Lazos oscuros.
Capitulo 3.
Pov Santana.
Iba caminando por los pasillos con una sola en mi cabeza la muerte de mi madre. Cuando Quinn me preguntó acerca de mi madre se me hizo un hueco en el estomago. Es verdad nunca conocí a mi madre y no hay nada mas en el mundo que desearía, cuando le pregunto a mi padre acerca de ella, me cuenta cosas maravillosas desde su fe en la humanidad, como arriesgaría su vida (si estuviese viva) por los demás sin esperar nada a cambio, que amaba cocinar, cuando podía iba a escalar, mi padre me contó que esa era una de sus pasiones y que desde pequeña su padre la llevaba todos los fines de semana a escalar. Fue hace unos cuantos años cuando por fin mi padre me reveló su muerte.
Era una mañana como cualquier otro en los suburbios, los vecinos hacían su rutina diaria de regar los jardines a las 7:00am, mi madre continuamente le decía a mi padre que debían irse, que no permitiría que yo naciera en este lugar, que quería que tuviera una vida común y corriente.
-Ya te lo dije María sabes lo que pasara si abandonas-dijo mi padre dijo agarrándola por los hombros y dándole un beso en la mejilla.
-Pero salimos a la ciudad todas las mañanas-dijo mi madre con un tono cansado como si lo hubiese dicho mas de 10 veces por día.
-Es diferente, no tocamos los limites de la ciudad y…."ellos" saben que regresaremos-dijo mi padre mirando a todos lados de la casa como intentando ver donde estaban y si escuchaban.
-Pero cariño piensa en Santana ¿no quisieras que viviera como una niña normal, tener amigos y hasta novios, que pueda salir, construir su familia sin riesgos ni nada?-dijo mi madre acariciando su barriga que notaba los 9 meses de embarazo.
-Si, si quiero pero entiende ya no podemos nuestra familia esta condenada a esto, no podemos hacer nada, mi pequeña Santana puede ser feliz aun-dijo el mirándola con ternura y un brillo esperanzador en sus ojos-aunque para ser sincero no me entusiasma que tenga novio-dijo con una sonrisa burlona.
-¡Sergio! No es broma, mira tu dime ¿me acompañas o no ir fuera de esta maldita casa y buscar un lugar donde de verdad podamos ser felices?—exclamo mi madre ya en la puerta.
-Iré a trabajar, cuando vuelva quiero que ambos veamos "lo que el viento se llevó" que se que es tu película favorita-dijo el dedicándole una sonrisa cálida, le dio un beso en la frente y acto seguido se fue a su trabajo.
-Ya veo-dijo ella soltando un suspiro y se dirigió a arriba a empacar. Con un último suspiro se dirigió fuera de los suburbios y la ciudad.
Para cuando mi padre volvió el tiempo había cambiado de pasar a un sol cegador en la mañana a un diluvio en el que se requería que todos permanecieran en sus casas.
-¿Querida? ¿Dónde estas?-dijo mi padre recorriendo cada lugar de la casa, abrió el armario y vio que estaba vacio a excepción de su ropa y una nota en la que ponía.
"Sergio, mi amado y querido Sergio se que para ti es difícil comprender, pero yo solo quiero una mejor vida para nuestra hija. Te pregunté esta mañana si querías ir conmigo en busca de un mejor lugar y no quisiste venir.
Por siempre te amare mi amado Sergio y te prometo que Santana también.
María."
Lagrimas caían sobre el pedazo de papel y se podía ver a un hombre sollozando en silencio hasta que sonó el timbre de la casa, se limpio las lagrimas y con una sonrisa se dirigió a la puerta.
-¡María! ¿Eres tu? ¡volviste!-exclamo el moreno corriendo a toda velocidad.
Al abrir se encontró con un hombre, de mediana estatura, rubio, vestido con un suéter azul oscuro, pantalones color caqui y en sus brazos una niña recién nacida y rodeada de mantas.
-Nicholas, ¿Qué haces aquí?-pregunto mi padre.
-Sergio….es María….ella, ella murió al dar a luz, yo…yo iba pasando por la vía y vi a un auto, el de ella y vi que estaba apunto de dar a luz y como soy doctor la ayude…..ella no lo logró, lo siento mucho-dijo cabizbaja Nicholas Pierce.
-¿Qué? No, no puede ser-dijo desconcertado mi padre y acto seguido se desplomó en el pavimento hecho trizas, alzó la mirada, se limpió las lágrimas y se dirigió a Nicholas-Ella, ella es Santana-logró decir sujetando a la niña.
-Así es-contestó dejando que mi padre cogiera a la recién nacida.
-Es…es hermosa-dijo soltando una sonrisa triste-prometo cuidarla con el amor que me queda-continuo acariciando a la pequeña con un dedo el cual la pequeña cogió-gracias por…traérmela, de veraz-dijo mirando a Nicholas.
-No hay de que y de veras lo siento-dijo poniendo una mano en su hombro-¿estarás bien?-pregunto seriamente.
-Si, no…no te preocupes-dijo Sergio mirándolo a los ojos, los cuales perdieron el brillo que solían tener.
-Esta bien, llámame en caso de que me necesites a mi y a mi esposa y estaremos aquí para apoyarte-dijo el mirándolo a los ojos con señal de apoyo.
-Seguro gracias amigo-dijo y cerró la puerta.
Desde ese entonces mi padre no volvió a ser el mismo, el me dijo que había hecho 2 promesas ese día, el de cuidarme con toda su alma y corazón y esforzarse por siempre mantener una mirada sonriente y feliz por muy mal que estén las cosas.
-San ¿estas bien?-preguntó Brittany sacudiéndome un poco sacándome de mis pensamientos.
-Eh si seguro, vamos a clases-dije cortante e intentando alejarme pero el brazo de Brittany me detuvo.
-San, ya se acabaron las clases por hoy, ¿estas segura de que estas bien?-dijo con el ceño fruncido.
-Oh si claro…..-dije dándome cuenta de mi error.
-¿Santana estas segura de que estas bien? ¿Necesitas algo?-pregunto esta vez Quinn quien me miraba con una expresión de preocupación al igual que el de los demás chicos.
-Es solo que….recordé lo que me contó mi padre de….la muerte de mi madre-admití finalmente y el silencio inundo los pasillos-pero estoy bien no tiene de que preocuparse, es mas ¿vamos por un café?-dije dando una sonrisa forzada.
-Seguro-dijo Quinn viendo que no quería hablar de eso y después todos asintieron.
Nos encontrábamos riendo en una mesita del café y a pesar de que reía aun seguía un poco alterada por lo de mi madre, bueno eso hasta que vi a un chico se subía a la tarima y indicaba la canción que quería cantar, pues era la noche de Karaoke. Allí se encontraba de pie un chico alto con cabello castaño, ojos verdes y un micrófono en sus manos, ese chico era el mismísimo Sebastian Smythe el chico del que he estado enamorada desde el 5to grado, vestido con jeans casuales negros, camisa a cuadros azules y una chaqueta de cuero, cantaba la canción I don't wanna be de Gavin Degraw, su voz melodiosa pasaba a través de mis oídos haciéndome olvidar de todo.
-Hey, ¿sigues en tierra?-me preguntó Quinn moviendo su mano continuamente por mi cara y con una expresión divertida.
-Por supuesto ps ¿Por qué?-dije ruborizada que al juzgar por la expresión de Quinn se dio cuenta de que me gusta.
-¿Soy yo? O ¿te gusta este chico?-dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-Ammm….OMG! mira!-dije tratando de cambiar el tema.
-A mi no me engañas ¡te gusta!-dijo con un gritico.
-Bueno ya si, si me gusta, pero por favor no se lo grites a media ciudad-dije con ojos suplicantes ya que los chicos me miraban.
-No puede ser te sigue gustando el perdedor ese-dijo Puck con el ceño fruncido.
-Cállate Puckerman y deja los celos-dije dándole un lepe.
La verdad es que hace unos meses Puck me confesó que estaba enamorado de mi y yo lo rechace, pues Puck es mi amigo el me acompaña en mis locuras y no quiero estropearlo y además no es justo que salga con el y yo siga enamorada de Sebastian.
-No estoy celoso es que….-dijo pero fue interrumpido por Jesse.
-Es que nada estas celoso admítelo-dijo con una sonrisa divertida.
-Si dude que este Quinn no quiere decir que tengas que mentir-añadió Blaine tirándole una miga de su panque.
-Espera Puck tu estas…-dijo Quinn intentando adivinar.
-Así es pero Tana lo rechazo y bueno….aquí lo tienes actuando como idiota-dijo Brittany mostrando el ligero rubor que creció en la cara de Puck.
-No estoy celoso es que…ese chico es todo un fresita que solo le interesa la popularidad no como yo que si te podría hacer feliz Tana-exclamo Puck con un puchero y viéndome a los ojos.
-Lo se Puck y ya tu me haces feliz como amigo y no insultes así a Sebastian tu no lo conoces-dije con una expresión compresiva y tratando de defender a Seb…digo Sebastian.
-¿Ah y tu si?-dijo con una expresión desafiante y yo lo fulmine con la mirada.
-Bueno mejor hablemos de otra cosa-dijo Quinn aunque me dio una mirada como "después hablamos de esto".
-Si y ¿de que?-dijo Jesse un poco interesado en lo que diría Quinn.
-Bueno…este…no se como decirlo pero…¿no les gustaría averiguar acerca del lugar? Ya saben a cual me refiero-dijo con una mirada de intriga.
Apenas dijo eso todos nos quedamos en silencio mirándonos unos a los otros, Brittany se había ahogado un poco con su café.
-Ammm no se ustedes pero yo….yo si-dijo Blaine manteniendo una sonrisa de cómplice con Quinn.
Medité unos minutos la verdad es que nunca nos los habíamos propuesto por miedo…sería bueno saber un poco mas, el porque exacto de que nos unimos a las casas, lo que paso en las casas, el porque de la maldición, el porque exacto de que no nos podemos relacionar con los chicos y chicas "normales".
-Estoy dentro-dije seria y dándole una sonrisa a Quinn a lo que ella me abrazo.
-Supongo que si seria interesante-finalmente dijo Jesse.
-Me voy arrepentir lo se, pero cuenten conmigo-dijo el chico de mohicano.
-No lo se…..ya tuve una mala experiencia con el chico-dudo Brittany con un poco de miedo en sus ojos.
-Vamos Britt, no sería bueno saber mas, si finalmente hayamos las verdades juntos podremos hallar una solución-dijo Quinn mirándola con ojos esperanzados.
-E-esta bien-dijo sonriendo y todos asentimos y nos pusimos de acuerdo a partir de mañana oficialmente empezaríamos la búsqueda por la verdad.
No mas secretos, no mas sufrimiento, si es verdad lo que dice Quinn una ves con todas las respuestas hallaremos una solución y le pondremos fin a la maldición.
