PARTE 3
Los días pasaban inexorablemente tras la cámara de Chie. Kaori seguía sin hacerla caso y a Tsukiyama parecía haberle molestado la cuestión de llamarle chicle, así que tampoco le veía mucho. Decidió desviarse un poco de su rutina e ir a una cafetería que había oído que preparaban el mejor café de todo Tokio: el Anteiku.
Nada más entrar, tomó asiento en una mesa y empezó a fotografiar a la gente que estaba allí tomando su café con tal de olvidarse del estrés del trabajo. Lo que más la llamó la atención fueron dos chicos, uno rubio y otro moreno, que debatían si ir a tomar una hamburguesa o unos fideos. En cierto momento, el chico rubio cerró en las narices el libro que estaba leyendo su compañero para que le hiciese caso.
-¡Hide, me has hecho daño!-protestó mientras se frotaba la nariz.
-¡Hijo, Kaneki, es que como sigas así ni la camarera te querrá!-y lanzó un beso a la camarera, una chica de pelo azul que hizo todo lo posible por pasar del tema.
Chie enfocó al chico moreno, Kaneki, para sacarle una foto, pero un hombre mayor se interpuso en su dirección.
-¿Qué quiere tomar?-preguntó con una amable sonrisa.
Chie se le quedó mirando y sacó una foto a su cara. Después la revisó mientras el anciano sonreía.
-Curioso-murmuró el anciano.
-¿Disculpa?
-Ah, nada… Un café, ¿verdad?
-Sí, por favor.
El anciano marchó a prepararlo. Oyó un estruendo y observó cómo Kaneki se había levantado de un salto de su sitio con una gran mancha de café en sus pantalones y en su camisa y Hide se reía ruidosamente.
-¡Hide! ¡¿Qué has hecho?!
-¡Se ha meado!
La camarera pareció darse cuenta de que Chie estaba mirando y se acercó a ella para disculparse por el ruido.
-Ambos son clientes habituales, lo siento.
-No pasa nada.
-Es la primera vez que vienes, ¿no?
-Sí. Me parece un sitio bastante entrañable. Oí a un conocido hablar de él y creo que tiene toda la razón. Tiene una esencia insuperable.
Nunca sabrá si se lo imaginó, pero Chie creyó haber visto aquella fugaz luz roja que pasaba por los ojos de Tsukiyama cuando algo llamaba la atención de su instinto ghoul por los ojos de la camarera al escuchar aquella frase. Sin embargo, el anciano llegó con el café y le dijo a la camarera que ayudase al chico a limpiarse el café de la camisa.
-Espero que sea de su agrado.
Chie tomó un sorbo y notó como sus cinco sentidos se fortalecían. Tanto su aroma como su textura concordaban a la perfección con su sabor. Una armonía inquebrantable…
-Incluso las cosas más opuestas pueden ser perfectas si se unen. Y al contrario también: las cosas más idénticas pueden no ser compatibles-le dijo el anciano.
-¿Usted cree?-preguntó mientras miraba el café.
-Yo creo que tú ya tendrías que saber la respuesta.
Chie le miró fijamente. Seguía tranquilo, como si nada. ¿Acaso él sabía algo?
Terminó su café y, al ir a pagar, el hombre le dijo en señal de despedida.
-Da recuerdos a Tsukiyama de mi parte.
Chie giró la cabeza al escuchar aquella frase, pero la puerta del Anteiku se había cerrado ya.
-Vaya…-murmuró.
No había sacado la foto a ese tal Kaneki… Chie era bastante buena en ver el potencial de cada persona y había visto que Kaneki podría ser alguien muy interesante por cómo había definido ella el concepto "interesante": algo que no vuelve a ser igual…
Los días pasaban y los exámenes se acercaban. Chie se encontraba en la biblioteca con su ordenador portátil observando y catalogando unas fotos familiares para un álbum que le iba a regalar a su abuela en su cumpleaños. De pronto, la silla de enfrente suyo sonó y no necesitó subir la mirada para saber quién era…
-Little mouse, ¿no deberías estar estudiando?-preguntó Tsukiyama mientras dejaba sus libros y su café en la mesa y se sentaba.
-Estoy reordenando unas fotos-contestó simplemente.
-¿Me he perdido algo importante durante mi ausencia?-preguntó mientras abría un libro.
-No. ¿Dónde estabas? Un humano se te ha escapado, ¿no?
-Me he encontrado mal durante unos días.
-¿Por llamarte chicle?
-Por una comida en mal estado.
Siguió tecleando observando sus fotos mientras oía cómo pasaba las páginas de los libros Tsukiyama.
-Yo pensé que no enfermabais.
-Si comes comida en mal estado, pues claro que sí.
-¿Ahora te da por comer comida basura?
Tuvo que levantar la vista al no oír el pasar de las hojas. Tsukiyama la fulminaba con la mirada.
-Bastante me ninguneas, asquerosa rata.
-Gracias-y siguió a lo suyo.
-¿Puedo ver si hay alguna comida potencial en esas fotos? Hace mucho que no como tras mi convalecencia.
-No. Son para el cumpleaños de mi abuela.
-Yo no le hago ascos a las comidas.
-Habló el "Gourmet" que come comida basura.
No lo vio venir, pero una gran fuerza tiró de su ordenador, dejándolo de cara a Tsukiyama.
-Veamos…-y pasó sus dedos por las teclas como si fuese un piano mientras observaba las fotos.
-Que no-y lo giró para ella.
Tsukiyama puso su mano sobre el ordenador y tiró de él hacia arriba, dejando a Chie casi colgando.
-Venga, suéltalo… ¿O quieres que haga aquí una escena de mi fuerza ghoul?
-Te descubrirán.
-Y si me descubren, te quedarás sin modelo.
Astuto. Chie tuvo que soltar fastidiada y Tsukiyama volvió a mirar las fotos. Había suerte, no parecía que ninguna le atrajera. Sin embargo, Chie tembló cuando la mirada aburrida del ghoul se tornó a una interesante y maliciosa. Ya podía ver incluso su Kakugan floreciendo.
-Buen cuerpo… Grasa bien repartida… Cara bien proporcionada… Y muy buen color de ojos… Y esa sonrisa…
-¡Déjame ver!-se levantó de su asiento Chie para ver la foto.
En aquella foto salía ella con Kaori cuando iban a empezar el curso, con sus uniformes y todo. Las dos sonriendo.
-Vaya, vaya… ¿Así que es del instituto?-se frotó la barbilla el "Gourmet" mientras pensaba en cómo degustarla mejor.
-Ni se te ocurra-le quitó el ordenador Chie.
-¿Por qué?
-Es mi amiga.
Tsukiyama se aguantó la risa.
-¿Sabes a cuánta gente le he quitado a sus amigos? Pero claro… Si es a ti, ya duele… No como lo que ocurrió en aquel hospital entre el anciano y la enfermera. No moviste ni un dedo… Miento, solo para sacar las fotos.
-Ella es mi primera amiga.
-La cual te ha dejado de lado porque no la veo por ninguna parte.
-Es que era eso lo que quería yo.
Tsukiyama se sorprendió al oír aquello.
-No quiero que esté cerca de mí porque sino la hubieras descubierto antes… No quería que pisase la baldosa que soy para que no se quedase pegada en el chicle que eres tú.
Tsukiyama rio por lo bajo.
-Toda una tragedia… Sí, señor.
-No dejaré que la toques.
-Si te pones en mi camino, no tendré piedad. A fin de cuentas, yo soy el "Gourmet".
Chie casi se había olvidado de aquella faceta… El más buscado por la CCG.
-Y dime, Little mouse, ¿cuánto tiempo durarás protegiéndola de mí? Una simple humana…
Sin pensárselo, le cogió el café y se lo tiró encima mientras salía corriendo con su ordenador. Debía encontrarla antes de que la encontrase él. Ahora, el tiempo corría en su contra y no solo eso…
Había enfadado al ghoul equivocado.
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