Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, solo la trama me pertenece.
Hola :D, muchísimas gracias por sus reviews, alertas, favoritos.
Bella observó como si todo ocurría en cámara lenta después que él le tomó la cara con sus manos y se fue acercando a ella. Era como si el tiempo se hubiese detenido.
No, no, no repetía su cabeza. Incluso una parte de su ser le gritaba que no podía permitir que la besara para olvidar a Victoria, pero toda queja murió cuando sus labios se juntaron.
No fue un beso suave, ni cariñoso o entregado. No se pareció en nada al único beso que habían compartido doce años atrás en la fiesta de cumpleaños de Seth donde jugaron a la botella. Había sido el primer beso de ella, y pasó toda la noche con las mejillas enrojecidas por haber besado a su mejor amigo. No, este beso no era parecido a ese ni a ningún otro beso que ella haya experimentado hasta ese momento.
Sus labios delinearon los de ella con la pericia que solo un hombre con gran experiencia podría lograr, le hacía danzar a su son y parecía que la respiración no era necesaria. Hizo que abriera la boca con su lengua invadiéndola de la forma más seductora que haya experimentado en su vida; tanto que por vez primera Bella gimió en respuesta a lo que le estaba haciendo, a la excitación que le estaba embargando.
Colocó sus brazos en la chaqueta de él buscando equilibrio, aunque eso no fue necesario por mucho tiempo ya que Edward con su cuerpo hizo que se cayera para atrás colocando su cabeza en el respaldar del sofá y se ubicó encima de ella, entre sus piernas y con sus manos envolvió sus piernas tocándolas desde la pantorrilla hasta sus muslos y apretándolos hizo que le envolviera su cadera.
Varios minutos después le dio libertad a su boca y la castaña volcó toda su cabeza para atrás respirando honda y entrecortadamente. Sus pulmones dolían por la falta de aire y su cuerpo estaba más despierto que nunca.
Una parte de ella, la racional, empezó a gritarle que tenia que detener eso - No Edward - balbuceó cuando sintió que acariciaba su seno derecho con el pulgar y chupaba su cuello como si fuera el néctar de los dioses.
Él subió la cabeza para mirarla a los ojos, su mirada tenia un brillo de deseo que nunca había visto antes, por lo menos no dirigida a ella, y eso la hizo estremecerse y dejar de respirar por unos segundos - Te necesito Bella, no me rechaces... no tú - le pidió a la vez que volvía a tomar su boca y la besaba apasionadamente.
Edward sabia a licor y a él. A la misma combinación de chocolate y frambuesa que recordaba de la única vez que lo había besado y que recuerda haber pensado que era extraño porque nunca lo había visto comer eso en toda esa noche. Pero ahora sabe que ese es su sabor natural. Sonrió en el beso divertida al darse cuenta que esos siempre fueron sus sabores preferidos, aunque al sentir como una mano de él recorría la parte sur de su cuerpo todo pensamiento racional abandonó su cabeza y solo pudo emitir un pequeño grito cuando sintió dos de sus dedos entrar y recorrer sus pliegues.
Él rompió el beso y empezó a repartir caricias, mordiscos y a succionar partes de su cuello lo cual causó que olvidara todo, no pensaba, solo se entregó a algo que nunca había hecho aunque instintivamente lo conocía - Está bien - logró susurrar y lo impulsó arriba quedando ambos arrodillados en el mueble.
Empezaron a desnudarse desesperados. Ella no era experta en la materia y casi ahoga a Edward quitándole la corbata lo cual causo que ambos se carcajearan y que la besara nuevamente. Bella actuaba con la misma pasión que él le entregaba, le quitó la chaqueta y la camisa, cuando iba por la hebilla de su pantalón la tomó por los hombros para acostarla de nuevo.
Se quedaron viendo unos segundos. Bella no podía pensar, solo quería tocarlo y experimentar eso de lo que tanto había oído hablar y que por primera vez deseaba más que nada en el mundo. Una vocecita de su cabeza le preguntó ¿por qué quería experimentarlo justamente con él que no era y nunca iba a ser suyo? pero su parte analítica se había ido cuando la besó por primera vez, así que solo la ignoró.
Edward se acercó a ella y la besó suavemente, más dulce que las veces anteriores pero como pudo ver unos minutos después no menos apasionado. Le quito la franelilla, dejándola solo con su brasier de encaje, le dio gracias a Dios que llevaba ropa interior a juego y no la de abuelita que había pensado usar. Le quito la falda tan tranquila y rápidamente que hasta ella misma se asombro ya que en un momento estaba vestida y en otro casi desnuda, luego la beso de nuevo, pero varios segundos después empezó a bajar tocándola y rozándola.
Bella cerró los ojos y empezó a respirar entrecortadamente al sentir los labios de Edward en su cuello, pecho, senos. Se arqueó instintivamente para recibirlo más y vio volar su brasier. Él empezó a besarle y a tocarle los senos y sintió que se iba a volver loca, eso la desinhibió por completo y cuando introdujo un pezón en su boca no pudo evitar gritar de éxtasis ya que nunca se hubiese imaginado que esa fuera una parte muy sensible.
Edward se acercó a su oído izquierdo y se estremeció al sentir su respiración - ¿Qué te gusta?, ¿qué quieres que haga? - le preguntó susurrando y Bella tembló. No lo sabía, ¿qué iba a responder a eso? Abrió los ojos entrando la cordura abandonada de nuevo a su vida, ¿le diría que es virgen? ¿Podría detenerse? Respiró hondo. Puede que él este borracho pero ella casi no lo estaba, o al menos eso pensaba, ¿qué iba a hacer?
Lo empujó para que se sentara e hizo lo mismo observándolo unos segundos. Ambos respiraban entrecortadamente y aunque él seguía con su pantalón se entreveía que estaba sumamente excitado, y se notaba que era extremadamente grande. Procuró mirar a otro punto para calmar su nerviosismo y observó sus ojos todavía llenos de pasión y anhelo, eso la hizo sentir un poco poderosa, poder causar ese efecto, aunque sabía que solo estaba allí porque estaba tomado y deprimido - ¿Estás seguro que esto es lo que quieres? - le preguntó en un susurro. Bella no podía pensar, no había algo que la hiciera parar en ese momento, ni siquiera saber que él amaba a otra, ella no lo amaba, solo... sentía que eso era perfecto, y que podía estar con él… pero eso era solo porque se conocen de mucho tiempo.
Observó como su mirada se ensombrecía un momento, y se asombró al darse cuenta que al estar con ella se había olvidado de todo, que era cierto lo que le había dicho, por lo que respiró hondo y antes de que él contestada se acercó y lo besó en los labios, tratando de transmitir la misma pasión que le había dado. Inmediatamente la tomó en brazos y la colocó encima de él a horcajadas entre sus piernas, empezó a recorrer su cuerpo con las manos mientras la besaba. Cuando rompió el beso todavía a centímetros de distancia le dijo - Te deseo Bella - rozando sus labios con cada palabra.
Bella se estremeció y perdió todo: su racionalidad, su cordura, las razones por la cual eso era una mala idea. Ella también lo necesitaba, también se sentía rechazada y decidió que ese era el momento y ese era el hombre con el que llegaría al final. Pasara lo que pasara. Con esa confianza y aceptación y con el hecho de que sabía lo que quería por lo menos esa noche, surgió una valentía que no conocía, decidió que si se iba a cumplir una de sus fantasías por lo menos una vez debía aprovecharlo. Así que empujó a Edward para que quedara acostado encima de su cuerpo y empezó a besarlo en su cuello, a recorrer su cuerpo que era tan blanco y firme, formado aunque no exagerado, su pecho, su abdomen; primero lo tocaba con las manos y luego con sus labios, memorizando ese cuerpo perfecto que solo había visto cuando habían ido a la playa en vacaciones y que en ese momento era todo suyo.
Tal vez fuera virgen pero no por eso completamente inocente. Había visto y oído suficientes cosas como para saber que los sonidos guturales que escuchaba de Edward eran de placer por lo que ella le estaba haciendo. Le quitó el pantalón y el calzoncillo respirando hondo al descubrir que efectivamente no se había equivocado, él era grande. Tragó grueso y lo tomó con la mano, sintiendo como se estremecía en respuesta. Lo veía con una fascinación casi morbosa, se sentía suave y probó pasando su mano por toda su extensión a fin de sentirlo, duro y suave al mismo tiempo. Era maravilloso y casi sonríe cuando sintió que Edward dejaba de respirar, pero eso solo duro unos segundos ya que cuando estaba decidiendo si probar con su boca su nuevo descubrimiento él la tomó por los hombros, la acomodó en el sofá y arrodillándose le quito sus pantis. El corazón de Bella que ya estaba acelerado casi explota dentro de su pecho, y el valor menguo un poco al estar acostada, completamente desnuda y expuesta a quien se la comía con la mirada.
Edward se acomodó entre sus piernas todavía arrodillado y con su mano derecha empezó a tocar su clítoris, acariciándola. Ella inmediatamente gritó y se arqueó, mirándolo asombrada. Él se acercó a su rostro y lo tomó entre sus manos para besarla desesperadamente, la incitaba a concentrase en devolverle el beso con la misma pasión con que lo recibía y lo hacía gustosa, a la vez que sentía como él introducía un dedo dentro de su ser y con el pulgar manipulaba su punto más sensible, jugando con sus senos con la otra mano.
Una invasión a todos sus sentidos, pensó Bella antes de arquearse y gritar cuando él abandono su boca y empezó a besar sus senos - ¿Te gusta? - le preguntó seductoramente y ella que no podía hablar ni pensar solo asintió mordiéndose el labio interior para dejar de gritar como posesa y cerró los ojos fuertemente.
Sintió como su mano abandonaba la tarea que tanto la había emocionado un momento atrás pero el quejido de protesta se quedo en sus labios cuando sintió como él se introducía completamente en su cuerpo con un solo movimiento.
Bella gritó fuertemente y casi llora mientras lo tomaba por los hombros grabando sus uñas. Había dolido aunque no tanto como había temido y le habían contado sus amigas, era más bien un poco incomodo. Edward se quedó unos segundos quieto e internamente lo agradeció.
-¿Te hice daño? – preguntó con una expresión de confusión en su rostro sin poder disimular. Ella negó a la a vez que buscaba sus labios a fin de concentrar su mente en otra cosa que no sea la molestia que ya estaba desvaneciéndose.
Lo beso un minuto y sintió como él comenzaba a moverse dentro de ella. Bella cerró los ojos más fuerte y lo soltó un poco cuando empezó a sentir una nueva sensación de placer que la invadía cada vez que se movía. Se dejó caer en el mueble e imitó los movimientos con su cadera. A la vez que pasaba el tiempo, él iba acelerando sus movimientos y ella gemía, gritaba, lo agarraba para así descargar el placer que estaba sintiendo y escuchaba como Edward emitía sonidos roncos a la vez que la besaba y le tocaba los senos. Empezó a tocar su espalda a la vez que envolvió sus piernas en sus caderas de nuevo, apretándolo para que acelerada un poco más eso que le estaba haciendo y que la estaba volviendo loca. Besó su cuello y hombros; cuando percibió que él la tocaba íntimamente de nuevo se arqueó, tiró su cabeza para atrás y gritó fuertemente mientras sentía que su vientre se contraía dolorosa y deliciosamente de una forma que nunca había sentido. Poco después sintió que él temblaba y gritaba a la vez que se dejaba caer en su cuello respirando entrecortadamente, tanto como ella.
Bella seguía con los ojos cerrados e inconscientemente acarició su cabello bronce con su mano izquierda. Cuando pudo controlar su respiración, levantó la cabeza y observó a Edward quien la miraba con un brillo en su mirada que no había visto antes. Tal vez era la expresión que se tiene después, pensó inmediatamente.
Él se salio de ella y la besó en los labios suavemente - Gracias - le susurró a la vez que tomaba su saco y los envolvía a ambos.
Bella sintió una opresión en su pecho al notar como un brazo de él la envolvía posesivamente pero treinta segundos después cayó en la inconciencia sin analizar a que se debía.
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Se levantó por unos rayos de sol que le daban directamente en la cara. Le extrañó dejar la cortina de su cuarto abierta y cuando movió un poco la cabeza sintió que le iba a explotar. Llevó una mano para presionarla y evitar que eso sucediera, trató de moverse y quedó paralizada cuando se percató de un peso que nunca antes había tenido.
Abrió los ojos con dificultad y dejó de respirar cuando observó un brazo rodeándola. Sintió una respiración acompasada en su oreja y en ese momento, todo lo que aconteció la noche anterior la golpeó como si fuera un tren a toda velocidad.
Mierda, Mierda, se repetía a si misma a la vez que se iba cayendo del sofá lentamente haciendo que el brazo de Edward la rozara completamente. Mierda, volvió a repetir a sus adentros a la vez que se gritaba ¡¿de qué diablos me asusto porque su brazo me toque si él ya lo hizo completamente anoche?
Cuando se logró bajar del mueble sin hacer muchos sonidos, gracias a Dios, empezó a recorrer la oficina buscando su ropa. Esquivó por un milímetro un vidrio y empezó a vestirse apresuradamente a la vez que observaba a un Edward completamente desnudo cubierto por un saco, aunque le quedaba descubierto la mitad de perfecto y completamente formado trasero.
Demonios, pensó mientras se volteaba, ¡Basta de ver a Edward Cullen Bella! se reclamó a la vez que tomaba sus zapatos y salía huyendo de la oficina dejando a un dueño completamente inconsciente.
Mientras llegaba a su piso le daba gracias a Dios que era sábado, que no había nadie. Maldijo al cielo cuando el vigilante la vio extrañado aunque sin comentar nada, ese era su trabajo, y logró respirar de nuevo cuando se encontraba a salvo dentro de su mercedes.
Golpeó dos veces el volante - ¡¿Qué demonios hice anoche? – gritó sin poder evitarlo.
Llegó a su casa media hora después y se metió al baño. Estaba aterrorizada, consternada, en completo shock por su comportamiento, ¿cómo termino teniendo sexo con Edward Cullen?
Ella había ido a consolarlo ¿en qué momento decir unas palabras de aliento se convirtió en... en eso?
No entiende... no entiende cómo logro hacerlo, toda su vida una voz de alarma le gritaba cuando un hombre la tocaba. Su mente trabajaba el doble preocupándola al pensar en las mil y unas cosas que pueden suceder cuando estaba con alguien: que si salía embarazada, que si se contagiaba de una enfermedad, si se volvía obsesivo, dependiente... Dios había pensado que era asexual prácticamente ya que nunca había podido sentirte muy excitada con algunos de los sujetos que había salido.
Y viene Edward Cullen y solamente la toca y ella deja de pensar, racionalizar, prácticamente hasta respirar... ¿cómo sucedió eso?, ¿Cómo respondió de esa forma? ¿Cómo la persona objetiva, rígida y controlada que existe en su interior murió solo por una palabra de él?
Estaba borracha, por eso actuó de esa forma. No sabia lo que era estar borracha pero ya lo aprendió, ya sabe que eso le hace hacer cosas que nunca... nunca haría en una situación normal.
¿Qué iba a hacer ahora? ¿Cómo lo iba a ver ahora a la cara? Él solo estuvo con ella porque estaba deprimido por Victoria. Su pecho se oprimió con ese pensamiento y ella le ordenó que se recompusiera, no era el momento para ilusiones estúpidas. Edward estaba enamorado de Victoria y lo que paso entre ellos no iba a cambiar eso.
Salió del baño deprimida aún por ese pensamiento y se forzó a comer algo. Sabía que no había comido nada el día anterior y eso solo iba a hacer que el dolor de cabeza se incrementara, pero solo pudo comerse una manzana, después se acostó en el mueble y trató de relajarse.
Bueno... ya no era virgen... no pasó su cumpleaños número veinticinco pensando en eso también, por lo menos ya era toda una mujer. Rió por ese comentario tan machista y se preguntó si ya había superado su aversión a complicarse y ahora si podría estar con otros hombres. Tal vez ahora que sabe lo maravillosamente bueno que es el sexo y que es cierto todo lo que había escuchado de él pueda ser libre para estar con quien quiera. Cerró los ojos con ese pensamiento rondando en su cabeza y no sabe en que momento lo hizo pero quedo profundamente dormida.
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Despertó horas después por el sonido insistente del timbre. Se levantó desorientada, apretó su albornoz y fue a abrir la puerta - ¿Papá? - preguntó confundía a la vez que lo dejaba pasar.
-¿Qué haces durmiendo a esta hora? ya pasan de las tres de la tarde.
Bella lo miró avergonzada. No había dormido mucho la noche anterior aunque no quería recordar bien qué fue lo que sucedió de nuevo - Ayer salí con las chicas - dijo medio murmurando y volteó la cara para que no viera que estaba mintiendo como siempre pasaba. Odiaba poder mentir tan bien en su trabajo como buena abogada y ser tan mala para mentir en cosas personales.
-Lo imagine - respondió Charlie pasándose la mano por el cabello - por eso vine a hablar contigo ya que no contestabas el teléfono. Bella siéntate que tengo algo que contarte.
Ella lo miró interrogativamente y se sentó aunque se imaginaba que era lo que iba a decir - ¿Qué sucedió?
-Victoria dejó a Edward – declaró nervioso a la vez que empezaba a caminar de un lado a otro.
-¿Qué? - preguntó ella levantándose y volviéndose a sentar, fingiendo ignorancia.
-Si, ¿puedes creerlo? Lauren esta completamente destrozada.
-Lo imagino - contestó mirando a otro lado, sabiendo que si de algo estaba destrozada es de que su perfecta hija haya hecho algo que la ponga en evidencia en publico - ¿Y Edward? - preguntó asustada.
-¿Cómo crees que este? debe estar destrozado...
-¿Lo has visto?
Charlie asintió sentándose frente a ella - Fue a la casa hace una hora, él fue quien nos dio la noticia, Bella... hay algo peor.
Ella lo observó confundida, ¿qué mas pudo haber pasado y que sea peor que el corazón destrozado de su amigo? - ¿Qué?
-Tú hermana...
-Hermanastra - interrumpió rápidamente.
Charlie respiró hondo - Victoria - Bella asintió - se fue con James...
Lo miró y después reaccionó sabiendo que él requería algún tipo de respuesta - Oh - dijo únicamente.
-Lo siento, yo tanto que te insistí para que le dieras una oportunidad... ahora sé que es un bastardo y por qué no lo aceptabas.
Bella frunció el ceño ¿él es el bastardo? ¿Y Victoria? - Él me llamó para decirme que se iba papá.
-¿Y te dijo que se iba con Victoria? - preguntó perplejo.
-No - respondió rápidamente, lamentando su imprudencia – solo que se había enamorado de alguien más y que se iban a Europa juntos.
-Es un bastardo - dijo él de forma más decidida.
-Victoria es la que hizo mal, ella era la que estaba casada.
-Pero él estaba contigo.
-Nunca fuimos novios, Victoria incumplió un voto matrimonial - reiteró ella cabezona.
-Lo más seguro es que él la sedujo. Victoria es una pobre inocente y él hombre de mundo al fin hizo que ella rompiera su promesa a Edward - Bella lo miró recriminatoriamente y se levantó del mueble. Todos pensaban que Victoria era lo mejor del mundo, por qué se dejaban engañar por su actitud hipócrita era un misterio para ella.
-Es mayor de edad, casada, libre de decidir – enumeró rabiosa a la vez que se colocaba al frente de su padre – no es una pobre inocente o un ser ignorante, ella sabe muy bien lo que hace, no deberías quitarle responsabilidad.
-Bella...
-Tengo razón... y lo sabes – declaró enfáticamente. Charlie asintió pero le hizo una seña desestimando lo que estaba diciendo - ¿y si viste a Edward por qué dices que debe estar destrozado? ¿No observaste cómo esta? - preguntó Bella confundida. El día anterior lo había visto y sabia lo mal que se sentía.
-Yo lo note tranquilo, preocupado por haber incumplido su palabra conmigo, cuando yo era el que iba a estar avergonzado con él, ya sabes como es, la procesión se lleva por dentro - Bella asintió - ya publicamos una nota de prensa.
-¿Tan pronto? - Bella abrió los ojos desmesuradamente. Sabia que ese era uno de los puntos que afectaban a Edward, la publicidad que iba a conllevar esa noticia - ¿No podías esperar unos días papá?
-Eso fue lo que yo dije, pero fue Edward quien lo decidió así - a Bella le sorprendió eso, pensaba que Edward iba a esperar por si ella se arrepentía - quería notificarte para que supieras, no me puedo quedar mucho. Lauren me necesita.
Bella asintió frunciendo el ceño - Gracias papá por venir a contarme.
Charlie le acarició la mejilla por un momento - Los Cullen nos necesitan en estos momentos Bella... sobre todo Edward - ella asintió y lo beso en la mejilla.
-Estamos en contacto - Charlie asintió y salió del apartamento.
Bella suspiró cansadamente y fue a arreglarse. Tenía que decidir qué iba a hacer, tal vez ir a la casa de los Cullen a hablar con Esme, era una cobarde y lo sabía, prefería volver a ver a Edward con público y no solos, no hasta que supiera cómo se sentía por lo que acababan de hacer.
Escuchó la puerta de nuevo y volteó los ojos, lo más seguro es que su padre haya regresado a contarle otra cosa. Se colocó rápidamente una camiseta junto con un jean y corriendo a la entrada gritando que iba en camino, abrió la puerta -¿Qué...? - quedó paralizada al ver a Edward.
-Bella...
Lo observó mientras entraba y no pudo evitar pensar que ese era el hombre que ella conocía. Estaba debidamente arreglado con una camisa gris y su pantalón negro, tenía su cabello arreglado en su desorden particular, estaba serio y se veía tranquilo, nada de ojos desorbitados o tristes que había visto la noche anterior.
-Hola – saludó sin tener más que decir, a la vez que lo observaba sentarse en el sofá. Al verlo allí se sonrojó recordando lo que habían hecho en un mueble parecido a ese en un lugar no muy lejos de allí. Él la observó y por su expresión sabía lo que estaba pensando más no dejaron de mirarse por unos minutos, sin decir nada. Al final Bella suspiró, debía hacer algo por la incomodidad que se respiraba en el ambiente - ¿Cómo sigues? – preguntó en voz baja.
Edward se levantó del sofá y empezó a jugar con los portarretratos que estaban arriba de la chimenea de piedra – Este fue un día divertido – dijo unos minutos después.
Bella se acercó a él y los observó a ambos riendo junto con Emmett y Alice frente al Time Square – Si lo fue, la mejor celebración de fin de año.
Edward sonrió - ¿Te hubieses imaginado que el bohemio que conocimos ese día con el cabello hasta los hombros y barba iba a ser el amor de Alice?
Bella se carcajeó – Nunca lo creí posible, siempre pensé que Alice se juntaría con un Jhon o Bill, alguien que trabajaba en la bolsa o fuera un abogado aburrido.
-Pues Jasper no tiene nada de aburrido
Bella sonrió – No, no lo tiene.
-La vida era más fácil en ese entonces ¿no era así?, sin obligaciones ni responsabilidades…
-Siempre tuvimos responsabilidades Edward y el deber nos acompaño toda la vida – replicó a la vez que se sentaba en el mueble con las piernas entrecruzadas.
-Todo era más sencillo… - continuó en un susurro.
Bella suspiró y aceptó derrotada que tenía que empezar el tema al que ninguno de los dos quería llegar – Papá estuvo aquí – notó como se quedó estático unos segundos y luego tomaba otra fotografía.
-¿Le dijiste que ya lo sabías? – preguntó sin dejar de mirar la imagen.
-No – observó como él asintió – me dijo que ordenaste una nota de prensa.
-Es mejor así.
-¿No quieres… esperar?, tal vez… ella vuelva - Observó como él tumbaba un portarretrato y se sobresaltó – Edward…
-Bella… ella no va a volver. Es cierto, yo la aleje, y no voy a estar esperando a alguien que no quiere estar conmigo o que no puedo hacer feliz.
Rodó los ojos aturdida – Tú no fuiste el del problema Edward… ya te lo he dicho…
-Sea como sea – interrumpió él suspirando – se acabó.
-¿Y qué vas a hacer ahora?
-Continuar con mi vida, seguir con los negocios, divorciarme.
Bella lo miró consternada - ¿Ya?
-Hoy hable con mi abogado, con la carta y los boletos de avión a nombre de James y ella, además de otras pruebas estaré divorciado en seis meses.
Se dejó caer en el respaldo del asiento – Lo siento tanto Edward…
-No – interrumpió él rápidamente – yo lo siento, ayer me comporte terriblemente mal, no tengo justificación – terminó mirándola fijamente a los ojos y haciendo que se estremeciera.
-Estábamos borrachos – contestó haciendo un movimiento con las manos.
-Eso no es excusa…
-Estábamos deprimidos, tomados, necesitábamos compañía, es totalmente normal Edward… - anunció convenciéndose más a ella misma que a él. Observó como caminaba de un lado a otro y se quedaba al frente a ella.
-No para nosotros.
Bella sonrió y tomó una mano – No tienes que disculparte, yo quería hacerlo…
Él asintió y besó la manó con la que lo estaba tomando – Gracias Bella, por estar aquí, por apoyarme y ayudarme el día de ayer, en verdad necesitaba compañía… es solo que no quiero que nada cambie entre nosotros, eres mi mejor amiga, y no quiero que esto lo estropee.
Bella asintió y cerró sus ojos rápidamente alejando unas lágrimas traicioneras que no sabía por qué venían. Se arrodilló y lo abrazó fuertemente, respirando hondo su perfume y aroma – Nada va a cambiar, somos amigos, son cosas que pasan y no significó nada – sintió como asentía y lo soltó.
-Cierto… solo quería aclarar esto y volver a la oficina.
Bella lo miró extrañada – Es sábado y ya va a ser de noche ¿qué vas a hacer en la oficina? – lo miró un segundo y entendió. No quería ir a una casa donde todo le recordara a Victoria – vamos a comer Edward, no lo he hecho desde ayer en la mañana y estoy hambrienta.
-No creo…
-Que bueno – lo interrumpió poniéndose de pie - no estas para creer nada, mueve tu trasero a la puerta y aliméntame – le ordenó a la vez que lo empujaba y salían del apartamento.
Entraron al ascensor y Bella lo observó mientras él miraba el tablero. Las cosas no han cambiado, se repitió una y otra vez. Es su amigo, lo que tuvieron no cambia nada. Él la necesitaba y ella estaba allí, tenía que tragarse el dolor de saber que eso no significó nada, aunque para sí misma tampoco significo nada, solamente el paso a otras cosas de su vida… si eso era lo único que significaba.
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