El Fandom de InuYasha y sus personajes no me pertenecen.

Advertencia: Posible OoC y capítulo dedicado principalmente a Izayoi e Inu No, si esto le afecta de alguna manera, espere el siguiente capítulo.

Agradecimientos por los reviews a: ¡Anii!, Guest, Faby Sama y Okita Kagura.


Diario de observación

Día III


"No hay manera buena o mala de amar; lo importante es la forma en la que uno la exprese".
El cuerpo del delito.


Aquel día antes de ir a la escuela, Rin se dio cuenta de que el jardín de su madre había sido terriblemente atacado por el gato de la vecina, nadie quiso decirle nada a Izayoi y sus cuñadas hicieron de todo para entretenerla para que no se diera cuenta de lo que había pasado en el jardín.

Funcionó.

Izayoi antes de irse acostumbraba a regar sus plantas, pero aquel día Kagome le había dicho que no se molestara que ella junto a Sesshōmaru lo haría y que podía irse sin preocuparse por nada. Rin sabía que su mamá no era tonta y que sabía claramente que algo le ocultaban, lo notaba por la forma en la que los miraba, entrecerraba los ojos lo suficiente para hacerles dudar.

Pero finalmente aceptó aquella ayuda hacia su jardín y antes de que quisiera echarle un último vistazo, Rin le mencionó que debía de llegar más temprano que los siguientes días, su madre en ese momento salió corriendo a buscar sus cosas para que pronto se marcharan.

Rin miró entonces a sus hermanos y cuñadas.

—Gracias —mencionó Kikyō tomando su vaso de jugo.

—¿Qué va a pasar con las flores? —Interrogó—. Ella va a verla cuando regresemos a casa.

—Nosotros la vamos a distraer en la tarde —aclaró Kagome.

—Nuestro padre irá por ti. —Dijo Sesshōmaru. La menor lo miró con atención, hacía algo de tiempo que su padre adoptivo no iba por ella, la idea le emocionó.

Antes de que pudiera decir algo más, Izayoi volvió y gritó su nombre para que se marcharan. Se despidió de sus hermanos y alcanzó a su madre en el umbral de la puerta.

El camino a la escuela no era demasiado largo e Izayoi disfrutaba mucho de ir caminando hasta la escuela de Rin, en el trayecto ninguna dijo absolutamente nada, no tenía que preguntar para saber que su mamá estaba cuestionando qué era lo que le ocultaban. En ese periodo de tiempo que llevaba con ella, se dio cuenta de que era la clase de persona que nunca podías engañar.

Su padre incluso le confesó que una vez quisieron hacerle una fiesta sorpresa pero no tuvieron éxito. Izayoi lo descubrió antes de que tuvieran todas las cosas y no tuvieron más opción que organizar todo ante sus ojos. La mayor se había disculpados con ellos por arruinar su sorpresa, pero ya no se podía hacer nada.

—Kagome y Sesshōmaru regaran bien las plantas —dijo, tratando de que su atención se dispersara.

¿Qué tal si daba en el blanco?

—No lo dudo —sonrió—, pero siento que están ocultando algo.

—No lo creo, mamá. —La señora le miró, cada vez que escuchaba un mamá de parte de ella sonreía de un modo especial, ese modo que tanto le recordaba a su madre biológica—. Saben que contigo los secretos no funcionan.

—Sí, pero… —se quedó callada, su hija había dado en un buen punto, y Rin lo sabía. Volteó a verla, ella también solía ser cómplice de sus hermanos pero se mostraba tan calmada que decidió creerle—. ¿Te gustó mucho el regalo de Kikyō?

Rin sostuvo entre sus manos el pequeño collar, claro que le había gustado ese regalo. No deseaba quitárselo nunca, aunque lo hiciera para dormir, pero siempre lo dejaba a su alcance. Era lo primero que sostenía en las mañanas junto a la foto de sus padres biológicos.

¿Ellos sabrían que ella siempre los llevaba consigo?

—Mi madre tenía uno igual —confesó, con Izayoi siempre había sentido una confianza plena, sabía que faltaba poco para llegar a su escuela, ¿pero qué más daba?—. Siempre lo portaba de manera orgullosa en su cuello.

—Entiendo —Izayoi sonrió—, ¿sientes que traes a tu madre contigo?

Ella asintió. —Es como si nunca se hubiera ido.

Se detuvieron a escasos pasos del portón de la escuela, Rin iba a adelantarse cuándo Izayoi le tomó de la mano y la jaló atrayéndola hacía ella en un abrazo, la menor se sorprendió: ¿por qué su madre le estaba abrazando?

Ellos no se han ido —explicó, con suavidad. Kaede le había repetido muchas veces que Rin siempre sentiría la perdida de sus padres y aunque ella no pudiera hacer nada, quería que esa herida poco a poco dejara de doler tanto—. Están contigo siempre —le sonrió—. Aquí —señaló su corazón.

Rin Taishō abrazó a su madre con más fuerza.

Tal vez tenía razón.


•••


Su padre Inu no Taishō era una persona puntual por sobre todas las cosas y eso había demostrado al estar parado cerca del portón cuándo ella recién acababa de salir de sus clases. No pudo contenerse y corrió lo más rápido que pudo para abrazarle con fuerza.

Su padre no era un hombre muy ocupado, pero tampoco tenía tanto tiempo libre y cuándo podían estar juntos siempre aprovechaba para estar lo más cerca de él para bromear o pasar algún rato agradable. Enterarse que iba a ir por ella, fue la mejor noticia que le pudieron haber dado en mucho tiempo.

—¡Papá!

—¡Rin!

—¿Mis hermanos lograron distraer a mamá? —Dijo cuándo su padre le quitó la mochila de los hombros y la colgó en el propio. Ese día, su padre no vestía con su atuendo normal de trabajo, en cambio llevaba un pantalón de mezclilla y una camisa azul de cuadros (1).

—Eso espero —dijo con sinceridad. También conocía a su mujer y tratar de distraerla sin levantar sospechas, era misión imposible—. Rin, tendrás que acompañarme a buscar unas flores.

Ella le miró, confundida. —¿Fue muy grave lo que hizo el gato?

—Pues —Inu llevó una mano a su nuca, rascándola. Se rió levemente ante el parecido con lo que hacía su hermano InuYasha—, digamos que destrozó las rosas favoritas de tu madre.

—Eso es muy grave.

—Por eso —Inu le abrió la puerta del auto a su hija—, nosotros debemos comprar flores nuevas para tu mamá y plantarlas. —Explicó.

—¿Y si se da cuenta?

Inu se colocó el cinturón de seguridad. —Esperemos que no.

Su padre empezó a manejar mientras le pedía a ella que colocara un disco que más le gustara para disfrutar el camino, la florería dónde su madre había comprado aquellas rosas no estaba demasiado lejos, pero su padre era un hombre de música, la amaba tanto que no podía estar un día sin ella.

Su madre solía decir que también ponía música para bañarse y que por lo regular en su oficina siempre se escuchaba algo aunque fuera a un volumen demasiado bajo.

Cuándo finalmente encontró uno de los tantos que había escuchado con él, lo puso. Su padre no tardó mucho en empezar a cantar sus versos preferidos y ella le escuchó atentamente, su padre no tenía tan mala voz aunque desafinara en algunas partes. Aun así, no dejaba de cantar.

Antes de que llegaran a la florería, le pidió que cantara con él una canción en especial, era la primera que habían escuchado todos juntos en la sala después de que ella llegara. Rin no se negó y no bajaron del auto hasta que la canción se acabó.

La señora de la florería fue de mucha ayuda para encontrar las flores exactamente iguales a las que tenía su madre en su jardín, aparte de que les ayudó mucho diciéndoles cómo debían de hacer para que pareciera que absolutamente nada había pasado. Durante la explicación, su mirada se centró un momento en su padre, estaba tan concentrado que ni siquiera parpadeaba.

Finalmente se despidieron de ella y regresaron a casa con las flores y las indicaciones para remediar aquella travesura del gato de la vecina.

—Después hablaré con ella —prometió Inu No refiriéndose a la vecina—. Lo importante ahora es terminar antes de que Izayoi regrese.

—¿Crees que Sesshōmaru pueda distraerla durante mucho tiempo?

Los orbes dorados de él chocaron con ella. —No lo creo. —Y aceleró.


•••


InuYasha y Kikyō habían hecho un excelente trabajo limpiando la tierra que se había esparcido hacia el piso y quitando las rosas recién maltratadas, además de ocultando la evidencia, no había ninguna bolsa de basura o pala cerca y todo estaba limpio.

Debía felicitarlos.

—Manos a la obra, Rin —dijo su padre mientras doblaba sus mangas para que no se mancharan de tierra.

Ella volteó a verlo, vestía un mandil de jardinería color amarillo y llevaba guantes. Nunca había visto a su padre de aquella manera y desconocía que él sabía plantar.

—¿Sabes cómo hacerlo?

Inu No rió. —Izayoi es quién más ha cuidado este jardín, lo admito —dijo mientras empezaba a escarbar lo suficiente para las plantas que iba a colocar—. Pero ambos seleccionamos las flores y cuidamos durante mucho tiempo.

—¿Te gusta?

No le contestó, siguió enfocado en su tarea, parecía pensar demasiado su respuesta o tal vez dudaba si confesar aquello o no. —En realidad, no mucho —especificó mientras seguía escarbando—. Nunca hubiera sido jardinero —rió y volteó a ver a su hija. Los ojos cafés revelaban verdadera curiosidad.

Ninguno de sus hijos era tan curioso como ella y eso le agradaba.

»Pero Izayoi ama las flores, siempre las ha amado —rememoró qué cuándo la conoció era la ayudante de su tía en una florería. Su madre lo había mandado por unas flores en específico y ahí la conoció, cuidaba cada flor con tanto cariño…—Y quería un jardín.

Se quedó sin palabras y su padre le dijo que le pasara las flores, consideraba qué eso era suficiente para que pudiera plantarlos. Se las pasó, eran unas flores de un rojo intenso, iguales a las que el gato había destruido.

—Solamente la ayudé. —Retomó la plática.

—Ella debió estar feliz.

Inu paró sus movimientos. —Tal vez feliz no es la mejor palabra —confesó y volvió a reír mientras continuaba—, más bien desbordaba felicidad —especificó. Rememoró cuándo el jardín quedó completamente terminado por ellos dos, las flores estaban tal y como Izayoi había opinado que se verían mejor y ambos se alejaron para contemplar su obra.

Su esposa le echó los brazos al cuello después de sonreír y después no dejó de hablar de lo bien que se veía y que siempre había querido tener algo así, además de que le agradeció muchas veces ese día.

—Terminamos —celebró—. ¿Por qué no las riegas?

—Sí —se levantó para ir por la cubeta y empezar a regarlas poco a poco. De lejos no parecía que absolutamente nada hubiera pasado y esperó que su madre no se diera cuenta. El jardín se veía tan lindo como siempre lo recordaba—. Papá —él la miró—, ¿mamá tardará mucho?

Iba a contestar cuándo su celular sonó, corrió por él dándose cuenta de que era su hijo mayor. Lo que le dijo hizo que volteara a ver el delantal y sus manos completamente manchadas de tierra, además de los zapatos de Rin.

—Vienen en camino.

Ambos corrieron a cambiarse.


•••


Izayoi entró como un detective a su propio hogar, Sesshōmaru y Kagome entraron detrás de ella buscando algo que estuviera mal colocado para poder ocultarlo de la vista de la señora Taishō, pero todo estaba tan en orden como lo estuvo los días anteriores.

Ella finalmente volteó a verlos, Rin estaba junto a su padre jugando Uno y tratando de no ser demasiados sospechosos con nada. Tenían algunas frituras en la mesa y bebidas para cada uno.

—Pensé que estaban ocultando algo —finalmente confesó la mayor mientras su hijo mayor y nuera tomaban asiento en la mesa junto a Inu y Rin—. Debí de confiar más.

—Te lo dije mamá —dijo ella.

Inu No volteó a ver a su hija. —Tu turno.

—¿Seguros qué…? —Insistió Izayoi antes de subir a cambiarse.

—No ocultamos nada —aclaró Sesshōmaru.

Ella no les creía.

—¡Uno! —Gritó Rin ganándose la atención de todos.

Fue entonces que Inu No reparó que tratando de disimular que estaban jugando, le había dado las mejores cartas a Rin y la chica no había dudado en utilizarlas para ganarle. Miró a su hija con los ojos entrecerrados, ya que realmente no podía reclamar nada sin que su esposa sospechara que algo había pasado.

La miró antes de que subiera las escaleras para cambiarse y se percató de que ella miraba atentamente su jardín, como si buscara algo fuera de lo común y poder decirles algo, lo que fuera. Pero no lo encontró, o tan siquiera no volteó a reclamarles, simplemente vio una sonrisa dibujarse en su rostro.

¿Por qué su esposa sonreía como si nunca hubiera visto su jardín?

—¿Papá? —Rin lo sacó de sus pensamientos y fue cuándo finalmente la miró para darse cuenta de que el juego de cartas tenía nuevos integrantes—. Es tu turno.

Asintió y decidió no decirle a ninguno de sus hijos lo que había visto.


•••


Finalmente la persona que había terminado ganando más veces había sido Kagome con un total de tres, Rin con dos igual que Sesshōmaru y su padre con uno. Su madre no volvió a bajar hasta que escuchó que InuYasha y Kikyō habían regresado de su recorrido por casi toda la ciudad.

Era raro estar todos juntos, tenía que admitirlo. Estaba acostumbrada a estar solo con su madre y que sus hermanos llegaran dos o tres horas después y el último fuera su padre, pero ahora la mayor parte del tiempo estaban todos juntos y eso le parecía increíble. A veces se decía que no tenía que acostumbrarse tanto a ambas chicas, pero era prácticamente imposible.

Cuándo todos estuvieron juntos, decidieron ver una película. Poco a poco se fueron dispersando hasta quedar cada quién con su pareja correspondiente y ella se sentó al lado de su padre quién había insistido en ir a comprar la cena además de frituras para pasar así lo que quedaba de la tarde.

Habían hecho una lista enorme de películas que cada uno querían ver y poco a poco fueron reduciendo la lista hasta que quedaron pocas. Izayoi no aguantó mucho, antes de que InuYasha pusiera la siguiente avisó que iría a dormir.

Antes de subir las escaleras, volteó a verlos.

—¿Saben? —Empezó y todos guardaron silencio—. Me levanté mucho antes que ustedes y vi el desastre que hizo el gato.

Rin juró que el tiempo se detuvo en ese momento.

¡¿Qué?!

Izayoi rió ante sus caras. —Iba a llegar a limpiar pero veo que hicieron un grandioso trabajo.

—Fue papá —dijo la menor.

La sonrisa de la mayor no se hizo de esperar. —Gracias.

Y subió.

Inu no tardó mucho en seguirla.

Y ella subió casi una hora después dejando a sus hermanos, cuándo pasó por el cuarto de sus padres escuchó a su madre hablar entre risas de todo lo que su hijo y nuera habían hecho para distraerla. Sonrió y finalmente entró en su habitación.


Día 4. "El jardín de mi mamá fue estropeado y mis hermanos la distrajeron para que mi padre pudiera reponer las flores y quedó como nuevo.
Ella lo sabía, pero decidió no arruinar nuestros planes."


Continuará.


(1) Vestuario de Inu No en mi página de fb.

¡Holaaaaaaaaaaa! Sé que debí actualizar ayer pero salí de viaje y llegue a corregir como loca e igual acabé tarde xD Espero les haya gustado el capítulo uvur los hago con cariño para cada uno de ustedes :3, muchas gracias a las personas que siempre andan comentando y dando ánimos, tienen un espacio especial en mi corazón uvur.

¡Gracias por leer! Hasta la próxima c:

6 de Enero, 2017.