NA: Hola! Ante todo gracias por leer esta historia! Es la primera que escribo y espero que les esté gustando. Irán sucediendo cosas conforme pasen los capítulos, las chicas tienen que conocerse aún un poco mas!
Todos los personajes y derechos son de Glee, Ryan Murphy, Iann Brenan y Brad Falchuk.
Era viernes y Rachel se dirigía a su casa, estaba cansada después de la semana en la escuela, ya había declinado la invitación de Brody a tomar algo porque sólo le apetecía meterse en casa a ver una película. Cuando llego al apartamento vio una nota de Kurt contando que tenía planes con los otros becarios de Vogue y llegaría tarde. En ese momento sonó su móvil.
Quinn: Hola futura estrella, ¿haces algo hoy?
Rachel tardo un rato en contestar, no le apetecía arreglarse para salir, ni gastar dinero, ni coger el tren, pero tampoco quería estar sola un viernes por la noche en la gran manzana y sabía que la rubia tenía coche y se sabía el camino a su casa, así que se le ocurrió una idea.
Rachel: estoy totalmente libre Q, pero no me apetece mucho salirla verdad... ¿Te parece bien sí cenamos y vemos una película en mi casa?
Quinn: me parece un plan genial, estoy allí en una hora como mucho, te veo ahora Rachel
Quinn no sabía porque pero se sentía nerviosa por ir a casa de Rachel y eso le enfadaba, nunca se había sentido así, no lo entendía y no quería tener que entenderlo, así que se vistió, cogió su coche y se dirigió a casa de la morena sin pensarlo más. Como prometió llego antes de una hora, si algo era la rubia, era puntual.
-Hola Q! -saludo una simpática Rachel con un abrazo-ven, te enseño la casa, aunque tampoco te creas que es mucho...
-Hola Rachel, me encantara verla –dijo la rubia, correspondiendo al abrazo
Rachel dió a Quinn un minitour por la casa que finalizo en la cocina, con Rachel pidiendo unas pizzas y abriendo una botella de vino. Se sentaron en el sofá y se contaron como había ido su semana. Justo cuándo Rachel volvió a preguntar a Quinn porque vivía sola llegaron las pizzas, así que Rachel se levantó a pagarlas antes de que la rubia le ofreciera su dinero. Quinn insistía en pagar la mitad de la cena, cosa que Rachel no aceptó, al fin y al cabo la había invitado ella. Durante la cena consiguió su respuesta, Quinn le contó que sus padres vivían en Chicago, que su padre tenía una gran empresa y negocios por todo el país, pero dejo claro que no le gustaba hablar mucho sobre su familia, así que Rachel no dudo en cambiar de tema. Se sentían cómodas juntas, así que la morena aprovecho esa ventaja para poner Funny girl, afirmando que no entendía como Quinn no lo había visto nunca.
A Quinn le parecería adorable como Rachel se sabía todos los diálogos de memoria y todas las canciones, pero en mitad de la película se vió sorprendida cuando Rachel se recostó sobre ella, que no dudóo en echar su brazo por encima para estar más cómoda.
-¿No te molesta verdad? Somos amigas... – le preguntó la morena un poco insegura
-No tranquila Rachel, estoy bien y calla no me distraigas que me está gustando la película- Quinn sonrió tras ver la cara de embobada de Rachel tras decir eso. La morena por su parte miró fascinada a Quinn y por un momento su corazón se acelero y no supo porque, se puso nerviosa y decidió seguir viendo la película. Estaba feliz, no había duda y justo en ese instante la puerta sonó.
-Espera. Debe de ser Kurt, siempre se olvida las llaves – le explicó a Quinn
Rachel se levantó a abrir la puerta riendo pero su expresión cambió cuando abrió y se encontró a Finn plantado ahí mirándola.
-Hola Rachel – dijo el chico sonriente
-Ho...ho...hola Finn, ¿qué haces aquí? - Rachel no sabía que responder y Quinn se levantó al ver la reacción de Rachel, aunque ya se imaginaba quien era ese muchacho.
-¿Puedo entrar y hablamos? – le preguntó Finn
-Estoy... Con una amiga Finn... – le intentó explicar Rachel, quien se sorprendió de su propia respuesta, llevaba cuatro meses esperando saber algo del chico y ahora quería echarlo
-No te preocupes Rachel, me voy y les dejo que hablen tranquilos- cogió su bolso y su abrigo y se acercó a Rachel, le dio un beso en la mejilla a modo de despedida y le susurró al oído- si necesitas cualquier cosa llamame.
Quinn se dirigía a su casa, conduciendo furiosa, odiando a Finn por haber interrumpido la noche, definitivamente se había dado cuenta de que Rachel la atraía y la aparición de Finn no iba a facilitarle las cosas para intentar algo con la morena.
En el apartamento Finn le contaba a Rachel sus andanzas durante los cuatro meses que había estado ausente como le habían echado del ejército por dispararse a si mismo limpiando el arma e intentó justificar porque no había dado noticias, Rachel no sabía que pensar, la presencia de Finn le había pillado por sorpresa, y no sabía qué hacer, pero el chico tampoco tenía nada claro a qué quería dedicarse ahora. Finalmente decidieron que Finn se quedaría unos días, iría con ella a la escuela y probaría si le gustaba la ciudad. Antes de dormir no dudo en escribir a Quinn.
Rachel: estoy bien tranquila Q, un poco confundida pero bueno, Finn se va a quedar unos días, ya te contare, te llamo y nos vemos, gracias por venir! Me lo estaba pasando muy bien y aún tienes que terminar esa película ;)
Quinn se despertó por la vibración del móvil, lo miró y sonrió. Le había gustado que Rachel le contara lo que había pasado, le había gustado que Rachel dijera que lo pasó bien y que debían ver esa película, porque eso implicaba volver a estar solas en su apartamento, pero seguía molesta por la presencia de Finn. La rubia tampoco dudo en contestar
Quinn: yo también me lo he pasado bien y esa película me estaba gustando de verdad! Espero otra invitación ;) escríbeme para lo que sea Rachel, de verdad, buenas noches, un beso :)
Y de esa forma ambas se durmieron con una sonrisa en la cara.
Una semana estuvo Finn siguiendo a Rachel por Nueva York, comían juntos, se quedaba en la escuela con ella durante las clases, cenaban y dormían juntos... Todo para intentar recuperar el tiempo perdido. Rachel pensaba que Finn se estaba adaptando bien, sin embargo, lo que no sospechaba es que el chico no pensaba lo mismo. Finn se sentía desplazado, esa ciudad era muy grande, se movía demasiado rápido, no se acostumbraba a la vida allí, pero Rachel parecía estar como pez en el agua y eso le hacía feliz. Ir a las clases con ella y llevar su ritmo de vida le hizo comprender que Rachel había rehecho su vida y que él no encajaba en ella de ninguna de las maneras.
Llegado el viernes, Rachel organizo una pequeña salida a un bar de karaoke donde solían ir a cantar los estudiantes de NYADA, no tardó en escribirle a Quinn para que se apuntará al plan, la rubia aceptó rápidamente y le dijo que llevaría un amigo que seguramente se llevaría muy bien con Kurt.
Cuando Rachel, Kurt y Finn llegaron al bar ya estaba allí Brody esperándolos, y apenas diez minutos después aparecía Quinn con un guapo muchacho.
-Hola chicos, os presento a Blaine- informó Quinn- estos son Rachel, Finn, Kurt y… -la rubia miró confundida a Brody
-Este es Brody, Q, es un compañero de clase – le explicó a la rubia que saludó al chico
-Un placer conoceros chicos- saludó sonriente Blaine
La noche transcurrió entre risas, Kurt y Blaine se pasaron casi toda la noche apartados conociéndose, Quinn tenía razón se llevaban mejor que bien en tan poco tiempo. Brody lanzaba alguna que otra indirecta a Quinn y miraba a Rachel para intentar ponerla celosa. Finn por su parte se sentía raro, ese tampoco era su sitio, lo que término de enfadarle fue ver a Rachel cantando con Brody una canción de amor, sin embargo él no podía reprochar nada a Rachel ya que se había negado a cantar con ella, aunque la morena se lo había rogado. Tras un par de silencios incómodos y miradas, decidieron que era el momento de irse a casa, aunque Kurt y Blaine decidieron quedarse un rato más en el local.
Finn y Rachel caminaban apenas sin mirarse, la morena sabía que le pasaba algo al chico, lo conocía muy bien, pero no sabía si quería saberlo. Finalmente se atrevió a preguntar y Finn estalló, la acusó de tener algo con Brody, de seguir su vida, de no esperarle, de cómo se sentía traicionado, que el ya no era nada para ella y Rachel mientras negaba todo eso. Todo el camino siguieron peleando, Rachel no conseguía hacer entrar al chico en razón, no entendía porque era así, su dulce Finn se estaba comportando como un idiota, y una vez llegados al apartamento cada uno se acostó a un lado de la cama.
La mañana siguiente cuando Rachel amaneció se encontró la cama vacía, suposo que Finn ya se habría levantado así que fue a buscarlo, el apartamento también estaba vacío, las cosas de Finn no estaban, definitivamente el chico la había vuelto a dejar.
Rachel se pasó toda la mañana llorando, no podía creer que Finn le hubiese hecho eso, abandonarla así, otra vez, le llamo mil veces, le escribió mensajes, pero el chico no daba señales de vida. Se sentía mal, necesitaba desahogarse y Kurt no respondía al teléfono así que sin pensarlo llamo a Quinn.
La rubia escucho su móvil, al ver el nombre en la pantalla sonrió pero al descolgar y escuchar a Rachel llorar y pronunciar palabras sin sentido, decidió coger su coche y dirigirse directa al apartamento de la morena.
Quinn llegó más rápido de lo que se podía pensar, Rachel se levantó a abrir la puerta y nada más verla se lanzó a sus brazos. Quinn la abrazó pero Rachel seguía llorando, le costó mucho pero consiguió tranquilizar a la morena. Una vez calmada, le contó a Quinn todo lo que había pasado durante la semana y la noche anterior. Quinn la consoló lo mejor que pudo, no estaba acostumbrada a ese tipo de acciones. Tras un par de horas de charla abrazadas en el sofá, Quinn recordó algo.
-¿No has comido nada verdad Rachel? – le preguntó la rubia
-No... N me apetece mucho... – consiguió contestar Rachel
-Voy a prepararte algo, no puedes estar sin comer Rachel- dijo Quinn dulcemente que se levantó y se dirigió a la cocina a preparar algo para ambas
-Q... No hace falta... De verdad- decía Rachel pero Quinn la ignoró y puso la sartén en el fuego. Apenas 15 minutos después, Rachel devoraba las verduras preparadas por Quinn y agradecía que las hubiera hecho -¿sabes qué Q? Ya me cansado, no voy a llorar por Finn voy a seguir adelante con mi vida como debería haber hecho al llegar a Nueva York, no sirve seguir en el pasado, quiero vivir mi vida!- decía una orgullosa Rachel sonriendo con pocas ganas.
-Me alegra oír eso Rachel, de verdad- Quinn se acercaba a darle un abrazo a Rachel como muestra de apoyo, en ese momento sonó la puerta, Kurt había regresado, la rubia decidió que era momento de que la morena informara a su mejor amigo de lo que había pasado así que decidió marcharse.
-Me voy Rachel, os dejo para que hablen, gracias por haber contado conmigo cuando estabas mal- y se despidió dándole un beso en la mejilla.
Quinn iba camino a su apartamento triste por haber visto a Rachel en esa situación, pero feliz por saber que la morena contaba con ella, se estaban acercando. Mientras Rachel volvía a relatar a Kurt todo lo ocurrido. El chico no podía creer lo que su propio hermano había hecho así que entendió y apoyó a Rachel cuando le dijo que quería seguir adelante y para alegrarla le puso Mamma Mia el musical y así se pasaron el resto del fin de semana en el apartamento.
