A pesar de la poca cantidad de reviews recibidos, esperamos que este capitulo sea de su agrado.
Destino
Capitulo 3: Acercamientos.
Dos sombras se dibujaban en el rocoso suelo desértico. Mientras uno de mayor contextura física se mantenía a un metro de distancia del más pequeño, el otro, por su parte se concentraba en encontrar un espacio totalmente libre en el cual comenzar a planear su tan esperada búsqueda.
Vegeta presionó un pequeño botón en su rastreador, el cual le permitía localizar las presencias cercanas. Con una expresión de molestia volvió a presionarlo y de esa forma el scouter cesó su tarea, de entre la cantidad de habitantes de ese planeta ni uno se comparaba con el poder de un infante de su especie. Que insultado se sentía, después de tanto tiempo esperando por conseguir esas esferas y ahora que el momento se acercaba tan apresuradamente no encontraría ninguna diversión decente con la que presumir su inmortalidad.
Los constantes quejidos de la hembra secuestrada comenzaban a irritarlo¿Cómo es que Nappa se contenía de esa manera para matarla?
-¡Espera¡Van demasiado rápido¡TENGAN MÁS CUIDADO EL RADAR SE ME RESBALA! – Reclamó y el de cabellera negro azabache se detuvo al instante, siendo acompañado por su compatriota quien paró al mismo tiempo. Por este abrupto movimiento de sus cuerpos, la fémina dejo caer de sus manos el pequeño artefacto. - ¡Cuidado¡No dejen que se rompa si no, no encontraremos las esferas! – Eufórica señalándolo en su caída.
Nappa bajó la mirada, la volvió a su compañero y dijo: - Sostenla un momento Vegeta, en un momento regreso. – Al tiempo que arrojaba sin delicadeza alguna a la muchacha.
-Hump! – Ahogo en su garganta y tomo a la joven que no pudo evitar soltar un alarido por la situación.
En menos de un segundo el calvo estaba a punto de tener el radar a su disposición, con seguridad lo tomó y sonrió. – Ya lo tengo. – Espetó con orgullo por su velocidad, alzó la vista en el cielo, siendo levemente cegado por el sol.
Bulma aún temblaba por la forma en que su cuerpo cambio de manos, pasando por una pequeña intercala aérea. Miró el suelo con detenimiento encontrando los muchos metros que la separaban del firme desierto. Su vista paso a aquella mano enguantada que la sostenía, justo por debajo de la curva de su pecho. Molesta frunció el ceño. - ¡Oye¡Ten más cuidado en donde pones tus manos! – Exigió sin miramientos.
El guerrero ladeó una sonrisa y le dirigió una mirada picara. – De acuerdo. – Espetó separó rápidamente sus manos del cuerpo femenino.
Unos metros más abajo su colega sonreía mientras se elevaba a su encuentro. - ¿Qué demonios? – Se preguntó al tiempo que la mujer caía de los brazos del príncipe sin dejar de gritar con desesperación. Sin perder tiempo la sujetó y la cargó bajo su brazo, Bulma se aferró con fuerza de él por miedo de volver a caer al vacío como hacía unos segundos. Una vez que ambos saiyas se encontraban a la misma altura, el mayor le dirigió una mirada reprobatoria al segundo. – Vegeta… - Pronunció con recelo.
-Se me resbalo. – Contestó divertido cerrando los ojos.
-¡eres un salvaje¡Un bruto! – exclamaba eufórica, aun victima de un ligero temblor en su cuerpo causado por el temor - ¡¿Cómo se te ocurre soltarme¡¿Acaso estas…
-¡escucha bien humana insignificante! - clamó interrumpiéndola y acercándose a ella rápidamente - esto no es un viaje de placer, así que ¡o te callas, o te arranco la lengua! – aproximó su rostro al femenino a tal punto que ella, casi podía sentir sus labios rozando los suyos, y su respiración acariciando su piel. Un escalofrió recorrió su espina e instintivamente cerró los ojos como si así pudiera protegerse del saiya, quien por su parte, divertido por su reacción, ladeo una sonrisa y en un ronco susurro prosiguió – ¿Entendiste?-
La joven abrió lentamente los ojos uno por uno, tragó saliva difícilmente y asintió con un leve movimiento de cabeza.
-Bien – Emitió a la vez que se alejaba lo suficiente para quedar nuevamente cara a cara con su compañero – ¿Recuperaste el aparato?-
-Aquí lo tengo – Respondió alzando la mano con la que lo sostenía.
-Perfecto, ahora busquemos un maldito lugar donde detenernos – Cruzó ambos brazos a la altura del pecho y observó inquisitivo los alrededores. – Ven. – Dijo y comenzó a aterrizar en la superficie terrestre.
Lentamente la blanca suela de sus botas toco el rocoso espacio, aún con los brazos cruzados, miró de izquierda a derecha el llano paisaje en lo que Nappa se situaba junto a él.
-Ya puedes soltarme king kong. – Comentó Bulma con los ojos entrecerrados.
Casi como si pidiese permiso, el más alto le dirigió una mirada a su compañero, quien asintió y solo después se permitió apoyar los pies de la humana en el suelo.
La peliazul acomodó su ropa con sumo cuidado mientras Vegeta observaba impaciente. – Apresúrate mujer¿Dónde están las malditas esferas? – Preguntó casi en un gruñido.
-¿Te es tan difícil ser amable? – Contestó y sacó el radar de su bolsillo. Tras presionar el botón sobre el aparato con forma circular, dos puntos dorados se dibujaron en la verde pantalla a cuadricula. – Hay una esfera a unos cuantos kilómetros al sudoeste. –
-Por tu bien más vale que la encontremos, de lo contrario no será para mi ningún inconveniente acabar con tu patética existencia. – Endureciendo sus rasgos.
-No soy ninguna mentirosa. – Contestó molesta. – Estúpido mono… - Susurró sosteniendo con fuerza el radar.
…
Por su parte los dos guerrerosZretornaron al templo sagrado, con evidente expresión de frustración en sus rostros, descendieron frente a Kamisama. Ambos con la cabeza gacha y las manos empuñadas, apretaban los dientes en son de impotencia al saber que sus esfuerzos por aumentar su poder de pelea, era aun considerado una insignificancia al lado de los extraterrestres que amenazaban su planeta…
Pronto, el de cabellera negra relajó sus brazos y con un tono de resignación se dirigió al dios del planeta, quien permanecía quieto observándolos en silencio
-No, no fue suficiente – Musitó - Dudo mucho que podamos hacer algo por defender a la tierra…-
-No seas estúpido – Dijo una voz llamando la atención de los dos humanos - No puedes rendirte sin siquiera haberlo intentado.
-Picoro – Susurró sorprendido el calvo observándolo acercarse hacia ellos, con el hijo de su mejor amigo atrás suyo.
-¡Es que no entiendes Picoro!– Bramó el de cicatriz - ¡Esos desgraciados son mucho mas fuertes que todos nosotros juntos!y… - Desvió la mirada a un lado, trago saliva con dificultad y en un tono mas bajo prosiguió - Se llevaron a Bulma, junto con el radar del dragón…-
El menor de los namekianos no emitió sonido alguno, y sin modificar en algo su semblante, volteó el rostro en dirección a su mayor, recibiendo como reacción de éste la ruptura de su silencio…
-Aun no han encontrado ninguna esfera – Hizo una pausa, giró sobre sus talones dándole la espalda a los demás y caminó a paso lento ayudándose de su bastón, hasta el filo del templo – Pero no demorarán en hacerlo. No podemos perder más tiempo, necesitamos revivir a Gokú lo antes posible.-
-¿A mi papá? – Cuestionó el menor de todos - Pero¿Cómo? No tenemos el radar… -finalizo en un evidente desanimo
-Es cierto esos saiyajines se llevaron el radar consigo y amenazaron con asesinar a Bulma si intentábamos algo…-
-Krilin tiene razón, no podemos hacer nada… - Participó el acongojado novio.
-Son una tira de inútiles descerebrados – Sentenció Picoro y ante el asombro de todos por sus duras palabras, cruzó los brazos y cerró los ojos.
-Señor Picoro… - Susurró el pequeño.
-¡Cállate enano!– Respondió prontamente haciéndolo dar un pequeño salto en su sitio
-Pero… ¿Qué esta haciendo? – Dijo en un tono de voz apenas audible el calvo muchacho.
-Se va a comunicar con tu amiga telepáticamente – Respondió el dios, sin dejar de ver horizonte.
-¿Cómo? – El de alargada cabeza asintió reafirmando lo dicho y sugirió - Será mejor que hagan silencio. -
Los presentes aceptaron con un movimiento de cabeza afirmativo y posaron curiosos su mirada sobre el namekiano de capa blanca. Este por su parte permanecía concentrado en su labor de comunicarse con la joven secuestrada, hasta que finalmente pudo conseguirlo.
-¿Me escuchas? – Retumbó en la mente de la peliazul.
-¿Eh¿Quién es? – Preguntó mirando a los lados y olvidando por completo la pequeña dicción que sostenía con sus eventuales acompañantes.
El par junto a ella arqueó la ceja, y al ver a la muchacha, buscando a sus costados una cuarta presencia, el de menor estatura se decidió a preguntar. - ¿A quién le hablas mujer? –
-Se que puedes escucharme Bulma. – Sonó en su cabeza nuevamente y la fémina comprendió por la expresión de los saiyas que esa voz solo ella podía escucharla. - Por el momento necesitamos que ganes tiempo para nosotros, debes distraer a esos saiyajins para que podamos reunir las esferas antes que ellos y revivir a Gokú. –
-"¿¡Qué los distraiga!?" – Pensó anonadada.
-Es fundamental que hagas lo que te pido… el futuro de la Tierra depende de ello. – Finalizó el nameku y levantó la vista. – Ahora debemos conseguir otro radar. – Dijo en voz alta llamando la atención de los presentes en el Templo.
-El papá de Bulma puede hacernos unos, no creo que le sea para nada difícil – Ofreció el moreno.
-Entonces no perdamos más tiempo – Demandó Picoro y acto seguido alzó vuelo, siendo imitados por los demás guerreros.
…
-¿Acaso estas sorda? – Cuestionó insistente el calvo ganando la atención de la fémina.
-¿Ah¿Cómo? -
-Esta mujer es más estúpida de lo que creí – Comentó el de crespos cabellos cruzándose de brazos.
-¡Óyeme bien yo no soy ninguna estúpida!– Exclamó posando ambas manos sobre sus caderas - ¡Y si quieres que te ayude a juntar las benditas esferas, será mejor que seas un poco más agradecido y cortés!– Culminó respingando el rostro a un lado con aires de grandeza.
-Mira mujer loca, yo no vine aquí para hacer amigos, así que mejor mueves tu trasero y me dices donde están exactamente esas esferas o vuelo todo el maldito planeta, a ver si así te decides a cooperar. –
-¿Así¡Pues para tu información si vuelas el planeta, destruirías las esferas...y no cumplirías tu tonto deseo! - Respondió desafiante.
-Hump! Grr... déjate de juegos mocosa, revisa tu aparatejo y dime donde esta la primera.-
-Ja! Si vamos a atrabajar juntos será mejor que me llames por mi nombre¡BULMA!- Sentenció dándose la vuelta. - "Maldita sea, tengo que distraerlos para que los muchachos puedan juntar anteslas esferas" –Suspiró. -"como se les ocurre encomendarle una misión tan peligrosa a una chica tan delicada como yo…"En fin - Emitió resignada y observó el radar en sus manos - La primera esfera esta allá – Dijo señalando la dirección con el dedo.
-Bien. - Respondió y alzó vuelo. Nappa por su parte, tomó a la fémina sin el mínimo cuidado arrancándole un pequeño quejido.
-Óye ten mas cuidado - Se quejó.
Los saiyas incrementaron notoriamente su velocidad mientras Bulma se aferraba a los musculosos brazos del hombre que la cargaba para no caer al suelo y al mismo tiempo sosteniendo con cuidado el radar.
-"No se me ocurre como distraerlos." – Pensó preocupada la joven al ver como la distancia entre le primer punto dorado marcado en el radar, se hacía más pequeña.
-¿Estamos cerca? – Cuestionó Nappa observando a la joven.
-Debería estar por aquí. – Contestó y observo el paisaje a su alrededor.
Cerca de ellos una serie de riscos y a sus pies las olas del océano golpeaban feroces las rocas, volviendo la vista peligrosa en caso de llegar a caer.
Bulma tragó saliva y retiró la vista de ese lugar que provocaba un intenso escalofrío, incrementado por la nula sensación de un piso bajo sus pies. Alzó la mirada y pudo ver un destello en un nido de grandes proporciones situado en una rama, a la ladera de un risco.
-¡Allá esta! – Señaló la mujer.
La falta de un lugar firme para aterrizar los obligó a mantener vuelo, Nappa se volteó a su superior y este se acercó rápidamente a él.
-Dame a la mujer, tú ve por la esfera. – Ordenó y el mayor tomó a la joven de sus ropas siendo recibida por el otro con una sola mano.
Sin más se retiró a la ubicación de la primera esfera, en lo que Bulma notó que el agarre en particular, de quien la sostenía, era aún más tosco que el del anterior. Se quejó con un leve sonido de su garganta, siendo ignorada por el saiya quien se limitó a observar a su compañero en vuelo.
-¿Sabes? No vas a morir si me tratas con un poco más de delicadeza. – Dijo la peliazul y el hombre medio sonrió.
-Si gustas puedo dejarte allá. – Contestó y alzó su mano libre señalando un angosto risco del cual un par de piedras cayeron a la horrenda vista bajo sus pies.
En un segundo el calvo estaba junto al nido, y junto a los enormes huevo allí ubicados yacía una pequeña esfera de tres estrellas. Ágilmente se apresuró a tomarla y tras observarla unos segundos detenidamente dibujó una sonrisa satisfactoria en su rostro y susurró para si - Al fin la tengo, la primera esfera…- La hizo botar sobre su mano y dirigió su vista hacia su compañero que parecía estar muy entretenido con la terrícola. Arqueó una ceja en son de desagrado y finalmente se dirigió a él con un grito que lograra captar su atención -¡Ya la tengo! – Interrumpió.
-Hmp? – Vegeta alzó el rostro, olvidando por completo el pequeño cruce de palabras que sostenía con la peliazul, e hizo una señal con su mano para que su colocutor le lanzara el tan ansiado objeto.
El más alto captó el mensaje al instante y con un movimiento de cabeza asintió. Contrajo su brazo por encima de su hombro y se dispuso a lanzarla. Justo en ese instante Vegeta notó la presencia de una bandada de terodáctilos que se acercaban velozmente al lugar donde se encontraban, regresó la mirada hacia su compañero y sin mas demora se propuso a para su acción.
-¡Detente Nappa! – Ordenó demasiado tarde, para cuando las palabras dejaron su boca, la esfera ya no estaba en poder del otro saiya.
Bulma miró horrorizada la parvada de animales que se les venía encima. La esfera se dibujó en el aire ante los ojos expectantes de quienes se encontraban en el aire. Uno de los animales se adelantó al resto y en un abrir y cerrar de ojos, la esfera abría sido ingerida por este y perdido entre la banda de los de su especie.
Vegeta se mantuvo atónito, por un descuido de su compañero la búsqueda se estaba retrazando, pero su atención se centró nuevamente en la escena al escuchar el gritó de la fémina a la que sostenía.
-¡Cuidado! – Gritó y se aferró decidida al cuello del hombre.
-Hump! – Un leve rubor casi imperceptible se divisó en sus mejillas y el tosco sonido de la garganta de los terodáctilos le arrancó un gruñido.
Tomó a Bulma contra su cuerpo, si llegase a morir entre esos animales no podría continuar con todo su plan y pedir su tan esperado deseo.
-Sostente fuerte. – Le dijo a la mujer al tiempo que mostraba su espalda a la bandada. Protegiendo con su cuerpo a la fémina permitió al grupo pasar entre ellos.
Rasgando levemente sus ropas, la enorme parvada los inundo con su masivo número. Con una mano vegeta formó una bola de energía y atacó a un par, pero la cantidad de individuos hacía de su ataque algo inútil.
-¡Maldita sea! – Refunfuñó notando la poca ventaja que su ataque le había otorgado. Renunció a la idea de gastar más su energía en un intento que parecía inútil y rodeando con ambos brazos el cuerpo de la joven, se dedicó a evadir ágilmente a cada uno de los que integraban la bandada. Con rápidos movimientos se deslizaba entre uno y otro terodáctilo, hasta que finalmente pudo divisar el horizonte libre de estos.
El grupo de animales se había alejado por fin, y el sonido que emitían se fue desvaneciendo a los oídos de la joven que aun temblaba nerviosa en brazos del guerrero.
Bulma alzó el rostro lentamente apartándolo de la curva del cuello de Vegeta, observó la bandada extinguirse a lo lejos y suspiró aliviada. – Al fin se fueron. – Acto seguido un leve color se apoderó de sus mejillas percatándose de los fornidos brazos que la sujetaban firmemente contra el masculino cuerpo. Escuchó un leve gruñido que el dueño de este emitió y atrajo su cabeza hacia atrás para quedar encarada con él.
Sus rostros estaban tan cerca el uno del otro y sus miradas se cruzaron un breve momento que más pareció ser una eternidad.
-Gracias… - Susurro tímidamente.
-Grr… este Nappa es un estúpido. – Gruño ignorando por completo a la mujer apartando la vista para buscar a su compatriota.
Lentamente se acercó por detrás, seguramente le esperaba la peor de las reprimendas por su descuidada acción.
-Lo lamento Vegeta, cuando escuche-
-¡Calla! – Gritó interrumpiendo la disculpa.
Bulma se sobresaltó, Vegeta elevo un puño y presionó de él con fuerza haciendo que este tiemble. -¡Eres un inepto¡Un inútil! – Continuó insultándolo mientras Nappa permanecía inmóvil. -¡Ahora por tu culpa tendremos gastar nuestro tiempo en encontrar el animalejo que se tragó la esfera! Grr… ¡No sirves para nada eres un-
-¿¡Por que tienes que tratarlo así¡El esta de tu lado y lo tratas como una basura! –Dijo Bulma con el ceño fruncido. - ¡¿Por qué no respetas aunque sea a tus subordinados?! -
Vegeta se sorprendió por el atrevimiento de la hembra humana. Era la primera vez que alguien tan insultantemente débil se atrevía a hablarle de ese modo.
-¡Mujer tú-
-No necesito que me defiendas terrícola. – Espetó Nappa levantando la vista que mantenía gacha durante la serie de insultos de su superior. – Fue una incompetencia de mi parte y debo enmendarla, no es necesario que alguien tan insignificante como tú hable por mi. –
-Ja! Al parecer es un defecto de su raza la falta de amabilidad. – Murmuró la peliazul resentida. Si bien ver como maltrataba Vegeta a ese enorme guerrero había tenido un efecto de lastima en ella, el interferir a su favor y ser despreciada le molestó de sobremanera. – Bien¿Qué piensan hacer ahora? Es decir… la esfera se la comió uno de esos tantos… - Comentó obviando la situación, mirando al tumulto negro que se movilizaba en el aire a mas o menos unos dos kilómetros de distancia.
-Recuperaré la esfera – Aseveró al instante el más alto, como ofrecimiento para remediar su error.
-¡Por supuesto que lo harás! – Sentenció el de menor estatura – Y llévate a la hembra contigo – Lanzándola a sus brazos y sin prestar atención a los alaridos que pegaba la misma al ser tratada como un objeto.
- ¡Son unos bárbaros! – Emitió la joven al momento que fue recibida por el saiya.
El calvo asintió y sin mayor demora emprendió el vuelo tras los animalejos, mientras el de cabellera negra tomando un camino diferente semarchó en busca de algun lugar "habitable" donde pudiera esperar. Una vez que lo halló, descendió lentamente hasta que sus pies tocaron tierra firme. Caminó unos pasos y se sentó sobre una roca de considerable tamaño. Flexionó una pierna y apoyó en su rodilla su brazo, observó el cielo atenuarse y se dispuso a descansar por el momento mientras Nappa y la mujer encontraban la esfera.
…
-Ay Kami ¿Cómo es que fui a meterme en todo esto¿Por qué no pude quedarme en casa o en el Templo Sagrado como dijo Yamcha? – Se preguntó a si misma Bulma, al tiempo que Nappa sobrevolaba el sitio en el que el radar indicaba que el terodáctilo y por ende la esfera, se encontraban.
-¿Quieres dejar de quejarte mocosa? - Demandó cortantemente - Ahora dime¿Estamos cerca de la maldita esfera?-
-Ashh¿Por que no se dejan de insultos? - Preguntó retóricamente. - Sí, la esfera esta a unos 20 metros. - Contestó y señaló una dirección. - Oye... ¿Puedo hacerte una pregunta? -
-Hmp? - el saiya alzo la ceja desconfiado, la miró por el rabillo del ojo y retomando su anterior semblante decidió aceptar - ¿Qué demonios quieres? - Preguntó toscamente, lo que menos quería en ese momento era entablar una plática con la chiquilla, sin embargo prefería eso a andar oyendo sus constantes quejidos.
-¿Por que te dejas maltratar así por Vegeta? - Preguntó con un aire de inocencia mirándolo atenta a su próxima respuesta.
Un sonido de sorpresa se ahogó en su garganta. No se esperaba ese tipo de pregunta de parte de la joven, sin embargo, recobrando la compostura y frunciendo el seño contestó de manera evasiva - ¿A que te refieres? –
Bulma se sintió un tanto fuera de lugar, pero era parte de ella el ser entrometida. - Me refiero a que... bueno pues tu solamente intentas ayudarlo, después de todo, hasta donde eh oído, el deseo que van a pedirle a las esferas es de él. - Con el dedo índice apoyado en su barbilla. - ¿No es así? Además ¿Que lo hace tan superior a ti? -
El rostro de Nappa mostró su incomodidad, aunque se empeñara en negarlo, sabía que la mocosa tenía razón y por lo mismo sus palabras le habían afectado. Gruñó molesto por la situación y permaneció unos segundos en silencio, no tenía la obligación siquiera de responder, es más, podría fácilmente mandarla a callar con amenazar su insignificante vida, pero, muy por el contrario, un impulso interno lo llevó a continuar con la platica, ofreciéndole la mejor de sus respuestas - Vegeta es el príncipe de nuestra raza y desde que era muy joven me encargaron su cuidado. Yo me encargue de enseñarle el arte de la lucha y todo lo que un guerrero de su elite debería saber. - Hizo una breve pausa y siguió. - He dedicado mi vida a servirle, aunque nuestro planeta y raza ya no exista más, es mi deber cumplir con la labor que me encomendaron.-
-¡Vaya¿Quien pensaría que un príncipe pudiera tener tan malo modales? - Comentó y comenzó a reír suavemente. A pesar de sentir que estaba ahondando más de lo necesario decidió continuar con la platica, a él no parecía molestarle la conversación. - ¿Tu planeta fue destruido? Que horrible debió ser... - No pudo evitar preguntarse como se sentiría si todo lo que conociese desapareciera de un día para el otro, sus padres, sus amigos, toda su a veces tranquila vida, y a veces aventurada. En ese momento pudo entender un poco el por qué de su actitud y la del príncipe. - No tengo idea de lo que haría en tu lugar... - Con melancolía entrecerró la vista.
- Tu especie es una inferior a la nuestra - Respondió rápidamente, había sentido en la terrícola un aire de lastima escondido en sus palabras y de ninguna manera lo permitiría, ni él ni el príncipe de su perecida raza necesitaban de la pena de nadie mucho menos de la de esa mujer tan entrometida - Su poder de pelea es absurdo y su resistencia aun peor. Una raza tan insignificante como la tuya no hubiera sobrevivido un día de nuestra vida.-
-Si, tienes razón. - Segura de sus palabras. - Aunque debo decir que no todos son unos debiluchos, tengo amigos que son muy fuertes. - Sonriendo, se volvió al radar y se percató de lo cercanos que estaban al encuentro del preciado objeto. - Me parece una actitud muy respetable que sigas cuidando de tu príncipe, pero déjame decirte que sea el príncipe, rey o lo que sea, yo jamás dejaría que alguien me insultara así. - Alzando el rostro con arrogancia.
El saiya ladeó una sonrisa en son de burla y prosiguió - Supongo que al decir que tienes unos amigos muy fuertes, no te referirás a los debiluchos esos que no movieron un dedo por retenerte con ellos - Hizo una pausa y desapareció la sonrisa de su rostro¿Qué demonios hacia un guerrero de su elite, conversando con una insignificante humana?. Gruñó molesto consigo mismo y cambiando de tema radicalmente preguntó. - ¿Y donde diablos se supone que esta la esfera? Dijiste que eran 20 metros de distancia, debería estar aquí - Observó a ambos lados en busca de algún terodáctilo y sin encontrar alguno prosiguió - Sin embargo... Yo no veo nada ¡¿No estarás mintiéndome verdad?! -
-¡Ya se los dije¡No soy ninguna mentirosa! - Volteó en busca del objeto y al no encontrarlo se volvió al radar. Claramente señalaba que esta se encontraba a un par de metros de distancia. - Que extraño... debería estar por aquí... ¿Se habrá descompuesto? - Se preguntó y volvió a levantar la vista, ese extraño resplandor visto unas horas atrás volvió a presentarse frente a ella. Con un gesto de su rostro delato su repugnancia, y colocó una mano sobre su nariz. - Allá esta. - Dijo y giró su rostro mientras señalaba una pila de excremento fresco de la que sobresalía media esfera. Allí estaba, cubierta por esa materia de aspecto y hedor tan repulsivo. - Ve a enmendar tu error. - Se burló Bulma ahogando su risa.
-Hmp! - Emitió ante el tonito de burla de la mujer y furioso se acercó con ella cargada al lugar indicado. Era cierto que el hedor era repugnante, pero nada que un guerrero como él no pudiera soportar. Observó detenidamente el asqueroso panorama y luego sonrió - Bien, veamos si sirves para algo. - Propuso maliciosamente dejándola caer sobre la inmundicia que albergaba la esfera.
Bulma observo el desagradable recinto en el que ahora moraba. Levantó la vista y la enfrentó con el saiya quien permanecía sobrevolando el espacio con una sonrisa victoriosa. La peliazul frunció el labio inferior ¡Que horror! Cubierta de esa repugnante materia... Solo una cosa podía hacer. - ¿¡Que es eso!? - Grito y señaló las espaldas del hombre, quien inmediatamente se dio vuelta para después sentir sobre su rostro y oler tan cercano el excremento que ella le había arrojado.
-Grrr ¡Maldita hembra! - Bramó empuñando ambas manos y regalándole la más fatal de las miradas. Se limpió el rostro con el dorso de su mano y las sobras que quedaron sobre ella las arrojó sobre la joven - ¡Será mejor que acabes con tu estúpida guerrita fecal y tomes esa maldita esfera!, si no quieres claro que tu cabeza quede refundida en lo mas profundo de las heces y estas terminen por convertirse en tu futura tumba - Culminó
-Que amargado. – Dijo Bulma tomando la esfera al levantarse de su sitio. - Felicidades, ahora tendrás que cargarme con este espantoso aroma que traigo. - Caminando con cuidado a su encuentro para no resbalar y caer nuevamente entre las heces del terodáctilo.
-¿Y quien dijo que te cargaría? Ve caminando – sentenció divertido cruzándose de brazos.
Bulma miró con recelo al saiya. - Que buen sentido del humor. - Revisó su bolsillo y saco un pequeño estuche. - Lamento mucho informarte que no caminaré. -Sacó una capsula con una etiqueta de numero "5", accionó el pequeño dispositivo y lanzó la capsula unos metros. Tras dispersarse la nube de polvo, se dejó ver una motocicleta con un techo circular sobre esta. - ¿Nos vamos? –
-¿Que demonios? - Se cuestionó anonadado, parpadeó un par de veces aun incrédulo por lo visto y al seguir observando el objeto al frente suyo trató de recuperar la compostura. Aclaró su garganta y a regañadientes habló - Si tenías en que movilizarte lo hubieras dicho, así me ahorraba la tarea de cargar contigo y tus chillidos - Deshizo el cruce de sus brazos y continuó - Vámonos de una vez - Dicho esto emprendió vuelo, lo suficientemente lento para tenerla controlada y no dejarla atrás.
Continuara…
Gracias por leer, pero la verdad es que no sabemos si debiéramos continuar ya que son muy pocos los reviews que recibimos de gente que le gusto, y numerosos los fics que tenemos por continuar y la verdad no es fácil. Nos tomaremos unos días para meditar y tomar una decisión, mientras tanto agradecemos a quienes se toman la molestia de seguirnos.
Atte.
Nadeshico y j4p4nis3
