía el labio inferior.

Jane tomó el control de la situación. Le desabrochó el sujetador y luego se inclinó hacia adelante consiguiendo que Maura quedase bajo su cuerpo. Buscó un hueco colocándose entre las piernas de la rubia y después de desvestirla por completó llevó los besos desde su abdomen hasta su feminidad donde comenzó a juguetear con la lengua.

—Mmmm… —Murmuró Maura volviéndose a morder el labio disfrutando de la lengua de Jane sobre su clítoris.

No era la primera vez que mantenían relaciones sexuales juntas, pero sí la primera vez que lo hacían sin engañar a sus respectivas parejas. Hoy era distinto y especial, hoy era la primera noche que pasaban juntas después de hacer oficial su relación.


—Buenos días.

Dijo Maura recostando la mitad de su cuerpo sobre el de Jane y besando su cuello para despertarla.

—Jane, cariño —prosiguió Maura—. Tenemos que ir a trabajar.

Jane intentaba ocultar su sonrisa para hacerse la dormida pero le era difícil ya que Maura le hacía cosquillas con sus besos por el cuello.

—Sé que estás despierta, abre los ojos —Maura atrapó con los dientes parte del cuello de Jane para acto seguido succionárselo por varios segundos.

—Detente —Dijo Jane apartándose de ella lo justo para que no siguiese haciéndolo. Su tonó de voz no sonó enfadado sino todo lo contrario.

—Anoche te gustaba mi boca en tu cuello ¿Hoy no? —Se quedó mirándola.

Jane abrió los ojos encontrándose con los de Maura.

—Me encanta tu boca pero no cuando la utilizar para morderme el cuello —Se acopló a su cuerpo pasando un brazo por la cintura de Maura.

—Jane… Es la primera vez que te veo así…

— ¿Así cómo?

—Con este buen humor mañanero. Llevas despierta unos tres minutos y no estás siendo borde… —Aguantó la risa mientras la miraba.

—Vale, lo has estropeado.

Dijo Jane poniéndose de pie para con el dedo índice señalar la puerta del dormitorio.

—Levántate —Prosiguió Jane—, vas a intentar arreglar tu último comentario mientras nos duchamos juntas.

Maura obedeció y se puso en pie.

— ¿Por qué esperar a llegar al baño? Puedo ir arreglándolo por el camino… —Maura le mordió el labio inferior para acto seguido besarla.

En la ducha continuaron sus juegos, pero eran las siete menos cuarto de la mañana y pronto tendrían que ir a trabajar así que no tardaron mucho en ducharse.