Aclaratorias
Disclaimer: todos los personajes de Naruto son de Kishimoto
Refugio.
Aunque había escapado de sus perseguidores, Hinata empezaba arrepentirse de dicha decisión, luchar contra un grupo de ninjas sería mucho más fácil que luchar contra un viento enfurecido.
Para su desagradable sorpresa, aun con el Byakugan, navegar en medio de la tormenta le estaba resultaba imposible. Se sentía frustrada de ver el cómo la técnica que distingue a su clan, una técnica que debería poder usar con la misma facilidad que respira, estaba fallando… Le costaba usarla como era debido.
Normalmente, debería poder ver atreves del polvo levantado por el viento, pero no era así. Sin algún cuerpo vivo para poder usar como punto de referencias Hinata se encontraba a ciegas.
El cancelar el Byakugan no ayudaba de nada, aunque sus ojos estaban protegidos, era de noche y la pálida luz de luna era bloqueada por nubes y la arena; la tela que había sacado solo le servía para cubrir su nariz y boca. Sus manos, inutilizadas para proteger sus oídos y sus fuerzas siendo drenas lentamente por el potente viento y la cortante arena.
Hinata decidió enfocar su Byakugan cortando la visión global y reduciéndola a la periférica humana pero con extensión incrementada buscando algún tipo refugio, podía distinguir de formas borrosa, grandes formaciones rocosas; pero ningún tipo de cueva o similar en el que pudiera descansar.
Las grandes formaciones rocosas no le otorgaban ningún tipo de respiro con un cambiante e inclemente viento no había sitio para recostar su espalda. La única oportunidad de Hinata era seguir hacia delante. Pero no solo el viento y la arena drenan sus fuerzas, el mantener activo su Byakugan resulta cada vez más difícil.
Tras caminar por casi una hora, Hinata puede distinguir a la distancia lo que parecían ser varios cuerpos moviéndose atreves de la tormenta —¿Realmente… realmente ahí personas moviéndose atreves de esta tormenta?— se cuestionó Hinata cansada sin detener su andar, no sabía si dirigirse a ellos o alejarse, aunque ella no había notado algo curioso de esas personas hasta que resulta muy tarde.
— ¿Porque… Porque están a des…? ¡AHH! —con un paso en falso, Hinata fallá en pisar y cae rodando por una duna de arena. A diferencia del terreno pedregoso, no había punto de agarre para detener su rodada hasta que llega al pie de la colina.
Le es imposible pronunciar queja alguna cuando un fuerte estruendo detrás suyo la sorprende, no solo había caído ella; combinado con el fuerte viento Hinata se había traído con ella parte de la duna. Intentó levantarse y correr, pero calló de inmediato, se había fracturado su tobillo derecho —realmente voy a… —de forma instintiva Hinata se echa al suelo cubriéndose la nuca. En cuestión de segundos todo se silencia al tiempo que siente una terrible presión sobre su cuerpo.
— ¿Realmente… Voy a morir aquí? —se preguntó entre llanto. Después de haber sobrevivido a la guerra ninja y por fin haber reunido el valor para escapar de su actual, y tiránica familia, ¿Estaba a punto de morir enterada viva?
La presión de la arena drenaba sus fuerzas aún más rápido que el viento, pero no aplacaba su deseo de vivir, su cuerpo lentamente empieza a irradiar un ligero brillo azul —Kiba-kun…—susurró —Shino-kun… Hanabi-chan…— lentamente empieza a mover sus manos de su cabeza mientras que el aura que rodea su cuerpo se intensifica —Todas las personas que quiero deben de estar tristes por mi partida…— moviendo lentamente la arena a su alrededor sus manos toman una posición firme en el suelo —… Y se podrán a un más tristes si no saben nada de mi… Tengo que sobrevivir… ¡Debo sobrevivir!— con un fuerte grito, Hinata expulsa una enorme cantidad de chakra de su cuerpo, creando un Kaiten gigantesco, desenterrándose por completo en un instante… Pero a que costo.
Aun que se encontraba de pie, no tenía aliento alguno, jadeando sin fuerzas, sus ojos estaban apagados y apenas y podían mantenerse de pie contra el inclemente viento; lo único que pasaba por su cabeza era las sonrisas de todos sus seres queridos —No quiero verlos llorar… No quiero v…er…los…— con solo dar un paso, sus fuerzas termina de abandonarlas, cayendo nuevamente en la tumba de la que acababa de salir.
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—El viento… porque no lo escucho… —por algún motivo desconocido, el sonido del viento se había desvanecido, una tenue luz iluminaba lo que parece ser una especie de domo y a dos personas las cuales, ante sus ojos no son más que sombras, una de ellas tenia cabello alborotado— Na… ¿Naruto-kun…? ―pronunció antes de caer inconsciente una vez más
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—Naruto-kun…¡Naruto-kun!-gritó conmocionada la peliazul al tiempo que abrió sus ojos, dándose cuenta que ya no se encontraba en medio del desierto. Era una habitación pequeña y sencilla, las paredes eran color arena, probablemente hechas de este material; una puerta de madera y una abertura en la pared con una cruz de madera separando el vidrio de la ventana, un par de sillas, al lado de su cama se encontraban sus ropas y su bolso, sea quien fuera que la cambiase le había puesto unas pijamas.
—¿Donde…donde? —la puerta se abrió, revelando a una Shinobi joven, probablemente de unos trece o catorce años; el protector en su frente respondió su pregunta, se encontraba en la aldea de la Arena.
La Shinobi se alegró de ver a Hinata despierta, pidiéndole se acomode para examinarla. Sin cuestionar nada, Hinata obedece tranquilamente, se removió el cobertor, sentandose en la orilla de la cama. Rápidamente proceden a efectuarle un examen de rutina.
Como era de esperarse tan pronto la Shinobi toca la espalda de Hinata, esta hace un pequeño gesto de dolor, después de todo había recibido una explosión, rodado sobre rocas, arenas y por ultimo… Había sido enterrada.
—¿Dime, como sientes tu tobillo? ―Preguntó la Shinobi con una sonrisa.
—¿Mi…? —había olvidado de que se lo había torcido, este estaba vendado e inmovilizado, intentó moverlo un poco, produciendo mueca gesto de dolor. No era tanto, pero era igualmente incomodo— Mucho mejor… Gracias… —respondió Hinata con tono apagado. La Shinobi se alegró de escucharla, bajándose de la cama y dirigiéndose a la puerta.
—Iré a buscar un par muletas para que puedas moverte de nuevo —comentó la pequeña shinobi, antes de dejar nuevamente a Hinata, se voltea sonrojada y con tono apenado agrega— y te recomiendo cambiarte, tienes visitas.
—¿Visitas? —se cuestionó extrañada Hinata, más por el hecho de que la chica se había sonrojado. Suspiró, haciendo caso a la recomendación de la shinobi cambiándose sus pijamas. Tan pronto levantó su chaqueta, se da cuenta que esta algo quemada por la espalda, suspiró un poco dolida por aquella marca, ya que esa prende había sido un regalo de su difunto padre. Aun así decide ponérsela en esas condiciones, no es que le fuera dar la espalda a su visita. Una vez vestida Hinata le pide quienes estuvieran a fuera que podían pasar.
—¡Hola! —son las primeras palabras que escucha al abrirse la puerta, enérgicas y fuertes, era Kankuro, seguido por su hermano Gaara
—¡Kan…Kankuro san, Gaara sama! ―exclamó sorprendida la morena.
—¿Porque la sorpresa? Después de todo esta es nuestra aldea —comentó Kankuro calmado con una sonrisa, mientras se sienta en una de las sillas, Gaara por su parte permanece de pie
―Cabello alborotado…―pensó Hinata dirigiéndole una mirada perdida a Gaara. Ellos eran quienes la habían salvado la noche pasada.
—Quiénes deberíamos estar sorprendido somos nosotros… —comentó Kankuro fastidiado, haciendo reaccionar a Hinata— Enserio Hinata…¡¿Qué rayos hacías en medio de una tormenta de arena a mitad de la noche?!
Hinata guardó silencio por un momento —la verdad es que…— en tono apagado, Hinata les explicó su situación actual. Ambos hermanos escucha en silencio con sumo cuidado el relato de la dolida Hyuuga.
—Es por eso… Que no puedo quedarme, de lo… —Hinata estaba dolida y cabizbaja, con sus manos sobre su regazo, deseaba explicar sus razones, pero cierto pelirrojo no se lo permitió
—¿Porque no puedes? —la voz firme y secante de Gaara retumba en la habitación. Hinata, sorprendida levantó la mirada, encontrando a Kankuro con una expresión de fastidiado y a Gaara firme de brazos cruzados con una mirada penetrante sobre ella— ¿No puedes, o no quieres quedarte Hinata?
—¡Pe… Pero si me quedo…! ―pronunció alterada, intentado explicar la razón de su desición al Kazekage. De quedarse podría traerle problemas a Suna, después de todo, conocía a su clan. Pero nada de esto abandono sus labios ya que fue nuevamente interrumpida, esta vez por el hermano mayor.
—Técnicamente… —intervino Kankuro, quien conociendo lo testarudo que puede ser su hermano cuando toma una decisión, ir encontrar de su deseo de dar refugio a Hinata sería una lucha infructuosa, su mejor opción sería convencer a Hinata de quedarse.
—Técnicamente nosotros no hemos sido notificados de tu deserción… Técnicamente ante nuestros ojos tú sigues siendo un ninja de la aldea de Konoha… Nuestro más grande y antiguo aliado —explicó Kankuro, quien haciendo uso de diferentes argumentos lógicos, exponía las distintas razones a Hinata por las cuales podía quedarse.
Este se percató por la precaución y voz de la Hyuuga de los temores de esta, y decidió disiparlos para convencerla. Sin embargo, no son las palabras de Kakankuro lo que atrapan a Hinata, es Gaara quien lo hace. Por más que su mirada era fría, esta transmitía algo de simpatía y dolencia por la condición de Hinata, era algo que ella sentía. Por otro lado Kankuro, demostraba un poco más de preocupación por su aldea en una situación tan delicada como esta, después de todo, se trataba de Hinata, la princesa Hyuuga… Aunque al mismo tiempo parecía simpatizar con su hermano.
Kankuro se ve forzado a detenerse cuando escucha un extraño sonido, Hinata estaba temblando, y había bajado la mirada, clavándola sobre su regazo. Kankuro suspiró, marcándose una extraña sonrisa en su rostro, mientras su hermano permanecía inmutable. —Gracias…— susurró entre llanto Hinata, repitiéndolo una y otra vez. Había encontrado lo que había dejado atrás… Un nuevo sitio al cual podía llamar hogar…
Editado 23/11/2015
Debido a que mi calidad a subido mucho gracias a los miembros del Foro de la Aldea oculta entre las Hojas, he acomodado este fic para hacerlo, MUCHO más legible y acomodar la mayoría de sus errores, disculpen si se escapó alguno, y espero lo disfruten :D
