Advertencia: Según mis contactos del menos acá (porque no tengo ninguno del más allá) ver Rozen Maiden no alimenta tu ecchi, pero te haría desear que así fuera XD
Perdidas en un mundo nuevo
Suigintou es la primera en intentar saber dónde se encontraban, y lo hace elevándose por encima de los árboles que las rodeaban a ella y a Shinku para saber dónde estaban los edificios, pero para su sorpresa ve que casi nada de lo que vio lo pudo reconocer: La mayoría de las edificaciones eran mucho más pequeñas y tenían un aspecto menos fantástico en comparación con lo que se supone debía ver Suigintou, pero al menos ya sabía dónde tenía que ir.
Shinku se queda donde estaba esperando alguna señal que diese Suigintou, y la recibe cuando la prusiana desciende de regreso y recoge su maleta y su espada para luego volver a elevarse, señal inequívoca de que ya había encontrado el camino, así también toma su maleta y la lleva a rastras, procurando recordar el paradero del automóvil. No entendía por qué, pero tenía un presentimiento que le decía que más le valdría recordarlo.
Ciudad
Shinku y Suigintou estaban completamente sorprendidas. Nada de lo que había enfrente de ellas guardaba parecido alguno con nada que hubieran visto antes. Shinku no era del todo experta en la imagen de la ciudad, en vista que casi nunca salía de la casa de Nori y Jun, pero Suigintou ya llevaba bastante tiempo recorriendo una y otra vez la ciudad a vuelo y podía recordar muchos detalles que en ese momento no estaba viendo por ningún lado. Era como si estuviesen en una ciudad completamente distinta.
-¿Qué significa esto?- Suigintou dejó su maleta y volvió a ganar altura, pero una vez más no reconoció el lugar donde estaban- ¿Dónde está el hospital y aquella iglesia? Esto no tiene sentido.
-¿Has visto algo?- pregunta Shinku cuando ve a su hermana mayor volver a bajar.
-No, no he visto nada...- se da cuenta que conversaba con Shinku- ¿Y para qué me hablas y me sigues? Yo no quiero estar contigo, de hecho si es por mí te puedes quedar. Meimei... ¡Meimei!
No pasa nada. Shinku no se dedica a llamar a Hollie, y es que también ella sabía bien que habían dejado atrás accidentalmente a sus espíritus artificiales mientras peleaban, por lo que sería inútil llamarlos ahora y tampoco podían hacer desaparecer sus respectivas armas que cargaban a cuestas, y para remate también tienen el problema que no podían contar con éstos para que les ayudaran a abrir el portal de los espejos al campo N. No era nada esperanzador, pero lo único que les quedaba era tener que adentrarse a la ciudad y así averiguar cómo pueden regresar a la iglesia abandonada. Suigintou prefiere alejarse volando y averiguar sola dónde quedaba esa iglesia, mientras que Shinku trata desde tierra de averiguar también pero procurando también no perder el rastro de su hermana, pero estaba más que claro que la muñeca albina no se lo iba a dejar fácil.
Con Suigintou
La búsqueda con el paso de casi dos horas se torna más bien frustrante para la prusiana. Pudo encontrar una iglesia, pero ésta no estaba abandonada en absoluto, de hecho parecía ser bastante concurrida en momentos como aquel en que llegó ella para averiguar. También pudo encontrar un hospital cerca, pero éste era considerablemente más pequeño y no había rastro de haber ningún otro en varios kilómetros a la redonda. Cuando hizo una pequeña pausa en el techo de ese hospital no pudo evitar dar un puñetazo al suelo por la frustración y la rabia que sentía por no encontrar a Megu. Algo andaba mal en todo esto, pero el problema era que ni siquiera tenía idea de qué.
-¿No encontraste nada tampoco?- pregunta Shinku apareciendo también en el techo.
-¿Y tú no tienes nada que hacer más que seguirme? Mejor vete antes que desquite mi rabia contigo- replica Suigintou muy irritada.
-Si realmente esa fuera tu intención ahora, no te molestarías en advertírmelo- refuta Shinku impasible-, y aún si así fuera, no me lo dirías en ese estado en que te encuentras- Suigintou mira a otro lado, no queriendo decirle nada más a Shinku-. No sabía que habías escogido a esa chica para que fuera tu médium, es extraño en ti...
-¡Yo no la elegí! Todo ocurrió por accidente- Suigintou no quería realmente decir eso, pero tampoco quería confirmar lo que quería saber Shinku-. Ahora déjame en paz, no quiero seguir viendo tu desagradable rostro.
Shinku no veía ninguna razón para seguir discutiendo, eso no ayudaría en nada a mejorar su negativa relación, así que prefirió hacerle caso y se fue a otro lado hasta que Suigintou se sintiera mejor.
Detrás del hospital
Shinku se sienta un rato a esperar que el tiempo pasara, y mientras lo hacía saca algunas cosas, entre ellas la foto de Jun y Nori que había llevado consigo. Empezó a pensar que probablemente Jun se diera cuenta de su ausencia y saliera o iría al campo N para buscarla. Shinku temió por un momento que Barasuishou pudiese encontrarlo antes que él a la inglesa, así que se pone de pie y trata de guardar todo nuevamente, ya no estando dispuesta a esperar más aunque los rayos del sol estuvieran bien a su gusto, pero antes de intentar regresar se acuerda de algo, aquello en lo que sin duda iba mal ¿Cómo era posible que fuera ya mediodía cuando no hacía ni tres horas Suigintou y ella estaban peleando recién entrada la noche? Era tan elemental y ninguna de las dos había notado nada, así que Shinku toma una decisión distinta; ir de vuelta con Suigintou y decirle lo que estaba ocurriendo. El viaje accidental que ellas dos tuvieron estaba muy lejos de ser normal.
-Debo regresar... Suigintou tiene que saberlo...
-¿Saber qué, pequeña?- aparece un muchacho detrás de Shinku que la sorprende- No te asustes, niña, no vine a hacerte daño.
-¿Quién eres tú?
-Me llamo Yuu, Sakurada Yuu- el muchacho sonríe y saca del bolsillo de su pantalón un caramelo- ¿Quieres uno? De todas maneras traje varios y tengo más guardados en casa.
Shinku jamás había oído ese nombre, pero su rostro se le hacía bastante familiar, y además el apellido delataba que debía ser un familiar de Jun. Yuu busca un asiento bajo la sombra que proyectaba la pared del hospital y saca otro caramelo para comérselo. Shinku todavía se acordaba que tenía que ver a Suigintou, pero en ese momento optó por acercarse al curioso muchacho y se le ocurrió preguntarle para ver si él la ayudaba a saber dónde estaba.
-Yuu, ¿conoces a Jun? Él también tiene Sakurada como apellido- el muchacho deja de masticar su caramelo.
-¿Jun? Jamás he conocido a nadie con ese nombre- Shinku se queda mirando muda a Yuu-. Seguramente se trata de algún pariente lejano, mis padres no son muy apegados al resto de la familia que digamos, y por eso conozco a muy pocos primos.
Shinku estaba absorta. Jamás había encontrado el caso que dos personas con el mismo apellido no se conocieran en absoluto. Aún en sus distintas épocas en Europa no se había topado con algo así, aunque suponía que para todo debía haber una primera vez. Yuu saca otro caramelo y se lo regala a Shinku, quien todavía no se había comido el primero, entonces empieza a comérselo con lentitud.
-¿Tampoco conoces a una chica llamada Nori? Es la hermana de Jun...
-¿Nori? Mmmm... Así se llama mi ex-novia, pero ella no tiene hermanos, y también ese era el nombre de mi abuela, y ella sólo llegó a tener cinco hermanas, así que no creo que se traten de la misma Nori.
Shinku estaba un poco aturdida e incluso algo sacada de quicio. No tenía ningún indicio que le permitiera regresar a casa, Suigintou no iba a cooperar con ella aunque eso significara que así también ella pudiera regresar, y además no contaba con Hollie para ayudarla a viajar a través de los espejos. No tenía ninguna forma de regresar a casa.
-¿Dónde están tus padres?- pregunta Yuu como algo casual- Podría ayudarte a encontrarlos si te sientes perdida.
-No estoy perdida, pero gracias por el caramelo, Yuu- Shinku se come el otro caramelo que tenía y se levanta para recoger su maleta-. En estos momentos estoy buscando a mi hermana, se llama Suigintou.
-¿Suigintou? Qué nombre tan raro, de seguro ustedes son de alguna familia bastante tradicional o algo así para que tu hermana tenga ese nombre. Y por cierto, ¿cuál es tu nombre?
-Me llamo Shinku.
-Lo sabía- Yuu ríe divertido-, deben ser de alguna antigua familia. Como sea, en ese caso te ayudaré a buscar a tu hermana. Déjame cargar tu maleta.
No sabía porqué, pero Shinku rápidamente entró en confianza con ese chico y le permitió cargar su maleta, y además le indicó que la cargara a ella también, y a diferencia de Jun, Yuu la carga de su forma favorita sin que hiciera ninguna falta indicarle cómo. Aún si no sabía cómo volver, al menos Shinku tendría algunas comodidades mientras averiguaba la manera de lograrlo.
Yuu entra al hospital y le pregunta a la muñeca dónde estaba Suigintou y cómo era, y como tanto las facciones como el tamaño de Suigintou eran raros por demás igual que ella, Shinku sólo se limita a responder que Suigintou la estaba esperando en el techo del hospital, y es ahí donde Yuu se propone a ir para ayudar a la "pequeña" que tenía en brazos.
Techo del hospital
Suigintou estaba tendida en el suelo viendo el cielo mientras pensaba en cómo volver con Megu. No lo quería decir, pero ya empezaba a preocuparse mucho por ella, y además se había dado cuenta que de manera irreflexiva le estuvo quitando su energía cuando estaba peleando con Shinku. Tal vez estaba de vuelta en su acostumbrada habitación en ese insufrible hospital, llorando por estar sola o cantando sus canciones con mayor melancolía que de costumbre. Puede que Megu la hubiese felicitado por quitarle casi toda su energía, pero la misma Suigintou no se perdonaba a sí misma por lo que hizo, cuando escuchó a alguien subiendo de forma brusca las escaleras, así que se puso rápidamente de pie y se escondió de la vista y de la puerta salieron dos muchachos, uno de ellos sujetaba al otro por el cuello de la camisa y lo halaba con violencia hasta llevarlo hasta la orilla.
-Escúchame bien, Sakurada, más te vale que no le digas a nadie que rompí la cama de esa habitación ¡Tú no viste nada! ¿Quedó claro?
-¡No vi nada, no vi nada!- chillaba el chico sometido mientras lloraba de terror- Por favor no me sueltes, no quiero morir.
-Así me gusta, Sakurada. Tú eres quien hace mis tareas de la escuela, sería una pena grande para mí tener que lanzarte al vacío- dijo con un tono de tristeza que era evidente que lo estaba fingiendo-. Ahora vete, aún tengo que hacer unas cosas y no quiero que las veas.
El bravucón lanza al chico más pequeño y le da una suave patada para que se fuera corriendo de allí. Suigintou lo había visto todo con una ligera sensación de diversión y lástima a la vez, aunque al escuchar el apellido Sakurada le hizo pensar que el chico abusado tenía el mismo apellido que aquel niño que es el médium de Shinku. Tal vez se arriesgaba a exagerar, pero Suigintou había encontrado una oportunidad de empezar su camino, empezando desde la misma casa por la que había incursionado en varias ocasiones anteriores, y si había suerte intentaría tomar las rosas místicas de las otras muñecas como si tomase un aperitivo a mitad de camino. Suigintou sonríe de forma malévola al ver lo fácil que se había hecho todo en un abrir y cerrar de ojos.
Pero no había oportunidad para salir, el bravucón se había quedado en el techo y saca una fotografía que Suigintou no pudo saber de quién era. El malo ríe de manera horrible antes de decir:
-Muy pronto vas a darte cuenta de que serás mía y de nadie más, Hiyori. Mataré a quien sea que se interponga en mi camino, y tú no tendrás otra opción que casarte conmigo. Ya me has estado evitando demasiado, y esta vez no lo harás, me vas a besar aunque no lo quieras, después de todo tú eres mía y de nadie más, jajaja.
Suigintou no entendió qué quiso decir él ni sabía quién era esa tal Hiyori, pero lejos de interesarse por eso, quería saber de qué manera salir de allí sin ser vista, después de todo no quería arriesgarse otra vez a consumir indiscriminadamente la energía de Megu, podría llegar a matarla accidentalmente si no tenía cuidado esta vez.
CONTINUARÁ...
Ya han empezado a llegar los OC de este fic, y en el próximo capítulo supongo que todos debían estar ya presentados, aunque Nanis4816 ya me logró proveer de las ideas necesarias para identificarlos. No me queda otra que despedirme hasta que suba el siguiente capítulo.
Hasta otra.
