Tu casa es casa de locos

Tu casa es casa de locos
Y tú también otro poco
Por seguir allí y no venirte aquí conmigo

Tu casa es casa de locos...

Así iniciaba la carta que había encontrado Harry entres sus cosas. Cuando recibió la invitación a la fiesta de cumpleaños de su padre, utilizo eso como excusa para que al fin conocieran a su novio de dos años y medio –no habían tenido tiempo de presentarse correctamente –y su familia estaba feliz de conocer aquel que se había robado el corazón de su "retoño". Pero todo termino tan mal que hubiera preferido no haber llevado a Tom con su familia.

Siguió leyendo la carta, en realidad se sentía triste. Habían discutido levemente y conociendo a Tom, él prefería irse a decir algo que realmente no pensara. De eso hace dos horas, sabía que tomaría el tren de regreso a casa.

Discúlpame, pero ya no podía seguir aguantando tanto, al infame de tu viejo que es un espanto. Y a tu madre y su comida francesa que en vez de hambre me da tristeza…

Inevitablemente Harry sonrió con eso. Su padre era muy sobreprotector y desde que llegaron los obligó a dormir en habitaciones separadas. Los mantenía vigilados para evitar que Tom profanara su "inocencia". ¡Ja! Tom había hecho más que eso. Se sonrojó de solo recordarlo. Luego estaba su madre, intento impresionar a Tom con sus "artes culinarias" heredadas de su tía abuela. Ni mencionar que si no fueran siempre precavidos, su novio hubiera pasado encerrado en el baño todo el fin de semana. Bendita la magia y benditas las posiones.

Ya no podía seguir, realmente estoy harto. Darte un beso o acariciarte resultaba más difícil que un parto, y mi economía ya no soporta tanto soborno para el idiota de tu ahijado.

Como era la fiesta de cumpleaños de James Potter, se supone que hacían una gran reunión donde todos los tíos, primos, amigos y compadres pasaban celebrando desde una semana antes, lo bueno de eso es que Tom y él llegaron ya finalizando el circo. Los pocos momentos que tenían a solas y sin la insistente vigilancia por parte de su padre eran interrumpidos por el pequeño Ted y de alguna forma debían convencerlo de que fuera a jugar a otro lado, en otras palabras: incentivo monetario. A Harry no lo engañaba, la sangre Black corría por las venas de ese pequeñajo, de seguro terminaba en Slytherin. Siguió leyendo la carta, en parte comprendía el sufrimiento de Tom al estar rodeado de tanto escándalo después de vivir tranquilamente solo.

Y tu amiga la greñuda que presume de pura, no hace más que enseñarme las piernas y guiñarme el ojo.

Wow, ok. ¿Cuándo paso eso que no se dio cuenta? Tendría que vigilar a la prometida de su mejor amigo. Si Ron se llegaba a enterar que Hermione andaba haciendo ojitos a cualquiera que se la pasara en frente, se le rompería el corazón. ¿Qué paso con el amor que se profesaban? Tendría que poner mente a eso.

Tu perro no me deja en paz ni un rato, en plena reunión familiar se la pasa babeando mi zapato.

En realidad no tenían perro, solo era Sirius en su forma de animago. Al parecer había perdido una apuesta con su padre y por todo lo que durara la semana de cumpleaños pasaría en esa forma hasta el último día en el que cambiaría de vuelta a su forma humana. Era muy gracioso verlo en el comedor sentado e intentando hacer que lo entendieran o participar en las conversaciones. Y también estaba el hecho de que solo por molestar a Tom, había tomado cierto cariño a sus zapatos de cuero de dragón importados.

Y los arañazos en mi espalda son por culpa de tu maldito gato.

Harry frunció el ceño al leer eso. Era total y absoluta culpa de Tom el que Jack lo atacara. En todo el fin de semana no hizo más que pisarle la cola, sentarse sobre el cuándo estaba durmiendo o mojarlo infinidad de veces. Se puso a recordar todos esos momentos. Bueno, puede que hayan sido accidentes y que el gato solo estuviera cerca en el momento menos oportuno y Tom saliera lastimado un poco… amm tal vez Tom si tuviera razón para enojarse.

Por eso me vine a mi casa, y prefiero extrañarte a poner un pie de regreso en la tuya. Tu casa es casa de locos. Y tú también otro poco, por preferir seguir allí y no venirte aquí conmigo.

Tu casa es casa de locos…

Ahora que leía mejor esa frase, le recordaba a una canción muggle que alguna vez escucho. Y sonrió. Tom solo estaba siendo melodramático y parafraseando la letra de la música.

Miro la hora en el reloj. Sabía que el tren no partía hasta las tres de la tarde, Tom de seguro solo estaría vagando por ahí en la estación. En serio que prefería pasar cuatro horas esperando a regresar a ese manicomio. En cierta parte lo comprendía. Tom creció sin padres y no estaba acostumbrado al revuelo de una familia tan numerosa. Debía enseñarle poco a poco si planeaba pasar una vida entera con él.

Por otra parte, era su familia y por más excéntricos, locos y maníacos, obsesivos compulsivos que fueran, habrían muchas otras reuniones familiares a las que tendrían que asistir. Y sin dudarlo planeaba regresar con Tom. Aunque tuviera que llevarlo a rastras.

Tomo su maleta, que no era muy grande, y salió de la habitación que hace mucho le perteneció a él cuando vivió en esa mansión. Ya en la sala principal lo esperaban todos, era el último día de la semana de cumpleaños de su papá, pero entendían que tenía que regresar con Tom. Todos, sin omitir a nadie, habían aceptado a Tom. Todo el ajetreo, molestias y disgustos que le hicieron pasar a su novio, solo era una prueba –al menos la mitad –para saber si "merecía" a la joya de la familia. O sea, él.

Abrazó y besó a todos, despidiéndose y prometiendo regresar en navidad. Su padre solo le dijo que esperaba que fuera feliz y él sonrió radiante, al lado de Tom siempre sería feliz. Cuando fue turno de despedirse de su mamá, ella le entregó una caja envuelta en papel de regalo y le dijo que solo abriera cuando estuvieran juntos, a lo cual acepto sin rechistar.

Después de eso se apareció cerca de la estación de trenes, y comenzó a buscar por todos lados a su querido novio. Y lo encontró en una banca, leyendo.

-Hasta que al fin te dignas a llegar. –Sin despegar su vista del libro, Tom hablo, una vez que se hubiera sentado a su lado.

-Tenía que despedirme correctamente, ya que alguien no lo hizo.

-Deje una carta, eso es suficiente para mí.

-Oh si, y vaya carta la que dejaste. ¿De dónde sacaste la letra de la canción?

-La hermana de tu madre estaba escuchando una radio y al escucharla fue como si describieran todo el infierno que estaba viviendo. –Tom seguía hablando sin apartar la vista de su libro.

-¡No seas exagerado!

-¡¿Qué no sea exagerado?! Harry, tu padre me encerró en un cuarto y obligo a responder un interrogatorio, por poco y le falto darme veritaserum –Tom se giró hacia a Harry y por poco que rompe el cuello con el gesto tan rápido que hizo. Harry podía jurar haber escuchado algunos crack, crack. –Tu padrino era un grano en el culo, tus tíos decían tantas estupideces que por poco y los maldecía, tu primo y ese ahijado tuyo se creían los reyes del lugar, y esa metamorfomaga me engaño haciéndose pasar por ti. Si no fuera porque conozco demasiado bien tu firma mágica, la hubiera besado. ¿Es que nadie en ese lugar tenía respeto? Y lo peor de todo: ESTUVE EN ABSTINENCIA POR TRES MALDITOS DÍAS, HARRY.

Harry puso los ojos en blanco. A veces en serio que Tom podía ser bien dramático. Se acercó y dejo un tierno beso sobre sus labios.

-Sabes que deberás darme más que solo un beso para reponer este fin de semana ¿Verdad?

-Perfectamente. Por cierto, mi madre nos dio un regalo. Dijo que no lo abriera hasta que estuviéramos juntos. Haz los honores. –Harry le paso el paquete y Tom lo vio con recelo. –Solo es un regalo, ábrelo.

Tom rasgó el papel sin cuidado alguno y abrió la caja.

-Esto debe ser una broma…

La estridente risa de Harry hizo que frunciera el ceño y destruyera en miles de pedacitos con la mirada el libro de recetas de cocina en francés que había visto utilizar a la mamá de Harry.

-Si no te deshaces de esta cosa, lo haré yo. –Gruño Tom.

-Ni se te ocurra, es una reliquia familiar. Quien sabe, algún día tal vez necesite usarlo yo.

-Tú no necesitas esto, sabes cocinar perfectamente.

-De todas formas, el libro se queda. –Harry sonrió y volvió a besarlo, solo que esta vez duró un poco más.

-Harry… -Hablo Tom sobre los labios del chico.

-¿Si…?

-Te amo, pero tu familia está loca.

-Lo sé, pero eso no quita que sea mi familia. Así que mejor prepárate para navidad. Estamos invitados a pasar las fiestas con ellos.

-Sabes qué, creo que podría vivir solo. Sí, ya antes había planeado viajar por el mundo. Tal vez Australia, Brasil… La Antártida.

-Estás jugando ¿Verdad? –Tom no respondió -¿Tom? ¡TOM!

-Disculpa, estaba imaginando un mundo sin tu familia –dijo soñador –pero eso haría que tú tampoco existieras, y si tuviera que elegir entre un mundo en el que viviera en paz y tranquilidad pero sin ti a uno en el que tenga que soportar a tu ruidosa familia, prefiero morir de agonía unos cuantos días a pasar una eternidad sin ti.

-Owww eso es lo más tierno que he escuchado. Yo también te quiero. –Dijo Harry abrazando a Tom. Éste solo correspondió el abrazo que tanto extraño ese fin de semana tan largo.

-Pero sigo diciendo que tu casa es casa de locos.

-Yo también estoy loco Tom.

Tom solo pudo mirarlo y abrazarlo de nuevo, en su interior comprendía que junto a Harry se repetiría la misma historia, pero esta vez desde su banqueta, como decía la canción.

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Me encanta Ricardo Arjona, y esta música es tan vieja que dije "Why no?" Solo varié algunas palabras de la canción para que coincidieran con la familia de Harry xD

Sinceramente me reí mucho escribiendo esto, y no sé de dónde salió pero salió. Y todavía tengo otros ff que actualizar pero esto es como un entremés, para mientras actualizo.