grax x sus revienws...
Cáp. 3:Nerd
Todos tienen dia para todos, como el dia del estudiante, del profesor, del que limpia los inodoros, el dia de las porteras, los futbolistas y de las porritas, pero nadie festeja el dia de los nerditas. Son jóvenes sin vida social, mejor conocidos como… 'come libros' ellos te pasan los deberes, o te los hacen, te hacen hasta los exámenes y te ayudan a aprobar el año, pero nadie los considera nada como para festejar su dia.
Son unos racistas. Te llaman racista por llamar negro a un negro o idiota a un idiota, pero hasta los idiotas tienen días especiales, entonces, ¿Por qué los nerds no? Como sea, hoy veinte de abril, será dia de los nerds. Anótenlos por favor en sus calendarios.
Se hizo la colita mal, se pinto los labios de un rojo raro y sin querer se pinto un diente también. Tenia un suéter color naranja y una pollera escocesa de cuadraditos rojo y negro, mientras que sus piernas, eran tapadas por median largas que tapaban mas arriba de la rodilla. Una de color verde y otra azul y unas zapatillas Jhon foos de cuadritos negros y blancos.
Se diría, que más o menos así se visten los nerds, con colores fuertes y poniéndose ropa sin combinar, o sea, lo primero que encontraban.
Lo ultimo. Se puso unos lentes llamados usualmente culo de botella ya que tenían mucho aumento. Se miro al espejo de arriba abajo y sonrió ampliamente.
– Hola hermosura –se saludo así misma, haciendo muecas. Luego, su habitación comenzó a dar vueltas, entonces comprendió que mejor seria ponerse los lentes cuando estuviera en la preparatoria…
O.o
Le planto un último beso y se alejo, sonriendo ampliamente y caminando como si se llevara el mundo por delante. Había conocido una rubia camino a la preparatoria, con unos pechos gigantes y un trasero bien redondito. Le dijo un par de piropos, los comunes, como para tirarle onda y así fue, termino comiéndole la boca en la esquina…
– Casi quedo sin pulmones –murmuro pegándose levemente la mejilla y dejándola caer mientras se mordía levemente su labio inferior –Fue infernal, simplemente genial…
– Hola amigo –saludo alegremente su amigo Miroku.
– ¿Qué onda? –le pregunto sonriente.
– Nada, Sarah me invito a salir nuevamente, pero le dije que no por que me interesaba otra chica –contó animadamente. Inuyasha lo miro.
– ¿Y que te dijo? –le pregunto interesado. El suspiro.
– Pss… primero se largo a llorar, me abrazo y rogó por que no la abandonara, yo excuse y la ultima vez que la vi fue cuando se iba corriendo hacia no se donde… -respondió encogiendo los hombros.
– Seguramente se cortara las venas –comento burlón.
– Quien sabe, las nerds son raras –devolvió.
– Por cierto, ¿Quién te interesa ahora?
– Ninguna, solamente fue una excusa –contesto sin importancia –Lo que pasa es que ayer casi me viola, me acorralo anoche en un callejón y comenzó a besarme y a tocarme –un escalofrió le recorrió la espalda – Cuando te dije que son buenas en la cama es verdad, pero luego ellas quieren mas, mas y mas… no conocen los limites –suspiro.
– Te dije que no salieras con esa –le recordó.
– Lo se, lo se…
– Que mas da, solamente a ti te pasan cosas raras, idiota…
– Ahí ya, tu no hables que… -el cayo de repente, pararon en seco y abrieron sus ojos lo mas que podían –A-ah… a-ah…
Cuando los dos habían doblado en la esquina, encontraron de espaldas a una joven, despeinada y mal vestida, lo que los dejo perplejos, eso quería decir que era una nueva estudiante y lo más peor… los nerds se estaban apoderando del mundo.
– ¿Un payaso? –Inuyasha enarco una ceja -¡Payasito el parque esta por allí! –le grito burlón.
La joven se dio vuelta, mirándolo molesta con sus gruesos anteojos.
– No debiste molestar al payasito –le susurro Miroku a Inuyasha.
– ¿Te dan miedo los payasos? –le devolvió el. Miroku asintió asustado –Baah si no hacen nada…
– Igual…
– ¿¡A quien le dicen payaso!? –grito ella. Ambos pegaron un respingo.
– A ti nerdita –señalo Inuyasha. Ella apretó sus puños.
– Mira quien habla anormal –ataco.
– ¿A quien le dices anormal? –pregunto molesto.
– A ti, pelo de mono con genes raros –Miroku olvido su miedo al verlos pelear y eso le pareció raro.
Primero, por que normalmente los nerds no te devuelves las cargadas, por que ellos lloran cuando llegan a sus casas; Segundo, no eran malos, en este caso malas, siempre que se cruzaban con un chico popular, como ellos, se querían hacer notar, haciendo muecas y poses raras; tercero esa chica –aunque iba mal vestida –le parecía muy bonita y hasta conocida…
Frunció el ceño extrañado. Esa muchacha no podía ser nueva…
– ¡Cállate boca de pete… -pero Miroku interrumpió a Inuyasha.
– Disculpa, bella dama… ¿Me podría decir su nombre? –pregunto educadamente Miroku. Inuyasha lo miro desencajado y la joven se puso nerviosa.
– P-pu-pues yo… -balbuceo mirando al suelo.
¡Te agarre! –pensó victorioso Miroku.
– Me llamo… -pensó un instante y luego levanto la mirada -¡Kiomi! –exclamo.
– ¿Kiomi? –pregunto Inuyasha extrañado.
– Si, si, Kiomi engendro con patas –contesto de mala gana cruzándose de brazos.
– Yo ni siquiera te dije nada y tu ya me insultas, mira que mala educación nerdita –acuso el.
– ¡Te juro que si no te callas te partiré el…
– Señorita Kiomi, preferiría que guarden esta absurda discusión para otro momento, ya que se hace tarde –apunto Miroku, tan educadamente que tanto como a Kiomi y a Inuyasha les dio asco.
– Como sea –contesto dándose vuelta y continuando con su camino.
– Esa nerdita se me vino a hacer la mala –dijo con indiferencia y burla Inuyasha –Mira tu, ahora se andan haciendo las rebeldes, lo que faltaba…
– Escucha –pidió en un murmullo su amigo sin despegar la mirada de Kiomi –Esa muchacha me parece conocida, pienso yo que no esta mintiendo sobre su verdadera forma…
Inuyasha enarco una ceja.
– ¿Crees que es extraterrestre? –Le pregunto –Ya, salir con Sarah te afecto…
– ¡Idiota! –Reprocho –Lo que trato de decir, es que ella no se llama Kiomi mira, hasta te apuesto que ella no es ella –reto.
– Bien, ¿Qué apuestas?
Sonrió.
– Si yo gano, tú… debes besar a Sarah…
– ¿Y si Yo gano? –pregunto.
– No se, pídeme lo que quieras…
– Ya eso pareció tener doble sentido…
O.o
Ya no le estaba gustando nada ser nerd. Todos te miraban de arriba abajo, te inspeccionaban y hablaban de ti como si estuvieras en medio de un juzgado. No, sencillamente, eso de convertirse nerd de un día para otro no iba para ella… aunque ahora no tenia ropa… no bueno si, pero digo… para cambiarse…
-¡Eh, Kagome! –la llamo alguien. Ella se giro inconcientemente y su amiga para frente a ella, luego de mirarla extrañada paso por su lado –Lo siento, te confundí –carcajeo. Kagome enarco una ceja.
-Soy yo, Sango –le dijo. Ella se dio vuelta.
-Bah, déjate de bromas, nerdita –replico ella burlona. Kagome suspiro rolando los ojos.
-¿Qué demonios debo hacer para que entiendas que soy Kag… -pero cayo de repente al ver pasar a la pareja de populares, o sea a Inuyasha y a Miroku.
Sango los siguió con la mirada y volvió su vista a la muchacha.
-Ya, ¿por que creería yo que tu, una nerd sin vida social, seria Kagome? –pregunto frunciendo el ceño y acercándose a ella.
-Sango no me obligues a pegarte –amenazo señalándola con su dedo y mirándola feo. Sango abrió sus ojos.
-Si eres Kagome –susurro –Pero que… ¿Qué te sucedió? –pregunto extrañada tocándole el pelo y el rostro.
-Digamos que estoy teniendo una experiencia –respondió frunciendo los labios.
Sango la miro de arriba abajo.
-¿Y que se sientes ser nerd? –le pregunto interesada.
-Horrible, por que todos te miran como si fueras un bicho raro –respondió sacándose los anteojos y tallándose los ojos –Encima, estos anteojos te hace arder la vista…
-No creo que sea tan malo –opino.
-Ah pues, entonces prueba tu ser nerd –la reto ella. Sango rió.
-No gracias, no quiero ser fea…
-Tu serás fea –devolvió cruzándose de brazos –Yo soy hermosa…
-Si, en tus sueños –se burlo un niño pasando por su lado y riendo. Kagome desencajo la mandíbula y se giro para insultarlo.
-Ven y dímelo en la cara, sarnoso –le propuso molesta. Sango puso una mano en su hombro y ella la miro.
-Trata de no ser tan impulsiva, las nerds no son así… -le aconsejo.
-¿Así como? –pregunto extrañada.
-Malas…
-Baaah, luego me cambiare…
O.o
Bien, su plan de conquistar a Kagome estaba por comenzar. Solamente había que esperar que tocara el recreo y cuando la viera en la cafetería, la enamoraría. Seria todo tan fácil, ella caería a sus pies por una sola mirada o un roce de piernas, ¿Qué tan difícil iba a ser?
Ahora, ¿Haría falta decirle palabras dulces? ¿Y si la acorralaba en los casilleros y la besaba? Ah, eso era buena idea. Luego le pagaría a Bankotsu, el degenerado que duda sobre sus preferencias, para que divulgara las noticias, sobre que el andaba saliendo con Kagome. Y luego de algunos días, quizás semanas, quizás… por que no estaba seguro de aguantar tanto, le diría que estuvo con ella por diversión y bla, bla, bla…
Sonrió emocionado. Estaba tan inquietamente feliz de ver a esa mujerzuela llorando y sufriendo como debía, que ya ni le prestaba atención a Kikio quien hablaba sobre el sábado…
Kikio era bonita, gastada, pero bonita. No era inteligente y tampoco para ser zorra necesitas serlo. Con saber leer las diferentes posturas del cama Sutra o las diferentes dietas para mantener su cuerpo perfecto le bastaba, después de todo, ¡por dios! Iba a ser un maldito sábado, un par de horas de pura pasión y…
Lo que más le dolía –sarcásticamente, claro –era decirles luego a las chicas que fueron un buen juguete pero que ya no las necesitaría. Era machista, lo aceptaba y le encantaba. El no entendía ni pretendía entender a las mujeres, por que después de todo, todas las mujeres eran iguales, quieren hacerse las inocentes, las tímidas y las difíciles, y cuando un hombre les insinúa, al diablo… nadie las paraba y como había dicho su amigo Miroku sobre Sarah, no conocían los limites y ellas jamás se cansan, piensan que su cosita dura todo el día, pero no… solamente es para un rato, pero claro, ellas no entienden y luego se hacen las ofendidas…
-Malditas mujeres –mascullo Inuyasha.
-¿Qué sucede? –le pregunto extrañada Kikio. El la miro de reojo.
-Sucede que en cierta manera, odio a las mujeres –admitió. Kikio se sorprendió –Si en el mundo solamente existiéramos los hombres seriamos felices –continuo.
-Pues entonces cásate con un hombre –se burlo ella. El la miro de mala gana.
-No me refiero a eso….
-Entonces fíjate lo que dices, por que Bankotsu te esta mirando de una manera extraña –le murmuro ella en el oído. El le dirigió una mirada a Bankotsu, el cual se sentaba al costado suyo, separados, por suerte, por el bendito pasillo.
Ella entonces carcajeo y el volvió su mirada asustada al frente.
-Me retracto. Amo a las mujeres –corrigió rápidamente.
-Así me gusta…
-Que asco –murmuro con repugnancia mirando de reojo a Bankotsu que se había cruzado de piernas –repugnante…
-Ya ves, piensa antes de hablar –le aconsejo ella burlona.
O.o
-¡Ya! –Se levanto pegando ambas manos fuertemente sobre la mesa -¿Qué tanto miran? –pregunto frustrada.
-Te dije que te cambiaras –le susurro Sango. Ella la miro de reojo y bufo sentándose de nuevo.
Desde que había entrado al salón siendo Kiomi, todos la miraban raro. Si y no me voy a cansar de decirlo, como si fuera un bicho, un extraterrestre llegado con aire de paz. No entendía que le veían tanto, después de todo era igual a los demás, con distinta forma de vestir, pero igual. Seguramente era estupida y retrasada, pero físicamente igual a ellos. Quizás no pensaba de la misma forma que todos, por que ella tenía una forma rara de ver la vida, pero eso no era razón para que la discriminaran…
Ahora, por eso, entendió una lección muy grande. No ahí que reírse de los pobres nerds. Por que ellos tienen sentimientos.
-Prometo no reír mas de los come libros –prometió poniendo su mano izquierda en su corazón. Sango la miro raro y ella rolo los ojos –Es enserio…
-Ya, claro…
O.o
-¡Kikio! –La llamo una muchacha corriendo agitadamente – ¡Kikio!
La joven se dio vuelta y la miro.
-¿Qué sucede? –pregunto ella. Ambas vestían del uniforme de porristas, ya que les tocaba practicar.
-Tengo una idea para humillar a Higurashi –contó comenzando a caminar a su lado. Kikio enarco una ceja interesada.
-¿Así?
-Si –asintió –Y se la haremos cuando sea el campeonato de football
-Pero falta dos semanas –repuso.
-Tiempo suficiente para prepararla bien –agrego. Kikio sonrió –Su nombre será… -pensó un momento y luego sonrió ampliamente –La pelota rellena…
O.o
-¿Donde estará…? –murmuro para así buscando con su mirada a cierta chica.
-No habrá venido… -dijo su amigo.
-Uhm… -emitió comiendo hamburguesa.
-Sabes –comenzó Miroku –Estaba pensando…
-¡Ahí esta! –interrumpió Inuyasha levantándose violentamente y alejándose rápidamente del lugar.
-Me dejo con la palabra en la boca –suspiro resignado tomando coca.
O.o
Se arreglo el cabello y se sacudió la pollera. Después de todo, no había durado todo el día como nerd, se había terminado cambiando y además, se había echo nueva ropa con la misma que tenia antes. Tenía la misma pollera, con las mismas zapatillas. Menos el peinado, que se lo había dejado suelto, con una camisa blanca que había sacado del casillero de las chicas de los cambiadores.
Vio una chica cruzarse por su camino, entonces, sin poder aguantarlo comenzó a reír como loca, sintiendo un dolor intenso en su estomago, al tratar de aguantar la risa. Sango la miro con reproche y ella trago su risa, sintiendo que su cara se ponían caliente y lagrimas humedecían sus ojos.
-Ya, riele –pidió frustrada Sango. Entonces, Kagome rompió nuevamente en risas –Prometiste no burlarte mas de los nerds –le recordó ella.
Kagome se abanico con su mano y suspiro.
-Lo se, pero es que… -carcajeo nuevamente y Sango rolo los ojos -¿Viste sus dientes? –Le pregunto riéndose -¡Parecía un castor con anteojos! –cargo.
-Tu nunca cambias –repuso sonriendo de medio lado.
-No seas antipática, las y los nerds existen para alegrarnos los días –le dijo sonriente.
-Si, pero tu ya te pasas –le reprocho –Tu siempre te ríes de los pobres…
-Baaa –suspiro.
-Señoritas –saludo alguien detrás de sus espaldas. Ambas se giraron.
El mono con genes raros –pensó con maldad Kagome.
-¿Cómo se llaman? –pregunto. Kagome se cruzo de brazos y lo miro fríamente, mientras que Sango, tan buena como siempre, le sonrió.
-Sango y ella es mi amiga… -dejo la frase en el aire, para que Kagome la completara, pero ella nunca lo hizo. El muchacho enarco una ceja y le lanzo una mirada rara.
Sango le pego un codazo.
-Kagome –dijo entre dientes. El joven sonrió y extendió su mano.
-Inuyasha –se presento el. Sango acepto su mano gustosa y cuando iba a hacerlo también con Kagome, esta lo dejo con la mano colgando.
-¿Qué quieres? –le pregunto de mala gana Kagome -¿Acaso vienes a tirarme nuevamente al agua?
El sonrió.
-No. Es mas, vengo a pedirte perdón –corrigió educadamente. Sango le mando una mirada cómplice a Kagome.
-Obviamente que Kagome acepta tus… -pero ella lo interrumpió.
-No quiero tus asquerosas disculpas, niño de mama –escupió ella como veneno. El oculto su asombro y la miro desafiante.
-¿Por qué tanto odio? –le pregunto sonriendo.
-¿Por que simplemente no te desapareces de mi vista? –le devolvió tensándose.
-Kagome… -la llamo Sango.
-No quise tirarte al agua ayer –se disculpo nuevamente.
-Acepto tu sarcasmo, pero no quiero que te vuelvas a cruzar por mi camino –replico girándose –Vamos Sango…
-Eso quisieras… -susurro apenas audible Inuyasha.
-Nos vemos –se despidió Sango sonriente.
Vamos a ver cuanto dura tu molesta, querida Kagome… -pensó sonriendo con hipocresía.
yeah! se me hace que Sanguito tah q se le cae la baba x Inu ;)!
kiien sabe...
wee..
click en Go y deja un revienw...
