Hola a todos!, les traigo un nuevo capitulo de este fic que apenas empieza, si se preguntan (con toda razón), porque estoy publicando esto y no "La luz que quiero para mi" es porque el beta me esta dando largas, pero el nuevo capitulo ya esta pronto a publicarse. Gracias por su paciencia, como nota importante, la mayoria de los capitulos de aqui en adelante tendran un flashback al principio (en la parte en cursiva) y lo siguiente sera lo que este pasando en la actualidad.
Gracias a todos por sus comentarios y espero les guste este nuevo capitulo, los invito a comentar sus impresiones, quejas, dudas y todo lo que gusten :D
Sin mas los dejo con la historia..
Cristales rotos
Los días transcurrían de forma impasible acercando la despedida y la inevitable separación, de un momento a otro Nozomi se había dado cuenta de que se encontraba a nada de perder, tal vez para siempre, a la persona que mas amaba y la única con la que tenia la certeza de querer estar hasta el final de su vida, por mas absurdo que pudiera parecer, Nozomi no podía evitar caer en esa espiral de pensamientos, aun así, ella entendía que sus sentimientos no tenían porque ser necesariamente correspondidos, y eso era lo que le impedía tomar una decisión.
La graduación se llevo a cabo, las lagrimas que escondían tristeza y aceptación se liberaron, las palabras fueron dichas y las promesas hechas, por lo que la despedida llego de forma natural, ni Eli, ni Nico, ni ella, eran mas estudiantes de Otonokizaka, Nozomi había aplicado para la Universidad de Waseda en un programa de humanidades, y aunque sus padres no lo sabían, ella ya tenia un lugar…, Nico había decidido terminar su trayectoria académica, por lo que tendría que buscar un trabajo y contrario a lo que hubiera esperado, Eli no había presentado ningún examen, pero tampoco había hecho otros planes, como trabajar o viajar, por lo que de alguna forma, Nozomi presentía que podrían separarse en cualquier momento.
Su sentido de responsabilidad hizo que Nozomi continuara sus planes como si nada, apoyo a Nico, busco un departamento mas cercano a la universidad, por otro lado, trataba de ver a Eli el mayor tiempo posible, lo cual no era difícil pues Eli siempre se encontraba en casa, algo extraño, pero que Nozomi agradecía internamente.
- ¿Sigues sin saber que es lo que vas a hacer a partir de ahora? – Nozomi repetía esas palabras como una letanía, esperando a que Eli le dijera de una vez por todas que es lo que planeaba hacer.
- La verdad no lo se – Eli parecía incomoda, seguramente ahora volvería a cambiar el tema, ignorando por completo lo que Nozomi tenia que decir, incluso si Eli de igual forma trataba de postergar la despedida, no podía decirlo, en ese momento el teléfono de la casa comenzó a sonar, la actitud de Eli cambio de repente y se apresuro a contestar, levanto el auricular con lentitud y contesto.
Para Nozomi, esto le parecía sumamente extraño y parte de ella sabia que algo no andaba bien, lo que paso después solo confirmo sus sospechas.
La abuela de Eli había fallecido.
No había forma de describir el shock que esto provoco en Eli, pues a pesar de su edad la abuela de Eli se encontraba saludable, por lo que la rubia había pensando que aun no era momento de preocuparse…, Eli grito y lloro con fuerza sin ninguna intención de ocultar sus sentimientos, Nozomi no pudo hacer mucho, abrazo fuertemente a Eli y lloro por saberse impotente ante la situación pues sabia que no podía aliviar el dolor de su amada.
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Nozomi se encontraba en un predicamento, lo que mas temía se había materializado frente a ella de un momento a otro, de una forma que nunca quiso y que nunca imagino, lo cierto es que de una forma u otra Eli viajaría a Rusia por petición de su familia, Nozomi veía crecer sus inquietudes, pues un profundo miedo se instalo en ella pues sentía que si las cosas seguían su curso, no volvería a ver a Eli nunca mas, al menos eso es lo que le decían las cartas, de igual forma, no soportaba ver a Eli en el estado en que se encontraba.
Era la primera vez que las cartas le decían algo tan grave, por lo que Nozomi no sabia si creer ciegamente en esa corazonada, pues la única opción que se le ocurría para cambiar esto significaría un cambio muy radical en sus planes y abandonar su vida para afrontar algo completamente desconocido, esta fue la primera prueba para Nozomi, y su ultima oportunidad...
Rusia
- Muy bien Umi, cumpliste la misión sin problemas – Eli no se mostraba particularmente alegre, pero su semblante no era tan severo como en la mañana – como prometí, estarás a mis ordenes y bajo mi cuidado, te ayudare a alcanzar tu objetivo y te daré un lugar al que pertenecer – Eli se acerco a Umi, quien se encontraba de pie en medio de la habitación, la misma habitación de donde había salido a cumplir su misión en la mañana, Umi no pudo evitar sentirse intimidada, pues Eli se había convertido en alguien con una presencia muy intensa, y aunque esto sonora muy místico, simplemente significaba que los sentidos que había desarrollado a lo largo de todo su entrenamiento le decían que la persona que tenia enfrente tenia la fuerza suficiente para que su instinto la reconociera como un peligro, sin embargo, Umi no era débil por lo que no se movió y Eli poso sus manos en los hombros de la peliazul para posteriormente abrazarla.
- Bienvenida Umi – el abrazo no fue cálido ni afectuoso, pero Umi reconoció el gesto como una muestra de confianza, incluso si parte de ella se puso nerviosa por el contacto, pudo alejarse de esos pensamientos rápidamente – A partir de ahora seras Ayase Umi -.
- Muchas gracias – se inclino levemente luego de que el abrazo se rompiera, a partir de ahora Eli era su jefa antes que su amiga, al menos eso lo tenia claro, por tanto, debía adaptarse a eso aunque le pareciera sumamente extraño.
- Riko sera tu compañera – Eli regreso y se acomodo en el asiento tras su escritorio, indicándole a Umi que hiciera lo propio – ella es bastante joven, pero tiene experiencia y talento – incluso si el rostro de Eli se había vuelto muy inexpresivo, Umi encontró muy confusa en la expresión de Eli en ese momento – se que tu también tienes mucho entrenamiento, pero en este mundo manejar una espada no es suficiente, por lo que ella se encargara de entrenarte a fondo -
- Entendido -
Eli le dio una larga charla sobre sus funciones, las cosas que podía y no podía hacer, incluso le entrego una computadora y un teléfono móvil nuevo.
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Al salir de la habitación, la peliazul suspiro con alivio, mucho había pasado desde que llego a Rusia, y aunque el ambiente no era particularmente amigable, Eli la había aceptado, a partir de ahora tendría todo lo necesario para cubrir sus necesidades, aunque para muchos, el precio a pagar era definitivamente alto.
Riko ya la estaba esperando fuera de la oficina de Eli, por lo que luego de seguirla, Umi se encontró en su nueva habitación, era un cuarto lo suficientemente amplio para todo, incluso pensó que tenia espacio para entrenar.
- Nos vemos en la tarde para comenzar tu entrenamiento – Riko dejo una maleta al lado de la puerta – ya hemos revisado tu maleta, todo esta en orden – se dio la vuelta para salir, pero se detuvo por un instante y regreso su vista hacia la peliazul – Bienvenida Umi -.
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Luego de que terminara de organizar sus pocas pertenencias, Umi se tumbo en la cama, y recorrió su habitación con la mirada, el frio del ambiente le recordaba a cada momento que se encontraba a cientos de kilómetros de su país, y sin duda alguna, también le recordaba, lo solitaria que se encontraba su alma y su corazón.
Cuando Umi volvió a abrir los ojos se dio cuenta de que ya era bastante tarde, se había quedado dormida unas cuatro horas y tenia poco tiempo para la hora en la que tenia que ir a entrenar con Riko, se levanto rápidamente pues sabia que si no comía algo lo iba a pasar mal después, realmente no tenia hambre pues aun no se había recuperado del todo, pero Umi sabia que los entrenamientos en serio eran muy exigentes, y estaba segura de que no podía dejarse engañar por la apariencia angelical de Riko.
- Vayamos al patio interior – Riko tenia une expresión de completo desinterés, Umi tenia su habitual rostro serio, pero la peliroja podía reconocer claramente el cansancio mental en el que se encontraba su nueva compañera, aun así, no iba a consentir a la amiga de su jefa, pues entre mas pronto Umi se encontrara en condiciones, seria mejor para todos, y así Riko podría regresar a tocar su amado piano como era su costumbre en las tardes.
- Veo que traes tu katana – Riko hizo la observación mientras miraba de reojo a Umi, esta efectivamente cargaba su arma en su mano derecha – había visto que algunas de esas espadas tienen nombre… -
- ¿Eh?, Si – Umi salio de su trance cuando escucho la pregunta – esta se llama Intetsu, ha estado con mi familia durante varias generaciones -.
- Mmmm, , ¿pensé que habías renunciado a tu familia? -
- Lo hice – levanto su katana y desenfundo una pequeña parte – pero esto y mi nombre es lo único que pude conservar -
- Eso no suena a que renunciaste – Riko usaba de forma instintiva un tono de voz bastante seductor, aun así, Umi nunca había sido muy atenta a ese tipo de cosas por lo que lo dejo pasar y solamente se centro en las palabras de Riko.
- Tienes razón – acepto finalmente luego de una pausa, realmente no tenia sentido mentir, y algo le decía que la pelirroja no era alguien a quien le podía engañar descuidadamente – me expulsaron de mi familia y yo renuncie a tratar de recuperar mi estatus, a eso me refería cuando dije que renuncie -
- Oh – Riko no parecía apenada en lo absoluto – ya entiendo, por eso terminaste aquí... -.
- Si, bueno… -.
- Son cosas de la vida – la voz de Riko denotaba claramente lo trivial que le parecía todo aquello, por otro lado, Umi no supo como, de un momento a otro, Riko ahora tenia un cuchillo entre sus manos – por otro lado, ya es momento de comenzar... -.
Umi no tuvo tiempo de desenvainar su katana, pues Riko ya se había abalanzado sobre ella, por lo que en un instante Umi estaba acorralada, aunque no vencida.
- Parece que realmente te tomabas enserio tu entrenamiento – Umi no contesto pues a pesar de que se había logrado defender, estaba haciendo un buen esfuerzo para mantener su posición, Riko podía parecer un ángel, pero suficiente fuerza para tener a Umi contra las cuerdas y aun así, continuar hablando con la calma de siempre – pero lamentablemente no es suficiente - la sonrisa de Riko denotaba claramente que lo estaba disfrutando.
Inglaterra
Kotori no podía quedarse quieta, necesitaba confirmar lo que ya sabia, la desesperación por desmentir lo que sus ojos habían visto la llevo a correr hacia su dormitorio sin importarle las miradas extrañadas de la gente, así como los gritos de su acompañante, quien trataba inútilmente de alcanzarla, luego de que llego a su habitación, encendió rápidamente la computadora, Pile cerro la puerta luego de asegurarse de que nadie las venia siguiendo, pues si alguien descubría que Pile era la que le había dado eso a Kotori, no había forma de que saliera ilesa.
- Ten mas cuidado, por favor Kotori – sus palabras cayeron en oídos sordos, pues Kotori se encontraba concentrada tecleando y leyendo, la noticia se había expandido como pólvora, la victima era nada mas y nada menos que un alto funcionario del ejercito ruso, por lo que los medios occidentales estaban haciendo un festín, desde teorías conspiratorias hasta acusaciones de corrupción o crímenes de guerra, los artículos llenaban de información, probablemente falsa, a los lectores occidentales, por otro lado, los medios locales y otros medios menos entusiastas del amarillismo antiruso, publicaban artículos menos escandalosos, aun así, todos los artículos guardaban una innegable constante, las dos mujeres que habían ejecutado al hombre eran orientales, eso era prácticamente una confirmación, la complexión, rasgos generales y estaturas de las mujeres que se observaban en las imágenes no podían mentir, Pile y Kotori estaban seguras de que esas chicas eran japonesas, y lo que esta ultima trataba de comprobar era si una de ellas era su amada y desaparecida Umi-chan.
Ver el video en la computadora le hizo apreciar mejor los detalles, la figura que había reconocido vagamente ahora la podía apreciar mejor, para Kotori ya no había mas dudas, era Umi.
- ¿Porque? - ni siquiera sabia cual de todos los "porque" era el que quería encontrar, la mente de Kotori colapso, pues lo que habían visto sus ojos, lo que había entendido y lo que aun no entendia, era demasiado para procesarlo fácilmente.
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Luego de que el prolongado shock empezara a pasar, pensamientos mas racionales fueron llegando a la mente de Kotori, pues ella definitivamente no podía quedarse de brazos cruzados, Kotori nunca fue una persona racional, pero siempre fue una persona muy reprimida, pero lamentablemente para ella, responder conforme a eso no le iba a servir de nada en esta ocasión, tal vez dejarse llevar por esos impulsos era lo que necesitaba en esos momentos, pero...
- ¿Que se supone que debo hacer? - el problema para Kotori no tenia pies ni cabeza, Umi se encontraba en Rusia, pero Kotori estaba encerrada en una torre disfrazada de universidad de elite, había muchas cosas que debía solucionar primero, para poder pensar en buscar a Umi.
Kotori ya había aceptado que iba estar encerrada al menos cuatro años, pero ahora mismo quería salir corriendo, incluso si no sabia hacia donde, pues quedarse sin hacer nada simplemente le resultaba insoportable, se odio a si misma porque sabia que de alguna forma, Umi había terminado así por su culpa.
- Pile-chan – la chica a su lado había esperado pacientemente a que su mejor cliente y amiga se calmara, pero ella tampoco estaba preparada para lo que la peligris dijo después – necesito que me ayudes a salir de aquí.
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- Que problema… - Pile suspiro con pesadez, se encontraba en una de las áreas verdes cercanas al campus, por lo que podía apreciar gran parte de este sin ningún problema, era un lugar sin libertades, pero muy tranquilo – aun si, supongo que no puedo dejar a Kotori sola – miro de reojo su maleta donde se encontraba la documentación que acababa de recibir del hijo del director de la embajada koreana, documentación de alta calidad, así la llamaba Pile, en este caso era documentación tanto para Pile como para Kotori, pues Pile sabia muy bien que escapar no iba a ser fácil e incluso si lo lograba, la peligris no iba a estar bien por mucho tiempo, por eso precisamente Pile decidió ayudarla, de cualquier forma no tenia nada que perder y tampoco pensaba acompañarla hasta el final, simplemente se aseguraría de que Kotori no se metiera en problemas y la arrastrara consigo, pues la mayoría de las cosas realmente ilegales que había hecho en este lugar, las había hecho por encargo de ella, pues Kotori tenia mucho para gastar y nada en que gastarlo en esa cajita en la que la habían encerrado sus padres.
Pile no conocía toda la historia, pero al menos sabia como es que Kotori había terminado a miles de kilómetros de su hogar y de su amada, como alguien quien también estaba en esa universidad con el mismo propósito no podía evitar sentir un poco simpatía por la peligris.
- De cualquier forma, también es tiempo de darle un dolor de cabeza a ese maldito viejo – rio con renovada determinación, pues había encontrado la excusa perfecta para comenzar de nuevo, se levanto y comenzó a caminar a los dormitorios, pues a Kotori y Pile les esperaba un largo camino, uno que tal vez se arrepentirían de recorrer...
