Día Tres
—¿Tuviste una cita con una chica? —inquirió Sirius Black como si sus oídos le hubiesen jugado chueco—. ¿Estás seguro que era una chica y no un travesti?
—Por décima vez Sirius, sí era un chica —dijo Remus, perdiendo de a poco la paciencia.
—¿Y cómo se llama la desafortunada? —bromeó James Potter, quien estaba hablando con los demás de manera distraída, puesto que estaba más ocupado en una videollamada que me haría cambiar la clasificación parental de este fanfiction. Y soy un poco flojo para eso, así que no la narraré, aunque me sobornen con una entrevista con cierta actriz rubia y hermosa.
—Tonks —respondió Remus, honrando el favor de su nueva amiga de no mencionar su nombre a nadie.
—Ese es un apellido —acotó Peter, quien leía un periódico con unas gafas que lo hacían parecer un intelectual cualquiera—. ¿Por qué no nos dices su nombre?
—Es complicado —replicó Remus. Enseguida se arrepintió de haberlo dicho. Conocía lo suficientemente bien a sus amigos para saber que respuestas como esa captaban de manera inmediata la atención de todos ellos—. Miren, ella me hizo jurar que no revelara su nombre a nadie. Y eso les incluye a ustedes.
—Vaya, ¿tan ridículo es su nombre? —dijo Sirius—. ¿Cómo se llamará?
—Tengo el libro perfecto para averiguarlo —intervino Peter, tomando su mochila y extrayendo un montón de hojas anilladas con letras mecanografiadas—. Aquí sabremos cómo se llama la nueva novia de Remus.
Sirius echó un vistazo al título del libro. Retrocedió un poco, desconcertado.
—¿Qué mierda? ¡Ese libro sabe lo que acabo de hacer!
—Por supuesto. Es el libreto de este fanfiction.
¡No se vale! ¡Eso es trampa! ¿Desde cuándo que los personajes de mis historias pueden conocer cómo va a terminar esta condenada obra? Está bien, me pillaron. Yo hice que Peter tuviera acceso a información privilegiada, ya saben, para efectos de la historia y, por supuesto, para que ésta tuviese un final feliz (y mainstream).
—¿Qué es un fanfiction? —preguntó James, confuso con lo que estaba ocurriendo.
—Es una historia basada en otra novela que ya existe, que usa los mismos personajes y los mismos lugares, pero con otro argumento —respondió Peter en el típico —y molesto— tono de un erudito—. Mira, aquí está el disclaimer.
—No entiendo nada —dijo Sirius, retornando a su café helado, mientras Peter hojeaba a través del libreto hasta hallar la escena de la conversación entre Remus y Tonks.
—¡Ja! ¡Se llama Nymphadora!
Todos los demás se ahogaron en sus respectivos bebestibles.
—¿Qué? ¿Acaso su madre estaba borracha cuando lo pensó? —inquirió James, limpiando con una servilleta lo que había derramado. La mala noticia fue que su celular también recibió líquido y se estropeó al instante—. Oh, mierda. Lily me va a matar.
Peter hojeó el libreto y negó con la cabeza.
—No aparece nada acerca de eso, pero no hay que ser un adivino para saber que estás jodido —dijo Peter, guardando el libreto de vuelta en su mochila—. Y apúrense con eso, mira que el dueño del terreno se irá a las cuatro y no tendrán otra oportunidad.
—¿El dueño? —preguntó James.
—¿Del terreno? —quiso saber Sirius en un extraño barítono que no le venía para nada.
Remus se vio en la penosa obligación de intervenir.
—El terreno que se usará para el club nocturno —puntualizó, y en el momento en que lo hizo, Sirius y James parecieron entender de inmediato.
—¡Con un demonio! ¡Lo olvidamos por completo! ¿Qué hora es?
—Las tres.
James y Sirius desaparecieron al instante, y no porque tuvieran alguna clase de magia desconocida, sino que salieron corriendo a toda velocidad en dirección a la parada de autobús más cercana. Peter y Remus quedaron atrás; ninguno de los dos estaba interesado en abrir un club nocturno, y este último se lo hizo saber de forma muy rotunda a Sirius hace una media hora atrás, antes que saliera a colación el asunto de la nueva "novia" de Remus.
—¿De verdad quieres intentarlo? —inquirió Peter, sobresaltando a su único amigo presente en la mesa.
—No he estado con una mujer… bueno… nunca.
—Vaya. Tienes treinta y seis y no has probado jamás la compañía femenina. Eso es… grave —dijo Peter, quien no era exactamente un rompecorazones, pero sabía aprovechar las desventajas de su anatomía al máximo—. Pero tengo un arma secreta con la que podrás conseguir lo que quieres.
—¿Te refieres al libreto? Eso es trampa Peter.
El aludido sonrió.
—Voy a mencionar un antiguo cliché del romance: en la guerra y en el amor, todo se vale. No es necesariamente cierto, pero en este caso, estás desesperado.
—¿Lo estoy? ¿Se me nota?
—Actúas como una adolescente —observó Peter—. Y sí, se te nota. Treinta y seis años sin que hayas echado siquiera un polvo… por favor Remus. ¿Qué otra alternativa tienes?
Remus pensó, largo y tendido, sin que una sola palabra escapara de su boca.
—Eso pensé. Ahora, te voy a pasar el libreto y leerás toda la escena de la segunda cita, dos veces, para que no cometas errores. Harás exactamente todo lo que allí se instruye, al pie de la letra. Trata de ser lo más natural que puedas, para que ella no se de cuenta que estás actuando bajo un guion…
Nymphadora Tonks estaba siendo bombardeada con información acerca de los hombres, cómo actuaban, cuáles eran sus puntos débiles y qué se debía hacer para conquistarlos. De acuerdo, dije que era un bombardeo porque usé una figura literaria llamada "hipérbole".
—Y como podrás ver, los hombres son los seres más simples y básicos del universo —dijo Marlene en un tono un poco despectivo para gusto de quien escuchaba—. Si quieres estar con él, vístete de manera misteriosa, insinúa tus curvas, usa una media sonrisa y lo tendrás en el bolsillo. Será tu esclavo hasta que desees deshacerte de él.
—Estás siendo un poco cruel Marlene —le dijo Lily, acercándose a Tonks y proporcionando su propio consejo—. Las mujeres somos misteriosas y mágicas. Muéstrate como alguien interesante y una persona digna de conocer y amar, y no se podrá resistir. Y si dices que es un hombre que vale la pena, entonces juégatela por él.
—Estás siendo ingenua Lily —contraatacó Marlene ácidamente—. Los hombres sirven para el sexo, para nada más que eso, no importa lo que tengas con James. A veces me pregunto si ese imbécil estará aconsejando a ese pobre hombre.
—Espera un momento —intervino Tonks, impidiendo una batalla campal entre mujeres—. Lily, si tu esposo es amigo de Remus, ¿cómo es que no me lo presentaste antes?
—Es que creí que Remus no estaba interesado en las chicas. Como ha estado soltero tanto tiempo, pensé que sería un caso perdido.
—¡Pero él me interesa! —chilló Tonks, un poco histérica.
—Entonces, sigue mis consejos y será tuyo —dijo Lily, animándola con una palmadita en el hombro.
—Lo que va a pasar si te enamoras de ese tipo, es que en algún momento te va a engañar o te va a mentir, y de estar en las nubes pasarás a caer al subterráneo y querrás alejarte de los hombres para siempre, porque seamos francas: todos son iguales.
—Ves muchas comedias románticas, Marlene —dijo Lily, haciendo un gesto de ánimo a Tonks. En realidad, este fanfiction es una comedia romántica (para mi desilusión), pero con toques de parodia para que no sea tan empalagoso—. El día de mañana será un gran día, ya lo verás.
