Los personajes pertenecen a la señora S. MEYER. Pero aquí estoy yo, jugando de nuevo con ellos.
Gracias a mi Wanda, nena eres un sol.
Nota del autor: Importante aclaratoria, chicas a partir de aquí la historia es cinco años atrás, no es un flash back, en unos capítulos retomaremos el momento actual, gracias.
Solo tú, sin Normas ni Moral.
Capítulo 3
Año Sabático.
Cinco años atrás...
Cerré el libro que estaba leyendo y revisé mi móvil, el reloj marcaba la una de la madrugada y aunque la historia estaba en su punto más álgido tenía que parar y continuarlo a día siguiente. Ya estaba lista para dormir cuando escuché los golpes a mi puerta, primero tres y luego dos, indicándome que el único que podía estar molestando a esa hora seria Edward.
Al abrir me sorprendí al verle la cara de enojo.
—¿Qué sucede? —dije haciéndome a un lado para que pasara y cerrando la puerta.
—Ya me cansé y me largo.
—¿Cómo que te largas? —Seguía sin entender mientras veía como él se tiraba sobre el sofá derrotado, ocultando su rostro bajo uno de sus brazos.
—Me voy por un año ya se lo dejé claro a mi padre, necesito espacio de lo contrario creo que moriré asfixiado. Tengo suficiente dinero ahorrado, me compraré una moto y me largo a.. recorrer la Ruta 66.
—No puedes hacer eso, tienes que ir a la universidad. ¿De qué piensas vivir? Carlisle nunca te lo perdonará— Edward extendió su otra mano alentándome a que me acercara, cuando me tuvo sujeta jaló de mí acostándome a su lado. El sofá no es que fuese muy amplio para los dos, casi me caía así que coloqué una de mis piernas sobre su regazo y me acurruqué cómodamente entre sus brazos.
—Bella, voy a perder cinco años de mi vida en la universidad para terminar trabajando para mi padre, si no hago esto por mí, te aseguro que terminaré suicidándome—Ahora me hablaba en susurros y pude notar la aflicción en su voz.
Sus padres habían sido muy sobreprotectores y rectos en lo que se refería a su bienestar, el hecho de ser hijo único y haberle costado tanto concebirlo hacia que Edward en muchas ocasiones se sintiera como en una cárcel.
—¿Qué coño dices?
—Lo que estas escuchando, vine a despedirme, mañana me marcho.
—¡Joder! Edward, sigo sin entender. Entonces ¿qué piensas hacer? ¡Serás un maldito vago o un mantenido de tu padre! Sé que te duele que te lo diga pero...
—No tienes derecho a decirme eso, Isabella—dijo interrumpiéndome, me había llamado por mi nombre completo, eso solo significaba que estaba bien cabreado—. Sabes perfectamente lo que Carlisle me ha explotado cada puto día de mi vida. ¿Sabes cuántos platos he lavado? ¿Cuántas mesas he limpiado? o ¿Cuántos pisos he fregado? ¿Te parece qué he sido un maldito vago? —espetó empujándome, haciéndome a un lado para levantarse.
Estaba arrepentida de lo que le había dicho.
—Lo siento, Edward, no quise decir eso, me consta todo lo que has trabajado.
—No me vengas con estupideces, me largo porque puedo y nadie lo va a impedir. Cada viaje, mi coche o cada cosa que tengo me la he ganado. En mis vacaciones y cada jodido día libre que tenía mientras que todos mis amigos disfrutaban yo trabajaba para él y así poder comprarme lo que deseaba ¿vale? — Ahora caminaba de un lado a otro de la sala refunfuñando maldiciones, en vez de tratar de calmarle había logrado enfurecerle más—. Cada viaje al exterior me lo tenía que ganar, ¿recuerdas? Hasta cada puto móvil, mientras que a ti te premiaban con el último modelo por pasar de año escolar yo tenía que trabajar para ganármelo y no es que él o mi madre no tuvieran el dinero para comprármelo, sabemos de sobra de la fortuna que poseen mis padres.
Yo solo asentía, aceptando todo su monologo.
—Sé que has trabajado mucho para ganarte las cosas, eso es cierto, pero no puedes negar que tus padres han sido complacientes con su único hijo, porque renegar, no es como que tu trabajo no haya sido muy bien remunerado.
—Eso es lo que me enseñó Carlisle, hoy en día se lo agradezco, puedo defenderme y ganar mi propio dinero. Solo le pedí un año para mí y aceptó así que ¿cuál es tu jodido problema? Me parece que ir a la universidad es una total pérdida valiosa de tiempo porque igual voy a heredar la cadena de restaurantes de mi padre y para eso no necesito matarme estudiando, lo único que tengo que hacer es contratar a las personas indicadas. Además esto es solo un pequeño paréntesis. — En eso tenía mucha razón.
—Pero los estudios nunca están de más—intervine.
—Escúchate ¡Por Dios! Todas esas recriminaciones viniendo de ti precisamente, la que se reveló ante su padre para no estudiar derecho. —Se jalaba el cabello frustrado—. ¡Joder!, eres mi amiga, pensé que me apoyarías en esto.
—Y te apoyo, Edward, pero no quiero que te vayas. No me parece la mejor decisión.
—Me largo, Bella, y nadie va a impedirlo.
—Está bien, pero yo me voy contigo— Edward se quedó perplejo, parándose en seco cuando me escuchó ¡Mierda! hasta yo me había sorprendido.
—Tú sí que estas jodida ¿Estás loca? Charlie no lo va a permitir. —Vi un asomo de sonrisa en su cara.
—Soy mayor de edad, ya tenemos dieciocho y te recuerdo que tengo dos años viviendo sola mientras que tú aun vives bajo el techo de tus protectores padres—Estaba empeñada en cagarla y me había puesto cara de mala leche de nuevo—. Renée se encargará de convencerlo—concluí con una enorme sonrisa.
—Vente conmigo entonces. Me largo, un año sabático y con mi mejor amiga ¿qué más se le puede pedir a la vida?—dijo canturreando acercándose a mi lado, abrazándome y tirándonos de nuevo al sofá.
«Me gustaría venirme pero de otra sucia manera». Pensé.
Ésa noche como en contadas ocasiones se había quedado a dormir en mi apartamento, yo en mi cama y él en el sofá, aunque me moría por dormir entre sus brazos, pero quizás, solo quizás, este viaje cambiaría esa situación.
A la mañana siguiente lo acompañé a la venta de motos, luego iríamos a la casa de mis padres para despedirme.
—¿Por qué mejor no nos vamos en tu coche o en el mío—comentaba mientras paseábamos viendo cada una de las motos del lugar, unas más grandes que otras.
—Porque es más divertido en moto y no pensaba tener compañía.
La moto estaba realmente genial, una enorme BMW k 1600 LT plateada de veinte mil dólares, con dos cascos protectores a juego. También compró dos chaquetas una para él y otra para mí, parecíamos una pareja joven en busca de aventura.
—¿De dónde coño sacaste tanto dinero?
—Lo tenía ahorrado, ya te lo había dicho. —Sin embargo a mí no me convencía esa afirmación y me le quedé viendo estupefacta—. Bueno quizás Esme me ayudo un poco—concluyo guiñándome un ojo.
—Ella es tu alcahueta y tú quejándote de tu desdicha diciendo que todo lo ganabas con el sudor de tu frente, ¡Eres un maldito! Y un jodido niño mimado.
—No maldigas, soy hijo único ¿recuerdas? Mi madre es incapaz de negarme nada mientras le dé una buena razón, además esta es mi paga por años de prestaciones de servicios.
—¿Cómo te justificaste?
—Le prometí que me haría cargo de todo cuando regresara, que iría a la universidad sin chistar, y que aceptaría todas las condiciones de Carlisle.
—¿Y te creyó?
—¡Por Dios! dame un poco de puto crédito—dijo aparentando enojo pero fracasando en el intento, terminando con una enorme sonrisa, la cual me contagio.
No me cabía duda, él ya tenía un plan orquestado.
.
.
—Sin una profesión no llegarás a ningún lado, Edward, tu padre tiene varios títulos y post grados en Administración y contaduría, es un crack para los negocios—Le decía mi madre.
—Escucha no hay que estudiar mucho para hacer lo que hace Carlisle, solo tienes que tener las personas capacitadas en el lugar correcto, además mi padre no me ha dado dinero suficiente para cubrir mis gastos, tendré que trabajar para costear parte del viaje. Y no es como que no vaya a estudiar nunca, lo haré cuando regrese.
—Eso sí que no me lo esperaba— Intervino Charlie—. Pero hijo, ¿no crees que estas siendo extremista? conozco a tu padre hace muchos años, tú ni siquiera habías nacido y, créeme, su vida al inicio no fue fácil. Quizás por eso ha sido tan exigente contigo, pero él te ama y estoy seguro que le costó mucho permitirte esto. Eres su único hijo, serás el único heredero de los restaurantes "Les Brasee"
—Claro, por eso me ha tratado como a un soldado toda la vida.
—Edward, estas siendo injusto. Esme y Carlisle han sido unos excelentes padres.
—Su amor hacia mí nunca lo pondría en tela de juicio, Renée, estoy consciente de los padres que tengo, de todo lo que me han dado y enseñado, tengo principios y no me considero un parasito como para quedarme el resto de mi vida bajo su techo ¿crees que mi padre me dejaría ir solo por placer? Me puso condiciones fue muy claro: "no deseas estudiar, quieres hacer lo que te da la gana, pues vete, cuando regreses hablamos" —dijo imitando a la perfección el tono mandón y de estilo militar de Carlisle.
—Guaooo, esa si será una gran aventura— La pequeña Jane estaba más emocionada que el propio Edward—. Me encantaría hacer ese viaje algún día— comentó con una enorme sonrisa aunque a mis padres no le hiciera ninguna gracia.
—Y…, ummm, pues yo les quería comentar que me voy con Edward. —Se hizo un silencio que parecieron horas.
Edward miraba al suelo apenado, mi madre me veía angustiada y mi padre estaba estupefacto. James tenía cara de mala leche, temía que en cualquier momento le saltara a la yugular, por su parte Jane solo asentía y daba palmaditas con una enorme sonrisa. Definitivamente yo no era la única que suspiraba por el cuerpo de Edward, ella también había caído encandilada por su guapura.
—Pero, hija y ¿tus estudios? ya tenías todo listo para ingresar a ese instituto que tanto te empeñaste, que pasará ahora con tus importantes estudios de arte, lo vas a dejar por un hombre.
—No es solo un hombre, papá, es Edward. Además el instituto no se irá de allí, lo retomaré después de este año sabático, lo merezco, nos lo merecemos—dije buscando la mirada y el apoyo de mi mejor amigo.
—No es lo que piensas, Charlie—aclaró Edward—.No es que nos vamos en plan de pareja ni nada, somos grandes amigos, lo sabes, respeto y quiero mucho a Bella. Será muy agradable hacer este viaje con ella.
Esa aclaratoria estaba de más y había sido dolorosa ¡Mierda lo único que le faltó agregar era que me quería como una hermana! Tenía que hacer un esfuerzo para que Edward terminara viéndome de otra manera, no solo como su mejor amiga, sino como la chica que le amaba.
Se escuchó un carraspeo proveniente de alguien que había estado presenciando la conversación pero que hasta el momento no se había pronunciado, — mi hermano James— llamando nuestra atención logrando que todos giráramos nuestros rostros para verle.
—No puedo opinar igual, sin embargo la señorita Isabella siempre logra lo que desea, ¿no es así, hermanita? —concluyó de manera irónica. Ya sabía yo por dónde venían los tiros, él con diecisiete años y papá no lo había dejado marchar de casa y yo me iba con un amigo sin más—. Pero disfruten, ese viaje es de lo mejor. Y, viejo, sé que sabrás comportarte con Bella — Terminó sonriendo, dándole una palmada en la espalda a Edward y marchándose a su habitación.
Antes de que se retirara metí la mano el mi mochila y le llamé:
—Ey, tú, rubito. —James volteó logrando atrapar el juego de lleves adicionales de mi apartamento antes de que le dieran justo en la cara—.Cuida de él mientras regreso.
Logré que una enorme sonrisa enmarcara todo su rostro. Tenía pensado dejárselas a Renée para que estuviera al pendiente, pero al notar la actitud de mi hermano pensé que era hora que tuviese algo de independencia.
—Será una gran aventura, Charlie— dijo mi madre con una leve sonrisa que ocultaba un poco lo consternada que se hallaba, ella estaba preocupada, sabía que yo era capaz de cualquier cosa por él. Había sido mi amor desde niños aunque para Edward yo solo era su mejor amiga de la infancia y su compañera inseparable en la adolescencia, pero mi madre sabía mi secreto, Renée había enjugado mis lágrimas más de una vez—. ¿Estás segura de esto, Bella?
—Sí, mamá, creo que es una gran oportunidad—dije guiñándole un ojo en complicidad.
—Tienes que tomar muchas fotos, Bells, documentarlo todo y enviármelas, si papá me dejara me iría con vosotros. —Mi hermana había brincado a mi regazo mientras me abrazaba.
—Aun no cumples los dieciséis, Jane, no tientes tu surte y no hables tan alto no sea que Charlie decida meterte en un convento por lo que te resta de vida—dije susurrando en su oído haciendo soltar unas carcajadas.
—Estoy escuchando lo que dices y no me parece gracioso—. Y así nuestro padre dio por terminada la conversación.
Habíamos decidido irnos un año como mochileros, vivir la vida y regresar con nuevas experiencias. Como nuestro mantra "Divertirnos, sin normas y sin moral".
Muchas gracias por los rr, los mensajes privados, por tenerme entre sus favoritos y seguir la historia.
Isis: corazón me alegro que te esté gustando esta historia.
Carelymh feliz de tener a una paisana venezolana leyendo mis locuras.
lover dark letter: amigaaaa que bueno leer tus comentarios, eres un sol. Una maravilla tener a otra venezolana por aquí.
A todas les estoy infinitamente agradecida (Mss. Brightside, MaryLestrange, SexyMalefica, cavedano13, Susanna, ztrella znxez, Wanda, bellaazul)
Me gustaría saber de qué países son, en sus próximos rr me cuentan, yo vivo en Venezuela.
Besos de a dos y hasta la próxima semana.
Cleo.
