Capitulo 3

Pasiones y Secretos

Prisión del tiempo – 24 horas de encierro transcurridas.

La morada del tiempo se mantenía en un reposo absoluto. Más allá de la mansión creada para albergar a su visitante, no había nada más en ese lugar. Solamente relojes de diferentes tiempos apareciendo y desapareciendo a voluntad. Viejos relojes mecanizados con engranes de cobre salían disparados en silencioso movimiento de un lado a otro, perdiéndose tan rápido como llegaron.

En la mansión, sin embargo, era todo lo contrario. Dentro de sus pasillos aunque el silencio permanecía, conforme mas se avanzaba en ellos, algo perturbaba aquella calma. Un sonido diferente al que cualquier casa vieja o reloj de piso podrían hacer, se percibía al fondo del pasillo, el cual llevaba a la privacidad de la habitación perteneciente a la protectora del tiempo.

Una puerta entre abierta dejaba escapar un sonido peculiar, era parecido al de un quejido ahogado, como si la entidad que lo proporcionaba sufriera algo que le impedía dejarlo escapar en su totalidad. En su interior se encontraba una luz tenue provocada por unas pequeñas lámparas de gas colocadas en diferentes partes del recinto. En el centro se encontraba un gran mural hecho en un vitral antiguo. Era en verdad hermoso.

Delante de ese vitral se encontraba un gran trono con terciopelo rojo en su respaldo. En él se encontraba sentado el Draconequus de oscuro color y cabellos rojizos. Con la garra de cuervo sostenía una copa que contenía un curioso brebaje café oscuro. El aroma del bourbon se esparcía por el lugar al ser agitado por aquella garra en un delicado movimiento.

Un suspiro se escucho de parte del extraño ser que recargaba su cabeza en el costado aterciopelado del trono. Su pata derecha descansaba en el brazo del trono mientras sus dedos golpeteaban de vez en cuando en el.

Un ruido húmedo se hizo presente tras unos segundos. El draconequus solo movió las orejas ante ello, para después respirar profundamente y mover la garra de lobo y acariciar la melena castaña de la alicornio.

-Esto es… en verdad relajante- susurro el ser antes de dar un trago a la copa.

La princesa se encontraba con el cuerpo recostado en su mayoría en la alfombra de la habitación, dejando visible en totalidad su ser. En el cuello llevaba un collar de color rosa, de esos que se colocan a las mascotas. En el centro de este, colgaba una pequeña figura que de lejos podría parecer una placa. Pero en verdad se trataba del dije que siempre ocultaba tras su pechera real. Tenía la forma de un reloj de arena el cual cada 24 horas corría en sentido contrario, este artefacto encantado era algo valioso para ella.

En su cuerno aun se encontraba el anillo de anulación mágica, aun no encontraba la forma de quitárselo antes de que transcurriera el tiempo acordado.

Nuevamente se escucho aquel sonido húmedo. Un delicado sube y baja de la cabeza de la emperatriz del tiempo lo causaba. Entre abrió los ojos por unos segundos para mirarlo, aquella cara de satisfacción causada por las acciones de ella.

Coloco las patas delanteras sobre las piernas del Draconequus para hacer aquel acto más rápido. La boca de la princesa albergaba en aquel momento la hombría del ser oscuro. Su lengua era como una suave almohadilla que se frotaba contra esa parte en cada movimiento de cabeza. En pequeños intervalos se formaba una pequeña sensación de succión que causaba placer para él.

La calidez de su boca combinada con la suavidad de su lengua y lo húmedo que era aquella cavidad, volvían aquel acto algo excitante, placentero, incluso podría decirse que glorioso para el milenario ser.

La pata de lobo se levanto y en lentos movimientos se posiciono sobre la cabeza de la princesa, usando poca fuerza causo un pequeño empuje hacia abajo, mientras un jadeo de placer escapaba por sus fauces.

El dije que colgaba del collar rosado golpeaba una y otra vez el pecho de la alicornio en un efecto de péndulo. En aquel momento pasaban por su mente varias preguntas que ya no podía responder. A pesar de todo lo ocurrido la noche anterior y su repudio ante aquella criatura. ¿Por qué ahora no se sentía molesta por lo que hacía? ¿Por qué comenzaba a disfrutar el chupar aquella extremidad? ¿Por qué deseaba tanto que él tuviera la fuerza suficiente al terminar esto para que la hiciera suya una vez más?

Ella lo miro al sentir ese impulso por parte de él. Su rostro era diferente al de la noche anterior. No veía esa malicia, ahora no encontraba rastro alguno de ella. Fue como si toda la maldad que la criatura constituida por partes de diversas especies nunca hubiera estado allí.

La princesa extendió sus bellas alas blancas y las dejo caer sobre la alfombra. Su lengua con lentitud comenzó a hacer un movimiento circular alrededor de aquella extremidad que invadía cara rincón de su boca.

En un movimiento que ella nunca noto, el draconequus dejo la copa vacía sobre una pequeña mesa a su lado y coloco la garra de cuervo en el brazo del trono, apretando el borde poco a poco.

Las cosas se intensificaron y ella podía sentir como su cuerpo comenzaba a desesperarse por un tacto más allá de su cabeza. Su cola ocultaba a la vista del draconequus que ella comenzaba a humedecerse a pasos acelerados. Solo cerró los ojos y succiono de nuevo deteniendo su lengua.

Un rugido se esparció en la tenue oscuridad de la habitación. La princesa abrió los ojos al sentir una descarga tibia en su boca. Se detuvo de golpe al sentirlo, sus alas se levantaron un segundo para después caer al suelo de nuevo.

Lentamente distinguió un sabor familiar en aquella sustancia lechosa. Era dulce y agradable, era lo opuesto a lo que esperaba. Bajo las orejas y comenzó a tragar aquel liquido, aun saboreando el peculiar sabor.

Se escucho un sonido pequeño y poco notable al engullir aquello. Ahora sabía lo que era, ese sabor era leche con fresa, como la que ella tomaba cuando era pequeña. Lentamente retiro el pene de su boca y lo miro sonrojada y hasta cierto punto confundida.

-¿Que ha sido eso?- dijo con un tono de voz delgado y dulce.

El la miro y noto una delgada línea de líquido rosa escapando de su boca y corriendo lentamente hacia su mentón. El acaricio su mejilla con la pata de lobo y con el pulgar limpio aquella línea rosada.

-No podía permitir que la realeza tuviera que probar un sabor tan repugnante. Así que cambie con mi magia un poco las cosas- susurro agitado por la descarga- anoche mientras dormías este lugar dejo ver algunos de tus recuerdos, vi que ese sabor era algo agradable para ti y lo hice.

La alicornio levanto sus orejas al escuchar eso. Era imposible que la prisión espacio temporal estuviera tratándola como a un individuo merecedor del castigo reflexivo que el lugar tenía como función para los seres que debían redimirse.

Una segunda incógnita hizo acto de presencia a una velocidad impresionante. ¿Por qué el aun no era afectado por el lugar? Después de todo el hechizo de aquella dimensión fue activado para aprisionarlo a él.

El draconequus se levanto mientras los ojos de Sweet Lullaby mostraban una distancia enorme entre la realidad y sus pensamientos. Sus patas avanzaron con lentitud hasta la princesa y tras unos segundos de mirarla este se rebajo al nivel de la doncella. Su cuerpo se sentó en la alfombra y en un delicado movimiento sus garras atraparon a la princesa en un abrazo inesperado.

Ella reacción de inmediato ante el tacto de un cuerpo cálido.

Unas delicadas lamidas se hicieron presentes en su cuello. Su cuerpo se estremeció por completo al sentirlas. Ella trato de mirarlo con desesperación a consecuencia de aquellas muestras afectuosas que guardaban en aquella húmeda sensación un deseo incontenible..

El draconequus se abalanzó contra la doncella, dejándole sobre ella para descubrir una mirada de asombro en su compañera. El cuerpo de la alicornio volvió a despertar sus deseos ocultos. Su corazón se aceleraba a pasos acelerados al tiempo que observaba aquellos enormes ojos rojizos como rubís recién descubiertos.

Su respiración se encontró temerosa, lenta en principio y poco a poco agitada ante una cálida sensación sobre ella. Su cola se movió de su posición protectora sin darse cuenta, dejando descubierta el sexo de la joven.

Una serie de delicados besos sobre su pecho fueron efectuados por la criatura. Un pequeño suspiro se escapo de la alicornio al sentir uno de esos besos sobre el centro de su pecho. Había sentido algo inigualable, como un dardo delicado que acierta en el blanco de un punto sensible.

-¿Por qué actúas tan diferente a la noche anterior? – Dijo con cierta temblorina en su habla- Esta vez te comportas de una forma más… mas – un pequeño suspiro escapo de sus labios al sentir el sexo del Draconequus rosando incidentalmente sobre los delicados pétalos de su flor.

Shady Night levanto la cabeza y le miro con aquellos enormes ojos. Su boca se abrió lentamente dejando ver aquellos colmillos amenazadores. La pata derecha de este se poso sobre el pecho de Sweet.

-¿Pregunta el por qué no actuó como un ser sediento de venganza y que debería tomarte a la fuerza?- En su rostro se forjo una mirada un tanto extraña, casi irreal que podía reflejar cierta repulsión ante sus palabras- La verdad es que no podría responder del todo a una pregunta tan compleja como esa. Pero si pudiera dar una excusa a mi comportamiento sería la siguiente mi querida princesa. Ya he vencido ante esto. Eh devorado tu mayor tesoro y eh dejado una marca imborrable en el legado de tu familia. Ahora solo queda esperar a que esta prisión abra sus puertas. Y si he de seguir manchando el nombre de la realeza exterminadora prefiero que sea consensual para un mayor deleite.

Esas palabras retumbaron en los oídos de la joven emperatriz. Rápidamente trato de liberarse de aquella bestia que poco a poco estaba destruyendo sus deseos de luchar y la sumergía mas en el mar de la lujuria y el deseo.

-Eres un hijo de – no pudo terminar la frase

Ante la iracunda reacción de la alicornio sus labios fueron invadidos por el draconequus. En un beso inesperado la princesa detuvo su forcejeo. Sus ojos abiertos expresaban el asombro de su persona. Aquel acto era productor de una serie de sensaciones extrañas en su majestad. Sus labios eran invadidos por un sabor desconocido y exótico. Su corazón latía un poco más rápido a la vez que sus mejillas se ruborizaban.

Una lagrima escapaba de los ojos de Sweet, aquello era su primer beso, aquello era algo más que le quitaba el endemoniado sujeto multa partes.

Un delicado rose de una lengua peculiar con la de la doncella se presento en cuestión de segundos. Los cascos de las patas delanteras lentamente iban descendiendo hasta quedar sobre su pecho.

Un pequeño y travieso danzar de lenguas se presento dentro de sus bocas. Una danza torpe eh inexperta, pero aun así, intensa para ambos. La punta del pene de la criatura volvía a rosar intencionalmente la feminidad de ella, la cual se humedecía más y mas ante el contacto combinado con un beso que se tornaba con mayor intensidad a cada segundo que transcurría.

La mente de Sweet se perdía más y más, su cuerpo volvía a tomar el control de su conciencia. El deseo era enorme al igual que su corazón latía como nunca antes por todo lo que ocurría.

Lentamente la cabeza de Shady se levanto finalizando el beso apasionado. Su lengua se extendía fuera de su boca dejando una pequeña línea de saliva que conectaba con la lengua de la princesa, la cual dejaba escapar un sonoro suspiro, seguido de una desesperada búsqueda de oxigeno.

La pata de lobo deslizo uno de sus dedos por el cuerno de la joven emperatriz, causando una sensación agradable para ella, después de todo su cuerno era un secreto sensible que solo los alicornios y unicornios conocen. Los dedos del ser se posaron sobre el anillo negro y tras unos segundos se escucho un pequeño crujir que no se supo en realidad que lo causo.

"Hazlo… Hazlo…" era lo que ella gritaba internamente al verlo tras aquel beso que le robo el aliento.

"¿Que estas esperando? ¡TOMAME!

Era lo que su cuerpo gritaba con la agitación de su respiración, el calor corporal que aumentaba y el humedecido estado de su sexo.

El ser acaricio su pecho nuevamente mientras miraba esa mirada peculiar en los ojos grises de la princesa. Su mente luchaba contra sus deseos carnales. Su mente trataba de mantenerse cuerda ante aquel festín de caricias y emociones intoxicantés.

-Por…Favor…- causaba pequeños silencios al hablar, su resistencia se perdía.

Antes de que pudiera terminar su mensaje una delicada estela de color azul celeste comenzó a brotar de la cabeza del Draconequus. Pequeños hilares mágicos que arrancaban algo en r

En un pequeño parpadeo Shady comenzó a quejarse levemente como si una terrible jaqueca le atacara de la nada. Los hilares no cesaban y en pequeños parpadeos la princesa pudo vislumbrar una serie de imágenes que tenían de protagonista a su extraño captor.

La prisión del tiempo finalmente comenzaba a afectarlo. Aquello que le arrebataba eran las memorias de sus acciones crueles o tal vez sus recuerdos tormentosos de momentos de su vida que lo llevaron a efectuar los actos en contra de la familia real.

El se impulso hacia atrás en pequeño vuelo y se paro sujetando su cabeza. El dolor aumentaba y su cuerpo comenzaba a sentirse cansado y extraño.

-Finalmente comenzó a afectarlo- Dijo levantándose rápidamente- Ahora es cuando este lugar te pondrá a prueba.

El draconequus clavo sus garras en el tapiz de la habitación, jadeando con cierta dificultad mientras aquella estela mágica desaparecía escapando por una de las ventanas.

-¿Qué carajos es esto?- rugió el enorme ser

-Es el castigo a tus pecados. Y temo que apenas comienza- dijo en voz queda.

Una sensación extraña en su espalda apago la poca llama de pasión que aun estaba en ella. Era como una sutil y fría puñalada en su espalda. Un pequeño quejido escapo de sus labios mientras una estela morada arrancaba de su interior algo que no pudo ver.

El draconequus volvió a sentir esa sensación enfermiza de succión y dolor que tuvo apenas unos segundos. La estela azul se reflejo en el cristal de una de las ventanas.

-No te irás tan fácil- Grito al golpear el cristal para destruirlo.

El enorme cuerpo de Shady se había erizado por un arranque de enojo. Aquel miembro que hace unos segundos se encontraba expuesto, ahora se había ocultado por el exceso de sensaciones desagradables que su cuerpo recibió. Sus alas negras se volvieron pequeñas mientras su cuerpo se volvía el de un enorme cuervo. Y viendo el camino que dejaba la estela que extraía de sus recuerdos, emprendió el vuelo.

La princesa arrodillo sus patas delanteras por unos segundos mientras aquella horrible sensación drenadora cesaba. La peculiar estela de color morado escapaba por la puerta entre abierta para moverse por el pasillo.

Sweet intento detenerla usando un hechizo rápido que fue anulado por el anillo negro en su cuerno. No tuvo más alternativa que levantarse y tratar de seguir aquellos hilares morados que le atacaron para robarle memorias.

Sus cascos retumbaban sobre la madera vieja que chasqueaba al pisar ciertas tablas. A lo lejos se vislumbraba la mancha morada que flotaba por el lugar, siendo arrastrada por una extraña corriente que le llevo a una habitación que nunca antes se pudo acceder a su interior. Era la última puerta al final del pasillo izquierdo.

-Te tengo- dijo corriendo tras ella antes de que la corriente inexplicable cerrara la puerta.

La puerta causo un escándalo estruendoso al cerrarse tras ella. La oscuridad era lo único que se encontraba en aquella habitación fría.

-Maldición- gruño Sweet al no poder ver nada y recordar que no podía usar su magia.

El lento caminar de la princesa en medio de la oscuridad era peligroso. Por más que se esforzaba el anillo no le permitía dejar escapar un chispazo de luz que iluminara la negrura del lugar.

Un crujir se escucho, este no era de la madera ni mucho menos de algún objeto que ella pudiera pisar. Este provenía de su cuerno.

-Es difícil ver cuando te han llevado a un lugar donde la luz nunca llega verdad querida- susurro una voz delicada

-¿Quién anda ahí? ¡RESPONDA!-

Las luces del candelabro que se encontraba colgando del techo se encendieron en un hermoso fuego azul. En cuestión de segundos la habitación debelo sus secretos ocultos en la negrura de la oscuridad.

El lugar no tenía nada más que un viejo tapete con un arte extraño. En él se podía ver la imagen de un pony de altura parecido al de ella mirando hacia un espejo del cual despedía unos ojos dorados.

-No perdería tiempo viendo el tapete linda. Eso solo te va mostrar lo que vas a hacer a continuación- volvió a sonar la voz

La alicornio se dirigió lentamente al espejo que se encontraba en el final de la habitación. No había duda alguna, de ese lugar provino la voz que trataba de interactuar con ella.

-Rebélate- su voz dio una tonalidad firme.

Miro el espejo encontrando su reflejo solamente. Pero algo llamo su atención antes de que pudieran darle una respuesta. El anillo de su cuerno se encontraba agrietado. Una línea de fractura se mostraba en el centro de este. Ahora sabía de donde vino aquel crujido.

-No pierdas el tiempo con el anillo querida. Solo sigue usando tu cuerno y eventualmente se romperá ya que lo han debilitado- dijo su reflejo moviéndose por cuenta propia.

La princesa retrocedió ante el asombro de aquella sobrenatural escena. La figura del espejo comenzaba a cambiar de color, el blanco tono del pelaje de la pony ahora se convertía en un tono lila mientras sus cabellos se tornaban de un bello castaño a un llamativo morado. Su rostro y cuerpo no cambiaron solo sus colores. Aquellos ojos grises se volvían dos ojos negros que combinados con una sonrisa tenebrosa daban origen a una criatura desconocida.

-Posiblemente te preguntes que pasa y bueno, obviamente obtendrás respuestas ya que en cierto plano existencial mi persona existe gracias a ti y esta prisión donde el tiempo nunca transcurre- Uso su magia para aparecer dos enormes cojines que usaría como asiento.

La princesa la miro sin palabras. Mas a pesar del temor ante la extraña apariencia de la equina, Sweet mantuvo calma y hablo con tono imponente.

-Ve al grano. ¿Quién o que eres? ¿Qué paso con la estela de magia?-

La enigmática alicornio solo dejo escapar una pequeña risita al tiempo que ofrecía asiento a su visitante con un ademan hecho por su pezuña.

La princesa acepto aquel gesto como simple formalidad pero sus ojos nunca se despejaron de aquellos ojos blanquinegros.

-Bueno primero que nada la magia que dices se perdió, ya que se materializo en algo mayor. Veras lo que extrae de ti la habitación no son tus recuerdos esta vez. No mi princesa, para ti está armando algo mayor-

-No entiendo. Por que hablas de la prisión del tiempo como si fuera algo vivo. Solo es un lugar especial donde se almacena a personas peligrosas y se les muestra los horrores de sus actos para que puedan redimirse o caer en la locura de sus propias acciones- respondió confundida.

La alicornio lila solo negó con la cabeza formando una sonrisa burlona en ella.

-Me temo que no cariño. La prisión del tiempo no es una cosa, es un algo. Un espacio entre la realidad y la materia misma del tiempo. Es un organismo vivo. En pocas palabras esta dimensión es el interior de un ser dormido, estas en el interior del tiempo mismo.

Un escalofrió recorrió la espalda de la princesa del tiempo. Ante ella se descubría un aterrador secreto que le hacía quedar como una niña ante su titulo. ¿Cómo era posible que no supiera eso? Se pregunto mientras recordaba todo lo que su madre le dijo alguna vez.

-¿Quieres decir que entonces estamos dentro de…? – Sus labios temblaron unos segundos antes de que pudiera nombrarlo - ¿Cronos?-

La alicornio lila aplaudió chocando sus cascos una y otra vez formando un lento clap clap clap.

-Me temo que si querida. Cronos el olvidado titán creador del tiempo que ha dormido por eones de años es el que porta en su interior el único espacio donde no transcurre el tiempo. Por eso este lugar es tan cambiante, no tiene un tiempo exacto ya que es el origen del mismo. De aquí fluye el comienzo y el final, como puede ser contemporáneo también lo puede ser apocalíptico. La nada es el lugar de comienzo y la nada es el final, todo empieza donde termina y él lo sabía bien cuando formo con su cuerpo la pista infinita de energía temporal.

-¿Pero entonces porque a mi familia se le dio la tarea de proteger el tiempo?-

La mujer solo hizo aparecer una taza de té que bebió con lentitud antes de responder a la pregunta.

-Por qué cronos no puede protegerlo más allá de su estado. En el origen antes del tiempo mismo la existencia se dio pero de una manera tan caótica y descontrolada que todo ocurría miles de veces por segundo y toda existencia moría al instante. Solo los antiguos seres del origen del universo podían sobrevivir. Cronos vio fe en las vidas mortales que podían existir si tan solo se les daba un poco de existencia más allá de esa breve aparición y deceso.

Su cuerpo era energía pura y el universo necesitaba esto para existir con longevidad. El tiempo se hizo de la carne y sangre de cronos. Por eso a ustedes se les dio el título de guardianes del tiempo. Tu familia lucho por su orden y por evitar que seres despiadados llegaran a alterarlo.- Fijo la mirada en el collar rosado de Sweet y su dije.

La princesa seguía en shock ante la revelación de aquel secreto. Ahora todo tenía sentido. Por eso aquel dije en su cuello funcionaba como llave al utilizarlo junto a un hechizo de nivel elevado. Por eso era transferido a cada generación que tomaba el turno de protector. Cronos estaba suspendido en un sueño eterno y su cuerpo era la chispa del origen del tiempo mismo.

La extraña yegua volvió a tomar la palabra.

-Y respecto a la segunda pregunta. Lamento decir que no puedo considerarme alguien real del todo ya que solo soy la materialización de las furias reprimidas, de los deseos ahogados y los malos recuerdos. Soy todo lo que te a herido y lo que has reprimido, soy todo lo que nunca has dejado salir para hacerte de una imagen de fortaleza ante los demás. Soy tus demonios querida- Sonrió malignamente

-Imposible. No soy alguien vengativa. Mucho menos una persona que desee mal o sea rencorosa-

-Repítete eso cuanto gustes por que en el fondo sabes que es falso. Solo recuerde ese instante en que desapareció tu padre y la tristeza y el miedo te invadió. Solo recuerda esa sensación que sentiste cuando aquel monstruo multi formas te robo la virginidad de una forma deplorable. Solo recuerda como deseaste que tuvieran un gran escarmiento en esta prisión a los grifos de Virterian que atacaron a tus súbditos por simple diversión.-

-¡BASTAAAAAA!- grito con desesperación la emperatriz.

El cuerno de la joven se lleno de energía ante aquel arranque de negación. Toda su magia se disparo de forma tan potente que el anillo negro se quebró en dos liberando sus poderes y causando una enorme explosión de luz en la habitación. Una cegadora luz cubrió el lugar por unos segundos y después dejo todo como antes.

La respiración agitada y los ojos cerrados de Sweet reflejaban el esfuerzo enorme que había hecho sin querer. Su rostro cabizbajo presumía la derrota ante aquellas palabras de la entidad que le acompañaba.

La yegua solo coloco un casco en su hombro.

-Ojala te hubiera atacado con recuerdos vacios que aterran el corazón. Pero lamentablemente este lugar es un cuerpo vivo y como tal, tiene anti cuerpos que batallan las infecciones peligrosas. Tu magia y la de ese sujeto es la más poderosa que ha tocado este lugar. Por eso los ve como una amenaza así que la pregunta es. Si yo dialogo contigo por la naturaleza de tu persona ante las peleas, imagina como será cuando termine de robar este lugar todo el odio de tu amigo el Draconequus. ¿Qué aterrador ente se creara a partir de su maldad y dolor? ¿Cómo sobrevivirá a ello si lo ve cara a cara?

Sweet sintió un horror indescriptible al escuchar esas palabras. A pesar de lo que esa criatura le había hecho pasar, era alguien que creía fielmente que todos merecían una oportunidad para defenderse. Al recordar cómo se debilitaba mientras la prisión robaba más y más de sus recuerdos, se pregunto ¿Podría sobrevivir a sus demonios? Luego pensó algo mil veces peor ¿Qué se formara de tanto odio y rencor que guardaba en su corazón esa triste y solitaria criatura?

-Debo…Debo buscarlo- dijo levantándose con un nudo en la garganta

-Ve a buscarlo, pero cuidado si te topas con sus memorias puede que veas cosas que no quieras de tu familia. Oh incluso podrías ser atrapada por las trampas que ahora les tendera este lugar.

Sweet solo la miro y después de unos segundos abrió la puerta con magia para salir corriendo en busca del aturdido Draconequus que en las lejanías de una inmensa y oscura nada se encontraba perdiendo el conocimiento. El dolor en su cabeza era insoportable, su cuerpo era drenado por algo invisible, sus brazos a penas podían sostenerlo para no caer del todo al suelo. La vista se le nublaba lentamente y posteriormente, en efecto perdió razón de si y se volvió solo una figura inmóvil en el enorme y oscuro paramo de la noche.