Disclaimer: Los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi, la idea para esta historia es mía.

Advertencia: Ortografía, mal intento de humor, etc.


Cabrón.

Desde el día de Navidad se había estado preguntando quien le había dado ese regalo a Kagura, y después de jugar al detective unos días llego a la conclusión de que el responsable era el mismísimo Naraku, pero los motivos aun eran desconocidos, y en ese mismo día los descubriría si o si.

Se dirigió a la habitación localizada frente a la de el, sin llamar antes a la puerta ingreso perturbando la tranquilidad de Naraku, quien se encontraba cómodamente recostado en su cama leyendo un libro.

—Naraku ¿a que se debió ese regalo para Kagura? Creí que la que te interesaba era la tal Kikyô— Fue directo al grano, claro que sin dejar atrás su sentido del humor.

El interrogado vio con molestia al preguntón de su hermano, después de varias semanas de espera, la familia se iba y lo dejaba a solas, ¡Por fin podría leer su libro en paz! Pero no, Byakuya se quedo ahí y ni siquiera se dio cuenta… adiós a la hora de consentir a Naraku.

Cerro el libro de golpe —¿Qué te hace pensar que fui yo?— le pregunto con el tono mas amable que pudo fingir.

—Pues el único que regalaba baratijas de ese tipo era el abuelo Onigumo, pero él por fin se murió así que no pudo ser él… solo quedas tú, o tal vez fue Sesshômaru, escuche que Kagura estaba enamorada de él y tal vez le corresponde, por eso el regalo—.

¿Escucho bien? ¿A caso el dijo "baratijas"? ¡Si ese abanico valía más que la vida del miserable viejo Onigumo! –que en paz descanse-.

—Dudo mucho que haya sido él—.

—¿Entonces si fuiste tu?— Naraku roto los ojos molesto —¡Ja, lo sabia!—.

—Si lo sabias ¿Por qué demonios vienes a preguntar?—

—Quería saber por que lo hiciste, tú nunca regalas nada sin estar tramando algo—.

—Bien, te lo diré. La semana pasada Kagura y yo llegamos a la tienda de antigüedades, ella se quedo observando por mucho tiempo ese abanico, yo se que le gusto pero por el precio no lo compro y yo en un intento de verla feliz decidí regalárselo—. inhaló y exhaló, y prosiguió —No se… creo que estas fechas me han ablandado el corazón—. Hizo un ademán con la mano, enseguida sonrió con amabilidad y su mirada cambio al mismo modo.

—¿E-es enserio?— Byakuya quedo perplejo, si bien la gente cambia para bien, pero que eso aplicara en Naraku era enfermizo.

—Claro, y ahora si me disculpas quiero seguir leyendo—. Sin dejar de sonreír movió el libro que aun tenía en su mano.

—Ah, si— Byakuya salió de la habitación, estaba demasiado confundido. ¿En verdad Naraku dio un cambio tan radical?

Aun todo desconcertado fue hasta su habitación, dirigió su vista hasta el calendario y vio la fecha que era: "28 de Diciembre… Día de los Santos inocentes".

Se quedo un momento procesando la información, ¡Claro! Todo era una maldita broma de Naraku. Seguramente solo le dio ese regalo porque quería limpiar el 3% de conciencia que aun le quedaba y así para el año nuevo estaría libre de culpa y seguir haciéndole la vida miserable a Kagura. ¿Cómo no lo vio venir? Si Naraku siempre ha sido un cabrón.


Oh, joder, debía de subirlo el 28 pero se atravesaron los planes que tenia y la flojera gracias al frío que hace. Pido disculpas pero aquí esta (igual de loco que todo lo que escribo).

La fecha solo era un pretexto para darle continuación al capitulo anterior, no se, me dio "cosita" dejarlo así y aquí esta el resultado.

Y aun falta el último, pero ese tal vez lo publique hasta la tarde del 31 o hasta el 1ro. Todo depende de si me obligan a ir con la abuela. xD

Gracias por leer.

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