II. LA PRIMERA ADVERTENCIA
El sol interrumpió tu sueño, un rayo de luz pasaba por tus ojos y entonces los abriste de golpe.
Rayos, era de día… pero, ¿Dónde estás? ¿Qué es este lugar? Esta no es tu casa, y menos tu habitación…
–Hasta que despiertas –era una voz aterciopelada, y joven. Cuando volteaste viste a un pelirrojo sentado en una silla, viste que tenía una taza de té y recordaste lo último que te dijo aquel hombre antes de que te fueras…
Vendrás cada tarde a mi cuarto a tomar el té
–¿Ya es tan tarde? –preguntaste con titubeos. El pelirrojo le dio un sorbo a su té caliente y después dirigió su vista hacia ti, pero de manera fría y algo perezosa.
–Así es, supongo que te dormiste tarde –da otro sorbo de su té –y como castigo, tendré que castigarte.
Sentiste una corriente eléctrica por tu cuerpo. Ese tipo de verdad si que da miedo… y más porque parece hablar enserio.
–Y… ¿Cuál va a ser mi castigo? –preguntaste nerviosa
El pelirrojo solo sonríe perversamente.
–Eso será…
–¡DAAAANNNNAAAAAA! –un rubio con fleco apareció en escena y lo señala apuntando el dedo –¡Teme! ¡Te dije que nadie podría venir a levantarla porque sería el primero! ¡Hm! ¡Además de que te levantaste más temprano que todos! ¡Hm! ¡Eso no se vale! ¡Hm!
Una gota estilo anime pasó por tu cabeza. Ese chico resultaba extraño.
–Es cierto, son las seis de la mañana Sasori –apareció un chico pez detrás del rubio –Te nos adelantaste
–¡Yo quería llegar y verla dormir! –un chico con mascara apareció en escena haciendo pucheros como un niño chiquito…
–¡¿DÓNDE ESTÁ EL DESAYUNO?! –se escuchaba un grito más al fondo y un platinado aparece pateando el trasero del rubio –¡Tú! –Te señala –¡¿Por qué no has preparado el desayuno aun?!
–Tranquilo Hidan –una planta aparece del suelo. Es Zetsu, pero el que habla es el Zetsu blanco –Apenas está despertando
–Y ya es tarde –un hombre de ojos verdes y voz gruesa aparece detrás del platinado –Se te hace tarde para hacer las tareas domesticas
–¿Eh? –Era lo único que pronunciaste, ladeaste la cabeza ciertamente confundida –¿Tareas domesticas?
–Sí, las que dijiste que te pondrías a hacer –Dijo el Zetsu Negro con voz pasiva
Esperen… ¡¿Qué tu dijiste?! Ellos fueron los que pusieron esas condiciones. O ni eso, más bien fueron ordenes.
–¿Por qué tanto escándalo? –en la parte de atrás aparece un peli-naranja con mirada seria y junto a él estaba cierto Uchiha de ojos rojos. Itachi.
–¡Sasori intentó tomar a esta chica primero! ¡hm! –señalo el rubio al pelirrojo desde el suelo, y despues agarro la pierna de Hidan y ambos iniciaron una pelea que llenó de escándalo todo el cuarto…
–"Esta chica" tiene nombre –dijo el peli-naranja con irritación, después fijo su mirada en ti y te hizo una pregunta que ya esperabas –Tu nombre
Fue más bien una orden, lo que te hizo titubear. Estabas a punto de decir tu nombre real, pero suponías que en el mundo donde estabas resultaría extraño…
–Kiseki –dijiste con una sonrisa, ese nombre podría ser significativo y te gustaba, además, te lo había dado el chico que te había encontrado. Usar el nombre que eligió para ti podría ser una forma de agradecérselo.
–¿Kiseki? –todos pronunciaron tu nombre de momento al mismo tiempo, soltaste una risita porque te pareció infantil la expresión de todos. Pero al final todos volvieron a su temperamento normal.
–Que estúpido nombre –Hidan
–No es original, ¡hm! –Deidara
–Un nombre artístico –Sasori
–Un nombre común –Pein
–No es de importancia –Kakuzu
–¡Qué bonito! –Tobi
–No entiendo porque te pusieron ese nombre si no te queda –Kizame
–Suena comestible –Zetsu
–… –Itachi
Sentías que otra gota estilo anime pasaba por detrás de tu cabeza. Si ellos dijeron que eran las 6 de la mañana quiere decir que es muy temprano. Te enderezaste por completo y sacudiste un poco tu ropa.
–Bien, si quieren preparare el desayuno –con ese comentario volviste a todos felices (por lo menos a la mayoría)
–¡Sí! ¡Carne! ¡Quiero algo con carne! –Hidan
–Y no tardes porque no soy paciente, ¡hm! –Deidara
–¿Carne? ¡oh! ¡Tobi quiere carne! –Un Tobi saltando
–Je, no me haría mal comer un poco de carne, ya que ayer Kakuzu preparó la peor ensalada que he provado en mi vida –Kizame
–Esa ensalada era ahorrativa –Kakuzu
–Pero sabía horrible… –Kizame otra vez
–Mis pobres plantas… –Zetsu
–Te enseñare donde es la cocina –Pein
–Dangos… –Itachi
–Yo te ayudare a cocinar y a preparar el té –Sasori
Tu solo asentías sí a todo con una sonrisa. Pein te llevó hasta la cocina, que debes admitir que es mucho más grande que la de tu casa…
–Bien –te arremangaste las mangas de la blusa y empezaste a preparar algo con carne. Algo de tu mundo y común. Decidiste preparar carne empanizada con un poco de zanahoria rayada a un lado con limón y sal. Algo sencillo.
–¿Me ayudarás a preparar el té? –Sasori buscaba por los cajones de la alacena un juego de té y tú sonreíste con nerviosismo.
–Pero si hoy hace un poco de calor –dijiste con una sonrisa nerviosa –No creo que a los chicos se les antoje tomar eso
–¿Hm? –el pelirrojo enarcó una ceja pero por las facciones de su rostro debes deducir que lo has insultado, pero aun así se muestra tranquilo –¿Quieres decir que mi té no les va a gustar?
Otra gota estilo anime.
–N-No, no quise decir eso… –Sasori te fulminaba con la mirada, pero se tranquilizó
–¿Entonces? –te miró de soslayo en lo que preparaba su juego de té para ser guardado de nuevo
–Me refiero a que es muy temprano y quizás a los chicos les guste algo más fresco –corregiste
– ¡¿Qué sucede?! ¡¿Por qué tardan tanto?! –era la voz de Hidan –¡Tengo hambre!
–Ag… –Sasori rodó los ojos mientras guardaba su juego de té –Entonces, ¿qué sugieres?
Miraste el techo de manera pensativa por unos minutos, después fijaste tu mirada en una canasta de frutas, en ellas viste una cantidad moderada de Naranjas y las señalaste.
–Parte unas cuantas y ponlas en el exprimidor. Haremos con eso un jugo de naranja.
–¿Ah? –Sasori no entendía nada de lo que decías.
Tu rodaste los ojos con una sonrisa y sacaste un exprimidor especial para naranjas (de alguna parte). Partiste con un cuchillo una de las naranja y despues tomaste las manos del hombre para que agarrara una mitad de la naranja y empiece a usar el exprimidor.
–Así –empezaste a enseñarle como hacerlo y sentiste el bello tacto de aquel hombre. Su piel era suave y tersa, eran las manos dignas de un hombre y joven artista. Después de darte cuenta de lo que estabas haciendo diste un paso atrás con el rostro sonrojado.
–L-Lo siento –dijiste volteando hacia otra parte mientras el pelirrojo te miraba extrañado. Pero al darse cuenta de lo que pasaba una sonrisa perversa se formó en su rostro.
–Oh, entiendo –una risa malévola inundo la cocina, cuando volteaste el pelirrojo estaba muy cerca de ti y soltaste el aire por el susto. El pelirrojo solo mostró una media sonrisa mientras tomaba tu mentón e inspeccionaba tu rostro –te excitaste
Te pusiste más roja por aquella palabra pero algo hacia que no pudieras despejar la mirada de aquel hombre.
–¿Sabes? Eres más bonita de cerca –ladea la cabeza aun viéndote directamente –Pero te hace falta más educación y respeto a tus superiores. Como castigo, tendrás que sucumbir a todo lo que te diga, y a todo lo que te haga.
Lo último sonó como una advertencia, estabas a punto de quejarte cuando sin previo aviso te besó. Sentiste un cosquilleo por todo tu cuerpo, y aquel hombre extraño (aunque ya lo concias en la serie, conocerlo en persona era otra cosa y lo sabías) empezó a atacar cada rincón de tu boca, conociéndola, jugando con ella, provocándote…
Cuando se separó de ti pudiste ver en sus ojos un brillo de perversión, acercó un dedo a sus labios y lo chupó.
–Hm, sabe bien –después de hacer eso te volvió a besar pero esta vez había algo diferente. Sabía a naranja. Al chuparse el dedo dejo ciertos rastros de jugo en su boca y ahora te lo está entregándolo. Sentías su lengua jugar con la tuya y sucumbiste a los deseos de este hombre extraño.
Una vez más, se separó de ti y una risa baja pero malévola te devolvió a la tierra.
–Fue suficiente, ve y sírveles el desayuno. Yo me quedaré a preparar tu "jugo" –sin titubear te abriste paso hasta el comedor con los platillos en una charola.
–¡Hasta que llegan! –Hidan estaba de brazos cruzados esperando su comida.
–¿Qué es esta cosa? ¡hm! –Un Deidara agarrando la carne con un tenedor
– ¿Esto es carne? –Un Tobi curioso haciendo lo mismo que Deidara pero sin ningún rastro de asco… por lo menos de lo que podía ver
–Sabe bien –Un Pein masticando tu obra maestra
–Delicioso –decía un pez masticando de buena gana
–¡Mis zanahorias! –Un Zetsu llorando por el adorno anaranjado de tu platillo
–¡Mi dinero! –Un Kakuzu enojado –¡Esas zanahorias eran para venderlas!
–Lastima –era la voz de Hidan masticando tu carne, y parecía satisfecho –gracias a las zanahorias, esta cosa sabe bien
–Yo quería Dangos… –Itachi
Sonreiste. Volviste a la cocina y viste que Sasori había hecho un excelente trabajo. Te encargaste de lo demás usando un poco de agua natural y azúcar y realizaste un rico jugo de Naranja.
–¿Dónde están las bebidas? –era la voz de un platinado irritado –¡Sasori! ¡Eso te tocaba a ti! ¡¿Dónde están nuestras bebidas?!
–No se preocupen, aquí están –llevaste en una bandeja vasos de vidrio y los pusiste enfrente de cada uno de los presentes, y los rellenaste de jugo –aquí están
Todos agrandaron los ojos al ver algo diferente de lo que estaban acostumbrados. El primero en beber fue Tobi quien parecía de lo más contesto.
–Mmm… ¡Sabe rico!
–¿Enserio? –Hidan tomó con rapidez el jugo y agua se le hizo a la boca –¡Esta delicioso!
–No te creo, ¡hm! –Deidara tomó el vaso y dio un pequeño sorbo, pero al final se quedó callado y un sonrojo apareció en su rostro. Eso quiere decir que le terminó gustando.
Los demás se limitaron a comer en silencio y beber del jugo que habían preparado tú y Sasori.
–Felicitaciones, pudiste hacer algo que este inútil nunca logró hacer ayer –Pein hablaba con voz autoritaria y señalaba a Kakuzu con la mirada –De ahora en adelante cocinaras para nosotros.
–Hm, ustedes nunca agradecen lo que hago por ustedes –se quejaba Kakuzu, que estaba cruzado de brazos –de no ser por mi, estarían en bancarrota
–Solo calla y come –Ordenó Hidan con una calma total, lo cual no era normal. Debió de gustarle toda tu comida.
–¡Tu no me callas, soquete! –reprendió el contador de la organización con una vena resaltándole en la frente
–¿podrían callarse? –era Sasori quien hablaba después de tomar un poco de jugo de Naranja –nunca podemos comer tranquilamente en una mesa
–Eso es cierto –lo apoyó un pez azul con la mirada llena de satisfacción
Tú estabas sentada a un lado del chico de la máscara comiendo lo que tú misma habías preparado. Hm… sabía rico.
–Bien –Pein se limpiaba con una servilleta y se levantó de su asiento –Suficiente, todos vayan a sus labores diarias
Una vez que todos habían terminado de comer se levantaron y cada quien fue por su propio camino. Al final te quedaste sola y te preguntaste que es lo que deberías hacer primero.
–Tú –cuando volteaste una escoba, recogedor y un trapeador volador aparece en tu campo de visión. Y con suerte no te dieron de lleno –Encárgate con lo que sabes hacer como una buena sirvienta
Estabas a punto de replicar cuando el peli-naranja te dejó sola en el comedor. Volteaste a ver la mesa y estaba hecha un desastre.
Suspiraste. Supones que deberías lavar los platos primero…
Y así fue tu primer día de jornada laboriosa. Tuviste que limpiar, barrer, trapear pasillos, escaleras, lavar trastes, sacudir el polvo sobre los marcos, ventanas, esculturas, armaduras de decoración, entre otras cosas.
–Que fastidio –te recargaste en una pared y te sentaste en el suelo –Esto es horrible
–¿De verdad? –te espantaste al escuchar una voz cerca tuyo, viste de reojo de quien se trataba y era Sasori, estaba sentado en una ventana viendo el paisaje.
–¿Qué es lo que está haciendo? –preguntaste con un ladeo de cabeza
–Veo un atardecer –dijo el hombre como si fuera lo más obvio. Pudiste ver que por su seria mirada lo que decía era cierto. Te acercaste un poco para ver lo mismo que él y no pudiste evitar asombrarte al ver aquel paisaje tan inusual.
–¿Sueles verlo todos los días? –preguntas refiriéndote al atardecer
–A veces –fue todo lo que contestó a tu pregunta. Te miró de soslayo y mostró una sonrisa… ¿amistosa? –cuando tengo tiempo generalmente lo hago
Sentiste algo muy en el fondo que se removió, un sonroje se mostró en tu rostro y no pudiste evitar ponerte nerviosa. Desviaste la vista hacia el sol que estaba por ocultarse, y una vez que el proceso termina, no pudiste evitar mostrar una sonrisa.
–Fue hermoso –cuando volteaste te diste cuenta que Sasori ya no miraba al cielo, si no a ti, pero de una manera diferente, una manera fría, calculadora, serena, y pervertida a la vez.
–Sí –una sonrisa malévola se formó en su rostro –Fue hermoso
El pelirrojo tomó tu muñeca y tiró de ella. Una vez que estuviste muy cerca, el hombre te miró a los ojos mientras que con la otra mano sostenía de tu barbilla.
–Tengo muchas ganas de hacer contigo muchas cosas –eso te hizo sonrojarte, sin previo aviso, como la última vez en la cocina, aquel hombre se acercó a tus labios y te robó un beso. Pero esta vez fue más suave, gentil, parecía hasta cierto punto respetarte.
–Si yo pudiera…
–Sasori –era una voz grave, provenía del fondo. Esa voz pertenecía a un hombre mayor, cuando volteaste viste unos ojos rojos intensos, y una mirada penetrante –este no es el lugar para hacer ese tipo de cosas
–Tsk –el pelirrojo te miró con repudio y dejó tu muñeca como si fueras un vil trapo –Como sea
Se levantó con gracia y empezó a caminar directo por donde estaba Itachi, pasándolo de largo. Después de ver como el pelirrojo se va, centraste tu mirada en la del Uchiha. Titubeaste un poco, pero supones que por aquella mirada penetrante, eso era algo normal.
–Es tarde, y tienes que descansar –el pelinegro te dio la espalda pero seguía observándote de soslayo –te escoltaré a tu alcoba
Sin queja alguna lo seguiste, tardaron un poco en recorrer aquel laberinto de pasillos oscuros que solo eran iluminados por los ventanales que dejaban pasar la luz de la luna.
Cuando llegas a tu habitación el chico te abre la puerta como todo un caballero.
–Cierra la puerta con seguro, no vaya a ser que alguno de los chicos se intente meter como Sasori lo hizo hoy –volteaste a ver al pelinegro, sentiste su mirada igual de fría, pero por alguna razón más cálida que la de los demás.
–Gracias –fue todo lo que dijiste, el chico antes de cerrar la puerta voltea a verte y muestra una media sonrisa que te puso los pelos de punta.
–No me lo agradezcas, solo aplacé lo que te está destinado a pasar
Agrandaste los ojos por el miedo que te inundó aquellos ojos rojos llenos de miedo. El chico rió por lo bajo y te cerró la puerta.
Haciéndote temer la peor de tus pesadillas.
Bueeeeeeno n.n se me han venido a la cabeza muchas ideas, por el momento lo dejaré así en lo que voy pensando que otro personaje vamos a relacionar con nuestra protagonista milagrosa (ustedes) jeje espero que les haya gustado y por allí está bien un review x3 quiero aunque sea crear un poco de suspenso -w- (me hace sentir bien) jojojo bueno, solo espero que lo disfruten je ¡Nos leemos!
